|
Contra mi tacto evocador me afano...
Contra mi tacto evocador me afano. Con los más duros y ásperos pertrechos he trabajado hasta dejar deshechos por el hierro los dedos de esta mano.
Los quiero embrutecer, pero es en vano; en sus fibras más íntimas, maltrechos, aún guardan la memoria de tus pechos, su tibia paz, su peso soberano.
Ni violencias ni cóleras impiden que fieles y calladas a porfía mis manos sueñen siempre en su querencia,
ni mil heridas lograrán que olviden que acariciaron largamente un día la piel del esplendor y su opulencia.
Tomás Segovia

|