Al notar lo que parecen ser coincidencias felices, encuentro que estoy en el lugar correcto en el momento correcto con la gente correcta. Soy parte del fluir divino de la vida. Estos puntos de conexión que suceden sin esfuerzo son bendiciones que indican que estoy alineado con mi mayor bien.
Al aprender a descansar en el fluir, tengo cada vez más momentos de sincronía espiritual. Puede que se dé la conexión de negocios que necesito al esperar comprar mi café. Un amigo de quien no he sabido por mucho tiempo puede que de repente aparezca en mi vida. Alineado con el fluir divino de la vida, estoy en armonía con el universo.
Los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso. --Isaías 55:12
Un niño pequeño duerme envuelto en su cobija preferida. De manera similar, yo descanso en la conciencia de que Dios me envuelve. Sé que Dios en mí es mayor que cualquier reto. Reclamo la protección divina y libero cualquier pensamiento temeroso haciéndolo a un lado en el momento en que llega a mi conciencia.
Momento a momento, las tensiones se disipan. Los sentimientos de calma y seguridad llenan mi corazón y un cántico tierno de gozo surge en mí. Temprano en la mañana, durante el día y cuando me preparo para acostarme, mis pensamientos permanecen en Dios. Con profunda gratitud, descanso bajo el manto de la protección divina.
Pero alégrense todos los que en ti confían; den voces de júbilo para siempre. --Salmo 5:11