A veces la vida se te regala,
se te entrega en flor naciente de otra vida,
que se parte y se divide distraída
Y que crece a cada paso de gigante.
En tu vientre albergas
esa dote,
el
presente de una vida regalada,
en el paso de ese tiempo de inocencia
de
vaivenes de olas firmes encarnadas.
En la piel de la
fuente
sumergida,
airosos centros de jirones miserables.
Das sentido al dolor en cada herida
en latidos insaciables de verdades.
airosos centros de jirones miserables.
Das sentido al dolor en cada herida
en latidos insaciables de verdades.
Tu lucha se limita a la
espera
del
día en que abra tu latido,
y te enfrentes al mundo distraido,
malherido
del sonido de tu llanto.

Rarfael2010@todoslosderechosreservados
Elrincondemerceyrafa.foroactivo.com






