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UNA MARIPOSA
una mariposa dio vueltas en torno a mi cintura; no parecía de verdad un insecto –
si es acaso que las mariposas son insectos y no maravillas-,
me quedé muy quieta, como un árbol o como un fruto
que colgara de un árbol, algo me quería decir y
yo no podía escucharla; te la señalé: esto es un milagro, se posó aquí en mi costilla,
¡vive en mí!, tu mirada sin embargo
me recorrió con indiferencia, las cosas extraordinarias
te caen muy mal si no son descubiertas
por vos mismo: te arruinan la existencia, ¿qué necesidad tienen
de presentársele a otro, cuando estás ahí mismito parado,
esperándolas? la tomé de las patas lo más delicado
que pude y la puse en el helecho serrucho adonde no tardó
en desvaírse y morir.
NO SE SU AUTORIA
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