Tras una serie de medidas y después de arduas discusiones acerca de la forma de gobierno, el 9 de julio de 1816, a pedido del diputado jujeño Teodoro Sánchez de Bustamante, se discutió el proyecto de Declaración de la Independencia.
Después de tres meses y medio de sesiones, el Congreso proclamó este día la existencia de una nueva nación libre e independiente de España u otras naciones: las "Provincias Unidas de Sud América". El diputado sanjuanino Francisco Narciso de Laprida preguntó: "¿Queréis que las Provincias de la Unión sean una Nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli?".
Todos los diputados contestaron afirmativamente. De inmediato, se labró el "Acta de la Emancipación".
En el patio colonial
de una casa solariega,
hay un naranjo que entrega
sombra y fruto por igual.
Admirado ve pasar,
bajo su copa frondosa,
la diputación gloriosa
que allí va a deliberar.
No sabe qué tratarán
los que a la casona llegan,
ni para qué se congregan
en la hermosa Tucumán.
Mas lo dejó de ignorar
la inolvidable mañana
que a través de una ventana
se oyó una voz preguntar:
"¿Las provincias de la Unión
quieren ser independientes?"
Y que otras voces potentes,
"Sí", gritaron.