Miércoles
23 de diciembre del 2009
Regalo
Con la atención centrada en Dios, sé que mi vida es un regalo maravilloso.
Cada mañana hay un regalo esperando ser abierto. Tan pronto como abro los ojos lo veo —un nuevo día ha amanecido. Lo mejor acerca de este regalo es que puedo disfrutarlo como lo desee.
Comienzo con gratitud, dando gracias por mi vida y por las posibilidades de un nuevo comienzo. Llevo a cabo mis actividades con entusiasmo, apreciando el amor, la belleza y la risa a mi alrededor. Si surge un conflicto, ofrezco armonía a la situación. Añado compasión, perdón y comprensión.
Lleno de gratitud por el gozo de estar vivo, concluyo mi día con oración y meditación. Cierro los ojos y soy restaurado en una noche de descanso y paz.
Este es el día que hizo Jehová; ¡nos gozaremos y alegraremos en él!—Salmo 118:24