La noche al fondo se esconde detrás del medallón de la tarde. Abriendo caminos sin nombre que describen tu piel cuando arde. Yo no se si es que el viento responde a cada suspiro que emite tu nombre O es que el tiempo deletrea su trote... La triste agonía de un verso. Nada mas raro, que esa lagrima que en el pecho se esconde; quizá llena de consuelo o llena de reproche... Mas se demasiado bien, que riega esperanza en el jardín de otra noche... Hay de ese que lleva el verbo como un arma y se regocija de crear y compartir, amando.