El confinamiento a raíz del Covid-19 ha puesto
a las familias en una situación
excepcional, la de pasar las veinticuatro horas juntos, en casa.
Una situación agobiante pero, también, una oportunidad de pasar un difícil
examen familiar en el que no hace falta sacar un sobresaliente:
con un aprobado, basta.
Las rutinas son fundamentales. Como también,las pequeñas obligaciones.
De sacar la basura a poner la mesa o la lavadora y ayudar a limpiar.
Actividades (especialmente, la primera) que pueden ser, incluso,
ansiadas por los adolescentes, con tal de poder salir a tomar
el aire unos minutos
Una prueba en la que el concepto de madre o padre “lo suficientemente buenos”
tiene que bastar. Este no es momento para aspirar a ser los mejores padres
y madres del mundo. Todo es tan excepcional que incluso algunas
normas —como el tiempo de uso de pantallas— van a tener
que ser flexibilizadas (“Aunque siempre con límites”, matizan
las dos expertas). En definitiva: tenemos que conformarnos con
conseguir pequeñas cosas día a día. Y, apelar al sentido común
“Las familias están haciendo lo que pueden con los recursos que
tienen. Y yo solo puedo decir: ¡Ánimos!, estoy seguro que lo estáis
haciendo muy bien”.