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El primer mandamiento de las relaciones humanas es que ames a tus semejantes como te amas a ti mismo. Tu principal función social es ser un educador permanente de ti mismo. ¿Te amas tanto como para procurarte todo el bien posible? Si es así, actúa de modo similar con cada persona con quien te relaciones. ¿Te respetas profundamente reconociéndote todos los derechos humanos? Entonces, obra de igual forma con los que encuentres a tu paso para que les permitas el libre ejercicio de sus privilegios como persona. Este debe ser tu compromiso siempre y en todas partes: reconocer y respetar la dignidad humana de tus semejantes,
facilitándoles el libre ejercicio de sus derechos humanos. El ejercicio del amor auténtico reduce las tensiones, suaviza los conflictos y alivia el corazón.
-Pequeñas Semillitas-
Nunca Dejes De Sonreir
La Vida Es Maravillosa!!
   

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