
Adiós patio de la cárcel
rincón de la barbería
que al que no tiene dinero
lo afeitan con agua fría.

Ven acá y siéntate aquí
tú en una piedra y yo en otra
nos contaremos las penas
que son largas y no son pocas.

Sombra le pedí a una fuente
agua le pedí a un olivo
me ha puesto a mí tu querer
que no sé ni lo que digo.

El que se tenga por grande
que se vaya al cementerio
y verá lo que es el mundo
es un palmo de terreno.

Hay gente que va diciendo
que es dueña de la verdad
la verdad no tiene dueño.

Será que no sé contar
que cuando cuento mis penas
me salen penas de más
será que me sobran penas.

El espejo en que te miras
te dirá como tú eres
pero nunca te dirá
los pensamientos que tienes.

El tiempo se come al tiempo
lo malo y lo bueno alternan
vivamos todos los días
y lo que viniere venga.

Soy de la opinión del cuco
pájaro que nunca anida
pone el huevo en nido ajeno
y otro pájaro lo cría.

Ninguno hable mal del día
hasta que la noche llegue
yo he visto mañanas tristes
tener las tardes alegres.

Cada vez que considero
que me tengo que morir
tiendo una manta en el suelo
y me harto de dormir.

Cuando vayas a la iglesia
ponte un velito en la cara,
que los santos, con ser santos,
de los altares se bajan.

Cuando voy a confesar
digo lo que me parece:
nunca digo la verdad.

Solamente con mirarte
comprenderás que te quiero
y también comprenderás
que quiero hablarte y no puedo.

Que nadie se llame a engaño
todo el que vive por dentro
por dentro se va matando.

Para rey nació David
para sabio Salomón
para llorar Jeremías
y para quererte yo.

Tuve un momento en la noche
que la muerte apetecía
si Dios no me la mandaba
no me la merecería.
