Una sana locura espiritual.
2013-11-10 Oración introductoria
Señor, te pido me des la gracia de gozar en estos momentos de tu dulce
amistad. Dame la capacidad de percibir, en medio de las mil voces que
escucho en el mundo, tu voz de Compañero y Amigo que siempre está
presente en mi conciencia y siempre habla conmigo.
Petición
Señor, concédeme fraguar toda mi felicidad en amarte a Ti y a los demás
con el mismo amor auténtico, fiel y respetuoso con el que me amas.
Del santo Evangelio según san Juan 2, 13-22
Cuando se acercaba la Pascua de los judíos, Jesús llegó a Jerusalén y
encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a
los cambistas con sus mesas. Entonces hizo un látigo de cordeles y los
echó del templo, con todo y sus ovejas y bueyes; a los cambistas les
volcó las mesas y les tiró al suelo las monedas; y a los que vendían
palomas les dijo: “Quiten todo de aquí y no conviertan en un mercado
la casa de mi padre”. En ese momento, sus discípulos se acordaron de lo
que estaba escrito: El celo de tu casa me devora.
Después intervinieron los judíos para preguntarle: “¿Qué señal nos das
de que tienes autoridad para actuar así?” Jesús les respondió:
“Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré”. Replicaron los
judíos: “Cuarenta y seis años se ha llevado la construcción del templo,
¿y tú lo vas a levantar en tres días?”
Pero él hablaba del
templo de su cuerpo. Por eso, cuando resucitó Jesús de entre los
muertos, se acordaron sus discípulos de que había dicho aquello y
creyeron en la Escritura y en las palabras que Jesús había dicho.
Palabra del Señor.
Meditación
Una sana locura espiritual.
«¡Somos
privilegiados! Y el celo apostólico no es un entusiasmo por tener el
poder, por tener algo. Es algo que viene de dentro, que el Señor lo
quiere de nosotros: un cristiano con celo apostólico. Y ¿de dónde viene
este celo apostólico? Viene del conocimiento de Jesucristo. Pablo ha
encontrado a Jesucristo, se encontró con Jesucristo, pero no con un
conocimiento intelectual o científico –eso es importante, porque nos
ayuda--, sino con ese primer conocimiento, el del corazón, del
encuentro personal. Esto es lo que empuja a Pablo a seguir, a proclamar
a Jesús siempre. Está siempre en problemas, pero no en problemas por
problemas, sino por Jesús; proclamando a Jesús, estas son las
consecuencias. El celo apostólico, subrayó, solo se puede entender en
una atmósfera de amor. El celo apostólico tiene algo de locura, pero de
locura espiritual, de sana locura» (cf S.S. Francisco, 16 de mayo de 2013).
Diálogo con Cristo
Dedica
unos minutos a tener un diálogo espontáneo con Cristo, de corazón a
Corazón, a partir de lo que haya llegado al propio interior.
Propósito
Durante la semana, voy a evitar discutir con los demás, pero no voy
aceptar que se hable mal de la Iglesia o de los sacerdotes.
«Nuncase han visto con tanta claridad las angustiosas
necesidades de nuestra Santa Iglesia, y la urgencia que hay de venir
en su ayuda con un nuevo batallón que sepa defender sus derechos
haciendo vivir y practicar los principios cristianos»