Por otear tus lindos ojos risueños,
me dejé llevar por tu tierna y fémina caricia.
Invoco aquella noche
...mágica velada en mis ensueños...
cuando tú y yo, con nuestros cuerpos imantados,
ándabamos descalzos sobre la arena húmeda
al compás de la suave melodía de tu voz.
Tú interpretabas una canción de Camela,
y mis oidos se melaban con la miel de tus palabras.
Entre canto y canto pausabas tu canción
para entregarme tus labios sobre los míos.
Mi paladar se derretía con tu cálido aliento,
y en la exquisitez de tus besos yo me elevaba;
ellos tenían un sabor excitante,
es decir tenían…
...Sabor a ti.
Johan

