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LA SEGUNDA VENIDA DE JESUCRISTO...: JESÚS YA VIENE EN SU 2ª VENIDA... y SERÁ EL FIN DEL DOLOR Y DE LA MUERTE
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Respuesta  Mensaje 1 de 4 en el tema 
De: Juan30  (Mensaje original) Enviado: 10/10/2012 13:26

JESUCRISTO YA VIENE EN SU SEGUNDA VENIDA... Y SERÁ EL FIN DEL DOLOR Y DE LA MUERTE

Después de muchos días de meditación sobre las profecías y el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, una noche en la que tuve muchos recuerdos de mis experiencias espirituales y experiencias de amor, me sentí muy afectado por las alegrías y tristezas pasadas.

Por la mañana, comprendí que Dios me estaba llamando para que comunicara mis experiencias espirituales a las personas que Dios pusiera en mi camino... y, así, continué con el estudio que me había propuesto seguir escribiendo, dedicado a las profecías del Señor y la enseñanza del Evangelio.

Los hombres y mujeres de buena voluntad desde que nacen en este mundo, en muchas ocasiones se encuentran aislados, perseguidos, necesitados de amor, de experiencias y conocimiento;  pero ni el dolor ni los desengaños los hunden... porque, por encima de sus deseos y sufrimientos, está el amor que tienen a Jesucristo y la esperanza en el Paraíso prometido por El Señor...; Paraíso donde podamos vivir algún día, juntos, todos aquellos que nos hemos conocido y nos hemos amado, y ningún infierno ni ninguna desigualdad pueda ya separarnos.

Dios bendiga a todos los que me amaron y amé; pues Dios nos unió para siempre, y algún día, de nuevo, los encontraré. Porque por Dios está prometido que seremos hartos de todo lo que deseen nuestras almas (Isaías 58:11, Apostolic Bible); y Jesucristo también nos prometió que así ha de suceder: Porque "lo que Dios unió, no lo separe el hombre"  (Mateo 19:6)

Pido perdón, ahora con todos mis mejores sentimientos, a todos los que me conocieron, se encariñaron conmigo y me quisieron... y a los que, por mi confusión o torpeza, o porque Dios así lo dispuso, y nunca por maldad..., sin querer, hiciera daño... ¡Ven pronto, Señor!... ¡Llévanos a tus santas moradas y no vuelvas nunca a separarte de nosotros; para que todos nuestros amores se cumplan y nada malo pueda volver a separarnos!...

"El pueblo asentado en tinieblas vio gran luz;
Y a los asentados en región de sombra de muerte, Luz les resplandeció.  Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado".
(Mateo 4:16-17) 

Si el reino de los cielos estaba cerca ya hace dos mil años, cuando Jesucristo nos predicó el Evangelio, ¿cuánto faltará ahora que ya han pasado tantos años?...  

Capítulo 1

EL ESTUDIO DE LAS PROFECÍAS

Trataré de escribir lo que mejor recuerdo de este estudio que entregué hace tiempo a mis amigos y a otros muchos que quisieron aceptarlo. También incluiré ahora en este estudio algunos de los comentarios, interpretaciones y experiencias que no estaban contenidos en la primera parte, que comencé a escribir a principios de los años 80, tiempos en los que aún no se había desarrollado la fantasía, la filosofía de los extraterrestres ni el desprecio al Evangelio de Jesucristo así como en estos últimos años se ha desarrollado.  

Las profecías del fin nos hablaban de muchas cosas que ocurrirían en el mundo antes de la Segunda Venida del Señor, y las visiones que yo había tenido desde niño fueron experiencias que más tarde me ayudarían a interpretar las profecías y misterios de las cosas que sucederían.

Cuando era niño había tenido una visión de un enanito vestido de rojo.  Esta vivencia la tuve cuando tenía unos seis años. 

"Quiero recordar que tenía seis añitos cuando vi un fantástico enanito al entrar en mi casa una tarde. Estaba oscureciendo y venía de jugar. En la entrada de la casa había un pasillo y el interior estaba bastante oscuro. Y allí, en el interior del pasillo, a unos metros de la puerta, estaba aquel ser tan maravilloso. Yo le llamo enanito porque iba vestido como un enanito de los cuentos de hadas, todo de rojo..., pero su cuerpo era como de un muchacho de unos doce años, bien formado. Él me sonreía y así estuvo varios segundos, como con intención de que quedara en mi mente grabada su imagen y sus vestidos.

Yo, maravillado y al mismo tiempo con temor, salí a la puerta de la calle y, mirando hacia el balcón del primer piso, que estaba sobre mí, comencé a llamar a mi hermana mayor, siempre muy vigilante de mí.  Enseguida oí la voz de mi madre, que mandaba a mi hermana que bajara a buscarme.  Cuando mi hermana apareció en la escalera, aún seguía viendo yo al fantástico enanito, pero enseguida se metió por la puerta de una habitación que había en la planta baja.  Mi hermana me preguntó que qué me pasaba y yo, lo mejor que pude, le expliqué que había visto a aquel ser tan maravilloso entrar en aquella habitación.  Ella enseguida se acercó a la puerta de la habitación con intención de abrirla y ver quien había dentro.  Yo estaba atemorizado y también maravillado.  En aquella habitación no había ninguna salida más que la puerta por donde ya entraba mi hermana.  El fantástico enanito había entrado en aquella habitación y no le vi salir aunque yo estaba atento todo el tiempo a la puerta por donde él había entrado...  Cuando mi hermana entró, ¡allí no había nadie!...  ¡El enanito había desaparecido!, pero... ¿por dónde?...

Mi hermana, aún con cierto temor, me mandó subir a casa.  Una vez arriba, yo traté de explicar a mi hermana y a mi madre lo sucedido, pero ellas, cargadas de problemas y preocupaciones, enseguida dejaron de escucharme...  Yo, todo aquello, siempre lo guardé en mi corazón..., en los primeros años, por lo maravilloso de la visión, y en los años posteriores, cuando pude comprender el porqué de aquella visión, como señal del cielo que me indicaba revelaciones maravillosas.

Las maravillas que haría la bestia para confundir al mundo en los tiempos del fin (haría maravillas y prodigios para confundir, si pudiera, a los mismos elegidos) (Apocalipsis) ya estaban empezando a desarrollarse en el mundo como nunca antes se habían desarrollado.  Todo aquello venía a confundir al mundo, y aquella visión venía a avisar a muchos a través de mí de que la magia y la fantasía apartaría a muchos del Evangelio de Jesucristo..., pero en aquel tiempo que tuve la visión yo era niño de pocos años y no pude hacer ninguna interpretación.  Sólo lo guardé en mi corazón y así quedaron en mi recuerdo aquellas cosas".


LA MANIFESTACIÓN DEL AMOR DE DIOS EN MI PRIMERA COMUNIÓN

Después de haber tenido aquella visión del enanito vestido de rojo, viví muchas más experiencias espirituales que ahora en este libro no creo oportuno recordar y que a mí me fueron preparando para un encuentro más íntimo con Nuestro Señor Jesucristo.

Desde Zamora, donde vivíamos en aquel tiempo, por necesidades de la vida mi familia y yo llegamos hasta Madrid.  Yo estudiaba en un colegio católico y allí fui preparado para hacer la Primera Comunión.  Una piadosa mujer muy religiosa y que acudía al colegio me fue preparando, a mí y a otros niños del colegio, para aquel gran encuentro con nuestra fe y nuestro amor por Jesucristo. Aquella mujer, que me acogió como ahijado para hacer mi Primera Comunión, trató de ayudarme en lo que pudo y procuró que a los niños pobres de la parroquia a la que pertenecía mi casa y que iban a hacer la Primera Comunión, aunque humildemente vestidos, no les faltara un pantaloncito, una camisa y unas pobres zapatillas para aquella ocasión (en aquellos tiempos de la posguerra civil la pobreza era muy grande).  Y una vez cumplidos todos estos requisitos y cumplida la enseñanza religiosa dedicada a la Primera Comunión de los niños, el día de aquella celebración llegó y todos asistimos al templo.  Los familiares y amigos se sentaron en los asientos traseros, y los niños que íbamos a cumplir con aquel momento religioso fuimos colocados en las primeras filas junto al altar.

Recuerdo que yo estaba muy tranquilo a pesar de la emoción de aquel momento..., y, mientras se cumplía la ceremonia religiosa, se cumplió también aquella  manifestación a la que yo llamo "manifestación del amor de Dios".   Aquello para mí fue un milagro.

En aquel momento, lo primero que comencé a sentir fue un gran gozo en todo mi cuerpo, luego sentí como si Dios me elevara por encima de todos los presentes en aquel templo...  Era una sensación de felicidad que nunca pude ni puedo explicar perfectamente.  Era como si Dios me abrazara y me llevara en sus manos volando hasta el cielo.   En todo mi cuerpo sentí una sensación de placer como nunca antes había sentido.  Entonces, y en los días que siguieron, yo no podía explicar aquel gozo ni aquel momento espiritual tan cerca de Dios.  Era como salir de este mundo y encontrarse de pronto en el cielo después de recibir un cuerpo nuevo gozando las delicias más intensas que nunca antes había conocido... 

La misa continuó, y yo, maravillado con lo que me estaba sucediendo, sólo pude recibir aquellas experiencias sin capacidad para pensar en todo lo que estaba ocurriendo a mi alrededor.   En los actos que vinieron después, me dejé llevar haciendo las cosas que hacían los demás y pensando, maravillado, qué es lo que me había sucedido y qué era lo que me estaba sucediendo...   Hoy, después de tanto tiempo, sólo encuentro una explicación:  Nuestro Señor Jesucristo había llegado hasta mí, me había fundido en su Cuerpo y las delicias de su amor habían llegado hasta mi alma.

Quiero recordar que cuando ocurrieron estas cosas, yo tenía nueve años.   Me sentía un hombrecito...  Era fuerte y decidido...  Y ahora recuerdo que lo que yo sentía en aquel momento y sigo sintiendo es que el amor de Jesucristo me había inundado haciendo que yo viviera aquellas delicias y aquel milagro de amor... 

Después de estas experiencias tan maravillosas, volví a mi vida normal en la familia..., pero todo lo ocurrido aquel día yo siempre lo he guardado con mucho cariño y respeto en mi corazón.

Podría intentar recordar más cosas que me ocurrieron en aquellos días, cosas que me llenaron de sabiduría y de experiencia, cosas espirituales que me iban acercando cada día más a Dios, que me iban llenando de sabiduría y me iban trazando el camino hacia un encuentro de amor con Dios y hacia un amor muy grande a Jesucristo...  Pero sólo explicaré lo que Dios me vaya ahora inspirando.

Los años pasaban y, en muchas ocasiones, yo me sentía en los brazos del Señor.  De todas las experiencias vividas, ahora deseo recordar algunas que creo que pueden ser edificantes para una mejor comprensión de este libro.

Sigue en la siguiente respuesta (respuesta 2)...

 

 


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Respuesta  Mensaje 2 de 4 en el tema 
De: Juan30 Enviado: 10/10/2012 13:29

Capítulo 2

BUSCANDO LA TIERRA PROMETIDA... CAMINO DEL ORIENTE

Después de las experiencias espirituales que tuve cuando era niño, Dios me haría conocer muchas cosas del bien y el mal, del duro trabajo que tienen que soportar los pobres para poder sobrevivir y también conocer tierras nuevas y gentes diferentes para que mi alma se fuera edificando...  Y así, ya habían pasado varios años desde que tuve aquella maravillosa experiencia el día de mi primera comunión.

Jesucristo es nuestra única esperanza... Y con esta esperanza, comencé la búsqueda de aquella Tierra Prometida, tierra tan lejana...  Yo sabía que, sin quererlo, había hecho daño a personas que me habían amado..., pero ahora, luchando contra la tristeza, y con la esperanza en la misericordia de Jesús que a todos nos abraza y que nunca nos abandona, sentía que tenía que seguir caminando, tenía que encontrar la Tierra Prometida... porque en ella posiblemente encontraría mi amor más grande:  Jesucristo..., Dios misericordioso que algún día puede hacer que vuelva todo aquello que, por nuestra ignorancia y falta de capacidad, dejamos en el camino.

Comenzar la búsqueda de Dios y su justicia entregado a alguna religión del mundo, no era el camino que yo deseaba seguir. Todas las religiones que había conocido pertenecían a aquella corriente de desigualdad y falta de caridad que arropaban las costumbres de este mundo... Sólo el Evangelio llenaba de esperanza mi alma.  Sólo aquella Iglesia de los primeros cristianos, era la luz de mi camino, era el amor que mis tristezas pasadas calmaba y que ahora yo sólo ansiaba.

Buscando la Tierra Prometida, hasta tierras lejanas llegué..., pero cuanto más andaba, sin saberlo más me alejaba de aquella tierra que yo buscaba. Hasta Australia llegué, pensando que aquella era la Tierra de Dios, como así la llamaba el piloto del avión que nos llevaba.  Pronto comprendería que la Tierra, toda es de Dios... y que para cada hijo o hija de Dios la tierra prometida está allí donde Jesucristo guía sus pasos.   ¡Gracias Dios mío¡...

En aquel tiempo, yo ya me había casado con una muchacha vecina de mi familia.  Tan abatido por tanto trabajo que tuve soportar y por todo lo que me había ocurrido y también necesitado de compañía, me recogí con ella pensando que hacía un bien con ella y hacía lo que a Dios le agradaba.

Cuando llegamos a Australia, desde el aeropuerto fuimos llevados a unos barracones que antes habían pertenecido a un cuartel militar.  A los que llegábamos, tan acostumbrados a la pobreza de nuestra tierra, no nos costó mucho trabajo adaptarnos.  A los recién llegados también nos daban la comida hasta que empezábamos a trabajar y podíamos alquilar alguna casa donde vivir.  Ahora, en este libro, no creo que sea oportuno contar todas las penalidades que sufrí, que, por cierto, fueron muchas.    

UN QUERER Y NO PODER (ABRIÉNDONOS PASO EN UN MUNDO DIFÍCIL)

Varios años pasé trabajando para salir de la pobreza como muchos otros de mi tierra. Pero el trabajo y sus afanes me arrastraban, y mi corazón se endurecía con las preocupaciones de cada día.  Era "un querer y no poder"...   Yo quería abrirme paso en el mundo según mis ansias y mi inteligencia, pero me enfrentaba a un mundo desconocido para mí..., mundo que endurecía mi corazón más y más cada día que pasaba en aquellos duros trabajos, pues las preocupaciones de los trabajos, el deseo de salir adelante, y los enfrentamientos que tuvimos que sufrir a veces con las personas que nos trataban, nos agobiaban y nos llenaban de deseo de volver a España...  Pero, gracias a Dios, cuando más centrado en mis preocupaciones y afanes estaba, desde aquellos pueblos lejanos fui llamado por Jesús para que enderezara mis pasos y no siguiera aquel afán que escondía al final tantas tinieblas, tristezas, lágrimas, peligros y enfrentamientos contra hombres malvados... y tantas preocupaciones del mundo.  

LA MISERICORDIA DE DIOS VINO SOBRE MÍ

Mientras pasaban los días, varias visiones en sueños y sucesos tuve que me profetizaron muchas cosas que enseguida ocurrían y que me dejaron muy marcado..   Alguna de ellas las relataré en este libro.


UNA VISIÓN MARAVILLOSA EN LA QUE VEÍA UNA LUNA MUY GRANDE, UNA BATALLA DE ESTRELLAS Y UN TINTÁN ANDANDO POR LA VÍA LÁCTEA

Una noche tuve un sueño, y la visión me mostraba la casa donde vivíamos; detrás de la casa había un patio grande, como el que teníamos realmente...;   y allí, en aquel patio, estábamos mi madre, que también estaba en Australia en aquellos días, mi mujer, mis hijos, yo..., y alguien más, según quiero recordar.  Recuerdo que estábamos varias personas de la familia.   Era de noche y, de pronto, nos quedamos maravillados al ver que aparecía en el cielo una luna muy grande.  Era tan grande y brillante que nos quedamos maravillados y todos lanzamos gritos de admiración.  Luego desapareció la luna y aparecieron muchas estrellas que brillaban mucho y, moviéndose a mucha velocidad, chocaban unas contra otras, produciéndose en el cielo una sensación de guerra entre las estrellas.  Nosotros no parábamos de mirar al cielo y estábamos maravillados.  Enseguida, después de la "batalla de estrellas", en la oscuridad del cielo, apareció el Camino de Santiago, la Vía Láctea, un camino de estrellas muy iluminado..., y luego, por encima de ese camino de estrellas, apareció un ser con ropas ceñidas y grises que parecía un astronauta gigante o un gigante extraterrestre, pues su tamaño era enorme.   Igualmente, como en las otras dos visiones, todos estábamos maravillados y exclamando voces de admiración.  Mirando aquella maravilla, así estuvimos por unos momentos.  Luego desperté de aquel sueño.

Como en las visiones en sueños que tuve en otras ocasiones, por la mañana, al despertar, se lo conté todo a mi familia.  Luego, me fui a trabajar.  

El día fue un día duro de trabajo para mí y, por la tarde, cuando llegué a casa, nos dispusimos a montar al coche e ir a comprar algunas cosas que nos hacían falta en casa.  Vivíamos cerca de la playa y, después de pasar la esquina y tomar aquella calle que desembocaba en la playa, en el cielo, que ya oscurecía, vimos una luna enormemente grande, como nunca antes recuerdo haber visto.  La luna, al fondo, llenaba casi toda la calle.  Nos quedamos maravillados.  Por un momento, no supimos qué decir.  Entonces, mi mujer recordó el sueño que yo le había contado por la mañana.  Yo, entonces, recordé la visión tan maravillosa de aquel sueño que había tenido la noche anterior.   El trabajo que realizaba en la fábrica donde yo trabajaba era de mecánico, a veces duro y a veces complicado, y muchos días sustraía mis pensamientos completamente..., pero Dios, en su misericordia, hizo que aquella mujer me recordara el sueño para que pudiéramos sentir que Dios se había fijado en mí para vivir y recordar aquellas visiones y para poder descubrir algún día su significado.

UNA TERRIBLE TORMENTA AMENAZÓ NUESTRAS VIDAS

Al día siguiente, el trabajo también fue duro y por la noche caí rendido en la cama...  Después de unas horas, ya de madrugada, mi mujer me despertó angustiada.  Estaba abrazada a mí y, llena de terror, me indicaba con su mirada todo lo que estaba ocurriendo.  Lo que venía sobre nosotros era una terrible tormenta como nunca antes habíamos visto y que amenazaba con el huracán que se desató, con su lluvia, sus rayos y sus truenos, a todos los que en aquel lugar nos encontrábamos.  La casa era de madera, pero bien construida, del tipo de construcción muy corriente en Australia.  Descansaba sobre pilotes de ladrillos y cemento, pero era tanta la fuerza y la intensidad de los rayos y los truenos, y caían tan cerca de la casa, que ésta temblaba por la fuerza de los truenos y la fuerza del huracán que amenazaba con derrumbarla.  Mi mujer estaba aterrorizada y su refugio era abrazarse a mí.  Yo, enseguida, nada más despertar, comprendí el peligro que nos amenazaba y, vistiéndome y, poniéndome en pie, me dirigí a las puertas y ventanas para cerrarlas todo lo mejor posible.  Las luces estaban apagadas, pero los rayos eran tan frecuentes y tan intensos que en muchos momentos iluminaban la casa.  Llegué hasta el comedor y quiero recordar que mi mujer estaba junto a mí.  Por la ventana del comedor miramos al cielo, iluminado constantemente por los rayos...  Y así, maravillados, estuvimos unos momentos.  Los rayos se cruzaban en el cielo constantemente, y el resplandor de ellos parecía estrellas que se chocaban.  Después de unos momentos, volvimos a recordar las visiones del sueño que había tenido unos dos días antes y nos quedamos maravillados al ver que todo se había cumplido., la batalla de estrellas nos había avisado de aquella enorme batalla de rayos y relámpagos.

Lo volvimos a recordar todo y luego hicimos una oración.  Después de la oración, aún seguía lloviendo pero el viento iba aflojando y los rayos y truenos que tanto habían amenazado a nuestra casa pasando por encima de nosotros, poco a poco se fueron alejando.

La visión de la luna grande del sueño que yo había tenido días antes se había cumplido.  También se había cumplido la visión de lo que yo llamaba "batalla de estrellas", esto es, la enorme y peligrosa tormenta que había pasado por encima de nosotros, en la que tantos rayos se habían sucedido, que se cruzaban en el cielo..., tormenta que había producido, según las noticias, varios desastres y heridos, incluso creo que algún muerto, aunque esto no lo recuerdo perfectamente.  Casas caídas, carreteras cortadas..., en fin, un gran desastre. 

Durante días, todo lo ocurrido yo lo guardaba con mucho respeto en mi corazón, y todas las noches miraba de vez en cuando por la ventana del comedor desde donde se veía el horizonte, esperando ver venir algún día, de alguna forma, la tercera parte de la visión del sueño, es decir, el maravilloso titán que, dando grandes zancadas y corriendo por la Vía Láctea, cruzaba el cielo hasta que llegó a la Tierra.

Pasaron los días..., pero el cumplimiento de la tercera visión no sucedía.  En realidad, estaba sucediendo, pero yo, en aquellos días, no pude interpretar su cumplimiento.  Todo esto lo comprendería más tarde...

ESPERANDO EL CUMPLIMIENTO DE LA VISIÓN QUE HABÍA TENIDO DEL TITÁN EXTRATERRESTRE, COMPRE UNA BIBLIA Y ME PUSE A ESTUDIARLA

Cuando comenzaron a suceder estas cosas, yo estaba maravillado; sentía que todas estas visiones venían de Dios para avisarme de algo, y quise buscar a todo una explicación...  La inseguridad me inundaba al no saber lo que Dios quería de mí... Pero Él no me dejaba solo en aquella zozobra y, después de algunos días, tuve un sentimiento muy profundo: debía comprar una Biblia para estudiarla. Me dirigí a una tienda donde las vendían, y el dependiente me preguntó que cuál era la Biblia que deseaba. Le contesté que la que él quisiera, ésa era mi inspiración. Desde aquel mismo día, comencé a estudiarla. Más tarde, comprendería mejor lo que Jesucristo me estaba haciendo sentir con todas aquellas visiones.

LOS PRIMEROS CRISTIANOS Y LOS CAMBIOS QUE APARECIERON DESPUÉS

Leyendo la biblia que había comprado, llegué hasta las primeras páginas del Evangelio y allí descubrí que la religión que vivieron los apóstoles y los primeros cristianos quedó olvidada, combatida y casi desconocida.   Los primeros cristianos no mataban a nadie ni condenaban a muerte a nadie;  a ellos no les estaba permitido hacer guerras...  Tenían todos sus bienes en común y nadie llamaba propia cosa alguna.  Este cristianismo de los primeros cristianos, en el mundo del siglo XX muy pocos lo querían recordar, pues muchas religiones en estos últimos siglos, tan contaminadas con muchas ideologías y costumbres de los hombres codiciosos, de alguna forma justificaban los castigos terribles, las penas de muerte y la desigualdad.  El mundo estaba confundido, ya no seguía el verdadero Evangelio; seguía "otros evangelios religiosos", pero no el verdadero Evangelio..., y todo este desorden había contribuido a que muchos hombres de estos últimos siglos perdieran la fe.
 

Sigue en la siguiente respuesta (respuesta 3) ...



Respuesta  Mensaje 3 de 4 en el tema 
De: Juan30 Enviado: 10/10/2012 13:44

Capítulo 3

LAS OTRAS RELIGIONES QUE TAMBIÉN ESTUDIÉ

Ni que decir tiene que también aparecieron en el mundo otras religiones, religiones no llamadas cristianas.  Los siglos XIX y XX después de Jesucristo, fueron un hervidero de nuevas religiones y filosofías humanas.  Éstas mezclaban lo cristiano con sus nuevas y raras filosofías.  Muchas de ellas dominaron en Oriente y Medio Oriente y esto trajo más guerras, más división y más desastres.

En este mundo de grandes cambios políticos, grandes religiones movidas por las diferentes políticas y un querer vislumbrar del verdadero cristianismo, nacería yo..., y más tarde me tendría que abrir paso entre los grandes gigantes amenazantes que se cruzaban en mi camino por la izquierda y por la derecha y que querían cortar la marcha de mi caminar...   Dios permitió que siguiera adelante porque tendría que conocer más cosas del bien, del mal, de la vida y de la muerte, del amor..., y también, ¡cómo no!..., conocer más profundamente muchas cosas profetizadas y, como algo muy especial, la verdadera Ley de Dios.

Cuando estudiaba el Evangelio de Jesucristo, ya habíamos pasado algunos años en Australia, y nuestra situación económica mejoró y también pude adquirir una vivienda del gobierno;  era una casa amplia y tenía mucho terreno alrededor;  aquellas casas se pagaban en cómodos plazos durante cinco años y, después de este tiempo, podíamos sentirnos propietarios de una casa y de un terreno de bastante valor.  Pero cuando mi situación económica había mejorado y me vi en condiciones de adquirir aquellas propiedades de gran valor, entonces es cuando fui llamado desde el cielo en sueños proféticos y en revelaciones.

Los sentimientos nacidos de tanta revelación en visiones, experiencias y sueños, y también un sentimiento profundo de que debía volver a mi tierra, me hicieron preparar la marcha para volver a España.

Así, cuando mejor marchaba mi situación económica adquiriendo bienes y mucho dinero, lo dejé todo y abandoné aquellos horizontes lejanos, seguido de mi familia...  Mi madre y mis hermanos, que hasta allí me habían seguido para huir de la pobreza, ahora ya no comprendían aquel cambio experimentado en mí...;  ellos no creían en aquellas visiones en sueños, sentimientos e inspiraciones que me hacían sentir que volviera a mi tierra.

Aquellas tierras lejanas y todos los problemas que comportaban el vivir allí, hacían que me olvidara de mi amor a Jesucristo.  Pero Dios no me abandonaba y cada día me reclamaba con visiones e inspiraciones para que volviera a poner en orden todo lo sucedido...  Y con aquellos sentimientos, dejamos aquellas tierras  y pronto llegamos a España...

VOLVIENDO A MI TIERRA

(CONTINUARON LAS REVELACIONES)

Desde que llegué a los pueblos donde nací y me crié, sin perder tiempo, comencé a estudiar y escribir todo lo que me había ocurrido y todo lo que se me estaba manifestando.  El Señor no me abandonaba y me seguía entregando revelación. 

Una vez llegados a España, mi familia se fue distanciando de mí.  Las modas de aquel tiempo eran los vestidos, las casas o los pisos y conseguir buenos trabajos para ganar dinero.  Las malas compañías también ayudaban a hacer de aquellos afanes y hábitos una obsesión...  Pero mi alma estaba llena de amor por la misericordiosa enseñanza de Jesucristo y no comulgaba con aquellas codicias del mundo que nos querían apartar de una vida sencilla.  Así que, poco a poco, todos se fueron distanciando de mí hasta que me dejaron solo.   Más tarde, en los años dedicados a la predicación de mi fe y a escribir los libros que Dios me había inspirado, encontraría algunas almas piadosas que me ayudaron y me acompañaron.   Ellos son los que ahora me ayudan en el camino de mi fe y también me ayudan a escribir este libro.           

Cuando me quedé solo, y antes de encontrar a los amigos que ahora me acompañan, sentí muy intensamente la compañía de Dios, y allí, en las manos del Señor y apartado de la gente del mundo, es donde empezaría a escribir el estudio de las revelaciones que había tenido del Señor.  De aquel sencillo estudio, hice muchas copias que, poco a poco, fui entregando a todo aquel que se interesaba por ellas...  Y hoy, basándome en aquel sencillo estudio, en este libro que ahora escribo expreso los sentimientos del principio, incluyendo las nuevas experiencias e interpretaciones de las profecías que Dios ha ido derramando en mí.   

Antes de terminar estos párrafos, quiero dar gracias a Dios y a los amigos y amigas que Dios ha unido a mí y que ahora me entregan tanta compañía cuando estoy escribiendo este libro..., compañía tan deliciosa y necesaria en estos tiempos tan cercanos al fin de todas las cosas de este mundo, tiempos en los que tendríamos que sufrir tanta persecución y en los que tendríamos que ser tan incomprendidos...  Pero ante este dolor no estamos solos, pues Jesús conoce nuestros padecimientos y un día oró por nosotros al Padre.  Y de esta oración tan maravillosa, escojo unos párrafos con el deseo de que estas palabras tan llenas de amor queden grabadas para siempre en nuestras almas.  Jesucristo, hablando de los apóstoles, de los discípulos, de los hombres y mujeres que han amado a Jesús en todos los tiempos, y de nosotros en este tiempo que vivimos, así le dijo al Padre: 

"Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.  No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.  Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.  Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.  Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.  Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos,  para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.  La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno".   (Juan 17:14-26)

Gracias, Dios mío.   ¡Ven pronto, Señor!...   


INTERPRETANDO LA VISIÓN DEL TITÁN EXTRATERRESTRE QUE HABÍA TENIDO EN AUSTRALIA

Recordemos ahora la visión que tuve cuando estuve en Australia (tenía yo unos treinta y seis años), en la que se me apareció en sueños la figura (a semejanza de hombre) de un titán que, dando grandes zancadas, cruzaba el cielo. En los siguientes párrafos recojo el recuerdo de la visión:

"Una noche tuve un sueño, y la visión me mostraba la casa donde vivíamos; detrás de la casa había un patio grande, como el que teníamos realmente...;  y allí, en aquel patio, estábamos mi madre, que también estaba en Australia, mi mujer, mis hijos, yo..., y alguien más, según quiero recordar.  Recuerdo que estábamos varias personas de la familia.   Era de noche y, de pronto, nos quedamos maravillados al ver que aparecía en el cielo una luna muy grande.  Era tan grande y brillante que nos quedamos maravillados y todos lanzamos gritos de admiración.  Luego desapareció la luna y aparecieron muchas estrellas que brillaban mucho y, moviéndose a mucha velocidad, chocaban unas contra otras, produciéndose en el cielo una sensación de guerra entre las estrellas.  Nosotros no parábamos de mirar al cielo y estábamos maravillados.  Enseguida, después de la "batalla de estrellas", en la oscuridad del cielo, apareció el Camino de Santiago, la Vía Láctea, un camino de estrellas muy iluminado..., y luego, por encima de ese camino de estrellas, apareció un ser con ropas ceñidas y grises que parecía un astronauta gigante o un gigante extraterrestre, pues su tamaño era enorme.   Igualmente, como en las otras dos visiones, todos estábamos maravillados y exclamando voces de admiración.  Mirando aquella maravilla, así estuvimos por unos momentos.  Luego desperté de aquel sueño".

Cuando hice la interpretación del sueño, recordé la maravillosa visión que de niño yo había tenido de un "Enanito vestido de rojo"...  ¿qué relación tendría aquella visión del Enanito con aquel "Titán o "dios extraterrestre" que había visto en la visión del sueño que había tenido en Australia?...   Cuando comencé a escribir mi primer estudio de las profecías, tuve el sentimiento de recordar estas dos visiones tan maravillosas, pero no sabía cómo interpretar su significado.  Una noche, muy tarde, cuando ya estaba muy cansado, pensando cómo interpretar estas visiones para dejarlas escritas, quise descansar un rato y tuve el sentimiento de poner la radio por un momento.  Cuando conecté la radio, lo primero que oí fue el relato de una novela que hablaba de extraterrestres. ¡Fue un milagro!...: El narrador hablaba de unos astronautas que, perdidos en el espacio, navegaban en su nave espacial..., y seguía diciendo que los astronautas, mientras navegaban por el espacio, de pronto, vieron en la cola de un cometa como la torre de un palacio.  Con su nave se acercaron hasta la torre, descansaron de su navegar y se acercaron a la puerta de aquel palacio.  Temerosos, se quedaron parados ante la puerta, pero, desde el interior del palacio, desde la sala principal, se oyó una voz que les invitaba a que entraran.  Cuando ellos entraron, se encontraron con un enanito dentro (cuando el que narraba esta novela dijo estas palabras, enseguida recordé la visión del enanito vestido de rojo que yo había tenido cuando era niño).   Luego, el enanito dijo que él pertenecía a una lejana galaxia.  No recuerdo muy bien el relato de aquella novela, pero, concluyendo, según decía la novela, aquel enanito que habitaba en el castillo situado en la cola de aquel cometa era un ser extraterrestre que conocía la tierra, había vivido en ella...  ¡¡Ser extraterrestre que, como enanito, o como gnomo, había vivido en la tierra!!...  ¡Yo me quedé maravillado!...  En esos días yo estaba queriendo recordar en el estudio de las profecías que escribía, las visiones que había tenido del enanito cuando era niño y del titán extraterrestre cuando fui mayor.  No sabía cómo interpretar aquellas visiones para explicarlas en el estudio y, cuando puse la radio, al escuchar aquella novela, aquellas voces que explicaban la trama de la novela me dieron la inspiración:  el enanito y el extraterrestre eran el mismo ser con dos disfraces diferentes para traer confusión al mundo y apartarlo del amor que se le debe a Jesucristo.  Desde aquellos días, las fantasías y sus torpezas harían estragos en el mundo.  Cuando escribí estos detalles sobre la fantasía y los extraterrestres, comenzaba la década de los 80...; precisamente, en aquellos años, el mundo se sintió invadido de cultos y filosofías relacionadas con la fantasía de los gnomos y de los extraterrestres..., maravillas que haría la bestia para apartar a muchos del amor que se le debe a Jesucristo.

El cuento principal de los gnomos sería tan maravilloso que fue escogido por muchos para que en los tiempos de Navidad suplantara al entrañable recuerdo que muchas personas de buena voluntad habían tenido de Jesucristo y de la Navidad.  Al rey de los gnomos llamado "papá Noel" o "Santa Klaus", cuento nacido en los tiempos del fin, se le daría tanta importancia en los días de Navidad, que una gran parte del mundo, en muchas naciones, sustituirían la historia del Evangelio por esta implacable e invasora fantasía.   En los tiempos de mi niñez nadie atendía a estos cuentos fantásticos y a nadie se le ocurría sustituir el Nacimiento de Jesucristo por estos cuentos fantásticos.  Pero la fantasía de los cuentos iría ganando terreno y la verdadera historia de la Navidad iría quedando olvidada para muchos mientras que los cuentos de magia y fantasía de los gnomos "extraterrestres" se imponían como símbolo de la Navidad.  Cuando descubrí todo lo que el Señor me estaba queriendo hacer ver con aquellas visiones, yo me quedé maravillado...  Luego, seguí escribiendo el estudio de las profecías que estaba yo escribiendo.

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Respuesta  Mensaje 4 de 4 en el tema 
De: el aprendis Enviado: 05/09/2014 04:23
hola veo que eres un varon con mucho amor !!! eso sabes a nosotros los que recien comenzamos esta carrera es de buen aliciente pues nos anima a seguir buscando mas y mas de DIOS mediante nuestro salvador jesucristo, que bueno sabes quisiera por favor me digas 4 o 5 cosas? 1- crees en el arrebato ? 2- me podrias sustentar con citas biblicas tal acontesimiento ? 3- porque tendria que ser arrebatada esta generacion de una posible tribulacion, si otras generaciones no fueron rescatadas, que tenemos nosotros de especial......... (aahy un texto en la biblia que dice que atravez de muchas tribulaciones es necesario para llegar a premio el reino de Dios..) 4-hay textos que yo he leido que mas bien dicen lo contrario que SI vamos a pasar la gran tribulacion !!!! 5- haber yo no digo que no habra arrebato eso si lo creo lo que no entiendo muchooooo es que esto del arrebato se ha estado predicando por muchas decadassss o creo siglos !!!!! y no parece tan asi como la han dichoooo, bueno espero tu respuesta gracias.


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