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La ciencia detrás del fenómeno Therian
Movimientos que no son nuevos
Aunque el contexto social sea distinto, los movimientos que se observan en estos registros, de apoyos de manos y pies en el suelo, desplazamientos en cuadrupedia y saltos explosivos, tienen efectos concretos en el organismo “Desplazarse en cuatro apoyos implica una activación significativa del core, hombros, muñecas, cadera y musculatura estabilizadora profunda”, señala el especialista.
A diferencia de la marcha bípeda habitual, la cuadrupedia “aumenta la demanda neuromuscular, mejora la coordinación intersegmentaria y puede desarrollar estabilidad escapular y lumbopélvica”, agrega.
Por eso, en programas de acondicionamiento físico estos ejercicios se utilizan para fortalecer cadenas musculares completas y mejorar el control corporal.
El gasto energético en cuatro patas
También existe un impacto en el gasto energético.
Estudios sobre locomoción en cuadrupedia muestran que el costo metabólico es mayor que el de caminar, lo que puede transformarlo en un estímulo cardiovascular moderado si se realiza de forma continua.
Sin embargo, cuando se ejecuta de manera intermitente y recreativa, como suele ocurrir en encuentros asociados a esta tendencia, el efecto físico es más lúdico que sistemático.
Los riesgos de esta postura
El problema, advierte Giakoni, no es el movimiento en sí, sino la falta de estructura.
“Las ciencias del deporte son claras en un punto: cualquier patrón de movimiento, por innovador o llamativo que sea, debe respetar principios básicos de carga, técnica y adaptación”.
Ejecutar saltos repetitivos, mantener apoyos prolongados en muñecas o realizar movimientos explosivos sin supervisión puede aumentar el riesgo de lesiones, especialmente en adolescentes cuyo sistema musculoesquelético aún está en desarrollo. Además, “apoyos repetidos en muñecas, saltos sin absorción adecuada o posturas mantenidas sin control pueden generar sobrecargas en estructuras que no están preparadas”, dice Giakoni.
Desde la perspectiva del desarrollo motor, explorar patrones variados no es negativo.
En etapas tempranas, gatear y desplazarse en múltiples planos es clave para la maduración neuromotora.
En adolescentes y adultos, volver a estos movimientos puede mejorar la conciencia corporal y combatir el sedentarismo.
“Explorar patrones de movimiento distintos a los habituales no es negativo per se. De hecho, la variabilidad motriz es uno de los principios fundamentales del entrenamiento funcional moderno”, sostiene el académico.
Pero subraya que “el beneficio real aparece cuando existe intención, progresión y supervisión”.
El auge de los therian, concluye, vuelve a recordar que el cuerpo humano está diseñado para moverse.
La clave, advierte, está en diferenciar entre expresión espontánea y entrenamiento planificado: “Porque en ejercicio físico no todo lo que se mueve es entrenamiento. Y no todo lo viral es inocuo”.
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