
No es fácil sobrellevar
tanto sufrimiento
enfermedad del alma
llagados los sentimientos.

Cuantas ofensas y dolor
acumulaste muy adentro
mi pobre corazón
dejaste de estar contento.

Los afectos más cercanos
solo pesar te trajeron
¿como poder olvidar?
si en la mente lo incluyeron.

Solas se fueron secando
las lágrimas vertidas
una, una, y otra vez
con una gran melancolía.

Y esa gran melancolía
no le importa al agraviante
impone sus propias leyes
sin escuchar al apelante.

Mi pobre corazón
demasiado ya ha sufrido
quiere un poco de descanso
está dolido y resentido.

En éste mundo que vivimos
solo el verdadero amor
hará que el hombre hiriente
deje de ser ofensor.