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Una estrategia nueva
En 2 Crónicas 20.1, 2, los moabitas, los amonitas y algunos meunitas del monte de Seir decidieron declarar la guerra a Judá. La Biblia describe a este ejército como "una gran multitud del otro lado del mar", tan intimidante que Josafat estaba convencido de que su propio ejercito era insuficiente contra tal enemigo. Pero veamos cómo respondió de inmediato este piadoso rey: "Entonces él tuvo temor; y Josafat humilló su rostro para consultar a Jehová, e hizo pregonar ayuno a todo Judá" (v. 3). En vez de confiar en una alianza con otra nación, como la que hizo con Acab, Josafat encomendó esta vez su reino y su pueblo sólo a Dios.
Su oración, que aparece en su totalidad en 2 Crónicas 20.6-12, fue particularmente impresionante. Josafat alabó primero a Dios como el gobernante supremo, dueño de todo poder y fuerza. Luego habló de cómo Dios les había dado la tierra y permitido construir un templo a su nombre. Después presentó al Señor el inminente ataque, en términos muy específicos, concluyendo con estas palabras: "En nosotros no hay fuerza contra tan grande multitud que viene contra nosotros; no sabemos qué hacer, y a ti volvemos nuestros ojos" (v. 12). Sin ninguna reserva, Josafat confió osada y devotamente en el Señor para que les diera la victoria en una batalla que, en términos humanos, era imposible de ganar. "Y estaba allí Jahaziel… sobre el cual vino el Espíritu de Jehová en medio de la reunión; y dijo: Oíd, Judá todo, y vosotros moradores de Jerusalén, y tú, rey Josafat. Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios" (vv. 14, 15). El Señor les dijo luego, a través de Jahaziel que ni siquiera tendrían que pelear (v. 17). Todo lo que tenían que hacer era tomar sus posiciones, y ver como Él los salvaría.
Entonces Josafat inclinó su rostro a tierra, y todo el pueblo se postró en adoración. Algunos de los levitas se levantaron y añadieron sus voces al coro de alabanza a Dios (vv. 18, 19). Pero esto fue sólo el comienzo de la adoración. Cuando salieron a la batalla el día siguiente, Josafat exhortó otra vez al pueblo, no una sino dos veces, a mantener la fe en Dios. Luego "puso a algunos que cantasen y alabasen a Jehová, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová, porque su misericordia es para siempre" (v. 21).
por Adam Colwell

Porque Jehová habita en la alabanza de Su pueblo Si deseas que el enemigo huya y poder entrar a un reposo en medio de tu desierto Alabale! Adorale! ruegale al Espíritu Santo ponga cánticos nuevos en tu boca y verás descender a Jehová en medio de los querubines y Su gloria. La alabanza que fluye de uncorazón que reconoce el poder, la misericordia, la gracia y el amor de Jehová, multiplicará tus fuerzas, te llenas de paz y gozo para tomar decisiones sabias y reconocer la estrategia a seguir para alcanzar la victoria en medio de un ambiente de paz y gozo. Se un alabador en espíritu y verdad, En su amor,


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