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Eres mi razón de equilibrio, la malla que se sustenta bajo mis pies cuando danzo sobre un fino hilo más fino que mi cabello o mi piel. Eres esa fuerza que me acaricia y me eleva la que me lleva a través del aire. Eres quien permite que mis alas traspasen el viento y que no se rompan, frágiles, contra mis temores. Eres mi razón de equilibrio y si me faltas, la cuerda se mueve, el viento arrecia, mis alas se rasgan, mis miedos comienzan.


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