
La Asamblea
Nacional cubana ha nombrado Presidente de Cuba al Ministro de Defensa,
Raúl Castro. Por su rol de segundo de una dictadura por más de 49 años,
llega al cargo siendo directamente responsable de crímenes de lesa
humanidad perpetrados contra miles de personas en Cuba y alrededor del
mundo.
Como miembro del Consejo de Estado, Raúl Castro lleva años firmando
sentencias de muerte contra opositores y disidentes. Pero su carrera de
asesino tiene larga data, comenzando en el 1956, cuando mató a un
compañero durante su exilio en México. Durante la lucha guerrillera en
las montañas, ejecutó a desertores y delatores. A comienzos del
gobierno revolucionario, estando a cargo de la provincia de Oriente,
hizo matar a cientos de hombres. En un solo día, el 12 de enero de
1959, ordenó fusilar sin juicio previo a 72 hombres en Santiago de
Cuba. Durante toda la noche y entrando el día siguiente hizo llevar a
sucesivos grupos de hombres a Loma de San Juan, donde fueron fusilados
frente a trincheras recién cavadas. Se cuenta que Raúl profirió varios
tiros de gracia con regocijo. Al concluir la masacre, un tractor echó
tierra sobre las fosas comunes. Entre las víctimas estaba el policía
Benito Cortés, ciudadano americano nacido en Puerto Rico y padre de
cinco hijos. En el 1966, para ocultar evidencias del crimen, Raúl hizo
exhumar los cadaveres, forrarlos en concreto y tirarlos a lo profundo
del mar en la Fosa de Battle.
Archivo Cuba tiene documentación sobre decenas de asesinatos,
incluyendo de niños, en intentos de salida de Cuba de los cuales Raúl
es el principal responsable. Su Fuerza Aérea llevó a cabo la Masacre
del Río Canímar del 6 de julio de 1980, que dejó al menos 56 muertos.
Se estima que muchos más civiles desarmados han sufrido semejante
suerte a manos de unidades especiales de las Fuerzas Aéreas dedicadas a
buscar balsas con refugiados para hundirlas. Así como muchos otros, el
19 de enero de 1994, los jóvenes Iskander Maleras y Luis Angel Valverde
fueron asesinados por tropas guardafronteras cubanas con órdenes
directas de Raúl Castro de disparar a matar al que intente asilarse en
la Base Naval Estadounidense de Guantánamo de los Estados Unidos. La
hazaña fue premiada con medallas y promociones.
En su cargo de Ministro de Defensa, Raúl Castro ha sido responsable
de crímenes de guerra dentro y fuera de Cuba. Durante el alzamiento
campesino de los años sesenta, sus fuerzas armadas prendieron fuego y
ejecutaron sin juicio a cientos de prisioneros. Durante el invasión de
Bahía de Cochinos, cinco prisioneros fueron fusilados poco después de
su captura y nueve fueron asfixiados dentro de un camión sellado.
Durante todo su mandato, jóvenes en el servicio militar obligatorio han
sido fusilados o asesinados por disentir o querer desertar, tal como
Francisco Fernández Galván, fusilado el 20 de abril del 1979. El saldo
de víctimas se multiplica geográficamente y en el tiempo con las
incursiones militares de Cuba en la Latinoamérica, Africa y el Medio
Oriente. Los ataques intencionales a poblados de civiles en Angola
forman parte del legado.
El que se promoviera a Raúl Castro en el aniversario de uno de los
crímenes más notables encierra un significado especial. El 24 de
febrero de 1996, a la vez que se detenía a numerosos opositores
pacíficos en la isla, ordenó que MIGs cubanos derribaran en espacio
aéreo internacional a dos avionetas civiles en misión humanitaria del
grupo “Hermanos al Rescate.” Murieron tres ciudadanos americanos y un
joven que había sido rescatado años atrás por el mismo grupo. La
Organización de la Aviación Civil en Montreal condenó el sanguinario
acto y una Corte Superior de los Estados Unidos encontró al gobierno
cubano culpable de un crimen premeditado.