Los eventos apocalípticos que comienzan a asomarse en todos los rincones de la tierra no sorprenden a los que hemos sido apercibidos por la Palabra de Dios. Podríamos decir que en todos los tiempos se han dado sucesos similares, no obstante, en nuestros tiempos son más frecuentes, el número es más alto y los estragos mayores. Quiero resaltar uno en particular que, al ver la evolución con que se viene desarrollando, nos deja perplejos ante las noticias que sobre el particular nos sacuden y dejan sin aliento de día en día.
Definitivamente creemos que el Señor viene pronto por los suyos a sacarnos de este mundo incrédulo e infiel, “Maran-ata”, lo que nos mueve a proclamar con todas las fuerzas de nuestro ser: “Sí, ven, Señor Jesús”.
“La maldad se multiplicará y el amor de muchos se enfriará.” (Mateo 24:12) ¡Cómo se han dejado enlazar algunos por las insinuaciones del enemigo de las almas hasta descender a un nivel más bajo que el de los animales irracionales! Leer noticias de madres y padres que maltratan, abusan y quitan la vida a sus propios hijos, es algo espeluznante e imposible de digerir mental, emocional y mucho menos espiritualmente. ¿Se estará degenerando parte de la raza humana?
En un artículo publicado por el “National Geographic” se narra sobre un incendio en el Parque Nacional de Yellowstone el cual, luego de extinguirse, se desplazaron unos guardabosques al lugar para valorar los daños ocasionados por el suceso. Uno de ellos encontró un pájaro literalmente petrificado en cenizas en la base de un árbol. El hombre dio unos golpecitos con una vara al pajarito y al instante tres diminutos polluelos se escabulleron bajo las alas de su madre muerta, la cual les había acurrucado bajo sus alas para evitar que el humo tóxico les asfixiara. Ella pudo haber volado para salvarse a sí misma, pero se negó a abandonar a sus polluelos, aún a costa de su propia vida.
¡Qué contraste de “sentimientos” entre seres creados a imagen y semejanza de Dios y un animal irracional el cual usó lo único que poseía para llevar a cabo tal hazaña… el instinto maternal!
Cuando recordamos que el ser humano fue hecho ”poco menor que los ángeles, siendo coronado por Dios de gloria y de honra” (Salmo 8:5) y vemos a dónde el pecado le ha arrastrado por causa de su incredulidad, no podemos menos que esforzarnos cada día más para proclamar al mundo que se encuentra inmerso en las más densas tinieblas, que hay una salida para aquellos que reconozcan su impotencia para lidiar, no con las situaciones, no con los demás, sino consigo mismo y consigo misma… “JESUCRISTO, el Hijo del Dios Viviente.” ¡El mundo está lleno de Su Gloria! ¡Cuánto lamentamos que los ciegos espirituales no lo puedan ver por ser indiferentes ante el tiempo de Su visitación!
Hay quienes dicen que los convertidos al Evangelio se hacen fanáticos religiosos, que están ahora en la religión, o se metieron a eso... ¡Si sólo supieran que de la religión fue que salimos, y que nuestra conversión no fue a algo, sino, a Alguien! Y en ese Alguien que es una Persona llamada JESUCRISTO, es que se encuentra el verdadero deleite y la verdadera Paz. "Pero la mente natural no puede entender las cosas que son del Espíritu de Dios..." 1Corintios 2:14
Zaida de Ramón
Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros es poder de Dios Pues escrito está: Destruiré la sabiduría de los sabios, y desecharé el entendimiento de los entendidos ¿Dónde está el sabio? ¿Dónd está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? 1 Corintios 1:18-20
El profundo abismo entre los caminos humanos y divinos se evidencia a lo largo de la historia de la humanidad. "Como se pone de manifiesto en la cita del v.19. Dios obra más sabiamente y de maneras más poderosas por vias directamente opuestas a las expectativas humanas.
Ministerio Mujeres en Victoria Somos siervas de Dios que trabajamos por la restauración integral del Cuerpo de Cristo y especialmente en la restauración de la mujer en todas las áreas