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Cuando Temo
David huyó de la casa de los sacerdotes de Nob cuando Saúl lo perseguía ferozmente. Se abrió camino hasta Gat, el hogar de sus enemigos, adonde fue reconocido instantáneamente y llevado delante del rey Aquis. La fama de David fue celebrada en todas partes en historias y canciones. Había matado a miles de filisteos (1 Samuel 21:11), una reputación establecida a expensas de las mujeres y los niños aconjogado de Filistea. Ahí tenía él una oportunidad de vengarse, David perdió las fuerzas. Aterrorizado, "se fingió demente... escribía garabatos en las puertas de la entrada y dejaba que su saliva le corriera por la barba" (v.13). Aquis lo despidió con despreció: "¿Va a entrar éste en mi casa?" (v.15 quebrantado y sumamente humillado, David huyó a Adulam en Judá. Había cerca una colina llena de cuevas. Él se metió en uno de aquellos agujeros... solo. Cuando experimentó la soledad de aquella cueva, en el punton más bajo de su vida y rodeado de enemigos, David empezó a reflexionar en la ternura y el fiel amor de Dios. "El día en que temo, yo en ti confío" escribió (Sal 56:3). "Tú has tomado en cuenta mi vida errante; pon mis lágrimas en tu redoma" (v.8)
Tal vez estés "en una cueva" hoy Tú también puedes decir: "En Dios he confiado, no temer^..." (v.11)
David H. Roper

La soledad es no ser consciente de Aquel que está con nosotros en todas partes


Lectura: Salmo 56 El día en que temo, yo en ti confío Salmo 56:3 |
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