“Hay almas que llevan una luz
que inquieta el corazón apasionado.”
(Amante de las Letras).
Me pregunto:
¿Qué se sentirá perderse en sus labios?
¿A qué sabrá su piel?
Y más cuando arde,
Cuando se eriza,
Cuando desea…
Aún no sé tanto de ella…
Pero ya ha inquietado mis letras,
Aún no sé cómo se ríe…
Y ya me imagino su alegría,
Y aún no he tocado su piel,
Y su aroma ha tocado mis letras.
Veo en ella…
Una paz…
De esa tranquilidad que te puede dar con un abrazo,
Con un beso tierno,
Pero también veo ese fuego en su interior,
Ese fuego que te puede consumir,
Ese fuego que te inquieta,
Que te invita a fundirte en ella.
A qué sabe una tarde de café…
Beberlo en sus labios…
Probarlo en su piel,
En esas hermosas curvas de su cuerpo,
En esos encantos que se asoman,
Por debajo de sus prendas.
A qué sabrá una noche inquieta,
En su mirada llena de fuego,
En sus labios que arden de pasión,
En su piel que se eriza…
Que pide una caricia…
Que quema y al mismo tiempo purifica,
Y en esas ansias de su alma…
Que condenarán mi corazón,
Al deseo de amanecer en sus brazos.
Y me pregunto:
¿Cómo se escuchara ese suspiro?
Si es que logró provocarle,
Tal vez esa sonrisa traviesa,
Hasta cuando se muerde un labio.
El Eterno Enamorado.