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Profecias: Apocalipsis de Juan
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From: Thenard  (Original message) Sent: 08/06/2010 20:42
Apocalipsis de Juan
La revelación de Juan, durante las persecusiones en Jerusalem



Yo Soy, Alfa y Omega; el principio y el fín; que era, que es, y que esta por venir:
Y habló la voz del Padre; y voltee para ver la voz que me hablaba, y cuando había volteado; ví siete varas de fuego dorado, y en medio de ellos, un espíritu de fuego; y ví una persona semejante al Hijo del Hombre, resplandeciendo blancura, un blanco como la lana blanca; y su voz vibraba el aire, como el sonido estrepitoso de las aguas; y en su mano derecha, tenía siete estrellas brillantes; y cuando el hablaba, su rostro resplandecía con una luz brillante, era semejante a mil soles. No temas: Yo soy el primero y el último; yo soy el principio y el fín; escribe las cosas que tu has visto, y todas las cosas que han pasado, y todas las cosas que han de venir en el futuro. El significado de las siete estrellas brillantes, que vibraban en mis manos, y las siete varas de fuego dorado; brillantes con luz eterna; las siete estrellas brillantes son los ángeles del Padre Celestial; y las siete varas de fuego, son los ángeles de la Madre Terrenal; y el espíritu del hombre, es la Luz de Fuego; que es la fuente de Luz, entre las estrellas brillantes y las varas de fuego resplandecientes; un puente de Luz Solar entre el Cielo y la Tierra;
Estas cosas dijo, el espíritu de Fuego, que sostenía las siete estrellas brillantes sobre su mano; él es el fuego que se mueve en el interior de las siete varas de fuego; y él que tenía una bandera, salía a escuchar lo que decía el Espíritu; al que venciere, le concederé comer del árbol de la vida, que esta parado brillante en el medio del Paraíso del Padre Jehová; y cuando yo miré; he aquí, había una puerta que estaba abierta en el cielo; y se escuchaba una voz que sonaba, por todos lados, como una trompeta que hablaba. Sube acá, y te mostraré las cosas que van a suceder de aquí en adelante; e inmediatamente, yo fui hasta allá en espíritu, al comienzo de la puerta, y se abrió; y yo entre hasta donde la puerta abierta; y adentro había una inmensa extensión (vidrio) brillante, y en el medio de la inmensa extensión brillante, había un deslumbrador trono; y sobre el trono estaba sentado uno cuyo rostro no se veía por la luz; y alrededor del trono había como un arco iris, que echaba chispas como esmeralda; y alrededor del trono había trece sillas; y sobre las sillas había trece ancianos sentados; vestidos de ropas blancas resplandecientes, y en eso su rostro se convertía ocultándose por la nubosidad de la luz; y estaban siete varas de fuego ardientes, delante del trono; que es el fuego de la Madre Terrenal; y las siete estrellas brillantes del cielo, delante del trono, que es el fuego del Padre Celestial; y enfrente del trono se veía una extensión de vidrio como el cristal, y se veía en el interior de el; se veían todas las montañas y valles de la tierra, y todas las criaturas se veían allí adentro; entonces los trece ancianos saludaban inclinados enfrente del Esplendor del Padre Creador, que estaba sentado sobre el trono; cuyo rostro se convertía resplandeciendo escondiéndose; y muchos cordones de luz corrían de sus manos, de una, y de la otra mano, y ellos lloraban:
Santo, Santo, Santo Padre Creador, todo poderoso; que ha existido, que existe y que existirá al venir; Padre, tu eres digno de recibir: Gloria y Majestad y Poder; porque tu has creado todas las cosas, y por ti existen y fueron creadas; y entonces ví en la mano derecha del que se sentaba sobre el trono: Un libro de rollos, escrito en su interior, y en los lados de afuera, guardado secretamente con siete sellos; y apareció un ángel de cuerpo espiritual proclamando con una voz alta ¿quién es digno de abrir el libro de rollos, y de desatar sus siete sellos? Y ningún hombre en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra, podía abrir el libro de rollos, ni mirarlo encima; y Yo lloraba mucho; porque el libro de rollos, no podía ser abierto; yo tampoco podía leer lo que en el rollo estaba escrito; y uno de los ancianos me dijo, no llores: He aquí el León de la tribu de Juda, de la raíz de David, que ha prevalecido al abrir el libro de rollos y de desatar sus siete sellos; porque su mano llegó a alcanzar y tomó el libro de rollos; y después mi mano alcanzo el libro de rollos y lo tomé; he aquí, que alce la cubierta, y mis manos tocaron las páginas doradas; y con mis propios ojos pude ver el significado de los siete sellos;
Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono y el número de ellos era de diez millones, diciendo en voz alta; digno es el cordero que fue muerto y recibió, poder y riquezas; sabiduría y fortaleza; Majestad y Gloria, y bendición; y todas las criaturas que están en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra; así como los que están en el mar; y todos aquéllos que están escuchando, diciendo: Al que esta sentado sobre el trono, y al Cordero de dios; Toda Gloria, sabiduría y Poder y fortaleza, sea por siempre jamás; él es el que revelará a sus hijos el origen de todas las cosas del Universo y de la Tierra; entonces vi un remolino de Luz dorada extendiéndose como un cordón incandescente entre mis manos; y las manos de los trece ancianos, se postraron a los pies del que estaba sentado sobre el trono, cuyo rostro se convertía escondiéndose.
Y abrió el primer sello, y ví aparecer, y miré el ángel del Aire, y entre sus labios comenzó a emanar el soplo de vida; y ella se esparcía sobre toda la tierra, y recibió el hombre las palabras de la sabiduría, y el respiraba; y mientras el respiró, el cielo se oscureció; y el aire dulce se convirtió en aire fetido, y el humo de los carros de los demonios quedo suspendido en el aire a baja altura sobre toda la tierra; y gire mi rostro en dirección opuesta para lamentarme;
Y abrió el segundo sello, y ví aparecer, y miré el ángel del agua, y entre sus labios comenzó a emanar el agua de la vida; y ella se esparcía sobre toda la tierra; y recibió el hombre un océano de amor; y el hombre ingreso en las aguas brillantes para purificarse; y cuando el tocó las aguas, la pureza de los cordones de luz, se oscurecieron, y las aguas cristalinas, se transformaron en aguas densas como lodo; y los peces del mar flotaban jadeando sobre las pestilentes aguas negras; y todas las criaturas del mar murieron de sed; y gire mi rostro en dirección opuesta para lamentarme;
Y abrió el tercer sello, y ví aparecer, y miré el ángel del Sol; y entre sus labios comenzó a emanar la luz de la Vida; y la luz se esparcía sobre la tierra; y el hombre recibió la fuerza del fuego; y la chispa de fuego, ingreso en el corazón del hombre, y le tocó su fuego espiritual, e hizo de él un falso fuego; y él comenzó a emanar el fuego de la destrucción quemando los bosques, y una capa de fuego consumió los grandes valles dejando residuos carbonizados de sus hermanos; y giré mi rostro en dirección opuesta para lamentarme;
Y abrió el cuarto sello, y ví aparecer, y miré el ángel de la alegría; y entre sus labios, comenzó a emanar el canto de la vida; y ella se esparcía sobre la tierra; y le dio al hombre la melodía de la Paz; y la paz y la alegría eran como un canto, y fluyendo atravesó de lado a lado el espíritu del hombre; pero el sólo escuchaba el sonido distorsionado de la tristeza y el descontento; y el levanto su brazo derecho para tocarse; y se hirió la cabeza quemándose la punta de los pelos; y giré mi rostro en dirección opuesta para lamentarme;
Y el abrió el quinto sello; y miré y ví aparecer el ángel de la vida; y entre sus labios comenzó a emanar, la Santa Alianza entre el Padre Jehová y el Hombre; y ella se esparcía sobre toda la tierra; y le dio al hombre el don de la Creación; y el hombre creo una espada de metal, para quitar la cosecha de la gente, y tenía la forma de una serpiente, y la cosecha que había recolectado estaba desnutrida y muerta; y gire mi rostro en dirección opuesta para lamentarme;
Y el abrió el sexto sello; y miré y ví aparecer el ángel de la Tierra; y entre sus labios comenzó a emanar, el río de la vida eterna, y ella se esparcía sobre toda la tierra; y le dio al hombre el origen de la eternidad; y al conocerlo, abrió sus ojos; y he aquí, el divino origen del árbol de la vida sobre el espacio infinito; pero el hombre levanto su mano y la puso sobre sus propios ojos; y dijo: Aquí no existe la eternidad; y giré mi rostro en dirección opuesta para lamentarme; Y el abrió el séptimo sello; y miré y ví aparecer el ángel de la Madre Terrenal; y ella trajo con ella un mensaje de la Luz resplandeciente desde el trono del Padre Celestial; y este mensaje fue al oído del hombre, y al hombre solitario, el que caminaba entre la tierra y el cielo; e ingreso al oído del hombre, y le fue susurrado el mensaje; pero el no quiso escuchar; pero esta vez no quise girar mi rostro para lamentarme;
¡Mirad! Y con mi mano llegue a tocar el costado del ángel; y dirigí mi voz al cielo; Reveladme el Mensaje; porque yo comeré el fruto del árbol de la vida, que crece en el espacio de la eternidad; y el ángel me miró con gran melancolía; y por todo esto se hizo un silencio en el cielo; y entonces, escuche una voz; que era como la voz que suena como una trompeta, diciendo: Oh Hombre, quieres ver por mí; como el demonio tendrá su final ¿Cuándo regresare vuestro rostro, fuera del trono de dios? Cuando tu no puedas hacer uso de los dones se los siete ángeles de la Madre Terrenal, y de los siete ángeles del Padre Celestial; y una terrible pena me sobrecogerá, y yo sentiré en mi interior, el espíritu de todos aquellos quienes así mismos están cegados, ellos tan sólo ven sus propios deseos de la carne; y ví a los siete ángeles que estaban de pie delante del Padre; y ellos tenían en sus ojos el poder sagrado como una fuente; consagrándose los siete; y otro ángel diferente vino y se pusieron alrededor frente de un altar, creando una incandescencia dorada con sus ojos, y cada uno, creo mucha incandescencia dorada; para que él ofreciera en compañía con las oraciones de todos los ángeles, se puso dorado el altar que estaba delante del trono; y el humo denso de la incandescencia ascendía; y en compañía llenó de fuego el altar; y después lo arrojó sobre la tierra; formándose voces, truenos, relámpagos y terremotos; y los siete ángeles que tenían las siete voces como trompeta, se prepararon ellos mismos a emitir su voz;
El primer ángel emitió su voz; y allí crearon granizo mezclado con fuego como la lava; y fueron arrojados sobre la tierra, y los bosques verdes y los árboles fueron quemados, y toda hierba verde se marchito a cenizas;
El segundo ángel emitió su voz; y una gran montaña ardiendo con fuego, fue arrojado al mar; y se elevó la lava caliente de tierra, como vapor; y la tercera parte del océano se transformo en aguas candentes de color rojo; y murió la tercera parte de las criaturas que estaban en el Mar, que tenían vida murieron, y la tercera parte de los navíos fueron destruidos;
El tercer ángel emitió su voz; y desde el cielo, cayó un gran asteroide ardiendo; como si fuera una antorcha, y sí cayó sobre la tercera parte de los valles y sobre las montañas, donde existen fuentes de agua; y el nombre que le decían al asteroide era: Monte Alargado y Amargo; y la tercera parte de las aguas se volvieron amargas, y millones murieron por las aguas; porque ellas estaban contaminadas;
El cuarto ángel emitió su voz; y fue hecho un gran cataclismo; y el fuego del impacto vino con fuerza repentina y destruyó todo como hebras negras; y la luna se puso de color rojo; y la tercera parte de la luna y de las estrellas; así se oscureció de polvo la tercera parte de ellos, y la luz del día ya no alumbraba la tercera parte, y en la noche era lo mismo; y he aquí, escuche atentamente a un ángel en un carro volando a través de la mitad del cielo, diciendo en voz alta; ¡Ay¡ ¡Ay¡ ¡Ay¡ de los habitantes de la tierra; por motivo de las otras voces como trompeta de los tres ángeles más, habrán de gritar;
El quinto ángel emitió su voz; y los carros de fuego del cielo, bajaron sobre la tierra; como los higos del árbol de higo, que es sacudida por un viento fuerte;
El sexto ángel emitió su voz; y la orbita del cielo fue desviada como un rollo cuando este es enrollado simultáneamente; al otro lado de la humanidad de la tierra, no había ni un solo árbol; ni una sola flor, ni una sola hoja de vegetales; y cuando estaba de pie sobre la tierra, mis pies se doblaron sobre el terreno, que se hizo blando y espeso de color rojo; echándome, hasta la altura de la vista para poder ver;
Y el séptimo ángel, emitió su voz; y miré con atención un ser poderoso que bajaba del cielo; cubierto de una nubosidad, y un resplandor estaba sobre su cabeza y su rostro estaba como si fuese un sol, y sus pies como pilares de fuego; y tenía en su mano un librito abierto; y puso su pie derecho sobre el mar, y su pie izquierdo sobre la tierra, y el clamó con una voz fuerte, y que era una voz maravillosa que decía:
Oh Hombre, ¿Quieres tener la visión de lo que va a suceder? Tu conoces, que sí deseo hacer todo; para que todas estas cosas terribles no puedan suceder; y el Padre habló: El hombre ha creado esos poderes de destrucción; el ha creado esas cosas de sus propios pensamientos; el ha desviado sus pensamientos, alejándose de los ángeles del Padre Celestial y de la Madre Terrenal; y el han creado sólo su propia destrucción; ¿En aquél tiempo, cuando ya no exista la esperanza, Brillará el Ángel? Sí, y será una luz brillante, emanando su aura; semejante, a un rió de sus manos; así el respondió: Aquí siempre estará la esperanza, Oh tu por quien el Cielo y la Tierra fueron creados; entonces el ángel; puso su pie sobre el mar y sobre la tierra, y alzando sus manos al cielo, prometió por el que vive eternamente por los siglos; el que ha creado todas las cosas que existen en el cielo; y todas las cosas que existen en la tierra, y por todas las cosas que existen en el mar, y que desde ese instante no existirá más tiempo, en los días de la voz del séptimo ángel; y cuando el empiece a emitir su voz, como él lo había anunciado a sus siervos los profetas; el juicio final del Padre Jehová será revelado a aquellos, quienes tienen hambre del árbol de la vida; que estarán de pie siempre en el espacio del Reino Eterno; y la voz me dijo nuevamente diciendo:
Ved y tomad el libro de rollos que está en la mano del ángel que se mantiene sobre el mar y sobre la tierra; y yo fui al ángel, y le dije, dedme el libro de rollos; porque quiero comer de la palabra viviente, que proviene del Centro del Reino Eterno; y el ángel me dio el libro de rollos; y yo abrí el libro de rollos, y lo que estaba escrito en el lo leí; y decía lo que había sucedido antiguamente, lo que sucedía en el presente y lo que vendría a suceder; y ví un holocausto que había en el interior del Golfo de la Tierra, y habría una gran destrucción; y que el océano inundaría a todos sus habitantes, en un mar de sangre de color rojizo; y ví también la eternidad del hombre, y los espíritus de los hombres que no estaban escritos en las páginas del libro de rollos; siempre listos para un nuevo canto para sus escritos; y levante mi rostro a los siete ángeles de la Madre Terrenal; y a los siete ángeles del Padre Celestial, y yo entoné unos himnos de alabanzas; te agradezco, Padre Celestial; porque tu me has puesto en una fuente de cordones de luz, que discurría; brotando la vida sobre la tierra seca, regando un jardín eterno de maravillas; el árbol de la vida, que se va expandiendo en la eternidad, como ramales para plantaciones eternas; penetrando sus raíces sobre los cordones de vida, desde la fuente eterna; y tu Padre Celestial, protector de sus frutos; con el ángel del día y la noche y con la brillantez de la luz eterna luminosa para siempre;
Pero nuevamente la voz habló; y nuevamente mis ojos lanzan fuego bueno, produciendo el verdadero esplendor de la luz; observa tu hombre; Vos, puedes pararte sobre la línea derecha, y camina en la presencia de los ángeles, podéis cantar a la madre terrenal por el día y por la noche del Padre Celestial; y recorre hasta el final de vuestro sistema de vida, dejando un rastro de luz dorada de la ley; pero tendrías que abandonar a tus hermanos; para zambullirte recorriendo boquiabierto en la laguna de color roja;
¿Cómo los dolores de la tierra, arruinan con temblores y gemidos debajo de las montañas de roca? ¿Podréis beber de la copa de la vida eterna, en el mismo momento en que tus hermanos, están muertos de sed? Y mi corazón se lleno de compasión; y miraba, y canto la Palabra; entonces apareció una gran maravilla en el cielo; una mujer revestida con la luz del sol, y la luna estaba debajo de sus pies; y sobre su cabeza, unas siete estrellas como corona; y yo sabía que ella era una fuente que emanaba luz, y la madre de los bosques; y yo me pare sobre la arena del mar, y ví una bestia que se armaba para elevarse sobre el mar, y desde una de sus aberturas salió flotando por el aire, violando las leyes establecidas, para atacar con cólera, sobre el aire y de allí se elevaba sobre el mar; y las aguas claras se volvieron como enlodadas, y su cuerpo era negro, cubierto de vapor; y la mujer resplandeciente con la luz del sol, alcanzó las armas de la bestia; y la bestia lanzaba su fuego cerca, rodeándola; y de la montaña de esa bestia, salieron rápidamente armas de hombre; combatiendo con espadas ardientes; uno con el otro, y ellos combatían con una cólera terrible; y se cortaban sus propios brazos y se destrozaban sus propios ojos, hasta que se cayeron sobre el hoyo de asfalto; gritando por la agonía y el dolor; y ensuciaba la orilla del estanque, y yo alcance abajo mi mano; y podía verlo arremolinarse, el remolino de sangre; y un hombre allí adentro, se tiro como volando en un tejido; y yo grité con una voy fuerte, diciendo: Hermanos, detened sus espadas; y me tomó agarrándome de la mano; dejando por completo esas corrupción y violaciones; completando ella, a quien te ha dado de nacer, y él es quien te ha dado tu herencia; porque vuestros días de compra y venta, están excesivos, excesivo; y demasiados son los días de cacería y matanza; porque el que lleva de la mano a cautividad, ira a cautividad; y el que maté con la espada, deberá morir por la espada; y los mercaderes de la tierra llorarán y se lamentarán; porque ningún hombre le comprará sus mercancías nunca más; los mercaderes de oro, plata y piedras preciosas, y de perlas y de fina ropa de lino de colores púrpuras, y de seda de color escarlata; y el mármol, y los animales como la oveja, el caballo, y sus carros, y esclavos, y los cuerpos del hombre; todas estas cosas ya no podrán comprar y vender; porque todas serán sepultadas debajo de un mar de sangre; porque vosotros habéis dado vuestras espaldas a vuestro Padre y vuestra Madre; y adoraron a los animales a quien construyeron un paraíso de piedras;
¡Soltando sus espadas, mis hermanos se agarraron de mi mano! Y con vuestros dedos asegurados, y ví en la distancia una ciudad grande, Blanca y brillante sobre el lejano horizonte, de resplandeciente alabastro; y en eso hubieron voces, truenos y relámpagos; y en eso hubo un gran terremoto, semejante a la época; cuando el hombre no estaba sobre la tierra; así de enorme, un terremoto, así de grande; y la gran ciudad fue partida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron, y la gran ciudad, vino en memoria delante del Padre; para darle la copa de vino, completando la ferocidad de su Ira, y toda isla desapareció para siempre, y las montañas ya no fueron encontradas;
y en eso cayó sobre los hombres un gran granizo, de arriba del cielo; cada piedra de alrededor era del peso de un talento; y un ángel fuerte levantó una piedra semejante a una piedra de molino; arrojándola al mar, diciendo: así, con violencia, será derribada al suelo la gran ciudad; y nunca más será encontrada toda; y la voz de los arpistas, y músicos, y de flautistas, y de cantantes y trompetas; nunca más será escuchada por ti; y ningún artesano, de cualquier oficio, será encontrado aún en ti; y el sonido de la piedra de molino, nunca más será escuchado en ti; y la luz de los candiles, nunca más brillarán en ti; y la voz del esposo y la esposa, nunca más será escuchado en ti; porque vuestros mercaderes, se hicieron grandes hombres de la tierra; porque tenías ilusionados a todas las naciones y fueron engañados; y en ella fue encontrada la sangre de los profetas y los santos; y todos aquellos quienes han sido muertos sobre la tierra;
Y mis hermanos se colocaron, sujetándose de mis manos; y ellos luchaban por salir del fango, e inclinados y aturdidos sobre el mar de arenales, y los carros de fuego, se abrieron y limpiaron sus cuerpos desnudos con agua de lluvia; y yo escuche una voz desde el cielo, como la voz estrepitosa de las aguas; y como la voz de una gran trueno; y escuche el sonido de los arpistas tocando sus arpas; y ellos cantaban un nuevo canto delante del trono; y ví otro ángel volando en su carro, en medio del cielo, teniendo los cantos del día y la noche; y el eterno evangelio, predicarlo a los que moran sobre la tierra; y a los que han sobrevivido y trepado desde el lago de lodo, y están de pie desnudos y limpios por la lluvia delante del trono; y el ángel clamó con temor de dios, y le dio Gloria; porque la hora de su juicio final ha llegado; y alabaron al que ha creado el cielo y la tierra, y el mar, y las fuentes de las aguas; y miré con atención, y el cielo se abrió; y he aquí un caballo blanco; y el que estaba sentado sobre él, fue llamado Fiel y Verdadero; y con rectitud hace juicio; sus ojos eran semejantes a llamas de fuego; y sobre su cabeza, muchos arcos de aura y el tenía un manto de luz brillante, y sus pies estaban desnudos, y su nombre, es llamado de la Palabra de dios; y la santa hermandad le siguieron sobre los carros blancos; vestidos en fino lino, blancos y limpios; y ellos ingresaron al infinito jardín eterno; esa es la causa de estar de pie en el centro del árbol de la vida; y la lluvia limpio la desnudes de las multitudes que llegaron delante de ellos, temblando para recibir sus juicios; pero sus pecados eran demasiados; y ellos habían corrompido la tierra; no solamente, habían destruido las criaturas de la tierra y el mar; habían contaminado el suelo de la tierra, ensuciando el aire; y habían enterrado viva a la madre, quién les había dado de nacer; pero, ya no ví lo que les sucedió; porque mi visión cambió; y ví un nuevo cielo y una nueva tierra; porque el primer cielo y la primera tierra, habían pasado; y allí ya no había más mar; y ví la ciudad santa de las hermandades, viniendo hacia abajo, desde el exterior del cielo, desde dios; preparada, semejante a una esposa adornada para su esposo; y escuche una gran voz del exterior del cielo, diciendo:
Mira con atención, la montaña de la Casa del Señor; será establecida sobre la cúspide de la montaña, y será exaltado fuera de las colinas, y toda la gente le seguirá; viene, dejándonos ir sobre la montaña del Señor, a la casa de dios; y el nos enseñará, sobre sus caminos, y nosotros caminaremos sobre sus trayectorias: por el exterior de la Santa hermandad, iremos predicando la ley; he aquí, el Arca de dios, está con el hombre, y él morará con ellos, y ellos serán su gente; y el mismo Padre estará con ellos, y será su dios; y el Padre los purificará con el rayo de luz violenta que sale de sus ojos, y todos derramarán lágrimas, y allí nunca más tendrán la muerte, ni el dolor, ni el llanto, ni tendrán nunca más la pena; porque el creará todas las cosas, como estaban antiguamente; aquellos que hicieron la guerra, tendrán que destruir sus armas, para arar la tierra, y sus cuchillos para podar las ramas; y la nación no levantará su arma contra otra nación; ni nunca más tendrán noticias de guerra; porque el transformará todas las cosas, como estaban en el pasado; y él habló de nuevo: He aquí, yo he hecho todas las cosas nuevas; Yo Soy Alfa y Omega, el principio y el Fín; yo les daré a los que tienen sed, el manantial de las aguas de Vida libremente; el que venciere heredará todas las cosas, y yo seré su Padre, y el será mi Hijo;
Pero el miedoso, el incrédulo, el abominable, el asesino y todo mentiroso, cavarán sus propios hoyos; porque serán quemados con fuego hasta quedar cenizas blancas; y nuevamente la visión cambio: y escuche las voces de la Santa Hermandad erigiendo un canto diciendo: ven vos, y dejanos caminar en las leyes de la luz; y ví la ciudad santa, y los hermanos fueron iluminados; y la ciudad no necesitaba de un sol, ni la luna alumbra sobre él; Porque la Gloria de dios, le iluminaba; y ví un río puro del Agua de la Vida, limpias como el cristal, saliendo fuera del trono de dios, y en medio del río, de pie el árbol de la Vida, que sostenía catorce clases de frutas, y producía el fruto, para aquellos que lo comerían, y las hojas del árbol fueron para la sanación de las naciones; y allí no había noche; porque no necesita de candiles, en la luz del sol; porque el Padre les dará su luz; y ellos reinaran por los siglos de los siglos; Yo he alcanzado la visión; y constantemente tu espíritu está en mí; y he escuchado tus maravillosos secretos; comprendiendo tu conocimiento misterioso; tu has creado una Primavera, del Conocimiento; para mí bien interior, a fuentes de fuego, fluyendo hacia fuera en aguas vivientes; una sangre de Amor; y a toda la comprensión de la Sabiduría, semejante al esplendor de la luz eterna.-


http://www.geocities.com/ometrino/alfayomega/cordero.htm


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