Martes
22 de diciembre del 2009
Tranquilidad
Descanso y me renuevo en la paz y la calma de Dios.
Así como me siento refrescado después de haber dormido bien, soy rejuvenecido durante ratos de reflexión y comunión con Dios. Mi tiempo a solas puede ser una hora en un lugar sereno o momentos centrados en Dios aun en medio del caos.
Me dirijo a mi interior, al lugar de paz donde Dios me aguarda. Con cada momento de silencio y con cada aliento tranquilizador, estoy consciente de la perfección que soy. Las preocupaciones se desvanecen y estoy en paz.
Durante las noches, acojo un período de descanso. Duermo confiadamente en la paz y la calma renovadoras de Dios. La tranquilidad que siento es una bendición que mi cuerpo disfruta plenamente, la cual es producto de mi tiempo a solas con Dios.
Él les dijo: “Venid vosotros aparte, a un lugar desierto, y descansad un poco.”—Marcos 6:31