Ni Pekín ni Washington: "Un tercer jugador podría ganar la guerra económica entre EE.UU. y China"
Publicado: 17 ago 2017 20:35 GMT
El estratega de la Casa Blanca afirma que la confrontación económica entre China y EE.UU. podría acabar con una derrota para el último, mientras que Pekín contesta que "en una guerra comercial no hay un ganador". ¿Qué opinan los expertos?
Reuters
Síguenos en Facebook
A inicios de semana, Donald Trump autorizó una investigación contra China por supuestos casos de robo de propiedad intelectual. Su consejero y jefe de estrategia aseveró que la "guerra económica" podría acabar con una derrota para EE.UU., mientras que Pekín contestó que "en una guerra comercial no hay un ganador". ¿Qué opinan los expertos?
EE.UU.: "Uno de los dos asumirá la hegemonía"
Washington se encuentra en plena "guerra económica" con Pekín y no es de descartar que ello podría acabar para EE.UU. en una derrota de la cual no sería capaz de recuperarse, afirmó Stephen Bannon, alto consejero y jefe de estrategia del presidente estadounidense Donald Trump.
En una entrevista con la revista 'The American Prospect' Bannon aseveró que "uno de los dos asumirá la hegemonía en 25 o 30 años, y si seguimos por este camino, van a ser ellos".
Reuters
Aquel a quienes algunos llaman 'el verdadero amo de la Casa Blanca' dejó claro que, para él, la guerra económica con Pekín "lo es todo". "Tenemos que estar maníacamente centrados en ella. Si seguimos perdiéndola, estaremos a cinco años de distancia, diez años como máximo, de llegar a un punto de inflexión del que nunca podremos recuperarnos", advirtió Bannon.
China: "En una guerra comercial no hay un ganador"
En respuesta a estos comentarios, la portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores del gigante asiático, Hua Chunying, ha asegurado este jueves que "en una guerra comercial no hay un ganador" y ha llamado al diálogo para "preservar el crecimiento sólido y continuado de las relaciones entre China y EE.UU.".
Asimismo, Hua ha expresado su esperanza en que "las personas pertinentes eviten abordar un problema del siglo XXI con una mentalidad del siglo XIX o XX".
Expertos: "Podría ganar un tercero"
Por su parte, el politólogo ruso y director general del Centro de Información Política Alexéi Mujin señala a RT que ya hay en marcha una guerra comercial entre Washington y Pekín.
Reuters
"Tan pronto como China designó el yuan como una moneda de libre uso, y anunció en el último foro de Davos sus ambiciones políticas y económicas, comenzó una confrontación comercial abierta con EE.UU.", opina el experto, quien explica que Washington "es muy sensible" acerca de cualquier intento de cuestionar su papel de "país que decide los principios del comercio internacional".
El politólogo califica de "muy vagas" las perspectivas de confrontación entre los dos países, ya que por un lado son competidores, pero por el otro son como "vasos comunicantes" en el sentido económico. "Por lo tanto, China y EE.UU. están condenados a llegar a un acuerdo", estima el analista añadiendo que "la pregunta es en qué medida van a ser capaces de hacer concesiones uno al otro a la hora de repartir los mercados mundiales".
A su vez, el miembro de la Asociación de expertos y consultores políticos Kirill Kóktysh pronostica en declaraciones a RT que si la guerra económica se prolonga, "un tercero, por ejemplo, la India", podría beneficiarse de la confrontación entre las dos potencias.
Este analista detalla que en un choque entre "dos agentes económicos, cada uno de los cuales es lo suficientemente experimentado, sofisticado y prudente", gana "un tercer jugador", que no está involucrado en la confrontación y se queda aparte para luego "ocupar el espacio" vacíoo que dejará la colisión.
La advertencia de las autoridades chinas llega después de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunciara la imposición de aranceles sobre las importaciones de acero y aluminio.
Imagen ilustrativa
Joe Skipper / Reuters
Síguenos en Facebook
Pekín "tomará las medidas necesarias" si Washington perjudica sus actividades comerciales, cita la agencia Reuters la declaración de este domingo del portavoz del Parlamento chino, Zhang Yesui.
No obstante, al mismo tiempo, Zhang ha agregado que China no quiere una guerra comercial con EE.UU.
La declaración de las autoridades chinas ha llegado después de que el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunciara el jueves la imposición de un arancel del 25% sobre las importaciones de acero y del 10% sobre las de aluminio para proteger los intereses de la industria estadounidense.
El portavoz del Parlamento chino también afirmó que "las relaciones comerciales y económicas de EE.UU. y China son mutuamente ventajosas, han alcanzado tal nivel que el año pasado el intercambio comercial de los dos países llegó a los 580.000 millones de dólares, y es obvio que en este tipo de relaciones hay algunas diferencias".
"En mi opinión, las controversias comerciales pueden ser resueltas con la apertura mutua de los mercados; es necesario trabajar conjuntamente en la búsqueda de soluciones aceptables para ambas partes mediante el diálogo y la negociación", agregó.
Zhang Yesui también destacó que "China y EE.UU. tiene muchos más intereses en común que diferencias y la cooperación sigue siendo la única opción correcta para los dos países".
Crítica mundial
Mientras tanto, las últimas medidas anunciadas por Trump sobre la imposición de unos duros aranceles para el acero y el aluminio han sacudido las bolsas y desencadenado una ola de crítica por todo el mundo.
Así, este viernes el Fondo Monetario Internacional también advirtió que pueden "causar daños no solo fuera del país, sino también a la economía estadounidense", en especial a los sectores de la fabricación y la construcción, que son los principales usuarios de esos insumos, indicó un comunicado del portavoz del organismo internacional, Gerry Rice.
"La UE dará una respuesta firme y proporcional para defender nuestros intereses", expresó también el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.
"Las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar"
Donald Trump, a su vez, cree que "las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar", según ha afirmado en su cuenta personal de Twitter. "Cuando un país (EE.UU.) pierde muchos miles de millones de dólares en comercio con prácticamente cada país con el que hace negocios, las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar", ha escritoTrump. "Por ejemplo, cuando perdemos 100.000 millones de dólares con un país concreto y se hacen los graciosos, no comercies más, y ganamos a lo grande. ¡Es fácil!", ha agregado el presidente.
En otro tuit el mandatario ha vuelto a insistir en que la medida va a favorecer a EE.UU. "Debemos proteger a nuestro país y a nuestros trabajadores. Nuestra industria de acero está en mala forma. ¡Si no tienes acero, no tienes un país!", ha insistido Trump.
El experto Byron King asegura que con las tasas actuales, las existencias de oro son bastante más atractivas de lo que eran hace dos años.
Foto ilustrativa
Chromorange / www.globallookpress.com
Síguenos en Facebook
El inminente colapso de las monedas modernas causará que el precio de oro se dispare a 10.000 dólares la onza, y hará que los bancos centrales recurran a un sistema monetario con respaldo en oro, vaticinó el analista Byron King, del boletín Gold Speculator.
"Si tomas las disponibilidades monetarias globales y las respaldas en un 40 % con oro, necesitarás un oro tasado en 10.000 dólares para que la matemática funcione. Y esto es usando solo un respaldo de 40 %", señaló el experto en una entrevista a Kitco News. "Esto tiene que ver con el colapso eventual de las monedas modernas", dijo.
"Eso tendrá que suceder"
King no especificó en qué momento preciso el precio de una onza de oro –que en actualidad cuesta 1.334 dólares- podría aumentar tanto, pero afirmó que eso tendrá que suceder, debido a que la actual burbuja de dinero no puede existir siempre.
"Es como la historia sobre el hombre que se arruinó, lentamente al principio y luego de repente", indicó. "La misma cosa pasa con el dólar estadounidense, con el euro, con el yen. Hemos creado billones, docenas de billones, casi cientos de billones de dólares, de obligaciones que simplemente nunca pueden ser reembolsadas. Eso tendrá que suceder", observó.
El especialista agregó que con las tasas actuales, las existencias de oro son bastante más atractivas de lo que eran hace dos años, y apuntó que "estamos en un nuevo ciclo alcista del oro".
A las puertas de una posible "guerra comercial" con China, el anuncio del presidente estadounidense inquietó a los inversionistas.
Saul Loeb / AFP
Síguenos en Facebook
La salida de Gary Cohn, asesor económico del presidente estadounidense Donald Trump, ha provocado el desplome de Wall Street.
Los inversionistas consideran que la renuncia del exejecutivo de Goldman Sachs Group Inc. precipitará la "guerra comercial" con China, puesto que el asesor era visto dentro del entorno de Trump como alguien capaz de poner un muro de contención al "proteccionismo", refiere Bloomberg.
La semana pasada, el mandatario estadounidense amenazó con aplicar un arancel del 25 % a las importaciones de acero y del 10 % a las de aluminio, lo que generó temor en los mercados y fue una clara señal contra Cohn, quien había negociado fuertemente para evitar esas medidas.
"No puedo creer que esto esté sucediendo", lamentó el estratega en jefe de Weeden & Co., Michael Purves, quien había previsto que la salida estaba en ciernes, pero no pensó que Trump la permitiría tan pronto.
Según Nick Twidale, director de operaciones de Rakuten Securities Australia, la salida de Cohn es un indicio de que "tal vez se están desatando los aspectos más duros de la Administración Trump". En medio de la incertidumbre política, lo que se espera es que una figura del ala menos negociadora del gabinete ocupe el lugar del exasesor.
La alarma se ha encendido. Para el mercado, la guerra comercial con China está más cerca y comenzará oficialmente si Trump cumple su promesa de restringir las importaciones y aumentar los impuestos de los productos provenientes del gigante asiático. La cotización del dólar también se desplomó este martes tras el anuncio.
El mercado bursátil ha comenzado el segundo trimestre del año con fuertes pérdidas debido a las preocupaciones comerciales y a la continua debilidad en las acciones de compañías tecnológicas populares.
Una pantalla en la Bolsa de Valores de Nueva York muestra el promedio industrial Dow Jones, el 22 de marzo de 2018.
Brendan McDermid / Reuters
Síguenos en Facebook
Los mercados de acciones estadounidenses han caído este lunes después de que China introdujera oficialmente los aranceles a una serie de productos importados de EE.UU., medida detrás de la cual los inversores ven un posible paso hacia una guerra comercial, informa AP.
El productor de carne Tyson Foods figura entre los que han sufrido mayores pérdidas en Wall Street. Además, los inversores están abandonando algunas de sus apuestas favoritas más recientes, incluidas compañías de tecnología como Microsoft y Amazon, que han sido el objeto de numerosos tuits críticos del presidente de EE.UU., Donald Trump, en los últimos días.
El índice Standard & Poor's 500 cayó 81 puntos (un 3%), para situarse en 2.560.
El promedio industrial Dow Jones bajó 692 puntos (un 2,9%) hasta los 23.411.
El tecnológico Nasdaq perdió 239 puntos (un 3,4%), quedándose en 6.824.
El índice Russell 2000 de acciones de pequeñas empresas cayó 40 puntos (un 2,6%), para situarse en 1.490.
Los países de la Unión Europea y otras seis naciones han quedado temporalmente exentos de la medida.
Bobinas de acero en la planta de Novolipetsk Steel en Farrell, Pennsylvania (EE.UU.).
Aaron Josefczyk / Reuters
Síguenos en Facebook
Las autoridades rusas están preparando una respuesta a la decisión de EE.UU. de introducir aranceles para el acero y el aluminio, según lo ha anunciado el viceministro ruso de Economía, Alexéi Grúzdev, en un discurso antes estudiantes de la Universidad Federal de los Urales, informa TASS.
"Rusia sigue con atención y participa activamente en todos los procesos. Se dará una evaluación oficial y se prepararán las declaraciones correspondientes", ha afirmado el viceministro. Aunque ha subrayado que no puede anticipar las decisiones gubernamentales, asegura que "tales decisiones se están preparando".
El pasado 23 de marzo, EE.UU. introdujo aranceles del 25% sobre las importaciones de acero y un gravamen del 10% a las de aluminio. Se prevé que la medida se aplique a todos los países, si bien Australia, Argentina, Brasil, Canadá, México, Corea del Sur y los países de la Unión Europea han obtenido una prórroga hasta el 1 de mayo.
Después de esta fecha, Trump decidirá si exime o no a estos países de manera permanente, sobre la base de las negociaciones que se están llevando a cabo actualmente, informa Reuters.
Además del acero y del aluminio, Donald Trump, firmó a finales de marzo un memorando que impone nuevos aranceles a China por valor de hasta60.000 millones de dólares anuales. La medida fue adoptada en un intento por reducir el enorme déficit comercial de Washington con la segunda economía del mundo, que en el año 2017 alcanzó 375.000 millones de dólares.
En respuesta, Pekín introdujo aranceles de entre el 15% y el 25% para 128 mercancías importadas de EE.UU. China afirma que se trata de "medidas legítimas adoptadas para seguir las reglas de la OMC y salvaguardar sus intereses".
Los mercados de valores estadounidenses han caído 480 puntos como consecuencia de la dura respuesta china en plena disputa arancelaria entre ambos países.
Bolsa de Valores de Nueva York, Estados Unidos, el 3 de abril de 2018.
Lucas Jackson / Reuters
Síguenos en Facebook
En Estados Unidos los mercados de valores cayeron 480 puntos como consecuencia de la dura respuesta china en forma de aranceles, informa AP.
La caída se registra después de que China anunciara este miércoles la imposición de aranceles del 25% a 106 productos estadounidenses como la soja, los automóviles y los productos químicos, en respuesta a las medidastomadas por EE.UU.
El Ministerio chino de Comercio asegura que las tarifas han sido determinadas para cargar a los productos estadounidenses con unos 50.000 millones de dólares cada año.
Durante la apertura del nuevo trimestre financiero, las acciones de las empresas estadounidenses han tenido las peores posiciones en el mercado de valores desde la Gran Depresión, según los datos publicados por Bloomberg este 2 de abril.
Por su parte, el Dow Jones también se redujo en 700 puntos, mientras que el índice Nasdaq se contrajo en 193, señala CBS.
La política comercial de Donald Trump hace que los inversores opten por activos menos arriesgados.
La bolsa de Frankfurt, Alemania, el 6 de abril de 2018.
Ralph Orlowski / Reuters
Síguenos en Facebook
Las bolsas europeas han abierto a la baja este lunes, en una situación de incertidumbre en los mercados a raíz de las acciones de Washington.
El domingo, el presidente Donald Trump hizo nuevas amenazas a los socios comerciales de EE.UU. mientras aparecían informaciones que apuntan que pretende imponer nuevas restricciones a China. Como consecuencia, el índice europeo Stoxx Europe 600 perdió esta mañana un 1 %, bajando hasta los 381.10 puntos, informa Market Watch. El DAX 30 alemán y el CAC 40 francés han perdido, respectivamente, un 1,3% y un 0,9%. El FTSE 100 del Reino Unido cayó en un 0,9%, hasta los 7.612,69 puntos.
Mientras tanto, los instrumentos preferidos por los inversores en momentos de incertidumbre han crecido. Por ejemplo, aumentaron las compras de bonos federales de Alemania y del Tesoro de Estados Unidos, considerados activos refugio para los inversores, reporta Financial Times. A su vez, el yen japonés, que suele crecer cuando los inversores nipones invierten en el mercado doméstico, creció un 0,44% frente al dólar estadounidense.
"Vuelve el humor sombrío en los mercados globales", comentó la situación Ken Odeluga, analista de City Index. Según Odeluga, existe un "pesimismo cada vez mayor de que una guerra comercial plena entre EE.UU. y China pueda ser inevitable".
El inversionista Mark Mobius alerta que de continuar la tensión entre EE.UU. y el país asiático, se producirán consecuencias tan negativas como una crisis económica global.
Mark Mobius, presidente del Templeton Emerging Markets Group, en Las Vegas, el 17 de mayo de 2017.
Richard Brian / Reuters
Síguenos en Facebook
La escalada del conflicto comercial entre EE.UU. y China podría llevar a una crisis económica global, opina el famoso inversionista estadounidense Mark Mobius, informa Bloomberg.
"No hay duda de que afrontaremos una crisis económica, tarde o temprano, porque debemos recordar que salimos del periodo de dinero barato", afirma Mobius en la entrevista.
Además, el inversionista supone que el conflicto comercial podría provocar un 10 % de caída adicional en las acciones de mercados emergentes para finales del año. De momento, el índice ha caído en 16 % desde su pico en enero.
Las divisas de las naciones en desarrollo están bajo presión desde finales del martes, cuando el índice MSCI Emerging Markets cayó 6 %. Ese hecho, según el especialista, obliga a los bancos centrales respectivos –desde Turquía hasta Argentina e Indonesia– a aumentar tarifas para defender sus monedas.
Sin embargo, Mobius agrega que algunos países podrían beneficiarse de la guerra comercial. Según el inversionista, las manufacturas de India, las tecnologías de Corea del Sur y la agricultura de Brasil podrían aprovechar la situación.
Crece 'el oro de Moscú': ¿Dónde guarda Rusia sus enormes reservas auríferas?
Publicado: 28 jul 2018 16:57 GMT
Según datos de World Gold Council, el país eslavo ocupa el quinto puesto entre las potencias mundiales con mayores reservas de oro.
Imagen ilustrativa
Ilya Naymushin / Reuters
Síguenos en Facebook
Cuando crece la incertidumbre en los mercados financieros por los conflictos comerciales o por la situación geopolítica mundial, los inversores y los países suelen buscar seguridad en el oro.
Según datos de World Gold Council, el primer puesto por cantidad de reservas de oro lo ocupa EE.UU., con más de 8.000 toneladas de metal precioso, seguido de Alemania, Italia, Francia y Rusia.
¿Dónde están las reservas rusas?
Las reservas de oro de Rusia casi alcanzan las 2.000 toneladas, cifra que se acerca al máximo histórico de 2.800 toneladas que la Unión Soviética acumuló en 1941. Según informa RG, en las reservas del Banco Central de Rusia hay 1.944 toneladas de oro después de que el organismo comprara 106 toneladas del metal precioso en la primera mitad de este año. El porcentaje del metal precioso en los activos internacionales de Rusia ha pasado del 2,5% al 17% desde 2008.
Además, el país eslavo continúa activamente comprando oro, en el marco de una estrategia para diversificar las reservas respecto del dólar estadounidense.
Según Gazeta.ru, Rusia guarda dos tercios de su reserva de oro en el depósito principal del Banco Central de la Federación Rusa, ubicado en Moscú, сon un sistema multinivel de seguridad. Otras partes de reserva estatal se encuentran en San Petersburgo y Ekaterimburgo.
Las minas principales que extraen oro se encuentran en la parte oeste y suroeste de Rusia, en Magadán, Chukotka, Yakutia, Irkutsk, Krai de Zabaikalie y otros lugares.
Oro de vuelta a casa
En los últimos años, algunos países se embarcaron en un proceso de repatriación de sus reservas de oro desde el extranjero o comenzaron comprarlo. Cada país tiene distintos motivos para retirar sus reservas de oro de otras zonas, aunque, según el analista Andrei Kochetkov, la desconfianza hacia EE.UU. podría estar detrás de tantas coincidencias, destaca RIA Novosti.
En Alemania el Bundesbank anunció en agosto de 2017 que había culminado la repatriación de parte del oro que mantenía en Nueva York y París tres años antes de lo previsto, y que ya tiene algo más de la mitad de sus reservas en Fráncfort, tal como tenía previsto.
Por su parte, en abril las autoridades bancarias de Turquía anunciaron que habían retirado la reserva nacional de oro del Sistema de Reserva Federal de Estados Unidos. El Banco Central de Turquía tenía 220 toneladas de ese metal en EE.UU.
Steve Chiavarone auguró una venta a gran escala y una caída de entre 5 y 8 % en los valores de los activos para los próximos meses.
La gente camina cerca de la Bolsa de Nueva York, en Nueva York. 2 de abril de 2018.
Shannon Stapleton / Reuters
Síguenos en Facebook
El futuro cercano de los mercados podría estar en problemas. Así lo advirtió el vicepresidente de Federated Investors, Steve Chiavarone, uno de los principales 'toros' de Wall Street, quien aseguró que podría comenzar pronto una venta de activos a gran escala.
De confirmarse sus pronósticos, para cuando termine el verano en el hemisferio norte, los activos podrían sufrir una pérdida en sus valores de entre 5 y 8 %, explicó en CNBC.
En ese sentido, explicó que las elecciones de medio término en EE.UU. y las decisiones que tome la Reserva Federal sobre las tasas de interés, en septiembre, podrían ser determinantes para el comportamiento de Wall Street. "Estamos a punto de tener otra suba, por lo que los mercados pueden estar un poco nerviosos, en especial, con una curva de rendimiento relativamente estrecha", explicó.
En consecuencia, el especialista aseguró que si se concretara la venta de verano, el mercado podría entrar en un punto de colapso, derivado de una caída de la inflación y de una suba de tasas con menor frecuencia durante el año que viene de lo que el sector aguarda. "Eso hará que los mercados se derrumben", concluyó.
El banquero ha señalado varios factores que ponen en riesgo los mercados financieros a día de hoy.
Jacob Rothschild durante un evento en la Biblioteca Nacional de Israel en Jerusalén. 7 de noviembre de 2017.
Ronen Zvulun / Reuters
Síguenos en Facebook
Jacob Rothschild, descendiente de la prominente dinastía de banqueros, ha expresado su preocupación sobre el estado del sistema financiero global establecido tras la Segunda Guerra Mundial y ha señalado a la guerra comercialentre Estados Unidos y China y a la crisis de la zona euro como los problemas clave que amenazan el desarrollo económico.
"En el 11-S y la crisis financiera de 2008, las potencias mundiales trabajaron conjuntamente con un enfoque común. A día de hoy, la cooperación resulta ser mucho más difícil. Esto pone en riesgo el orden económico y de seguridad de la posguerra", afirmó el multimillonario en un comentario al informe semestral de su 'trust' de inversiones.
En estas circunstancias, defendió adoptar una postura conservadora: "Nuestra política debe ser mantener nuestra exposición limitada a los valores cotizados y asumir nuevas obligaciones con gran precaución".
Su 'trust', RIT Capital Partners, cuenta con una exposición en bolsa históricamente baja, del 47 %.
El crecimiento bursátil podría estar llegando a su final
Rothschild admitió que el crecimiento bursátil experimentado en los últimos diez años podría estar llegando a su final.
"Este ciclo se encuentra en su décimo año positivo, el más largo en los registros. Estamos viendo emerger algunas áreas de crecimiento más débil. De hecho, el Fondo Monetario Internacional recientemente ha predicho una desaceleración", señaló.
El banquero señaló los niveles de endeudamiento "potencialmente destructivos" en Europa y las guerras comerciales como los mayores problemas de la economía global.
"Es probable la continuación de problemas en los mercados emergentes, agravados por los crecientes tipos de interés y la política monetaria de la Reserva Federal de EE.UU., que ha drenado la liquidez del dólar globalmente", agregó.
Kim Dotcom aconseja comprar oro y criptomonedas ante el inminente "colapso" de la economía de EE.UU.
Publicado: 13 ago 2018 22:19 GMT
El empresario asegura que la enorme deuda estadounidense destruirá la economía del país y provocará un derrumabmiento económico global.
Kim Dotcom, fundador del sitio de descargas Megaupload.
Nigel Marple / Reuters
Kim Dotcom, fundador del ya proscrito sitio de descargas Megaupload, insta a dejar a un lado el dólar estadounidense porque –asegura– está condenado a la depreciación, y aconseja invertir en oro y en criptomonedas.
En una serie de 'tuits' publicados este domingo, el empresario sostiene que la enorme deuda estadounidense destruirá la economía de EE.UU. y provocará un colapso económico global. "Créanme. Compren oro y criptomonedas. Sus dólares perderán valor. Con el colapso de la economía estadounidense, todas las divisas antiguas se desplomarán", escribió.
Según Dotcom, la deuda de EE. UU. se ha vuelto "inmanejable": "Cualquiera que piense que la deuda puede resolverse con crecimiento económico o imprimiendo más dólares, es un idiota. El imperio de EE.UU. estará en 'default'".
El también informático citó al ministro de Finanzas de Rusia, Antón Siluánov, según lo cual ese país ha reducido su inversión en activos estadounidenses por considerar el dólar como una "herramienta riesgosa para hacer pagos". Finalmente, instó a prestar atención al momento en que China empiece a deshacerse de sus bonos del Tesoro de Estados Unidos.
Si termina estallando una crisis de deuda pública en Estados Unidos, la Gran Depresión de 1929 parecerá a su lado un juego de niños. Esa es la conclusión a la que llegan todos los economistas a los que el New York Post ha entrevistado en un artículo que avisa de lo que se le viene encima a Washington.
Hoy, una deuda global de 247 billones de dólares podría causar el próximo colapso. "Creemos que las principales economías están a punto de sumergirse en la peor recesión que hemos visto en 10 años", afirma Murray Gunn, jefe de investigación global de Elliott Wave International.
En particular, "la elevada deuda de EEUU se convertirá inmediatamente en un gran problema", añade.
Los datos son los que son. La deuda de las familias estadounidenses alcanza actualmente los 13,3 billones de dólares, una cifra superior a la de la crisis de 2008. Los universitarios no dejan de pedir créditos y ahora ya deben 1,5 billones de dólares, mucho más que los 611.000 millones que debían hace una década. Los créditos para comprar un auto también se han disparado y superan los de 2008.
"Los saldos de las tarjetas de crédito son tan elevados como antes de la Gran Recesión [de 2008]", advierten. Pero al estallido de la crisis de la deuda pública estadounidense no se le podrá llamar esta vez 'recesión'.
"Será mucho peor que la Gran Depresión [de 1929]. La economía de Estados Unidos no está en buena forma. Está peor que hace una década", advierte el economista estadounidense Peter Schiff. Y podría estallar dentro de dos años, justo antes de que Donald Trump termine su primer mandato, añade.
¿Pero por qué acabará explotando? Precisamente porque la elevadísima deuda estadounidense es al fin y al cabo dinero que ha alimentado el auge económico del país y porque ese mismo dinero algún día se tendrá que devolver. "El punto de inflexión llegará cuando llegue una ola de impagos por parte de los prestamistas que, abrumados por el aumento de los tipos de interés, obliguen a que se reduzca el gasto público y los ingresos", revelan los economistas.
"Creo que vamos a tener una crisis del dólar. Si crees que la lira turca tiene mala pinta, espera a ver cuándo el dólar colapse y tengamos una crisis de deuda soberana en Estados Unidos", profetiza Schiff en el New York Post.
Pero entonces, ¿a qué son debidos los buenos indicadores que está mostrando la economía estadounidense? A que el índice de desempleo estadounidense es el más bajo en una generación, a que el sector de los negocios está envalentonado porque Donald Trump ha bajado los impuestos y a que uno de los índices bursátiles más importantes del país, el Dow, no deja de batir récords. Schiff les resta importancia.
"Es muy probable que la economía de Estados Unidos entre en recesión dentro de dos años. Esta es ya la segunda expansión económica más larga de la historia", concluye.
Christine Lagarde, directora gerente del FMI, en su invertención de la semana pasada en la sede de la ONU en Nueva York. PETER FOLEYEFE
El Fondo Monetario Internacional (FMI) anticipa tormenta. Antes de inaugurar la cumbre de la próxima semana en Bali (Indonesia), la organización muestra su inquietud ante la marcha de la economía internacional en los últimos meses y, sobre todo, lo que puede ocurrir en los próximos. En un discurso pronunciado este lunes en Washington, la directora gerente del organismo, Christine Lagarde, no se ha preocupado solo por la ralentización de la economía —el PIB global crecerá menos que el 3,9% que pronosticaba hace solo tres meses—, sino por unos peligros que hasta hace poco parecían hipotéticos y que ahora están materializándose.
Lagarde también ha alertado sobre un problema que en realidad nunca ha dejado de existir, pero ahora parece más presente que nunca. La deuda global —tanto pública como privada— encadena récord tras récord. Según calculan los economistas del Fondo, ha alcanzado ya los 182 billones de dólares (unos 157 billones de euros al cambio actual). Más o menos el equivalente a 156 veces el PIB español. Desde su informe de la pasada primavera, la cifra ha aumentado en 18 billones de dólares.
El monstruo de la deuda no deja de crecer. Supera ya en un 60% el nivel de 2007, un año antes de que la Gran Recesión llegara con toda su virulencia para cambiar el mundo. Y esta cifra es más preocupante ahora que la época de estímulos monetarios por parte de los grandes bancos centrales parece haber llegado a su fin.
Abruptas correcciones en el mercado
“Gobiernos y empresas son ahora más vulnerables a un endurecimiento de las condiciones financieras. Las economías emergentes y en desarrollo ya están notando el pinchazo mientras se adaptan a una normalización monetaria en el mundo avanzado”, ha asegurado Lagarde en Washington. Por si fuera poco, esta situación puede ir a peor. Porque en el FMI pronostican abruptas correcciones en el mercado y en los tipos de cambio si el proceso de endurecimiento de las condiciones financieras continúa yendo más allá.
Lagarde ha comenzado su intervención con las buenas noticias: el mundo sigue creciendo al ritmo más alto desde 2011, el desempleo sigue cayendo en la mayor parte de los países y el porcentaje de personas que vive en pobreza extrema ha alcanzado un nuevo mínimo, por debajo del 10% de la población mundial. Son sucesos importantes, sí, pero las alegrías acaban aquí. Porque, según ha dicho la jefa del Fondo, “el clima de la economía global está empezando a cambiar”. Si un año atrás Lagarde recomendaba aprovechar la buena racha para hacer reformas —“El sol brilla. Arreglad el tejado”, decía—; y hace seis meses advertía de los nubarrones en el horizonte, ahora reconoce que los riesgos que veía entonces “han empezado a materializarse”.
Y, como ya ha advertido el FMI y diversas instituciones en otras ocasiones, el mayor riesgo es el desencadenamiento de una guerra comercial. El problema es que este ya no es un peligro hipotético, sino que, en palabras de Lagarde “la retórica está mutando en una nueva realidad de barreras comerciales efectivas”. Estas no solo dañan al comercio, sino también a la inversión y a la industria, que se ven perjudicadas por unas incertidumbres al alza, ha continuado la directora gerente del FMI.
Por ahora, entre las economías desarrolladas, los más afectados por este nuevo clima de descontento son la eurozona y Japón. Mientras, EE UU, el auténtico desencadenante de esta nueva oleada proteccionista, parece estar resistiendo mejor el vendaval en principio, gracias a la reforma fiscal expansiva de la Administración Trump. Pero todo esto puede cambiar si las peleas comerciales continúan.
Hay ya unos claros perdedores: los países emergentes, que están sufriendo las repercusiones negativas de estas tensiones. En el caso de que la guerra arancelaria se agrave, Lagarde tiene una recomendación. “Si no se puede llegar a acuerdos entre todos los países, los Gobiernos pueden usar pactos comerciales flexibles en los que colaboren, en el marco de la Organización Mundial del Comercio, aquellos con una forma de pensar similar”, ha concluido.
LAS MUJERES, MÁS PERJUDICADAS POR LA AUTOMATIZACIÓN
Lagarde también habló de la pérdida de empleos asociada a la revolución tecnológica, pero lo hizo mencionando un aspecto al que habitualmente se presta poca atención: cómo esta destrucción —26 millones de puestos de trabajo corren el riesgo de desaparecer en los 36 países de la OCDE— afecta sobre todo a las mujeres. El argumento es que estas suelen ocupar puestos con actividades rutinarias, y son estos precisamente los más amenazados por la automatización.
El Fondo anunció el lunes que la economista indio-estadounidense Gita Gopinath sustituirá a finales de 2018 a Maurice Obstfeld como economista jefe. Es la primera vez que una mujer ocupa este puesto; uniéndose a las que ya desempeñan estas mismas funciones en el Banco Mundial y la OCDE.
En este episodio de Keiser Report, Max y Stacy hablan de la acusación de Trump a China de querer interferir en las elecciones y sobre las advertencias de la Reserva Federal acerca de la "senda fiscal insostenible" en la que está metido EE.UU. por culpa de los costos sanitarios. En la segunda parte Max entrevista a Michael Terpin, de CoinAgenda, BitAngels y TransformGroup.io, sobre su demanda a AT&T tras el robo de más de 22 millones de dólares en criptodivisas de sus cuentas.
Los presentadores hablan de los récords registrados en el mundo últimamente, desde el cambio climático y hasta el mercado bursátil y el exceso de deuda. "El extremismo inunda todas y cada una de las categorías; todo está en valores extremos", observa Max al respecto.
Según él, "la capacidad de carga de la especie humana ha llegado a su límite, con un mercado bursátil que cotiza en máximos históricos y una carga de deuda que se sitúa en su punto álgido en todo el mundo". "Nuestro planeta se encuentra al borde de un tsunami de deuda de proporciones gigantescas", agrega el presentador.
En cuanto al tema de EE.UU. y la guerra comercial, Max sostiene que el modelo económico de Trump consiste en "acabar con la globalización, como ya anunció en su discurso ante las Naciones Unidas, cuando dijo que quería suprimir todas las instituciones globalizadas y limitarse a comerciar de forma bilateral con el resto de los países".
Desarrollando la cuestión de la economía estadounidense, los presentadores indagan en los problemas del sistema sanitario de EE.UU. En ese país, los costos sanitarios hacen que la economía estadounidense transite por una "senda fiscal insostenible", según advirtió el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell.
Max señala que lo que pasa allí es que los salarios están siendo cambiados por ayudas sociales, y "el problema es que las ayudas sociales no pueden convertirse en oro, en dinero duro ni en ahorros, lo cual hace que la gente carezca de soberanía económica".
"Prefieren no darnos dinero porque ese dinero puede invertirse en oro y otorgarnos una cierta soberanía económica y una cierta independencia financiera, cosa que intentan evitar a toda costa porque prefieren tenernos endeudados y esclavizados por el sistema", concluye.