Jesús dijo: El que cree en mí, tiene vida eterna. Juan 6:47 |
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Creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos. Hechos 15:11 |
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Parábola de la gran cena (Lucas 14:15-24)
La invitación (2) El banquete está listo; ha llegado el momento de empezar la fiesta. Escuche como los criados del señor de la casa, los mensajeros del Dios de gracia, le dicen: “Hoy es el día de salvación”. Todo está preparado. Usted no tuvo que ocuparse de los preparativos, pues Dios se encargó de todo. Sólo queda una cosa por hacer, y ésta depende de cada invitado: venir. “Venid, que ya todo está preparado”, dijo el señor de la casa. Por lo tanto había que levantarse, dejar lo que se estaba haciendo y abandonar el lugar en donde se estaba. Era algo que cada uno tenía que hacer personalmente. Esta invitación podía cambiar algunos planes, cambiar lo que los invitados habían decidido hacer esa noche… Cuando nos llega el mensaje de Dios y nos ilumina con su gracia, nos vemos como obligados a acercarnos a él. Todos nuestros puntos de referencia cambian, así como el valor de las cosas. Quizás haya que cambiar toda nuestra forma de vivir, tomar una nueva orientación o romper con un pasado que hasta aquí había monopolizado nuestros pensamientos. Se trata de ir a Jesús por la fe, con un corazón arrepentido. ¿De qué depende esta decisión? De la importancia que demos al llamado del Dios de amor que nos invita. ¿Cómo no rebosar de alegría? Ese gozo será conforme al valor que tiene para nosotros el banquete, la casa en donde se realiza y, sobre todo, el Anfitrión que lo ofrece. (Mañana continuará).
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