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Respuesta  Mensaje 1 de 1141 en el tema 
De: Reina4  (Mensaje original) Enviado: 02/01/2018 03:19

El peor rechazo

Jorge Monroy

No hay nada que golpee tan profundamente a alguien como el rechazo. El saber que alguien nos considera indignos, desagradables o incompetentes, afecta la percepción que tenemos de nuestro propio valor. Un trabajo reprobado o la pérdida de un empleo, son cosas que contaminan el paisaje de nuestras vidas. Felizmente, la mayoría de nosotros podemos manejar esta clase de situaciones, aunque la experiencia no es nada agradable.
La Biblia habla de una clase diferente de rechazo, que es otro asunto completamente diferente. Es difícil concebir el terror final que experimentarán quienes rechazan la amorosa oferta de salvación de Dios. Oirán estas tres palabras viniendo de la boca del Señor Jesús: “Apartaos de mí”. El Señor dice estas palabras más de una vez en los Evangelios para anunciar el juicio final de los desobedientes. Estas personas encontrarán su destino en la agonía de la separación eterna de Dios.
Muchas personas han tenido dificultad para aceptar la clara severidad de las palabras de Jesús. No reconocen que este rechazo final es, en realidad, la respuesta apropiada a la negativa del incrédulo de recibir la solución del Señor en cuanto al problema del pecado de la humanidad. Sí, este rechazo es el final del camino, un camino pavimentado con toda una vida de decisiones que dejaron a Dios fuera.
Cada decisión de actuar de modo independiente, es una decisión de aceptar el veredicto final del Salvador. O, como lo expresó G. K. Chesterton: “El infierno es el gran cumplido de Dios a la realidad de la libertad humana, y a la dignidad de la elección humana”.


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Respuesta  Mensaje 587 de 1141 en el tema 
De: Reina4 Enviado: 08/07/2019 02:25
 

¿Qué es la Iglesia? 

enviado por Jorge Monroy

 
 
Cuando la mayoría de las personas escuchan la palabra iglesia, en lo primero que piensan es cierto tipo de edificio. Pero veamos lo que Cristo dijo acerca de la Iglesia, para que podamos entender su significado bíblico.
 
En Mateo 16.18, el Señor Jesús proclamó: “edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. Obviamente, tenía en mente algo mucho más grande que una simple estructura arquitectónica. En efecto, se estaba refiriendo a todo el cuerpo de Cristo, formado por los creyentes que, habiendo puesto su fe en el Señor Jesús como su Salvador personal, son ahora hijos del Padre celestial. La iglesia comenzó en el día de Pentecostés, cuando vino el Espíritu y ungió a un grupo de seguidores de Jesús (Hch 2). Ella permanecerá hasta que se produzca un acontecimiento conocido como el rapto de la iglesia, cuando cada creyente en Cristo será arrebatado para recibir al Señor en el aire (1 Ts 4.17).
 
La Iglesia no es simplemente un lugar para la acción social o el compañerismo, aunque estos son aspectos importantes de su ministerio. Más bien, es todo el cuerpo de Cristo, enviado de manera institucional e individual, y facultado por el Espíritu Santo para llevar a cabo la tarea designada por el Señor Jesús. En otras palabras, el propósito y la obra de la Iglesia son llevar a las personas al conocimiento del Señor Jesucristo, y hacer discípulos, enseñándolos y desarrollándolos en el conocimiento de los asuntos de Dios (Mt 28.19, 20).
 
Nuestra responsabilidad es obedecer. ¿Se ha preguntado usted cuál es el papel que debe jugar en el ministerio de la Iglesia?

Respuesta  Mensaje 588 de 1141 en el tema 
De: Reina4 Enviado: 08/07/2019 02:25
 
 

La santidad de Dios

enviado por Jorge Monroy

 
 
Dios está libre de pecado. No hay ninguna maldad en sus pensamientos, motivos o acciones. Debido a su carácter santo, ama al pecador, pero detesta el pecado.
La santidad del Padre celestial se revela no solo en su pureza moral, sino también en su separación del mal. Por su carácter justo, no puede tolerar o ignorar el pecado. Su justicia requiere que toda transgresión sea pagada, y el único pago aceptable es la muerte (Ro 6.23).
 
Solo la fe en Jesucristo cierra la brecha que hay entre el Dios santo y el hombre pecador. El Hijo de Dios, después de haber vivido sin pecar, murió para pagar nuestra deuda de pecado y ofrecernos una manera de relacionarnos con el Dios justo. El Padre celestial, después de haber aceptado el pago del Señor Jesús por el pecado, invita a todas las personas a convertirse en sus hijos.
 
En primer lugar, debemos reconocer que no podemos perdonar nuestros pecados. Por tanto, debemos confesarlos y pedirle al Señor que nos perdone, basados en el hecho de que Cristo pagó totalmente la pena por nuestros pecados, después de sufrir la ira, condena y juicio de Dios en nuestro lugar. Dios nos justifica en el momento que recibimos al Señor Jesús como nuestro Salvador personal —el Juez de toda la humanidad declara que ya no somos culpables. Él acepta la transferencia de nuestra culpa a su Hijo, quien se presentó como nuestro sustituto.
 
Perdonados de todos nuestros pecados. Vestido con la justicia de Jesús. Hechos hijos del Dios santo. Estos son los regalos que el Padre nos da una vez que hemos aceptado al Señor Jesús como nuestro Salvador por la fe en Él. Cuando le damos nuestra vida, Él nos da la suya.

Respuesta  Mensaje 589 de 1141 en el tema 
De: Reina4 Enviado: 08/07/2019 02:26

Cuando todo está en su contra 

enviado por Jorge Monroy

 
 
¿Se ha sentido usted alguna vez contra la pared, con todo en su contra? En situaciones así, los cristianos muchas veces se niegan a reconocer una verdad importante: Que Dios sea, en realidad, el causante de sus circunstancias.
 
Usted podría pensar: No puede ser, porque Dios me protegería de esas cosas. Quienes me están haciendo esto son el mundo y Satanás. Quizás. Sin embargo, es posible que Dios esté tratando de decirle algo, pero Él necesita primero captar su atención.
En la Biblia vemos una y otra vez que el Señor utiliza las circunstancias para desarrollar fe en nosotros. Es fácil confiar en Él cuando todo nos va bien. Pero Dios muchas veces nos quita comodidades y falsas seguridades para recordarnos que Él es nuestra única fuente de fortaleza.
 
Piense en el pasaje de hoy. Gedeón estaba listo para dirigir un ejército poderoso de 32.000 hombres contra el enemigo. Pero el Señor intervino en tres momentos distintos, reduciendo a menos del uno por ciento el tamaño original del ejército israelita. Nosotros habríamos respondido: “¿Qué?” ¡Es imposible derrotar las fuerzas enemigas con solo 300 hombres!” Eso probablemente era cierto; 300 hombres solos no podían, pero el Señor sí podía —y esa fue la lección que Gedeón aprendió.
 
Cuando las circunstancias no estén a su favor, no piense que Dios le ha abandonado. Sus amigos, dinero y éxito pueden desaparecer, pero estos no ganarán la batalla de todos modos. Manténgase firme, con la mirada puesta en el Señor, y una vez que se quede sin nada, se maravillará de lo que su Padre celestial hará.

Respuesta  Mensaje 590 de 1141 en el tema 
De: Reina4 Enviado: 08/07/2019 02:27

El problema de la pereza

enviado por Jorge Monroy

 
 
El libro de Proverbios habla mucho de los perezosos. Los considera unos haraganes que no piensan más allá del día presente (20.4), que se engañan considerándose sabios (26.16), y que van rumbo a la pobreza.
 
Cuando las personas desarrollan el hábito de la pereza, tienden a dar excusas tales como: “Estaba muy cansado”, “no tuve tiempo” o “no pensé que era necesario”. Evitarán hacer algo que no les guste, aunque sea su responsabilidad, y harán solo lo que les complazca. Lamentablemente, las personas que actúan así tienen problemas para ver con claridad lo que están haciendo mal, y rechazarán cualquier crítica (26.16). Aunque pueden pensar que su egocentrismo pasará desapercibido por los demás, en realidad será evidente para todo el mundo.
 
Las personas pueden engañarse a sí mismas, pero Dios, que ve las malas actitudes y la negligencia, no se complace con las cosas mal hechas. Él nos ha dado trabajo para hacer, y espera que lo hagamos con esmero. El Señor sabe que las consecuencias de la pereza son serias: en el trabajo serán las críticas, el sometimiento a períodos de prueba, e incluso el despido; en el hogar, las palabras ásperas podrán añadir tensión a la atmósfera a medida que crezca la frustración; y los hijos podrían imitar los indeseables hábitos de trabajo de sus padres.
 
Si usted es ya un trabajador disciplinado que tiene que interactuar con personas que no lo son, siga agradando al Señor siendo productivo en lo que haga, y enséñeles por medio de su buen ejemplo. Además, pídale que le dé paciencia (Gá 5.22), y sea un reflejo de Cristo para quienes le rodeen.

Respuesta  Mensaje 591 de 1141 en el tema 
De: Reina4 Enviado: 12/07/2019 03:11

La oración: Un ahorro de tiempo 

enviado por Jorge Monroy

 
 
¿En qué piensa usted cuando se despierta? ¿Enfoca sus pensamientos en el día que tiene por delante, o se centra en el Señor? Aunque la mayoría de nosotros tiene una vida ocupada que consume gran parte de nuestra atención y de nuestro tiempo, lo más importante y lo que más nos ahorra tiempo en el día es el tiempo que pasamos a solas con Dios.
 
Sin embargo, muchos creyentes viven tan apresurados que no piensan que hay tiempo suficiente para el Señor. Saltan de inmediato a la rutina del día a día, y después se preguntan por qué están tan frustrados, confundidos e insatisfechos. Aunque su deseo sea obedecer a Dios, no se han detenido para recibir sus instrucciones. Nadie puede mantener una relación estrecha con Cristo sin una comunicación diaria con Él.
 
Tal vez el problema es nuestra lógica humana. Creemos que pasar tiempo leyendo la Biblia cada mañana nos quitará tiempo y productividad. Sin embargo, cuando buscamos la dirección y la sabiduría de Cristo para el día y lo invitamos a tomar el control de nuestra vida, Él logrará más por medio de nosotros de lo que sería posible que hiciéramos con nuestro esfuerzo. Nos dará la sabiduría para tomar buenas decisiones, aumentará nuestras fuerzas y nos librará de la ansiedad.
 
¿Está usted demasiado ocupado para buscar del Señor? Si es así, se está negando la bendición de tener una relación diaria y personal con Cristo. Si aparta tiempo para Él, recibirá su paz y su gozo, le guiará en sus decisiones, le dará sabiduría y poder para obedecer, le volverá más productivo, y le confortará con su amor.

Respuesta  Mensaje 592 de 1141 en el tema 
De: Reina4 Enviado: 12/07/2019 03:12

Para orar e impactar 

enviado por Jorge Monroy

 
 
Dado que la oración es una práctica común de los creyentes, es fácil con el tiempo caer en hábitos que dan como resultado una vida de oración apática y vacía. En vez de tener una conversación dinámica con peticiones bien pensadas, y un oído activo a la respuesta de Dios, nuestras oraciones pueden parecerse más a una lista de compras. La comunicación con el Señor es una parte muy vital de la vida cristiana, y por eso necesitamos examinar lo que estamos haciendo. Comience por hacerse las siguientes preguntas:
  • ¿Qué tan efectivas son mis oraciones? ¿Está Dios respondiendo sus oraciones?
  • ¿Por quiénes estoy orando? ¿Son la mayoría de sus peticiones por usted, o por los demás?
  • ¿Qué le pido al Señor que haga? ¿Ha buscado en su Palabra lo que Él quiere, o está tratando de que intervenga de acuerdo con sus planes?
  • ¿Cuándo oro? ¿Solamente en situaciones de emergencia, o cuando necesita algo?
Si descubrió algún egoísmo en sus oraciones, no es la única persona. Muchos tenemos problemas para entrar en la presencia de Dios con nuestros ojos centrados en Él. La única manera para orar con impacto se consigue llenando nuestra mente con la Palabra de Dios para así conocer la voluntad del Señor.
 
Su vida de oración puede llegar a ser efectiva y dinámica si se acerca a Dios con un corazón limpio (Sal 66.18), alinea sus peticiones con la voluntad del Señor, y cree que Él hará lo que dice (Mr 11.24). Entonces podrá orar con absoluta confianza, sabiendo que Él escuchará y responderá sus oraciones.

Respuesta  Mensaje 593 de 1141 en el tema 
De: Reina4 Enviado: 12/07/2019 03:15

La grandeza de Dios 

enviado por Jorge Monroy

 
 
Si usted le pregunta a un grupo de personas cómo es Dios, recibirá muchas respuestas diferentes. Algunos dirán que es una fuerza en algún lugar del cosmos, mientras que otros lo describirán como un tipo de abuelo benévolo que pasa por alto los “pecados pequeños”. La mayoría de las veces, la descripción dada revelará más acerca de quién habla que de Dios. En realidad, el Dios verdadero podría sorprenderle.
 
Cuando el Padre celestial se revela en las Sagradas Escrituras, una palabra que nunca se utiliza cuando se hace referencia a Él es la forma impersonal “ello”, que se usa para aludir a una cosa. Dios es una persona. En todas las referencias, se le da un nombre (Jehová, Elohim, Señor), o es mencionado con un pronombre masculino (Él). Tiene todos los atributos de una persona: inteligencia para razonar, emociones para sentir y voluntad para tomar decisiones. Desde Génesis hasta Apocalipsis, Dios muestra estas características.
 
La Biblia también habla de la inmutabilidad de Dios. Seamos claros en lo que esto significa: la naturaleza y el carácter del Señor jamás cambian —Él siempre es Espíritu y su amor se mantiene constante. Todos podemos tener la seguridad de que las leyes y los principios de Dios seguirán siendo ciertos, y de que Él actuará exactamente como lo ha prometido. Aunque sí ajusta sus emociones para adecuarlas a una situación, su complacencia, ira y demás sentimientos son matices de su ser, no características nuevas.
Dios es eterno, no tiene principio ni fin. Es el mismo ayer, hoy y siempre. Nadie le creó; Dios simplemente es. Si queremos honrar al Padre, debemos conocerle como es realmente —eterno e inmutable.

Respuesta  Mensaje 594 de 1141 en el tema 
De: Reina4 Enviado: 12/07/2019 03:15

La gracia: Nuestra segunda oportunidad

enviado por Jorge Monroy

 
 
La Escritura pinta un panorama sombrío de la humanidad: está muerta en pecados, bajo la ira de Dios y sujeta a la separación eterna de Él (Ef 2.1-3). Pero, por medio de la cruz de Cristo, el Señor nos da una segunda oportunidad de tener una relación estrecha con Él. Cuando ponemos nuestra fe en Cristo, Él derrama su amor incondicional —su gracia— sobre nosotros.
 
Por su gracia, hemos sido justificados por fe. La justificación es la declaración de Dios de que no somos culpables ante sus ojos. Cuando recibimos la salvación, la muerte de Jesús en la cruz es contada como pago por nuestros pecados. Toda nuestra desobediencia —pasada, presente y futura— es totalmente perdonada.
 
El medio para obtener esta gracia es fe genuina en Jesucristo. ¿Cómo es esta fe? Es la fe que acepta el veredicto del Señor de que somos pecadores; de que no podemos salvarnos a nosotros mismos, y de que necesitamos un Salvador. Es una fe que cree que Jesús pagó por nuestros pecados con su muerte; que Dios aceptó su pago a nuestro favor, y que somos perdonados y hechos miembros de su familia. Si tenemos fe genuina, le daremos nuestra lealtad y le serviremos de corazón.
 
La gracia también nos da paz con el Señor. Antes de ser salva, la persona era su enemiga y estaba bajo sentencia de muerte eterna. Pero, después de poner su fe en Cristo, es adoptada en la familia de Dios y tiene su favor para siempre.
 
Por gracia se nos ha dado una segunda oportunidad. En vez del castigo eterno que merecíamos, hemos recibido aceptación por la fe en Cristo (Ro 15.7) y hechos miembros de la familia de Dios (Ro 8.15).

Respuesta  Mensaje 595 de 1141 en el tema 
De: Reina4 Enviado: 12/07/2019 03:17

El milagro de la gracia 

enviado por Jorge Monroy

 
 
Pablo escribió extensamente acerca de la gracia, el favor de Dios dado a quienes no lo merecen. A todos los lugares que iba, hablaba del evangelio de la gracia (Hch 20.24). Pablo conocía por experiencia personal el poder que tiene el pecado para controlar y también la libertad que se logra por fe en Cristo. Se describió como el peor de los pecadores, porque persiguió y encarceló a muchos creyentes antes de su experiencia de conversión (1 Ti 1.15).
 
Después que aceptamos la muerte de Cristo a nuestro favor, el castigo por nuestro pecado se considera pagado y su poder sobre nosotros destruido. Nos volvemos vivos espiritualmente por el Espíritu Santo que habita en nosotros. Además, se nos da una nueva familia y un propósito para vivir. La Biblia compara nuestra experiencia de conversión con un trasplante de corazón (Ez 36.26, 2 Co 5.17), un cambio de ciudadanía (Fil 3.20), y la mudanza a una nueva patria (Col 1.13).
 
Pablo exhorta a todos los creyentes a perseverar en la gracia de Dios (Hch 13.43; Ef 2.8). Así como tuvimos que confiar en la muerte vicaria de Cristo para nuestra salvación, debemos tener una vida de dependencia de Él. Es nuestra fe, expresada a través de la obediencia, lo que agrada a Dios (He 11.6).
 
La gracia es la fuerza más poderosa y más transformadora que hay en el mundo. Dios ofrece su amor incondicional a toda persona que recibe a su Hijo. Desde el momento en que somos salvos, nuestra vida es puesta sobre la Roca inamovible que es Cristo (1 Co 10.4), y su favor nos es impartido.

Respuesta  Mensaje 596 de 1141 en el tema 
De: Reina4 Enviado: 16/07/2019 23:17

Las promesas de Dios 

enviado por Jorge Monroy

 
 
Nuestro Padre celestial ha hecho muchas promesas en la Biblia. Pero hay cierta confusión entre los cristianos en torno a cuáles versículos las mencionan. Hay tres preguntas prácticas para juzgar cuáles de esas promesas se aplican a nuestra situación.
 
1. ¿Está limitada la promesa a una persona o circunstancia específica, o se aplica a todos los creyentes? Por ejemplo, la promesa hecha a Abraham y a Sara acerca de tener un hijo (Gn 18.10) fue específicamente para ellos, mientras que Hebreos 13.5 contiene la garantía para todos los cristianos de que Jesús estará con ellos para siempre.
 
2. ¿Estamos pidiéndole al Señor que satisfaga una necesidad o un deseo? Una necesidad es aquello que nos hace falta para que Dios realice su obra en nuestra vida. Un deseo es algo que queremos para nuestro disfrute o satisfacción. Si perdemos el trabajo, entonces está faltando algo esencial: un ingreso. Pero si queremos tener un nuevo cargo por razones personales, eso es un deseo.
 
3. Antes de cumplir una promesa, ¿requiere el Señor alguna acción de nuestra parte? Proverbios 3.5, 6 es una promesa condicional que garantiza la dirección de Dios al confiar en Él. En cambio, la promesa de la presencia de Jesús (He 13.5) es incondicional; no depende de nada que hagamos (Mt 28.20).
 
Al analizar la Biblia con base en estas preguntas, sabremos cuáles promesas se aplican a nuestra situación, y qué confianza tendremos para pedir a nuestro Señor que las haga realidad. Porque, como dice 2 Corintios 1.20 (TLA): “Todas las promesas que Dios ha hecho se cumplen por medio de Jesucristo”.

Respuesta  Mensaje 597 de 1141 en el tema 
De: Reina4 Enviado: 16/07/2019 23:19

Cuando los demás nos fallan 

enviado por Jorge Monroy

 
 
Usted está en una situación difícil, y sus amigos han desaparecido. Ahora el dolor es peor porque está sufriendo solo.
 
¿Por qué le abandonaron? Hay muchas razones posibles. Por ejemplo, puede ser porque no se sintieron competentes para ayudarle. O tal vez no pudieron soportar verle sufrir. Pero quizás algunos tenían en mente sus propios intereses, y tuvieron temor de caer en problemas parecidos o de involucrarse en una situación socialmente inaceptable.
Usted podría preguntarse cómo responderles. Cualquiera que haya sido la razón de su deserción, solo hay una respuesta bíblica adecuada —el perdón. La razón es que, como personas que hemos sido perdonadas, nunca tendremos el derecho de dejar de perdonar.
 
Después de haber sido abandonado durante su encarcelamiento en Roma, Pablo escribió lo siguiente en cuanto a quienes lo habían desamparado: “No les sea tomado en cuenta” (2 Ti 4.16). En otras palabras, los perdonó. El apóstol probablemente recordó lo que sucedió cuando Esteban fue apedreado. Pablo había estado presente, después de todo, como uno de sus acusadores, y oído al moribundo clamar: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado” (Hch 7.60).
 
Pero es posible que Pablo tuviera en mente un acto de perdón mayor: la muerte expiatoria de Cristo y su actitud hacia sus verdugos. Jesús oró, diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lc 23.34).
 
Porque Dios perdona de todos sus pecados a quienes se vuelven a Él, no tenemos el derecho de negar el perdón a nadie, y eso incluye, sin duda, a nuestros amigos. ¿Hay alguien a quien usted necesite perdonar? Si es así, hágalo hoy.

Respuesta  Mensaje 598 de 1141 en el tema 
De: Reina4 Enviado: 16/07/2019 23:21

Nuestra prioridad absoluta

enviado por Jorge Monroy

 
 
Jesús amaba mucho a Marta, a su hermana María, y a su hermano Lázaro (Jn 11.5). Un día, mandó a decirles que Él y sus discípulos vendrían a visitarles. Las mujeres comenzaron a preparar su casa, ya que había mucho que hacer antes de que llegaran los hombres. Pero Marta, por su afán, perdió de vista la importancia de pasar tiempo con el Señor.
 
Nuestra relación con Jesús debe estar por encima de todo en la vida. Nuestros pensamientos, actitudes y acciones deben surgir de nuestra íntima conexión con Él, pero como todos hemos descubierto, sin duda, no es fácil hacer esto. Nuestra naturaleza egoísta clama por la supremacía, y el mundo con todas sus tentaciones nos anima a satisfacer nuestros deseos. Incluso, en el trabajo que hacemos para el Señor, podemos perder de vista nuestra prioridad absoluta: profundizar nuestra relación con Cristo.
 
Cuando el Señor Jesús llegó, María dejó lo que estaba haciendo para poder escuchar sus palabras y aprender de Él. Marta, distraída por todo lo que aún no se había hecho, seguía trabajando. El Señor aprobó la decisión de María de estar con Él, y exhortó a Marta a seguir el ejemplo de su hermana. Ambas mujeres expresaron su amor y su preocupación por Jesús por medio de sus acciones, pero María escogió la mejor manera de hacerlo.
 
Nada debe sustituir su relación con Cristo; su carácter y conducta deben reflejarlo a Él (Ef 4.24). Durante la visita de Jesús, Marta dejó que su servicio al Señor fuera más importante que pasar tiempo con Él. Si sus amigos le observaran, ¿qué dirían que es lo más importante para usted?

Respuesta  Mensaje 599 de 1141 en el tema 
De: Reina4 Enviado: 16/07/2019 23:22

Dar al Señor Jesús el primer lugar 

enviado por Jorge Monroy

 
 
Cuando Jesucristo tiene el primer lugar en nuestra vida, experimentamos muchas bendiciones, entre ellas:
 
Un espíritu reposado. Cuando dirigimos nuestra atención al Señor y meditamos en su Palabra, hallamos descanso para nuestra alma (Sal 23.2). El Espíritu Santo nos ayuda a dejar las distracciones para darnos la seguridad del amor y el sostén de nuestro Padre celestial. Con una mente clara y un corazón reposado podemos discernir lo que Dios nos dice.
 
Una fe más fuerte. El estudio de la Biblia ensancha nuestra visión de Dios y nos da discernimiento y dirección. El leer la manera como el Señor ha ayudado a otros, nos da la confianza de que Él está a nuestro lado, permitiéndonos enfrentar las exigencias de la vida. Nuestra fe crece a medida que obedecemos su dirección y observamos la manera como actúa a favor nuestro.
 
Un corazón purificado. Al igual que un espejo, la Biblia nos refleja lo que realmente somos, y revela lo que necesitamos cambiar. Si confesamos nuestro pecado, Dios promete limpiarnos de toda maldad (1 Jn 1.9).
 
Una mente preparada. No sabemos lo que acontecerá en el futuro, pero Dios sí. Él quiere prepararnos, tanto para los tiempos felices como para los difíciles. Por medio del Espíritu Santo, estaremos equipados para lo que nos depare la vida (2 P 1.3).
 
La vida de Pablo demuestra lo que significa dar al Señor Jesús el primer lugar (Gá 2.20); él conoció el gozo en medio de las pruebas, y recibió fuerzas para enfrentar crisis y dificultades. Nosotros tendremos también estas bendiciones si hacemos de la relación con el Señor Jesús nuestra prioridad absoluta.

Respuesta  Mensaje 600 de 1141 en el tema 
De: Reina4 Enviado: 16/07/2019 23:25
 

Libertad de la culpa 

enviado por Jorge Monroy

 
Se puede definir a la culpa como ansiedad del espíritu por el pecado cometido de manera deliberada y voluntaria. Podemos encontrar este sentimiento incluso en el huerto del Edén. Después que Adán y Eva probaron el fruto prohibido, se sintieron avergonzados de su desnudez y se escondieron.
En los tiempos del Antiguo Testamento, las personas traían una ofrenda especial al templo para “pagar” sus faltas. Hoy día, no tenemos tal manera tangible de liberarnos de nuestra culpa.
 
En realidad, tenemos algo mejor. El Padre celestial envió a su Hijo Jesús, quien era plenamente Dios y plenamente hombre, a vivir una vida perfecta. Él tomó sobre sí el castigo por todos nuestros pecados al morir como un criminal en la cruz. Pero, alabado sea Dios, Jesús volvió de nuevo a la vida, al vencer la muerte y el pecado. Efesios 1.7 dice: “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia”.
 
La verdad es que todos hemos pecado y merecemos, por tanto, ser separados de Dios (Ro 3.23). Sin embargo, podemos ser liberados de la muerte y la culpa al aceptar el don gratuito de Jesús y rendir nuestra vida a Él. Por supuesto, por nuestro imperfecto estado humano seguiremos pecando. Pero nuestro amoroso Padre celestial seguirá perdonando a sus hijos (Lc 11.3, 4).
 
El sacrificio del Señor Jesús nos da libertad de la culpa y de la muerte, y también la promesa de la eternidad con Dios. Pero eso no significa de ninguna manera que tengamos licencia para pecar deliberadamente. Aunque tenemos la promesa del perdón, la gratitud y el amor a nuestro Salvador deben impulsarnos a obedecer y servir al Señor.

Respuesta  Mensaje 601 de 1141 en el tema 
De: Reina4 Enviado: 21/07/2019 21:09
How to Foster True Friendships
enviado por Jorge Monroy
 
 
All people long to be in genuine relationships. God created us with this need, as we were not meant to live in isolation.
 
Our world is so driven by technology that many people today try to ease their loneliness through computer relationships. However, this can never satisfy or compare to the human fellowship that the Creator designed. But healthy friendships don't just happen. They require intentional effort.
 
Yesterday, in looking to Jonathan and David for a biblical model of godly companions, we saw how mutual respect is vital in a healthy friendship. Now, let's look at two more aspects of their relationship. These two men had an emotional love for one another; their hearts were knit together (1 Sam. 18:1). When one man experienced joy or sadness, the other man felt it too.
 
They also had genuine devotion to each other, which is a type of commitment that involves giving: to show loyalty, Jonathan gave his friend material items--his robe and weapon. But these two men also selflessly offered more: Jonathan even risked his life and future kingship in order to save David from execution. Notice, too, that Jonathan was often the initiator, and the one who gave more. He was a prince, whereas David was a lowly shepherd. Social status shouldn't interfere with cultivating a true friendship.
 
We were designed for true companionship based on mutual respect, genuine love, and commitment. This requires not only time and selfless devotion but also transparency--which means being real, even about our faults. Taking such a risk requires trust. Such relationships are well worth the effort.


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