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Otoño
Y es que tú me enseñaste, que una sonrisa no es cuestión de dientes, sino de almas.
 
Me enseñaste, que la distancia no es mas que 1000 Km. al norte y 2 cm. al corazón.
 
Y es así que nada pasa en tu ausencia, que yo te contemplo en la ventana.
Me siento un momento y dibujo tu silueta, para disimular la espera.
 
Así te contemplo, te escribo, te pienso y te invento
En estas noches frías del invierno
DESCONOZCO EL AUTOR
 


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