Página principal  |  Contacto  

Correo electrónico:

Contraseña:

Registrarse ahora!

¿Has olvidado tu contraseña?

FORO LIBREPENSADOR SIN CENSURA
 
Novedades
  Únete ahora
  Panel de mensajes 
  Galería de imágenes 
 Archivos y documentos 
 Encuestas y Test 
  Lista de Participantes
 GENERAL 
 REGLAS DE ESTE FORO LIBRE 
 Panel de quejas 
 CONCORDANCIAS BIBLICAS 
 PANEL DEL ADMINISTRADOR BARILOCHENSE 6999 
 
 
  Herramientas
 
PANEL DOCTRINAL: CON LOS DESCENDIENTES DE ISRAEL, LOS DOS PACTOS
Elegir otro panel de mensajes
Tema anterior  Tema siguiente
Respuesta  Mensaje 1 de 2 en el tema 
De: GOYOBRITO  (Mensaje original) Enviado: 28/05/2016 19:33

LOS DOS PACTOS DEL SER DIVINO CON LOS DESCENDIENTES DE IEKOB (ISRAEL)

1)  PRIMER PACTO:

   El primer pacto del Espíritu Divino con los descendientes de IEKOB (Israel), fue concertado en el Monte Sinaí del desierto de Arabia, a partir del 3º día que salieron de Mitzraim “Egipto”; y luego en el mismo lugar, ese pacto fue renovado porque el pueblo pecó contra IEUÉ con el becerro de oro y la estrella del dios Renfán (Gn. 19:11-25; Caps. 20-24; 32:10,28; Dt. 9:9-29; 10:1-11; Am. 5:26-27; y Hch. 7:41-43). Cuyo Pacto consiste en los 10 mandamientos, estatutos y ordenanzas; y en el entendido de que si ellos daban oído a la voz del Eterno y guardaban su Pacto, entonces para El serían especial tesoro sobre todos los pueblos, porque suya es toda la tierra. Aún serían un reino de sacerdotes y gentes santas (Ex. 19-23; Dt. Caps. 10-26; y Dt. 19:1-7). Así que además de los 10 mandamientos, se acordó entre el Ser Divino y el pueblo de Israel, lo siguiente:

.- No hacer con Él, dioses de plata o de piedra a IEUÉ, en el lugar donde ellos sacrificarían los holocaustos, sus ofrendas de paz, sus ovejas y sus vacas; y en el caso de hacerlo de piedras, estos no de cantería, ya que así al no alzar herramientas de hierro sobre dicho altar, no lo profanarían. Sobre cuyo altar, no subir por grada para que no se descubriese la desnudez (Ex. 20:22-26).

.- Respecto a los esclavos (Ex. 21-11; y Dt. 15:12-18).

.- En lo referente al que hiere, mata y secuestre (Ex. 21:1-2,4)

.- En cuanto a la doncella y a la hechicera; sacrificio a los dioses ajenos; prohibición engañar y angustiar al extranjero; no afligir a la viuda ni a la imposición de usura por el préstamo, devolución de prenda; no a la injusticia de los jueces, ni maldición al príncipe del pueblo; no demora en la primicia de la cosecha ni del lagar; entrega del primogénito de buey y de oveja a IEUÉ, lo mismo con los hijos israelitas; ser varones santos a IEUÉ; no comer carne destrozada por las fieras, sino que a los perros ha de arrojarse (Ex. 22:16-31).

.- Acciones justas; no a la componenda con testigos falsos; No a los muchos para hacer el mal ni a los más para hacer agravios; ; entregar el buey o asno extraviado del enemigo; ayudar al asno del que os aborrece; No pervertir el derecho del mendigo en su pleito; Alejamiento de la palabra de mentira, y no dar muerte al inocente y justo, porque el Ser Divino no justificará al impío; No recibir presentes, porque ciega a los que ven, y pervierte las palabras de los justos; No angustiar al extranjero, por saber los israelitas como es su alma, y por estar ellos como extranjeros en Mitzraim “Egipto” (Ex. 23:1-9).

.- Otras reglas: Siembra de la tierra; y fiestas solemnes tres veces al año: 1) La fiesta de los panes sin levaduras; 2) Fiesta de la siega, con los primeros frutos; y 3) La fiesta de la cosecha, a la salida del año. También guardar el día de reposo “Sabbat”; y no mencionar el nombre de otros dioses (Ex. 23:10-16).

.- Normativas finales: Tres veces en el año se presentará todo varón delante de IEUÉ; No ofrecer con pan leudado la sangre del sacrificio a IEUÉ, ni la grosura de su víctima que quedara de la noche para la mañana; las primicias de los primeros frutos de la tierra, traerse a la casa de IEUÉ; y no guisar al cabrito en la leche de su madre (Ex. 23:17-19).             

   Todo cuanto a ello concertó El Ser Divino con los descendiente de IEKOB (Israel) en el Monte Sinaí, desierto de Arabia, con ocasión del primer Pacto o primera Alianza. Pacto este que fue renovado en las tierras de Moab, según lo que el Eterno dijo se hiciese; y que aquí en resumen se expone así:

01. No ir en pos de dioses falsos ni en pos de las naciones que IEUÉ el Eloah de Israel, ordenó destruir (Dt. 12:29-32). 02. No a la apostasía; falsos profetas y soñador de sueños (Dt. 13:1-18). 03. Prohibición a causa de muerto (Dt. 14:3-21). 04. Diezmo anual del grano, vino, aceite y primicias de las manadas y del ganado (Dt. 14:22-27). 05. Remisión, reintegro o perdón de deudas cada 7 años (Dt. 15:12). 06. Animales primogénitos (Dt. 15:19-23). 07. La pascua en el mes de Abid “Nisán” (Dt. 16:1-8). 08. Fiesta solemne de los tabernáculos durante siete días (Dt. 16:15-17). 09. Fiesta solemne de las siete semanas (Dt. 16:9-12). 10. Ley sobre el libarato (Dt. 25:5-10). 11. Juzgar al pueblo con justo juicio; no poner bozal al buey que trilla (Dt. 25:4). 12. Ley sobre pleito; y muerte de mujer que tocare alguna parte vergonzosa del que pleitea contra su marido (Dt. 25:11-12). 13. Pesa y efa en justicia (Dt. 25:13-16). 14. Destrucción de Amalec (Dt. 25:17-19). 15. Primicias y diezmos (Dt. 26:16-19).

    Así pues que tanto los 10 mandamientos, lo concertado en Horeb y lo renovado en las tierras de Moab, consistía el primer Pacto o primera Alianza que contenía la ley dada por El Ser Divino a los israelitas. Y cuando estos entraron a la tierra prometida, todo lo escribieron en piedras grandes retocadas con cal, que fueron levantadas en el Monte Ebal, según las instrucciones que IEUÉ le dio a su siervo Moisés. Cuyo Pacto tenían que guardarlo los hijos de Israel y ponerlo por obra, para que prosperaran en todo lo que hicieran (Dt. 29:9). Allí estaba escrito toda la ley, y a esta se le daría lectura cada siete (7) años (Dt. 31:9-13). 

   El pueblo de Israel, desde luego debía obedecer y dar fiel cumplimiento al primer pacto o primera alianza. Pero el Todo Poderoso que todo lo sabe, sabía que los israelitas lo invalidarían, al levantarse y fornicar tras dioses ajenos de la tierra a donde irían para entrar en medio de ella; y así lo dejarían a Él (Dt. 31:16). En consecuencia, El Ser Divino con ira o furor abandonaría a los descendientes de IEKOB (Israel), y pondría contra ellos su rostro para consumirlos, y tuvieran muchos males y angustias (Dt. 31:17). Por lo tanto, como testigo que respondería en sus caras al preguntar del porqué de ello, se les traería a memoria este cántico:

1ESCUCHAD, cielos, y hablaré; Y oiga la tierra los dichos de mi boca.  Goteará como la lluvia mi doctrina; Destilará como el rocío mi razonamiento; Como la llovizna sobre la grama, Y como las gotas sobre la hierba: 3 Porque el nombre de IEUÉ invocaré: Engrandeced a nuestro Dios. 4 Él es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud: Dios de verdad, y ninguna iniquidad en él: Es justo y recto. 5 La corrupción no es suya: a sus hijos la mancha de ellos, Generación torcida y perversa. 6 ¿Así pagáis á IEUÉ, Pueblo loco e ignorante? ¿No es él tu padre que te poseyó? Él te hizo y te ha organizado. Acuérdate de los tiempos antiguos; Considerad los años de generación y generación: Pregunta a tu padre, que él te declarará; A tus viejos, y ellos te dirán. 8 Cuando el Altísimo hizo heredar a las gentes, Cuando hizo dividir los hijos de los hombres, Estableció los términos de los pueblos Según el número de los hijos de Israel. Porque la parte de IEUÉ es su pueblo; IEKOB la cuerda de su heredad. 10 Lo halló en tierra de desierto, Y en desierto horrible y yermo; Lo trajo alrededor, lo instruyó, lo Guardó como la niña de su ojo. 11 Como el águila despierta su nidada, Revolotea sobre sus pollos, Extiende sus alas, los toma, Los lleva sobre sus plumas: 12 Jehová solo le guió, Que no hubo con él dios ajeno. 13 Lo hizo subir sobre las alturas de la tierra, Y comió los frutos del campo, E hizo que chupase miel de la peña, Y aceite del duro pedernal; 14 Manteca de vacas y leche de ovejas, Con grosura de corderos, Y carneros de Basán; también machos de cabrío, Con grosura de riñones de trigo: Y sangre de uva bebiste, vino puro. 15 Y engrosó Jesurun, y tiró coces: Engordaste, engrosaste, te cubriste: Y dejó al Dios que le hizo, Y menospreció la Roca de su salud.16 Le despertaron á celos con los dioses ajenos; le ensañaron con abominaciones. 17 Sacrificaron a los diablos, no a Dios; A dioses que no habían conocido, A nuevos dioses venidos de cerca, Que no habían temido vuestros padres. 18 De la Roca que te crió te olvidaste: Te has olvidado del Dios tu criador.19 Y lo vio IEUÉ, y se encendió en ira, por el menosprecio de sus hijos y de sus hijas. 20 Y dijo: Esconderé de ellos mi rostro, Veré cuál será su postrimería: Que son generación de perversidades, Hijos sin fe. 21 Ellos me movieron a celos con lo que no es Dios; Me Hicieron ensañar con sus vanidades: Yo también los moveré á celos con un pueblo que no es pueblo, Con gente insensata los haré ensañar.22 Porque fuego se encenderá en mi furor, Y arderá hasta el profundo; Y devorará la tierra y sus frutos, Y abrasará los fundamentos de los montes. 23 Yo allegaré males sobre ellos; Emplearé en ellos mis saetas. 24 Consumidos serán de hambre, y comidos de fiebre ardiente Y de amarga pestilencia; Diente de bestias enviaré también sobre ellos, Con veneno de serpiente de la tierra. 25 De fuera desolará la espada, Y dentro de las cámaras el espanto: Así al mancebo como a la doncella, Al que mama como el hombre cano. 26 Dije: Los Echaría yo del mundo, haría cesar de entre los hombres la memoria de ellos, 27 Si no temiese la ira del enemigo, No sea que se envanezcan sus adversarios, No sea que digan: Nuestra mano alta ha hecho todo esto, no IEUÉ.28 Porque son gente de perdidos consejos, Y no hay en ellos entendimiento. 29 Ojalá fueran sabios, que comprendieran esto, Y entendieran su postrimería! 30 ¿Cómo podría perseguir uno a mil, Y dos harían huir a diez mil, Si su Roca no los hubiese vendido, Y IEUÉ no los hubiera entregado? 31 Que la roca de ellos no es como nuestra Roca: Y nuestros enemigos sean de ello jueces. 32 Porque de la vid de Sodoma es la vid de ellos, Y de los sarmientos de Gomorra: Las uvas de ellos son uvas ponzoñosas, Racimos muy amargos tienen. 33 Veneno de dragones es su vino, Y ponzoña cruel de áspides. 34 ¿No tengo yo esto guardado, Sellado en mis tesoros? 35 Mía es la venganza y el pago, Al tiempo que su pie vacilará; Porque el día de su aflicción está cercano, Y lo que les está preparado se apresura. 36 Porque IEUÉ juzgará a su pueblo, Y por amor de sus siervos se arrepentirá, Cuando viere que la fuerza pereció, Y que no hay guardado, mas desamparado. 37 Y dirá: ¿Dónde están sus dioses, La roca en que se guarecían; 38 Que comían el sebo de sus sacrificios, Bebían el vino de sus libaciones? Levántense, que os ayuden Y os defiendan. 39 Ved ahora que yo, yo soy, Y no hay dioses conmigo: Yo hago morir, y yo hago vivir: Yo hiero, y yo curo: Y no hay quien pueda librar de mi mano. 40 Cuando yo alzaré á los cielos mi mano, Y diré: Vivo yo para siempre, 41 Si afilare mi reluciente espada, Y mi mano arrebatare el juicio, Yo volveré la venganza á mis enemigos, Y daré el pago a los que me aborrecen. 42 Embriagaré de sangre mis saetas, Y mi espada devorará carne: En la sangre de los muertos y de los cautivos, De las cabezas, con venganzas de enemigo. 43 Alabad, gentes, á su pueblo, Porque él vengará la sangre de sus siervos, Y volverá la venganza á sus enemigos, Y expiará su tierra, a su pueblo” (Dt. 32:1-43).

   Cántico ese que recitó Moisés a los de su pueblo Israel, el mismo día de su muerte, que se produjo cuando después de cantar y bendecir a los israelitas por última vez, subió al Abarim, al Monte Nebo, a la cumbre del Pisga, en la tierra de Moab, que está frente a Jericó (Dt. 32:44-52; 33:1-24; y 34:1-12).

Antes de que ese cántico fuera proferido por el siervo Moisés, él fijó mandamiento de parte del Altísimo a los israelitas, para que respecto a la ley y los estatutos del primer pacto, y cuando pasaran el Jordán, emitieran no sólo bendiciones mediante Simeón, Leví, Judá, Isacar, José y Benjamín desde el Monte Gerizim, sino también las maldiciones a través de Rubén, Gad, Aser, Zabulón, Dan y Neftalí en el Monte Ebal, tal como El Eterno mandó que recayera sobre cualquiera que no la cumpliera (Dt. 27:1-26). Para un total de 12 maldiciones, que en Deuteronomio capítulo 27, versículos 14 al 26, están plasmadas en los siguientes términos:

01)  Maldito el hombre que hiciese escultura o imagen de fundición, abominación es a IEUÉ, obra de mano de artífice, y la pusiere en oculto. Y todo el pueblo responderá y dirá: Amén;

02)  Maldito el que deshonrare a su padre o a su madre. Y dirá todo el pueblo amén; 03)  Maldito el que redujere el límite de su prójimo. Y dirá todo el pueblo amén; 04)  Maldito el que hiciere errar al ciego en el camino. Y dirá todo el pueblo: Amén; 05)  Maldito el que pervirtiere el derecho del extranjero, del huérfano y el de la viuda. Y dirá todo el pueblo: Amén. 06)  Maldito el que se acostare con la mujer de su padre, por cuanto descubrió el regazo de su padre. Y dirá todo el pueblo: Amén. 07)  Maldito el que se acostare con cualquier bestia. Y dirá todo el pueblo: Amén; 08)  Maldito el que se acostare con su hermana, hija de su padre, o hija de su madre. Y dirá todo el pueblo: Amén; 09)  Maldito el que se acostare con su suegra. Y dirá todo el pueblo: Amén. 10)  Maldito el que hiera a su prójimo ocultamente. Y dirá todo el pueblo: Amén; 11)  Maldito el que recibiere soborno para quitar la vida al inocente. Y dirá todo el pueblo: Amén; 12)  Maldito el que no confirmare las palabras de esta ley para hacerlas. Y dirá todo el pueblo: Amén. 

 Las consecuencias de tales maldiciones, recaerían sobre el culpable, así:
 
“Maldito serás tú en la ciudad, y maldito en el campo; maldito el fruto de tu tierra, la cría de tus vacas, y los rebaños de tus ovejas; maldito serás en tu entrar y maldito en tu salir. IEUÉ enviará contra ti la maldición, quebranto y asombro en todo cuanto pusieres manos e hicieres, hasta que seas destruido, y perezcas pronto a causa de la maldad de tus obras, por las que me habrás dejado. IEUÉ traerá sobre ti mortandad, hasta que te consuma de la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. IEUÉ te herirá de tisis, de fiebre, de inflamación y de ardor, con sequía, con calamidad repentina y con añublo; y te perseguirán hasta que perezcas. Y los cielos que están sobre tu cabeza serán de bronce, y la tierra que está debajo de ti, de hierro. Dará IEUÉ por lluvia a tu tierra polvo y ceniza; de los cielos descenderán sobre ti hasta que perezcas. 25 IEUÉ te entregará derrotado delante de tus enemigos; por un camino saldrás contra ellos y por siete caminos huirás de ellos. Serás el espanto de todos los reinos de la tierra.26 Tus cadáveres servirán de comida a todas las aves del cielo y a las fieras de la tierra, y no habrá quien las espante.27 » IEUÉ te herirá con la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna y con comezón de que no puedas ser curado.28 IEUÉ te herirá con locura, ceguera y turbación de espíritu, 29 y palparás al mediodía como palpa el ciego en la oscuridad. No serás prosperado en tus caminos; no serás sino oprimido y robado todos los días, y no habrá quien te salve.30 »Te desposarás con una mujer y otro hombre dormirá con ella; edificarás una casa y no habitarás en ella; plantarás una viña y no la disfrutarás. 31 Tu buey será matado ante tus propios ojos, y no comerás de él; tu asno será arrebatado en tu presencia, y no te será devuelto; tus ovejas serán entregadas a tus enemigos, y no tendrás quien te las rescate. 32 Tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo; tus ojos lo verán, y desfallecerán tras ellos todo el día, pero nada podrás hacer. 33 El fruto de tu tierra y de todo tu trabajo lo comerá un pueblo que no conociste, y no serás sino oprimido y quebrantado todos los días. 34 Y enloquecerás a causa de lo que verás con tus ojos. 35 Te herirá IEUÉ con maligna pústula en las rodillas y en las piernas, desde la planta de tu pie hasta tu coronilla, sin que puedas ser curado. 36 » IEUÉ os llevará, a ti y al rey que hayas puesto sobre ti, a una nación que ni tú ni tus padres conocíais, y allá servirás a dioses ajenos, al palo y a la piedra. 37 Serás motivo de horror, y servirás de refrán y de burla en todos los pueblos a los cuales te llevará IEUÉ38 Sacarás mucha semilla al campo y recogerás poco, porque la langosta lo consumirá. 39 Plantarás viñas y labrarás, pero no beberás vino ni recogerás uvas, porque el gusano se las comerá. 40 Tendrás olivos en todo tu territorio, pero no te ungirás con el aceite, porque tu aceituna se caerá.41 Hijos e hijas engendrarás, y no serán para ti, porque irán en cautiverio. 42 Toda tu arboleda y el fruto de tu tierra serán consumidos por la langosta. 43 El extranjero que estará en medio de ti se elevará sobre ti muy alto, y tú descenderás muy abajo. 44 Él te prestará a ti y tú no le prestarás a él; él estará a la cabeza y tú a la zaga.45 »Vendrán sobre ti todas estas maldiciones, te perseguirán y te alcanzarán hasta que perezcas; por cuanto no habrás atendido a la voz de IEUÉ, tu Eloah, para guardar los mandamientos y los estatutos que él te mandó. 46 Y serán sobre ti y tu descendencia como una señal y un prodigio para siempre.47 »Por cuanto no serviste a IEUÉ, tu Eloah, con alegría y con gozo de corazón, cuando tenías abundancia de todas las cosas, 48 servirás, por tanto, a tus enemigos que enviará IEUÉ contra ti, con hambre, con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas. Él pondrá un yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte. 49 IEUÉ traerá contra ti una nación venida de lejos, de los confines de la tierra, que volará como águila, una nación cuya lengua no entiendas; 50 gente fiera de rostro, que no tendrá respeto del anciano ni perdonará al niño. 51 Ella se comerá el fruto de tu bestia y el fruto de tu tierra, hasta que perezcas; no te dejará grano, ni mosto, ni aceite, ni la cría de tus vacas, ni los rebaños de tus ovejas, hasta destruirte.52 »Pondrá sitio a todas tus ciudades, hasta que caigan en toda tu tierra los muros altos y fortificados en que tú confías. Sitiará, pues, todas tus ciudades y toda la tierra que IEUÉ, tu Eloah, te haya dado. 53 Comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos y de tus hijas que IEUÉ, tu Eloah, te dio, en medio del sitio y el apuro con que te angustiará tu enemigo. 54 El hombre más amable y delicado entre los tuyos mirará con malos ojos a su hermano, a la mujer de su corazón y al resto de los hijos que le queden, 55 para no compartir con ellos la carne de sus hijos, que él se comerá, por no haberle quedado nada en medio del asedio y la angustia a que te reducirá tu enemigo en todas tus ciudades. 56 La más amable y delicada entre vosotros, de tan pura delicadeza y ternura que nunca intentaría sentar sobre la tierra la planta de su pie, mirará con malos ojos al marido de su corazón, a su hijo, a su hija, 57 y por carecer de todo, se ocultará para comer la placenta que sale de entre sus pies y a los hijos que dé a luz, en medio del asedio y la angustia a que te reducirá tu enemigo en tus ciudades.58 »Si no cuidas de poner por obra todas las palabras de esta Ley que están escritas en este libro, temiendo a ese nombre glorioso y temible de IEUÉ, tu Eloah, 59 entonces IEUÉ aumentará terriblemente tus plagas y las plagas de tu descendencia, plagas grandes y permanentes, enfermedades malignas y duraderas, 60 y traerá sobre ti todos los males de Egipto, delante de los cuales temiste, y no te dejarán. 61 Asimismo toda enfermedad y toda plaga que no está escrita en el libro de esta Ley, IEUÉ la enviará sobre ti, hasta que seas destruido. 62 Y quedaréis sólo unos pocos, en lugar de haber sido tan numerosos como las estrellas del cielo, por cuanto no obedecisteis a la voz de IEUÉ, tu Eloah. 63 Así como IEUÉ se gozaba en haceros bien y en multiplicaros, así se gozará IEUÉen arruinaros y en destruiros. Seréis arrancados de sobre la tierra a la que vais a entrar para tomarla en posesión. 64 IEUÉ te esparcirá por todos los pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo, y allí servirás a dioses ajenos que no conociste tú ni tus padres, al leño y a la piedra. 65 Y ni aun entre estas naciones descansarás, ni la planta de tu pie tendrá reposo, pues allí te dará IEUÉ un corazón temeroso, languidez de ojos y tristeza de alma. 66 Tendrás la vida como algo que pende delante de ti, estarás temeroso de noche y de día y no tendrás seguridad de tu vida. 67 Por la mañana dirás: “¡Quién diera que fuera la tarde!”, y a la tarde dirás: “¡Quién diera que fuera la mañana!”, por el miedo que amedrentará tu corazón y por lo que verán tus ojos. 68 Y IEUÉ te hará volver a Egipto en naves, por el camino del cual te ha dicho: “Nunca más volverás”, y allí seréis vendidos a vuestros enemigos como esclavos y esclavas, y no habrá quien os compre.»” (Dt. 28:15-68).


Primer  Anterior  2 a 2 de 2  Siguiente   Último  
Respuesta  Mensaje 2 de 2 en el tema 
De: GOYOBRITO Enviado: 28/05/2016 19:51

Transgresión o invalidación del Primer Pacto:

    A la manera como IEUÉ dijo a Moisés, así ocurrió, que los descendientes de IEKOB (Israel), invalidaron el primer pacto, pues se levantaron y fueron detrás de dioses ajenos e hicieron otras obras malas, que quebrantaban la ley. Durante los reyes, a excepción de David y de al menos Is-boset; Zimri, Tibni; Iehú; Salum; Amasías; Azarías; Iotam; Asa; Ezequías; y Iosías respectivamente, los hebreos además de avaricia, desobediencia, de servirse del prójimo de balde, no dar el salario al jornalero, no juzgar la causa del menesteroso, derramar la sangre del inocente, y ser opresores y hacedores de agravio “insulto, ofensa, ultraje, insolencia y humillación”, engañaron y robaron al extranjero, al huérfano y a la viuda, y de entre muchas deidades y estrellas del cielo, dieron culto a dioses abominables y detestables, como lo fueron: Baal-Peor; Astoret, diosa de los sidonios; Mílcom, ídolo de los amonitas; Quemos, ídolo de Moab; Moloc, ídolo de los hijos de Amón (2ª de R. 24:9; Jr. 22.1-23; 1 R. 11:7-9, 29-33; 12:28-33, 14:22-24; 16:29-34; 19:18; 22:51-53; y 2 Cr. 36:5, 11-12, 14). Aún hicieron pasar de su simiente por fuego a tales dioses, y no se retractaban de sus maldades, pese a que El Eterno en su misericordia, enviaba a sus profetas; y ellos no aceptándolos para no escucharlos, los escarnecían, encarcelaban y algunos mataron, que ni siquiera a Jeremías tuvieron en cuenta, respecto a los 70 años de cautiverio que conforme a lo vaticinado les ocurriría bajo el yugo de los babilonios, en tiempos de Nabucodonosor rey de Babilonia (2 R. 16:1-3; 21:6, 9-11, 16; 23:26; y 24:1-52 R. 16:1-3; 21:16; 2 R. 23:26; y 24:1-52 Cr. 36:15-17; Jr. 2:30; 26:1-24; y 25:1-12).De modo que los babilonios destruyeron las ciudades semitas, sometieron a los sobrevivientes y prendieron fuego al templo de Eloá en Jerusalén, reduciéndolo a cenizas, sin antes apoderarse de todo el tesoro judío y de los utensilios que se usaban durante el servicio sacerdotal levita al Ser Divino; y que aún, a todos los escapados de la espada se los llevaron cautivos a Babilonia, hasta cumplidos los 70 años que IEUÉ habló por boca del profeta Jeremías (2 Cr. 36:18-21). Además de ello, no sólo estarían cautivos y bajo dominio babilónico, sino también cuando otras dominaciones extranjeras, como fueron: Los medos persas; los griegos-macedonios; y los romanos. Hay que agregar respecto a todo lo que les ocurrió a los israelitas, que El Ser Divino en cuanto al Primer Pacto, se desentendió de ellos, diciendo mediante su Profeta:

“He aquí que vienen días, dice IEUÉ, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. No como el Pacto que hice con sus padres el día que los tomé por sus manos, para sacarlos de la tierra de Mitzraim “Egipto”; porque ellos invalidaron mí pacto, aunque fui un marido para ellos, dice IEUÉ. Pero este es el Pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice IEUÉ: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Eloá, y ellos me serán por pueblo. Y no enseñará más ninguno a su hermano, diciendo: Conoce a IEUÉ; porque; porque todos me conocerán desde el más pequeños de ellos hasta el más grande, dice IEUÉ; porque perdonaré la maldad de ellos y no me acordaré más de su pecado” (Jr. 31:31-34; Heb. 8:8-12; y 1 Ts. 4:9).

1)  Segundo o Nuevo Pacto, con los descendientes de IEKOB (Israel):

 Tal como ya se ha mostrado en la porción escritural inmediatamente anterior, el Segundo o Nuevo Pacto, es en cumplimiento a lo vaticinado por El Ser Divino mediante su profeta Jeremías (Jr. 31:31-34); y también en cumplimiento a la promesa que el hizo a Abraham, diciendo: “En tú simiente serán benditas todas las Gentes de la tierra” (Gn. 22:18).

   Para la concertación del Nuevo Pacto, se debía a semejanza del primero hacer sacrificio y derramarse sangre, a fin de que se pudiera hacer remisión de los pecados del pueblo; y en el entendido de que Cristo es el testador, en consecuencia fue sacrificado y derramó su sangre sobre la estaca de crucifixión, consumando el viejo pacto y dejando así suprimido el sacerdocio levítico, por un Sacerdote Inmortal e Inmutable, cual devino de otra tribu que nunca sirvió al altar (Heb. 9:13-28; Jn. 19:28-30; y Heb. 7:11-28).

    Es por ello que IEUÉ se antecede a develar mediante sus profetas su voluntad de hacerlo en un tiempo que vendría, cuando ya el testador estuviera listo para consumar el viejo Pacto y establecer uno nuevo, que no fuera como el primero. De cuyo testador pues, se anunció su nacimiento, su prédica de las buenas nuevas, sus maravillas, sus sufrimientos, y todo lo que hasta la muerte haría, para bendecir y salvar no sólo a los descendientes de IEKOB “Israel”, sino a todos las gentes de la tierra (Is. 53:1-12; Lc. 24:46; Gn. 18:17-18; 12:3; Hch. 3:25; y Gl. 3:8).

    Cristo que vino para la Segunda Alianza dijo, que no vino para abolir la ley y los profetas, sino para cumplir; pues era necesario que de ella y lo que ellos predijeron acerca de Él se cumpliera, para terminar dándola por consumada sobre la estaca de crucifixión. En efecto, no es que por su dicho de no venir a abolir la ley esta siga en vigencia, sino que en vez de abolirla la cumplió y fue cambiada en pos de un nuevo sacerdocio. Esto es constatado en la Carta destinada a los hebreos, pues hace referencia a un Sacerdocio en el sentido de que habiendo cambio de sacerdocio, necesario es que haya cambio de ley (Heb. 7:11-14). Es el cambio de una ley por otra, no igual a la primera que estaba escrita en piedras y condicionada no solo a las bendiciones emitidas en el Monte Gerizim, sino también a una serie de maldiciones anunciadas en el monte Ebal, para quienes no la cumplieran; pero ahora es una ley escrita en el corazón con bendiciones sobre la humanidad, siempre que a la prédica del Evangelio, las personas crean, se arrepientan y sean bautizadas en el Nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados, y perseveren hasta el final para ser salvas (2 Co. 3:1; 3:6-8; y Mc. 16:15.16; Lc. 24:47).

    El Mesías al ser crucificado, se hizo maldición por los israelitas y por los gentiles, para que resultara en bendiciones para todos, y a fin de librar a su pueblo de la esclavitud de la ley de Moisés, que regía sobre las obras de la carne (Gl. 3:13-14; Ro. 6:23). Era una ley rígida, con la desventaja de que el alma que pecare, esta morirá (Ez. 18:4, 20). Ley esa, que aún de la caída del hombre en el Edén, le sirvió también a Satanás, con el objeto de que muchas almas fueran condenadas para siempre, al morir sin salvación. Pero esto con Cristo sería de otra manera, pues al morir para la concertación de un Nuevo Pacto, las almas ya no sólo obtendrían la expiación y el lavacro de sus pecados con sangre y agua, sino que los pecados pasados les fueron quitados y perdonados de una vez para siempre; y en consecuencia, según el mandamiento de predicar el Evangelio Santo y Eterno, donde se incluye el arrepentimiento y el perdón de pecados en el Nombre de Jesucristo, entonces al bautizarse en este Nombre y al perseverar hasta el fin, ser salvos de morir por toda la eternidad en el lago que arde con fuego y azufre.

    Ese Nuevo Pacto no fue meramente confirmado por un hombre con su muerte, sino también fue aprobado por el mismo Ser Divino hecho carne “Jesucristo”, quien no fue procreado por el hombre; para que así no habiendo en Cristo pecado alguno, pudiera su cuerpo humano morir por todos los pecadores. Esta es la razón por la que en Cristo no hubo pecado, ya que esto se transmite de manera natural mediante procreación humana; y él a no ser procreado por hombre alguno, sino por su Espíritu de Santidad, el pecado original que del varón pasa a todos y a cada uno, no le fue transmitido. La escritura misma dice, que por cuanto Adán pecó, todos los hombres se constituyeron pecadores; porque precisamente, con la procreación del hombre el pecado es heredado; y por consiguiente el acaecimiento de la muerte permanente. En contra de esto, la diferencia del Testador (Cristo IESUÉ), es que además de ser por breve tiempo un individuo mortal engendrado en un vientre humano, y dado a luz por una joven señorita, es el Espíritu Vivificante que dio y da vida, y es de naturaleza Divina, que no es de esta creación, sino que por si sólo se formó cuando únicamente era la nada.

    En sí, el segundo o Nuevo Pacto es el salvo conducto que permite la continuidad de la raza humana adánica en la tierra hasta el fin de los tiempos, con la ventaja de poder obtener la vida eterna, aunque muriendo primero pero resucitando en la primera resurrección de entre los muertos, cuando se cumpla la segunda venida visible de Cristo a la tierra, ante los ojos de todo el género humano existente para el momento en que esto ocurra (Ap. 1:7).

2)  Los dos hijos iniciales de Abraham y los dos pactos que el Apóstol Pablo comenta en términos alegóricos:

   Inicialmente Abram no tenía hijos, porque Sarai su mujer era estéril; y por esto que a petición de ella, él tiene a su hijo Ismael con Agar, que era una de sus esclavas. Pero El Eterno al cambiarle a Sarai el nombre por Sara, le concedió un hijo a quien le puso por nombre: Isaac. Luego la Esclava Agar y su hijo Ismael, fue echada para que no heredara con el hijo de Sara, mujer libre. Esta circunstancia es dilucidada por el Apóstol Pablo a los Gálatas, en el término alegórico siguiente, respecto a los dos pactos:

 “Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído la ley? Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. Pero el de la esclava nació según la carne; más el de la libre, por la promesa. Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pacto; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; este es Agar, porque Agar es el Monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues esta junto con sus hijos, está en esclavitud. Más la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre. Porque está escrito: regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido” (Is. 54:1).

    

   Allí en ese término alegórico es claro, lo que el Apóstol Pablo dijo a los Gálatas, que la Jerusalén actual con todos sus hijos están en esclavitud; porque se encuentran esclavizados bajo el yugo de la ley de Moisés del primer pacto, y estos estando así, no pueden heredar con el hijo de la libre, es de decir, con los hijos de la Jerusalén que viene a la nueva tierra desde lo alto (Ap. 21:1, 9-27; y 22:1-5). La Nueva Jerusalén con todos sus hijos está en libertad, como producto del Nuevo Pacto, que el Ser Divino mediante su cuerpo humano de Cristo (El Mesías), concertó sobre la estaca de crucifixión (Flp. 2:5-8; Ro. 9:5; y Timt. 3:16; ). Gracias al Eterno en su Velo de Carne “El Cristo”, es que quienes han aceptado o acepten el Nuevo Pacto, y hayan recibido El Espíritu por el oír con fe, están libres de la ley de la muerte y del pecado, que es la ley de Moisés, que regía sobre las obras de la carne, implicando circuncisión, diezmo, etc. (Gl. 5:1-6; Ro. 6:2: Dt. 14:). Hay que recordar, que Jesucristo por su pueblo se hizo maldición, para librarlo de esa ley, porque escrito está: “maldito todo el colgado en un madero (Gl. 3:13-14; y Dt. 21:22-23). En Cristo ya no se puede estar en la ley de Moisés, pues dice el Apóstol Pablo, que todos los que dependen de las obras de la ley, están bajo maldición (Gl. 3:10). Maldición esta que fue pronunciada sobre el Monte Ebal, y que por otra parte dice Santiago, que quien ofendiere en un punto, se hace culpable de todos, es decir de todo cuanto a la ley de Moisés se respecta (Dt. 27:13-26; y Stg. 2:10).


   Ya en fin no ha de olvidarse, que gracias al Ser Divino hecho Carne “Jesucristo”, es la bendición a todas las Gentes de la tierra, desde el mismo momento que concertó el Nuevo Pacto sobre la estaca de crucifixión. Con Cristo se logró la redención de todos los pecados del mundo; la posibilidad de ir libremente al lugar Santísimo; la vida eterna si se permanece en él; y la salvación de la condenación perpetua, para ser absueltos cuando el Juicio final ante el Gran Trono Blanco.



 
©2024 - Gabitos - Todos los derechos reservados