Hacia adelante he de ir,
Amante de la libertad,
del poder decidir con quien y cuando,
sin dejarse atrapar por prejuicios mezquinos,
¿acaso importa a alguien más nuestros deseos?
Suspiro y me dejo llevar por la melancolía,
eres como el sol en un día de primavera,
deseado y reconfortante después de un largo invierno,
que me regenera toda y me da vida.
Por ello, al igual que esta avecilla inquieta,
revoloteo a tu alrededor, sin perderte de vista,
acompañándote en tu andar por esta vida,
la que nos ha tocado vivir adelante.
Para ti, mi brillante sol,
para mi, un suspiro tuyo,
para ti, mi cielo azul,
para mi, todo tu cariño.