Colombia pierde una rica porción en mar territorial
AP
DIFERENDONicaragua ejercerá ahora soberanía en una amplia y rica zona en recursos pesqueros. Según las últimas prospecciones, también podría haber bolsas de gas y petróleo.
Lunes 19 Noviembre 2012
La Corte Internacional de Justicia emitió su sentencia sobre el litigio entre Nicaragua y Colombia por varios islotes y una plataforma continental, cediendo a Bogotá la soberanía de las islas y a Nicaragua una extensión de su frontera hacia el Este.
El fallo, que llega once años después de una demanda iniciada por Nicaragua y de un tratado con Colombia de casi un siglo de antiguedad, rompe el reclamo viejo de Colombia sobre su dominio marítimo en el mar Caribe hasta el meridiano 82, el cual queda hecho añicos. La frontera ahora se corre en algunos puntos, hasta el meridiano 80.
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) concedió 531 km para Nicaragua desde su costa y 65 km para Colombia, además estableció que ambos países tienen derecho a 12 millas naúticas de territorio, sin embargo, durante la lectura de sentencia en el conflicto limítrofe entre ambos países, la soberanía de siete cayos del archipiélago de San Andrés en el Mar Caribe fueron concedidos a Colombia.
"Colombia y no Nicaragua tiene la soberanía de los cayos Albuquerque, Este Sudeste, Roncador, Serrana, Quitasueño, Serranilla y Bajonuevo", señaló el presidente de la CIJ, Peter Tomka durante la lectura del fallo que todavía no ha terminado.
El juez señaló que "durante decenios, Colombia ha actuado como soberano" en esos cayos y "ejecutado su autoridad soberana, sin oposición de Nicaragua".
También señaló que las autoridades de Bogotá han ejercido una administración pública, así como realizado trabajos públicos, visitas navales, operaciones de búsqueda y salvamento y de consulado.
"Nicaragua no ha dado pruebas de actuar a título de soberanía" sobre esos cayos, leyó el presidente de la CIJ.
Las aguas en disputa son zonas de gran riqueza pesquera y petrolífera, cuya lucha por su control tuvo un punto álgido en 2002.
En julio de ese año, los dos países tuvieron un enfrentamiento diplomático por la convocatoria nicaragüense de una licitación internacional para otorgar concesiones petroleras en aguas caribeñas bajo jurisdicción colombiana.
En 2007 la CIJ ya emitió un fallo respondiendo a alegaciones provisionales de Colombia, en la que atribuía a Bogotá la soberanía de las principales islas del archipiélago: San Andrés, Providencia y Santa Catalina.
El fallo de la CIJ, que es inapelable, pondrá fin a una controversia jurídica de once años pero que diplomática y políticamente se remonta a 1980, cuando Nicaragua dio por inválido el Tratado Esguerra-Bárcenas de 1928-1930..
En ese Tratado, los dos países firmaron un acuerdo que establecía el meridiano 82 como frontera marítima entre Nicaragua y Colombia, cuyas costas están separadas por una distancia aproximada de 400 millas.
Júbilo entre los miembros de la delegación del país centroamericano.
Lunes 19 Noviembre 2012
Nicaragua amplió el lunes considerablemente su frontera marítima con el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Es tanta la dicha en ese país que tras la lectura de la sentencia, los miembros de la delegación centroamericana se mostraron efusivos. El presidente Daniel Ortega se anotó un éxito sin precedentes y anunció que en las próximas horas dará una alocución oficial.
Pro su parte, el embajador nicaragüense en Holanda, Carlos José Argüello, dijo que su país el Nicaragua se siente "satisfecho" con el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que ha redefinido de forma salomónica su frontera marítima con Colombia.
Para Managua el fallo significa que el país centroamericano "ha salido de la jaula del meridiano 82", precisó el abogado de la delegación de Nicaragua, Antonio Remiro, que también resaltó que la decisión haya sido adoptada de "forma unánime" por los jueces del alto tribunal de Naciones Unidas.
"A la vez se han reconocido los espacios marinos que corresponden a las islas colombianas", dijo el experto, que calificó el fallo de "inteligente y sabio".
El presidente de la CIJ, Peter Tomka, señaló hoy que los jueces de ese tribunal adoptaron un fallo que confirma la soberanía de Colombia sobre siete islas del archipiélago de San Andrés: Albuquerque, Este Sudeste, Roncador, Serrana, Quitasueño, Serranilla y Bajonuevo.
Los jueces también le concedieron la parte del mar Caribe en torno a Roncador, Providencia, Santa Catalina, Alburquenque y Este Sudeste.
Sin embargo decidieron que corresponde a Nicaragua las 200 millas de zona económica exclusiva de las aguas circundantes a los cayos de Quitasueño y Serrana, que quedan enclavadas en 12 millas náuticas de la soberanía colombiana.
"La Corte considera que se obtiene un resultado equitativo prolongando la línea fronteriza a lo largo de los paralelos hasta el límite de 200 millas marinas medidas a partir de la costa de Nicaragua", señala el fallo.
Con el fallo de la CIJ, que es inapelable, se pone fin a una controversia jurídica que ha durado once años pero que diplomática y políticamente se remonta a 1980, cuando Nicaragua dio por inválido el Tratado Esguerra-Bárcenas de 1928-1930.
Carlos Enrique Arévalo, presidente de la Academia Colombiana de Derecho Internacional, explica el fallo histórico de la Corte Internacional de Justicia.
A pesar de su sentencia, CIJ consideró válido tratado de 1928. ¿Qué más se decidió?
Con su fallo de este lunes, la Corte Internacional de Justicia modificó los límites del mar territorial colombiano en el Caribe y, al tiempo que confirmó la soberanía sobre los siete cayos que rodean a San Andrés, Providencia y Santa Catalina, le entregó a Nicaragua una amplia porción marítima.
Se trató de un hecho sin precedentes, que sorprendió a muchos, pues estableció la línea de delimitación marítima al oriente del meridiano 82.
Además, a pesar de que reconoció la soberanía colombiana sobre todas las formaciones del archipiélago -es decir, las tres islas principales y los cayos Serranilla, Bajo Nuevo, Quitasueño, Serrana, Roncador, Este Sudeste y Albuquerque-, le entregó a Nicaragua aguas que se encuentran al oriente de dicho meridiano.
El asunto llamó la atención debido a que en el 2007 la CIJ determinó (y este lunes lo ratificó) que el Tratado Esguerra-Bárcenas (1928), en el cual se estipuló que el archipiélago es colombiano, era válido.
Si bien la Corte dejó sin piso la pretensión de Nicaragua de apoderarse de todo el archipiélago de San Andrés y fijar la línea de delimitación marítima muy cerca de Cartagena, la apuesta del país centroamericano funcionó, pues ganó mar en el Caribe, en detrimento de Colombia.
"La Corte considera que se ha conseguido un resultado equitativo continuando la línea de delimitación de los paralelos hasta la latitud de 200 millas náuticas desde la costa de Nicaragua", señaló uno de los apartes del fallo, leído por el presidente de la CIJ, Peter Tomka.
De conformidad con la decisión de la Corte, Nicaragua ganó aguas al norte del cayo Roncador y la isla de Providencia, y al sur de los cayos de Albuquerque y Este Sudeste. Esa determinación dejó enclavados en ese nuevo territorio nicaragüense a los cayos colombianos Quitasueño y Serrana.
A su alrededor, estas formaciones insulares tendrán un área de 12 millas náuticas, que pertenecen a Colombia.
En su decisión, la Corte Internacional de Justicia le reconoció a Nicaragua aspectos de carácter territorial que no estaban contemplados en el tratado Esguerra-Bárcenas, ya que en el momento en que se firmó no existían nociones sobre el Derecho del Mar.
En su fallo, el tribunal internacional también le reconoció al archipiélago de San Andrés derechos de plataforma continental y de zona económica exclusiva.
En declaraciones a la agencia Efe, Antonio Remiro, jurista de la delegación de defensa de Nicaragua, dijo que, con la decisión de la Corte, se "ha salido de la jaula del meridiano 82".
Por su parte, Carlos Argüello, representante de Nicaragua ante La Haya, le dijo a la televisión que, dentro de lo que ese país había previsto, "este era el mejor resultado posible, así que estamos muy contentos todos".
Por su parte, el excanciller Julio Londoño Paredes, jefe del equipo de defensa de Colombia, destacó que la CIJ ratificó la soberanía de Colombia sobre el archipiélago y que reconoció la soberanía nacional sobre todos los cayos.
"De la misma manera, la Corte Internacional de Justicia ha rechazado la posición de Nicaragua de enclavar el archipiélago de San Andrés y trazar una línea de delimitación marítima entre el archipiélago y Cartagena, como era su pretensión", enfatizó Londoño.
No obstante, el diplomático, quien se refirió al asunto una vez se leyó el fallo, dijo que se estudiarán "cuidadosamente" el fondo y los detalles de este "para trasladarlos al Gobierno Nacional, que tomará las decisiones que considere adecuadas después de un análisis cuidadoso que se realice al respecto".
¿Cuánto mar perdimos?
Colombia, de acuerdo con el Instituto Geográfico Agustín Codazzi, tiene 928.660 kilómetros cuadrados de área marítima.
En su fallo de ayer, la CIJ no incluyó una cita que precise la cantidad de mar territorial que se le entregó a Nicaragua. Tampoco, ninguna autoridad nacional tiene ese cálculo todavía.
Sin embargo, hay quienes estiman que fueron alrededor de 100.000 kilómetros cuadrados, es decir, el 10,7 por ciento de todo el territorio marino que Colombia poseía.
Reacciones diversas al fallo
Diferentes reacciones se generaron en el país una vez se conoció la decisión de la Corte Internacional de La Haya.
Jaime Pinzón, catedrático estudioso del conflicto con el país centroamericano, dijo que "valdría la pena pedirle una aclaración a la Corte, pues quedan muchos interrogantes".
Alberto Lozano, internacionalista de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, aseguró que debió rechazarse cualquier injerencia de la CIJ.
Pero Andrés Molano, catedrático de la Universidad del Rosario, afirmó que el fallo le otorga un título claro a Colombia sobre sus derechos en el mar Caribe. "No podemos quejarnos de lo que hubiera podido ser. No fue Colombia el que llevó el asunto a la Corte, que de todas maneras habría podido iniciar el proceso sin la participación de nuestro Gobierno", dijo Molano.
Gustavo Gómez, presidente del Consejo de Estado, lamentó el fallo y dijo que "perdimos mar, plataforma marítima y quedamos con un enclave en San Andrés y los cayos, algo que ya se preveía desde el 2007, cuando decidimos poner un tratado aceptado por las partes en un tribunal".
Para Clara López, presidenta del Polo, se perdió "una enorme y rica porción de mar territorial (...), donde se dice que puede haber importantes depósitos de petróleo".
El presidente del Partido Conservador, Efraín Cepeda, expresó su desconcierto por el fallo y consideró "injusta" la pérdida de soberanía marítima de Colombia.
Por los lados del Congreso, mientras el presidente del Senado, Roy Barreras, consideró positiva la la decisión de la CIJ, porque "reafirma nuestra soberanía" y mantiene los siete cayos, otros sectores anunciaron que le promoverán un debate al Gobierno por el fallo de La Haya.
El canciller de Nicaragua, Samuel Santos (izq.), y Julio Londoño, jefe negociador del equipo colombiano en La Haya. / EFE
Once años fue el término para ser resuelto el diferendo limítrofe entre Colombia y Nicaragua, por cuenta del archipiélago de San Andrés y Providencia. La Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ) falló al respecto con un resultado que a primera vista no parece ser muy ventajoso para Colombia. El tribunal reconoció la soberanía del país en siete cayos (Albuquerque, Este Sudeste, Roncador, Serrana, Quitasueño, Serranilla y Bajo Nuevo), pero redujo casi a la tercera parte las aguas que estaban en disputa y sobre las que Colombia tenía derecho anteriormente.
Además de lo anterior, la decisión de la Corte enclavó los cayos de Quitasueño y Serrana en medio de un área marítima que ahora le pertenece al país centroamericano, suprimió las fronteras marítimas que Colombia compartía con Honduras y Costa Rica, y redujo la compartida con Panamá.
Nicaragua se declaró complacida con la decisión tomada por la Corte Internacional de Justicia, sin embargo, Colombia no estuvo de acuerdo. Antes de partir hacia San Andrés, en donde pasó la noche, el presidente Santos se declaró en desacuerdo con algunos de los puntos de la sentencia. ”La Corte, al trazar la línea de delimitación marítima, cometió errores graves que debo resaltar y que nos afectan negativamente”, dijo el mandatario al anunciar que hoy se reunirá con las autoridades locales para evaluar los alcances del fallo. “No estamos de acuerdo con que la Corte se haya salido del ámbito cobijado por el tratado Esguerra-Bárcenas, que ella misma había declarado válido y vigente”, explicó el mandatario. Y agregó: “Colombia —representada por su jefe de Estado— rechaza enfáticamente ese aspecto del fallo. No vamos a descartar ningún recurso o mecanismo que nos conceda el derecho internacional para defender nuestros derechos”.
La complejidad del fallo, concuerdan analistas, obliga a tomar varios días de estudio para entender cabalmente sus implicaciones. El Espectador contactó a tres expertos para que compartieran su percepción sobre esta sentencia, que significará un nuevo orden territorial para el país y una nueva forma de relacionarse con las naciones que tienen derechos soberanos en el mar Caribe.
La defensa estaba bien estructurada
“Si pusiéramos el fallo en términos de ganadores y perdedores, se podría decir que ganó Nicaragua, porque no ejercía soberanía en ningún centímetro cúbico de ese mar que ahora le corresponde. Pierde Colombia a pesar de que sus argumentos estuvieran bien estructurados a nivel jurídico y pierde la comunidad del país, por ejemplo los pescadores, que se beneficiaban de la riqueza de estas aguas. Jurídicamente ya no queda nada por hacer, sólo obedecer, pero a nivel político es posible que los dos países comiencen negociaciones de carácter diplomático para definir algunos puntos comunes. El caso de Quitasueño y Serrana habrá que analizarse debido a que ahora están en medio de aguas territoriales nicaragüenses, siendo territorio colombiano. Es posible que las embarcaciones que allí se dirijan desde el país evoquen el derecho al paso inocente, estipulado en el Derecho del mar, no obstante a la hora de la pesca no se podrá ir más allá de las 12 millas náuticas en las que la Corte los enmarcó. Es extraño que la Corte negara la participación de Honduras y Costa Rica en el proceso, pues ahora ya no comparten límites con Colombia”. Carlos Enrique Molano, profesor de la Universidad de la Sabana y presidente de la Academia Colombiana de Derecho Internacional.
No es una derrota
El fallo tiene dos aristas: en primer lugar, por fin hay una frontera definida y eso hace que el tema ya no sea usado, sobre todo por Nicaragua, con fines electorales y políticos, y que la relación con Colombia se estabilice. Sobre los cayos de Quitasueño y Serrana, enclavados en mar nicaragüense, se pueden ver dos escenarios: el primero, que crezca la tensión, que sería un suicidio para los dos países, y segundo, que los estados abandonen sus posturas demagógicas y se vean obligados a negociar. Colombia pierde porque cede mar territorial, aunque aún no se sabe exactamente cuánto; sin embargo, le ratifican la soberanía sobre siete cayos, algo que no es menor. Habiendo un límite definido, hay más referentes para que cada Estado se comprometa a respetar la soberanía del otro. Ahora tendrían que negociar un régimen de explotación común en las zonas enclavadas o firmar un memorando de buenas intenciones o una especie de acuerdo que facilite la explotación allí. Mauricio Jaramillo, analista U. del Rosario.
‘El fallo tumba todos los límites en el Caribe’
El primer punto y la primera gran conclusión fue que por 15 votos a favor y cero en contra el archipiélago es colombiano. En el segundo era la pretensión de Nicaragua de llevar la plataforma continental casi hasta Cartagena. La Corte dice que era admisible la solicitud, aunque no la concede. El tercer y cuarto puntos son muy preocupantes: establece que la plataforma y zona económica exclusiva se va a manejar por una línea media, paralela al meridiano 82, que después de Quitasueño se mete un poco al oriente. Esto hace que quedemos con menos mar arriba, un poco menos al occidente y también perdemos al sur. Por eso nos queda un corredor que encapsula las islas principales. Al redefinir, el fallo tumba todos los límites en el Caribe. Colombia tendría que renegociar varios tratados con otros países. Eric Tremolada, profesor e investigador en Derecho Internacional de la U. Externado de Colombia.