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AL SEGUNDERO DE MI RELOJ
Caminas empujado por el tiempo, arando con los años los surcos de mis canas, con yuntas de segundos abriendo cada instante
desta historia paciente que me lleva. Quién diría que al dar vueltas y vueltas, me acercas a la muerte que tranquila me espera, que tienes como idioma nativa, sin escritos, decir siempre: tic, tac al vil silencio.
Sabes que aún te pido con mi vida lacerando este verso. ¡Que te detengas! ¡Pares! Para poder saber ¿Por qué aquí existes? ¿Por qué ya no transpiras los minutos?.
Recorres el momento de implacable, marcando mis sonrisas, estos llantos, tantos sueños, mis iras, vas ciñéndolo todo, en desfile perenne al compás imparcial de mis latidos.
Y en este marcapasos converges mis respiros, esos que van perdidos en horas donde observo, el trotar de los días, quienes toman los meses por sendero, al pisar con esperas que me duermen el alma, que no ansía llano eterno, sino un trozo de aquel sencillo sentir que vivo en tu desfile sin paz, con un amor que tanto extraño.
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