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Emerges tras las brisas de repente, sorprendes con tu risa soberana, aquella que regalas como hermana, robando mil sonrisas a la gente.
Y brillas con tu imagen diligente, con trazas de esmeralda tan arcana, mostrando tu presencia tan cercana, a todos los que beben de la fuente.
Devienes en ser luz que ora constante, nos muestra aquel calor ya tan perdido, la frágil... amistad. Y va tu cante
por todos los rincones, el latido de afecto que, sublime y desbordante, nos dice que la antorcha se ha prendido.
Emerges tras las brisas de repente, sorprendes con tu risa soberana, aquella que regalas como hermana, robando mil sonrisas a la gente.
Y brillas con tu imagen diligente, con trazas de esmeralda tan arcana, mostrando tu presencia tan cercana, a todos los que beben de la fuente.
Devienes en ser luz que ora constante, nos muestra aquel calor ya tan perdido, la frágil... amistad. Y va tu cante
por todos los rincones, el latido de afecto que, sublime y desbordante, nos dice que la antorcha se ha prendido.

L.Alcocer


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