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RIMAS HUMANAS
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Céfiro blando que mis quejas tristes tantas veces llevaste, claras fuentes que con mis tiernas lágrimas ardientes vuestro dulce licor ponzoña hicistes;
selvas que mis querellas esparcistes, ásperos montes a mi mal presentes, ríos que de mis ojos siempre ausentes, veneno al mar, como a tirano distes;
pues la aspereza de rigor tan fiero no me permite voz articulada, decid a mi desdén que por él muero.
Que si la viere el mundo transformada en el laurel que por dureza espero, della veréis mi frente coronada.
Lope Félix de Vega y Carpio

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