TENTACIONES
Como necesita adaptarse a los nuevos tiempos,
Satanás decidió hacer una liquidación de gran parte de su stock de tentaciones.
Puso anuncios en los diarios y atendió a los clientes, en su oficina, durante todo el día.
Era un stock fantástico: piedras para que los virtuosos tropezaran,
espejos que aumentaban la importancia personal, anteojos que disminuían la importancia de los demás.
Colgados de la pared, algunos objetos llamaban mucho la atención: un puñal de hoja curva,
para ser usado en la espalda de alguno, y grabadoras que sólo registraban chismes y mentiras.
No se preocupen por el precio! -gritaba el viejo Satanás a los potenciales compradores.
-¡Llévenlo hoy, paguen cuando puedan!
Uno de los visitantes notó, puestas en un costado, dos herramientas que parecían muy usadas