Tú y yo caminamos por sendas de antaño y ellas nos dijeron que no hay soledad cuando amores puros no tienen engaños como el nuestro dice solo la verdad. Se nos fué la noche y por el campo vamos conversando solos dentro del querer tocando caminos que nunca pisamos siguiendo unos rastros que no han de volver. Detrás de nosotros nadie nos espera y delante nuestro no sabemos quién pueda presentarse en esas praderas, y mirando el viento vemos su vaivén. Estabamos juntos con naturalezas cercanas a nuestras maneras de ser y mientras hablamos tus labios me besan dejando las huellas de nuestro querer.