
Es igual. La madre es siempre la madre y para ella uno es siempre el hijo.
La madre es quien mejor nos conoce y nos comprende y nos disculpa.
Es quien más nos ha dado y más está siempre dispuesta a darnos y, por
tanto, el ser cuya pérdida más pobres y más desprotegidos nos deja.
¡Adiós, madre! ¿Adiós, mamá!
