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General: ES OBVIO QUE EN EL CIELO NO EXISTE EL ESTADO
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Reply  Message 1 of 5 on the subject 
From: BARILOCHENSE6999  (Original message) Sent: 14/08/2019 02:36
DIOS ES OMNIPRESENTE, OMNISAPIENTE Y TODOPODEROSO
 
 
 
DIOS ES EL MISMO ESTADO
 
 
 
EN EL CIELO TODO EL MUNDO TIENE QUE TRABAJAR

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Reply  Message 2 of 5 on the subject 
From: BARILOCHENSE6999 Sent: 14/08/2019 17:41

Reply  Message 3 of 5 on the subject 
From: BARILOCHENSE6999 Sent: 15/08/2019 16:41

Reply  Message 4 of 5 on the subject 
From: BARILOCHENSE6999 Sent: 20/08/2019 01:28
Resultado de imagen para SINDROME DE ESTOCOLMO

Respuesta Eliminar Mensaje  Mensaje 38 de 38 en el tema 
De: BARILOCHENSE6999 Enviado: 19/08/2019 22:11

"El populismo argentino se nutre de Keynes"

El economista liberal Javier Milei cuestiona el rol del Estado en el sistema y analiza el plan de Cambiemos. La experiencia argentina demuestra que cuando hay menos Estado, mejor, asegura el especialista. Toda la heteredoxia habría que tirarla a la basura. Las libertades económica y política son las dos caras de una misma moneda.

En la amplia y variopinta familia de economistas, Javier Milei se destaca por su análisis conceptual que se eleva por encima de la coyuntura. Queda claro que la lectura, como él mismo confiesa, representa una parte importante de su vida. Ha abrevado lo suficiente en los 1.500 libros -y otros 500 digitales- de su biblioteca para darle soporte a cada uno de sus argumentos. El momento de la entrevista lo encuentra especialmente conmovido por los 176 años del nacimiento del economista austríaco Carl Menger.

"La contribución más importante de Menger, que era evidentemente un gigante, es que desarrolló algo que se llama Principio de Imputación o Ley de Imputación y es muy importante porque forma parte del debate económico en Argentina. El Principio dice que son los precios lo que determina los costos, y no los costos lo que determina los precios. Básicamente tiene que ver con la teoría del valor, qué cosas determinan el valor de las cosas. El valor viene determinado por las preferencias y la escasez. Podría tener un bien escaso, pero si nadie lo quiere vale 0. Y puedo tener un bien muy abundante, como el aire, y también vale 0. Esas dos cuestiones determinan el valor.

-¿Se conecta con el escenario actual de alta inflación?

-Un gran número de economistas suelen decir que los sindicalistas son los responsables de la inflación, que los empresarios la levantan en pala y que los consumidores son despilfarradores. En realidad ninguno de ellos tiene la culpa de la inflación porque la inflación viene dada por la emisión de dinero, y el único que puede emitir es el Banco Central.

-¿Cómo juega la demanda agregada en un escenario de oferta escasa, como suele ocurrir cada vez que Argentina ingresa en un ciclo de crecimiento?

-Eso está todo mal. Desde mi punto de vista a toda la heterodoxia hay que tirarla a la basura, no sirve para nada. Incluido el keynesianismo. De allí la importancia de Menger. Los precios vienen determinados por las preferencias y la escasez, y eso determina los costos que se pueden pagar. En cambio, la teoría General de John Maynard Keynes no es un libro de economía sino un panfleto escrito a gusto de la corporación política mesiánica y corrupta de la cual Keynes era parte. Keynes era un ignorante en economía. Básicamente tomó un solo curso de economía en su vida, con Marshall. El rescata la teoría Valor-Trabajo y en el capítulo 21 determina los precios en función del costo laboral y un margen de ganancia. Si eso verdaderamente fuera así, en rigor lo que habría es que la culpa de que los precios suban sería de los sindicalistas y los empresarios. Está mal. La teoría Valor-Trabajo fracasó, fue superada por la teoría Subjetiva del Valor.

MONOPOLIOS

-¿Qué efecto tiene la concentración de la economía en pocas manos? 

-Eso está mal por varias cuestiones, algunas obvias. La experiencia empírica muestra que en los "90 también había concentración y sin embargo no había inflación. Por ese lado no viene. De última, lo que hace la estructura concentrada es determinar el nivel de los precios pero no la tasa de variación. La tasa de variación tiene que ver con la emisión monetaria. Si crecen todos los precios es porque se está emitiendo. Otra de las grandes confusiones keynesianas es creer que el precio del dinero es la tasa de interés. Y eso es una aberración.

-¿Qué línea deberíamos haber adoptado para no repetir los ciclos de fracasos económicos?

-Desde mi punto de vista deberíamos habernos abrazado al liberalismo. El fracaso de Argentina se explica por haber adoptado el populismo. A inicios de la década del "40 teníamos un PBI per cápita que representaba el 97% del de Estados Unidos. Argentina era literalmente un país rico, una tierra de oportunidades. Disputaba la supremacía con Estados Unidos. Después pasó algo, vino el populismo. El populismo se nutre de dos elementos: la irresponsabilidad fiscal keynesiana, que deriva del capítulo 22 de la Teoría General, donde Keynes propone expandir el gasto todo el tiempo. Quienes dicen lo contrario mienten. No han leído a Keynes. Keynes decía: dale gas siempre. La contraparte monetaria son los delirios de los estructuralistas locales con Julio Hipólito Guillermo Olivera a la cabeza. Convalidan monetariamente cualquier desastre. Argentina, de ser un país rico y uno de los más potentes del mundo, hoy es un país de frontera y está camino a ser un país pobre.

-¿Cuál debe ser el rol del Estado?

-A la luz de la experiencia Argentina, cuanto menos Estado exista, mejor. La realidad es que tenemos educación pública y en las pruebas PISA cada vez nos va peor. Y paralelamente en el sector privado aparece la oferta educativa. Tenemos salud pública, pero Cristina Fernández no se operaba en los hospitales públicos y los políticos tampoco llevan a sus hijos allí. Con la seguridad pasa otro tanto. Cada vez que el Estado hace algo, me consta que lo hace mal, y que todas las soluciones privadas son muchísimo mejores. Pagamos dos veces por esos servicios. Es una fuente de ineficiencia. A mí no me consta de que el sector público genere un efecto positivo dentro de la economía, más bien todo lo contrario.

-¿Por qué el liberalismo puro no termina de cuajar políticamente en ningún gobierno?

-La intervención del Estado genera un fallo en el sistema y cuando uno mira los resultados, advierte que está peor que antes. Eso genera una mayor demanda de intervención. ¿Quién se beneficia con esto? Los políticos. Porque en el fondo van ganando cada vez más participación. La política, con esta concepción intervencionista, genera resultados positivos para los políticos. Como toda actividad rentable no sujeta a competencia, crece. Y cada vez hay más peso del sector público.

-Cuando uno repasa los mejores momentos de la Argentina, advierte que hubo una fuerte presencia del Estado estableciendo reglas.

-Una de las cosas que pasa es que en realidad la gente no comprende que detrás de todo esto está la libertad y las libertades individuales. Cuando el Estado toma una nueva función, una nueva regulación, se van perdiendo libertades individuales. Friedrich Hayek utiliza Camino de servidumbre para describir al régimen nazi. Arrancó chiquito y se comió todo.

LOS LIBERTARIOS

-Este ideal liberal bien podría darse la mano con el anarquismo.

-Entre los libertarios hay tres familias. Hay un cambio de rótulo porque los liberales nuestros no son los liberals de los Estados Unidos o Gran Bretaña, que son socialdemócratas. Frente a la prostitución del término, derivado del accionar del keynesianismo, los liberales pasaron a llamarse libertarios. En las tres familias están los libertarios clásicos, que están en la línea de Adam Smith y Milton Fridman; después están los minarquistas, donde está Mises, y luego la línea anarcocapitalista, donde se ubica el caso de Rorthbard y Jesús Huerta del Soto, entre otros. Ellos dicen que la solución de intervención del Estado siempre es inestable. Hay distintas vertientes, pero en general todos adhieren a que la intervención del Estado es mala.

-¿El caso argentino puede tener ribetes diferentes desde el momento en que fue un Estado fundador, a partir del impulso de empresas públicas como YPF?

-Lo que pasa es que cuando el Estado comienza a interferir en la economía apaga el funcionamiento del sector privado. Ese es el problema. En el límite está el caso socialista, el comunismo. El socialismo falla por cuestiones estáticas y dinámicas. No puede tener toda la información que tienen en la cabeza todos los agentes todo el tiempo, con lo cual es una utopía.

-Si la regulación es negativa, imagino lo que piensa del control de precios.

-El sistema económico está entrelazado con el sistema político. No se puede tener libertad económica sin libertad política y viceversa. Cuando se hace un control de precios es porque se está fijando el precio por debajo del nivel de equilibrio. El incentivo de los agentes es a evadir los controles. Si el regulador hace la vista gorda, el daño sobre el sistema se achica. El control va minando los cimientos morales de la sociedad, empuja a hacer cosas por afuera de la ley. Y el Gobierno, ante el fracaso, se ve tentado a hacer un mayor uso del poder represivo. Con lo cual la falta de libertad económica termina en una mayor falta de libertades individuales.

http://www.laprensa.com.ar/442394-El-populismo-argentino-se-nutre-de-Keynes.note.aspx

Reply  Message 5 of 5 on the subject 
From: BARILOCHENSE6999 Sent: 20/08/2019 17:19

El extraño caso del Dr. Wicksell y Mr. Keynes

Tal como señalara Axel Leijonhufvud en “La conexión Wicksell”, la teoría del mecanismo de la tasa de interés es el centro de la confusión de la macroeconomía moderna. Hasta que a mediados del siglo XX Milton Friedman reviviera a la Teoría Cuantitativa formulada por Hume y perfeccionada por Fisher, la macroeconomía dominante se sustentaba en la base del esquema ahorro-inversión inspirado por el sueco Johan Gustaf Knut Wicksell. Así, la vertiente sueca con Cassel, Lindhal, Ohlin y Myrdal basada en los fondos prestables, la escuela de Cambridge de Inglaterra con Hawtrey, Robertson y Keynes (el del tratado sobre el dinero de 1930) con apoyatura en los especuladores financieros y la teoría del ciclo de origen crediticio austríaca de Mises y Hayek, tienen su origen en la contribución de Wicksell. Es más, las familias keynesianas posteriores a la “teoría general” de Keynes son descendientes de dicho enfoque.

La idea básica es muy simple. Las decisiones de ahorro (postergar consumo presente a cambio de un mayor consumo futuro) e inversión (mayor producción futura) son coordinadas por la tasa de interés. A su vez, en el mercado de dinero se determina el nivel de precios. Por último, frente a un mercado laboral plenamente flexible (en lo institucional y en lo funcional), el salario real será consistente con el nivel de pleno empleo. De esta manera, cuando la tasa de interés no se halla en su valor de equilibrio, esto impactará en los precios. Así, cuando la tasa está debajo del nivel de equilibrio habrá un exceso de demanda de bienes, cuya contrapartida será un exceso de oferta de dinero que impulsará una suba del nivel de precios (preocupación de los austríacos y de los suecos). En caso contrario, estaríamos frente a la deflación (motivación de los ingleses).

Sin embargo, este marco analítico no era apto para los políticos con deseos intervencionistas. En función de esta demanda y mediante una mala interpretación de la Ley de Say, Mr. Keynes se propuso destruir el viejo sistema para crear uno más acorde a las necesidades del momento. Así, determinó que la inversión estaba regida por el humor de los empresarios sin vínculo alguno con la tasa de interés (animal spirits), mientras que el ahorro, al ser entendido como un residuo de un consumo que sólo depende del ingreso corriente, quitó del análisis la idea de la sustitución entre consumo presente y futuro vía tasa de interés. De este modo, ahorro e inversión determinarían el nivel de ingreso corriente, la tasa de interés coordinaría al mercado de dinero y como estrella de la nueva teoría tomó lugar el monstruoso multiplicador keynesiano. Como si este daño fuera poco, sumando la hipótesis de la trampa de la liquidez, nos encontramos con el combo perfecto donde, la política monetaria es totalmente inefectiva y la política fiscal es plenamente poderosa. Esto es, el paraíso soñado del político derrochador.

Al menos en mi caso (el cual no debe ser muy diferente al del resto de los economistas), cuando llegué a mi primer curso de macroeconomía, estaba fascinado con la idea de poder entender las leyes básicas que regían el comportamiento del PIB, la inflación, la tasa de interés, el desempleo y el tipo de cambio. En este marco, se nos enseñan los modelos de renta-gasto y el IS-LM, en los que el gasto público y el multiplicador permiten un resultado tan virtuoso en materia de PIB que, el único límite a dicha política pro-bienestar es la dimensión horizontal del pizarrón.

Ahora bien, si dicho aparato analítico nos ha revelado la fuente de la abundancia absoluta sobre la base de una expansión ilimitada del gasto público financiada con la emisión de dinero, ¿cuál podría ser el motivo para no hacerlo? ¿Acaso existe una conspiración contra los intereses del pueblo, y en especial, de los políticos benefactores? Si bien buscar conspiradores es atractivo, la respuesta es muy simple. Nadie que se interese sanamente por los intereses del pueblo usará un modelo que se va de patadas con la realidad.

El problema es la idea del multiplicador. Dicha idea es errónea y esta no es más que una forma matemática que carece de sentido económico. Este parte de la identidad contable que señala que la demanda (igualada al ingreso) es igual a la suma del consumo y la inversión (Y = C+I). A su vez, señala que el consumo es una proporción muy estable del ingreso (C = c.Y, donde 0< c <1) y que a partir de ello, el ingreso viene determinado por el producto entre el multiplicador (k = 1/(1-c)) por la inversión (Y = k.I). Por ejemplo, si la propensión marginal al consumir “c” es 0,8, el multiplicador es de 5. Así, cada peso que gasta el gobierno el PIB sube en cinco.

El problema con ello es que dicho análisis es falso. El multiplicador derivado sólo es válido con la inversión realizada. Esto es, para una mayor inversión (0,3.Y), el consumo debe ser menor (0,7.Y), motivo por lo cual, el multiplicador asociado es menor (k=3,33). Puesto en otros términos, la estrella del análisis keynesiano es una extrapolación inválida, que dentro de muchos defectos viola la restricción presupuestaria. Para llevarlo al extremo, suponga que yo soy parte de una economía en la que vivimos 100 personas. En este marco, podemos separar el consumo en dos, el mío y el del resto de la población. Dado que el consumo del resto de la población es una proporción estable del 0,99 del PIB (0,99.Y), haciendo el mismo despeje keynesiano ahora descubrimos que mi consumo tiene un multiplicador de 100 veces por cada peso que gasto yo en la economía. Por lo tanto, si después de esto, Usted sigue pensando que los keynesianos están en lo cierto, le propongo que hable con ellos para que vayan a ver a los políticos y le digan que dado mi multiplicador, debería ser yo quien gasta los recursos públicos y no los funcionarios. ¿Acaso no es que ellos velan por nuestro bienestar, el cual surge del PIB emergente de lo que se gasta por el multiplicador? En definitiva, el multiplicador es uno de los tantos artilugios usados por la religión del estado para imponernos “la beneficiosa idea” de contar con un importante gasto público, sin nunca mencionar los riesgos que ello implica para nuestra libertad.

Por lo tanto, y en función de lo anterior, vale la pena rescatar un pasaje de la monumental obra de Robert Louis Stevenson publicada en 1886. “Londres, invierno de 1884. El señor Utterson, notario del doctor Jekyll, relee el testamento del científico: ‘Yo el firmante Henry Jekyll, deseo que a mi muerte todos mis bienes pasen a mi gran amigo y benefactor Edward Hyde.’ Poco después, el señor Utterson descubre que el señor Hyde no sólo es una persona despreciable, sino un criminal.” Desde luego, cualquier tipo de analogía con el armado de una “estructura teórica” propicia para el oído de políticos intervencionistas y los daños causados por el multiplicador keynesiano es pura coincidencia subjetiva.

https://opinion.infobae.com/javier-milei/tag/tasa-de-interes/index.html


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