Señor mi Dios:
Tu palabra nos ha enseñado, a que como hijos
tuyos, tenemos que andar sobrios y estar
alerta velando, porque nuestro enemigo el
adversario, siempre anda entorno nuestro,
como leòn rugiente, viendo a quien devorar.
por lo tanto, ya no hay tiempo para dormir,
sino estar atentos.
araceli