Teoría de las cuerdas
Viernes 09 de Agosto del 2013
Un lector que no quiere que conste su nombre me solicita que me refiera a la llamada Teoría de las Cuerdas.
Ya me he referido al tema en otra oportunidad, pero no está de más actualizarlo.
La Teoría de las cuerdas, para empezar, no debería ser llamada “teoría” en un sentido científico, sino más bien “hipótesis”, pues a pesar de que matemáticamente es un esquema elegante que explica muchos fenómenos e inclusive logra conciliar dos campos energéticos hasta ahora disímiles entre sí (la relatividad general y mecánica cuántica), aún no ha podido ser corroborada en laboratorio y además no parece probable poderlo hacer en un futuro relativamente próximo. De hecho, por ahora la comunidad científica prefiere el término “Modelo Cosmogónico de las Supercuerdas” (luego explicaremos eso de las “Supercuerdas”).
Postula básicamente que lo que percibimos como partículas subatómicas y las interacciones entre ellas son más bien la forma en que se manifiestan diminutas entidades vibrantes, similares a cuerdas, que se mueven en once dimensiones, de las cuales sólo percibimos cuatro, y por eso nos parecen a veces partículas y a veces ondas.
La idea es que las once dimensiones, al interactuar entre ellas, crean algo así como una cápsula dentro de la cual las cuerdas vibran, pero adaptándose a la forma que el “espacio” creado por la combinación de dimensiones les permite. La manera particular en que cada cuerda se retuerce en su espacio de once dimensiones es lo que nosotros percibimos con una partícula tal o cual.
Serían increíblemente diminutas. Una imagen que suele utilizarse es que si se expandiera un átomo al tamaño de nuestro Sistema Solar, una cuerda tendría el tamaño de un árbol mediano (unos diez metros). El actual estado de nuestra tecnología no permite, por ningún medio, que se pueda estudiar y corroborar experimentalmente algo de tan exiguas dimensiones, y es por eso que aunque matemáticamente el modelo explica de manera elegante muchas cosas, sigue siendo simplemente eso, una idea que cuadra bien.
Además, no está exenta de problemas, pues sus postulados teóricos dan como para configurar cinco modelos distintos de la hipótesis, todos igualmente válidos. Dado que el modelo de cuerdas pretende convertirse en la única teoría del todo, el que existan cinco es en sí una contradicción.
Los teóricos procuran solventarla afirmando que las cinco son ciertas, y que constituyen un gran cuerpo de ideas que conforman el llamado Modelo de las Supercuerdas.