|

Alzo una rosa, y todo se ilumina como no hace la luna ni el sol puede: serpiente de luz ardiente y enroscada o viento de cabellos que se mueve.
Alzo una rosa, y grito a cuantas aves el cielo colorean de nido y de cantos, en el suelo golpeo la orden que decide la unión de los demonios y los santos.
Alzo una rosa, un cuerpo y un destino contra la fría noche que se atreve, y con savia de rosa y con mi sangre perennidad construyo en vida breve.
Alzo una rosa, y dejo, y abandono cuanto me duele de penas y de asombros. Alzo una rosa, sí, y oigo la vida en este cantar de las aves en mis hombros.


|