La bella y curvilínea profesora le dijo a Pepito: "¡Ay, Pepito! ¡Ya no sé qué hacer contigo!". Replicó el pícaro chiquillo: "¿Se admiten sugerencias?".
Un tipo se robó un piano de cola gran concierto. Corrió varios kilómetros cargándolo en la espalda hasta que lo alcanzó la Policía. "Perdone, señor juez -alegó en el tribunal-. Lo hice en un momento de debilidad".
Un cierto señor enfermó de gravedad y sintió llegada su última hora, hizo que su esposa se sentara al lado de su lecho y le habló en los términos siguientes: "Mira, mujer. Ahora que yo me muera van a venir a verte muchos hombres, y te pedirán dos cosas. Unos te pedirán las pompis; otros te pedirán la firma. Las pompis dáselas a quien se te dé la gana. Total, que yo ya no estaré aquí para mirarlo. La firma no se la des a nadie porque te van a dejar sentada en un hormiguero".