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General: Lazos de Amor
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Réponse  Message 1 de 1 de ce thème 
De: ☼TäRA☼  (message original) Envoyé: 05/08/2010 16:54
Lazos de Amor



Hay alguien especial para cada uno de noso­tros.

A menudo, nos están destinados dos, tres y hasta cuatro seres.

Pertenecen a distintas genera­ciones y viajan a través de los mares,

Del tiempo y

de las inmensidades celestiales para encontrar­se de nuevo con nosotros.

Proceden del otro la­do, del cielo.

Su aspecto es diferente, pero nues­tro corazón los reconoce,

porque los ha amado en los desiertos de Egipto iluminados por la luna

Y en las antiguas llanuras de Mongolia.

Con ellos hemos cabalgado en remotos ejércitos de guerre­ros

y convivido en las cuevas cubiertas de are­na de la Antigüedad.

Estamos unidos a ellos por los vínculos de la eternidad y nunca nos abando­narán.

Es posible que nuestra mente diga:

«Yo no te conozco.»

Pero el corazón sí le conoce.

Él o ella nos cogen de la mano por primera vez

y el recuerdo de ese contacto trasciende el tiempo

y sacude cada uno de los átomos de nuestro ser.

Nos miran a los ojos y vemos a un alma gemela a través de los siglos.

El corazón nos da un vuelco.

Se nos pone la piel de gallina.

En ese momento todo lo demás pierde importancia.

Puede que no nos reconozcan a pesar de que

Finalmente nos hayamos encontrado otra vez,

Aunque nosotros sí sepamos quiénes son. Senti­mos el vínculo que nos une.

También intuimos las posibilidades, el futuro.

En cambio, él o ella no lo ven.

Sus temores, su intelecto y sus proble­mas forman un velo

que cubre los ojos de su co­razón,

y no nos permite que se lo retiremos.

Su­frimos y nos lamentamos mientras el individuo en cuestión

sigue su camino.

Tal es la fragilidad del destino.

La pasión que surge del mutuo reconoci­miento

supera la intensidad de cualquier erup­ción volcánica,

y se libera una tremenda energía.

Podemos reconocer a nuestra alma gemela de un modo inmediato.

Nos invade de repente un sentimiento de familiaridad,

sentimos que ya co­nocemos profundamente a esta persona,

A un ni­vel que rebasa los límites de la conciencia, con una profundidad

que normalmente está reserva­da para los miembros más íntimos de la familia.

O incluso más profundamente.

De una forma intuitiva, sabemos qué decir y cuál será su reac­ción.

Sentimos una seguridad y una confianza enormes, que no se adquieren

en días, semanas o meses.

Pero el reconocimiento se da casi siempre de un modo lento y sutil.

La conciencia se ilumina a medida que el velo se va descorriendo.

No todo el mundo está preparado para percatarse al ins­tante.

Hay que esperar el momento adecuado,

y la persona que se da cuenta primero tiene que ser paciente.

Gracias a una mirada, un sueño, un recuerdo

o un sentimiento podemos llegar a reconocer a un alma gemela.

Sus manos nos rozan o sus la­bios nos besan,

y nuestra alma recobra vida súbi­tamente.

El contacto que nos despierta tal vez sea el de un hijo,

hermano, pariente o amigo íntimo

O

puede tratarse de nuestro ser amado que, a través de los siglos; llega a nosotros

y

nos besa de nue­vo para recordarnos

que permaneceremos siem­pre juntos,

hasta la eternidad.



Brian Weiss


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