Granma' arremete contra la desidia
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Tomada del sitio web del diario "Granma"
El diario oficial Granma fustigó la negligencia o la inercia por la que ‘‘se han dejado atrapar'' algunos cuba- nos y que supone un obstáculo para "el vuelco necesario'' de la sociedad cubana que impulsa el gobierno del gobernante Raúl Castro.
"Cambios. Mejora del nivel de vida. Disminución de los límites o prohibiciones. Todos apostamos a que el país saldrá adelante si nos lo proponemos'', ‘‘pero, ¿realmente somos todos los que nos ocupamos de que la sociedad cubana dé el vuelco necesario?, señaló el diario en un inusual reportaje gráfico que fue publicado en una de las páginas interiores del rotativo.
En una de las cuatro fotos, tomadas en pleno día, un grupo de jóvenes está sentado en una acera al lado de un cúmulo de basura que no parece molestarles, mientras que en otra un señor duerme a piernas sueltas en un banco de un parque.
Las otras dos fotos muestran un basurero en plena calle y un banco roto de un parque.
"¿Cuántos de nosotros se han dejado atrapar por la desidia? ¿Cuántos nos cruzamos de brazos mientras el resto trabaja? ¿Cuántos abrimos las manos para recibir y cerramos los ojos para no ver, olvidar, imaginar un brillante porvenir... en cualquier otra ciudad?, cuestionó el fotorreportaje, firmado por Yordanka Almaguer.
El artículo se inscribe dentro de una política de relativa apertura crítica en la prensa, promovida por el propio Raúl Castro en sus discursos desde finales del 2006.
El pasado 29 de marzo el Granma publicó un reportaje con fotos de mendigos que deambulaban por la ciudad de Holguín, verdadera novedad en las páginas de un diario considerado el bastión de la ortodoxia periodística nacional.
Raúl Castro, de 76 años y elegido en febrero pasado sucesor de su hermano enfermo, Fidel (81), eliminó en las últimas semanas prohibiciones y regulaciones excesivas que molestaban a los cubanos, entre ellas las de hospedarse en hoteles en divisas, contratar celulares y comprar electrodomésticos restringidos.
También comenzó un reparto masivo de tierras estatales ociosas en usufructo a pequeños agricultores, subió los precios que paga a los productores y dictó medidas de descentralización del sector, entre otras.