No deje de luchar ahora...
Esta campeona de atletismo me hizo reflexionar en los que, como ella, han llegado al límite de sus fuerzas en muchas ocasiones, y antes que seguir adelante, se dejaron vencer por las circunstancias.
El salmista escribió un principio de vida que toma particular vigencia cuando sentimos que no podemos seguir adelante. "Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas, En cuyo corazón están tus caminos. Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente, Cuando la lluvia llena los estanques." (Salmos 84:5, 6).
Es Dios quien nos otorga las fuerzas para vencer. No permita que la derrota y la frustración lo dobleguen. Adelante. ¡Dios está de su parte! No lo dejará solo. Jamás lo ha hecho. Mire adelante. La meta está cerca. ¡Siga luchando!
Por favor, no deje que pase este día sin que tome la mejor decisión de su vida: recibir a Jesucristo como su Señor y Salvador. Es la mejor decisión que pueda tomar...