|

Lola… Soy Mari Pili -Mari Pili iiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii… -Lola, no me rompas el tímpano. -…Vale. Qué alegría más profusa. -Yo de alegre nada, que lo sepas. -¡Ah! -Te llamaba para decirte que no estoy en un buen momento. -¿Quién no? La crisis nos está dejando disecados. -Lo mío no es por la crisis. -¡Ah! -Sólo te llamo para decirte que no te aguanto. -¡Joderrrrrrr! Sí que estás mal. -Bueno, ni me aguanto a mí misma. -¡Ah, bueno! Ya me dejas más tranquila. Te confieso que por un momento me había comenzado a preocupar. -Pues preocúpate porque no te aguanto. -Chica, qué quieres que te diga, hoy me he levantado genial, para un día que no me duelen los higadillos y Pepe no le ha dado tiempo a enfadarse conmigo que vengas tú y me digas que… -Que no te aguanto. Termina la frase Lola. -Si ya la terminas tú por mi, Mari Pili. -Es que Lola cuando uno se siente mal, es que le jode todo. -¿Sí? -Sí, Lola, te molesta hasta el buenos días del vecino. -Ah, eso yo lo entiendo porque precisamente esta mañana he bajado con mi vecino el del trombón y cuando me ha dicho buenos días, yo le he preguntado cuándo se iba a meter el trombón por el culo… ¡Qué tardes me da, el tío…! -Lo mío es mucho más profundo, Lola. -¿Sí? ¿Cómo cuánto? Porque yo si pudiera meterle por el culo el trombón… Se lo metía. -Lola deja de hablar de ti y escúchame, coño. -Si es que me quiero meter en tu piel, coña, déjame tú también expresarme. -Déjame tú a mí que soy la que estoy mal. -Vaaaaaaaaaaaale… -No digas vale y me lleves la razón como una loca porque no lo estoy. -¿Segura? -¿Segura de qué, Lola? -De que no estás un poquito…, ya sabes… -No sé, Lola, no sé nada. Solo sé que no me aguanto. -¡Qué lástima! -¿Qué lastima el qué? No me vengas a decir ahora que te doy pena, ¿eh? -No, no, tranquila, pena no. -¿Entonces qué? -… ¿Lástima, grima, compasión, dolor, cefalea, retortijones, Mari Pili?... Lo que tú quieras. -No sé, déjame pensar. -¿Ves? Estás fatal. -Eso ya te lo he dicho yo, Lola. Parece que lo hubieras descubierto ahora. -Sí, sí, ahora mismito. Cuando te he visto con los ojos como los del silbato de un árbitro. -Lola… ¿Y por qué yo y no tú? -Anda, jódela, qué maja eres. Mira hija te voy a decir lo que te pasa. -Dime, Lola, dime… -Pues te pasa que no te pasa nada. Después de un alto voltaje, te has distensionado y la propia distensión hace que no encajes bien la nada anodina sin tensión ni vatios ni nada de nada que altere tus nervios aparte de Paquito o la pesada de tu amiga Lola que como ya estás sobreseída de ellos como que no alteran tus constantes vitalicias. ¿Lo entiendes, cielo mío? -Lola… -¿Qué? -Ahora sí que me encuentro mal… Qué dolor de cabeza me has puesto en un segundo. -¿Ves, Mari Pili? Soy un analgésico, casi como un supositorio.
M.A. CANTALAPIEDRA


|