Deje atrás su pasado
Quien vive atado al pasado jamás disfruta el hoy. En la Biblia nuestro amoroso Padre celestial nos instruye a dejar atrás todo aquello que nos causa dolor y abrirnos a la vida que Él tiene para nosotros: "Pero olvida todo eso, no es nada comparado con lo que voy a hacer. Pues a punto estoy de hacer algo nuevo. ¡Mira, ya he comenzado!¿No lo ves? Haré un camino a través del desierto; crearé ríos en la tierra árida y baldía" (Isaías 43:18, 19. Nueva Traducción Viviente).
Desde el momento en que recibimos a Jesús como Señor y Salvador, emprendemos una existencia renovada. Los hechos dolorosos no pueden seguir ocupando un lugar relevante en nuestro ser. Son cosa del ayer y allí deben quedar.
Un paso aconsejable es llevar esas situaciones que nos causan dolor delante del Señor en oración: "No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús." (Filipenses 4:6, 7. Nueva Traducción Viviente).
Dios es quien puede sanar nuestras heridas emocionales, no lo olvide. ¡Usted puede ser libre de las cadenas de dolor y tristeza que arrastra, por un pasado que le fue adverso! Jesucristo nos hace libres y nos abre las puertas a una nueva vida, llena de plenitud. Ábrale hoy las puertas de su corazón y comprobará que emprenderá una existencia renovada, con una nueva forma de pensar que incidirá directamente en todo cuanto haga (Cf. Romanos 12:2).
No viva en el pasado. Hoy es el día para perdonar—si le han causado daño--, olvidar aquello que hirió su corazón y, con ayuda de Dios, reemprender una nueva vida. Ah, y que no pase este día sin que haya tomado la mejor decisión: recibir a Jesucristo como Señor y Salvador. ¡Esta es la oportunidad! Recíbalo en su corazón ahora.