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DOS PILARES DEL AMOR EN EL MATRIMONIO
Lupita:
Ya van para 8 meses que descubrí una infidelidad de mi esposo. Él no se quiere ir y dice que no quiere deshacer a la familia. Yo me puse como loca cuando me enteré y cometí muchos errores también. Acudí a ayuda de brujería porque me dijeron que él iba a estar a mis pies así de rápido. La verdad no me funcionó y por el contrario, todo se fue complicando mucho. Fui y golpeé a la mujer con la que andaba. Les dije a mis hijos que fueran a ver con quién andaba su papá. Bueno, son muchas cosas de las que me arrepiento.
Ahora quiero estar en el camino de Dios. Escuché una de tus conferencias y quiero saber si yo podría cambiar las cosas después de tanta tontería.
Evangelina F.
Querida hermana en Cristo, Eva:
Todo es posible para el que ama.
Las crisis son invitaciones a nuestro crecimiento personal. Son oportunidades para madurar, para considerar y reconsiderar el sentido de la vida. Cuando una persona reconoce sin ambages que ha cometido muchos errores, está acertando. Dice la palabra de Dios: “Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros”. (I Juan 1, 8).
Es tiempo de estudiar el sentido del matrimonio. Nos hemos casado para crecer juntos y formar una familia. Si además lo hicimos recibiendo el sacramento, debemos saber que por él obtenemos 5 gracias.
Estas gracias son dones sobrenaturales concedidos por Jesús, para fortalecer el amor de la pareja y el vínculo que los une.
GRACIA DE CURACIÓN: Sana las heridas provocadas por el egoísmo mutuo fortaleciendo a la pareja frente a las tentaciones.
GRACIA DE UNIDAD: Para resolver los problemas de la convivencia matrimonial.
GRACIA DE LA PATERNIDAD: Ayuda a engendrar y educar a los hijos.
GRACIA DE ELEVACIÓN: Para que los esposos EN y POR el matrimonio sean santificados y santificadores.
GRACIA DE IRRADIACIÓN: para que los esposos, sean apóstoles en el ambiente que les toque actuar.
Recibir todas estas gracias será sencillo si edificamos nuestra relación sobre dos pilares firmes. Antes que hablar de fidelidad, y otros valores, debemos partir de estas dos cualidades elementales: paciencia y bondad.
Podemos revertir las secuelas de una mala relación si empezamos por aquí. Ser paciente significa no ceder al impulso de agredir y violentar a una persona o situación. Es esperar confiados a que las cosas estén mejor y evitar a toda costa la ira, el maltrato, las ofensas verbales, etc.
Ser bondadoso implica tener actos de amor aún cuando no “los sientas”. Estas acciones virtuosas son el verdadero amor. Dista mucho del sentimentalismo, se trata de un verdadero compromiso que lleva a tu voluntad a hacer lo que es bueno para el ser con quien decidiste compartir tu vida.
Si antes has reaccionado en forma arrebatada y buscando una venganza en la violencia, es que no has permitido que el amor actúe. Pide a Dios en oración que por las gracias que te ha concedido en el Sacramento del matrimonio, te conceda la capacidad de amar en toda la extensión de la palabra, para salvar lo que más vale: tu familia.
En palabras de Alex Kendrick, paciencia es la manera en que el amor reacciona, y bondad es la manera en que el amor actúa.
Lupita Venegas/Psicóloga
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