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General: EL AÑO 2020 YA ESTA AQUI- PARTE 1
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De: Atlacath  (Mensaje original) Enviado: 28/01/2020 23:42

El año 2020 ya está aquí

¿está usted listo?

Publicado en 2 de Ene, 2020 por Victor Kubik Tiempo estimado de lectura: 25 minutos

 

Mientras la sociedad ignora los verdaderos problemas de nuestra existencia y se aleja aún más de Dios y de los verdaderos valores, ¿cómo puede extrañarnos que las relaciones entre las personas y entre las naciones continúen arruinándose y empeorando?

Ahora que hemos comenzado el año 2020, es natural sentir curiosidad en cuanto a lo que nos deparan los próximos diez años. ¿Seguirán igual las cosas? ¿O se derrumbará el frágil estado de las rivalidades políticas mundiales, las economías inestables y el variado espectro de religiones? Si es así, ¿cómo nos afectará esto mientras reflexionamos sobre nuestra propia seguridad y la dirección de nuestras vidas?

¿Qué podemos esperar que ocurra en el panorama mundial en el próximo año y la próxima década?

La misión de la revista Las Buenas Noticias es mostrar desde las páginas de la Biblia hacia dónde se dirige la civilización humana y dónde acabará. Las Buenas Noticias es “Una revista de comprensión”, y esta comprensión no solo consiste en saber qué está sucediendo, sino también en reconocer por qué.

La profecía bíblica es más que una revelación de lo que está en el futuro. Nos proporciona consejos sobre lo que tenemos que pensar y hacer, ya que los acontecimientos venideros nos afectan.

La Biblia explica las causas del alarmante estado del mundo en que vivimos y nos muestra que, lamentablemente, las cosas empeorarán mucho más. Y sin embargo, nos entrega esperanza de que el mundo cambiará verdaderamente y predice un final victorioso y feliz.

Gracias a la visión general que nos proporciona la Biblia, podemos dimensionar la importancia de las principales tendencias y condiciones que observamos en el mundo que nos rodea.

Este es nuestro vigésimo quinto año de publicación, y los eventos más grandes en la historia de la Tierra están a la vuelta de la esquina. Acompáñenos en este análisis.

La profecía de Jesucristo sobre el tiempo del fin

Una de las profecías más conocidas del tiempo del fin en la Biblia es la “profecía del monte de los Olivos”, registrada en Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21. Pocos días antes de su muerte, Jesús llevó a sus seguidores al Monte del Templo en Jerusalén y les habló de la destrucción de la ciudad que se avecinaba, incluyendo el amado templo: “Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra que no sea derribada” (Mateo 24:2). Los romanos devastaron la zona unos 40 años más tarde, en el año 70 d. C., como indicador de las cosas mucho peores que vendrían.

Después de dejar el Monte del Templo, Jesús y sus discípulos subieron al monte de los Olivos, cerca de allí, donde le preguntaron: “¿Qué señal habrá de tu venida, y del fin del mundo?” (v. 3). Cristo procedió a describir una serie de tendencias y horrendos acontecimientos que se extenderían hasta mucho después de la antigua destrucción del templo y de Jerusalén, condiciones que aumentarían en frecuencia e intensidad a medida que se acercara el tiempo del fin. Este listado incluye una serie de cosas que aún no han sucedido.

Jesús habló primero de los impostores religiosos que engañarían a muchos, y luego se refirió a guerras y rumores de guerras. Esto es algo que sabemos muy bien con solo ver las noticias diarias. El sueño de la paz mundial sería cada vez más esquivo. Luego vendrían hambrunas y enfermedades. Habría tristeza, traición y más engaño y luego, cerca del final, el peor momento de angustia y aflicción de la historia humana (versículos 21-22).

Pero el período de oscuridad que precedería el final también sería un tiempo en que el evangelio proliferaría en el mundo: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin ” (v. 14, énfasis nuestro en todo este artículo). En el mismo discurso, Cristo compara el estado de ánimo de la gente antes de que el mundo se suma en el caos final, con el de los tiempos de Noé: “Pero como en los días de Noé, así será también la venida del Hijo del Hombre. Porque como en los días anteriores al diluvio, comían y bebían, se casaban y daban en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca” (vv. 37-38).

Como antes, la mayoría de la gente no se dará cuenta de la gravedad de su situación hasta que sea demasiado tarde.

Comparación con los días de Noé

Además de construir una enorme arca, Noé fue un predicador de justicia (2da Pedro 2:5), y a lo largo de los 120 años que duró su proyecto de construcción altamente visible, su ministerio consistió en advertir al mundo sobre su maldad y su destructivo estilo de vida. Señaló que el arca y lo que representaba era para salvar vidas, no solo de los diversos tipos de animales, sino de personas que se volverían a Dios.

Sin embargo, después de un siglo de trabajo no había ninguna evidencia de algún cambio de corazón o arrepentimiento y, como resultado, ningún ser humano fuera de la familia inmediata de Noé sobrevivió. La reacción de la sociedad fue una cruel indiferencia ante las advertencias de Noé y sus ruegos para que tomara medidas.

Observen cómo se resume esa sociedad: “Y vio el Eterno que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió el Eterno de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón. Y dijo el Eterno: Raeré de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo, pues me arrepiento de haberlos hecho” (Génesis 6:5-7).

La sociedad de aquel tiempo había perdido su conciencia, el discernimiento de los valores y la decencia, y cualquier relación con el Dios que les había estado hablando a través de Noé. Después de más de un siglo de advertencia, ya no eran redimibles. Como sociedad, no podrían continuar con toda la perversión insostenible que debilita y, en última instancia, destruye una civilización.

Y lo mismo se está convirtiendo en realidad en nuestros días.

¿Se ha sumido tanto la sociedad en una forma desviada de pensar que ni siquiera puede reconocer lo que está bien y lo que está mal? ¿Estamos perdiendo la habilidad de identificarnos con la decencia y los valores comunes que rigen, entre otras cosas, la familia, el matrimonio y el sexo? La verdad bíblica está siendo continuamente atacada y ridiculizada. Tenemos problemas para definir incluso algo tan simple como la diferencia entre hombre y mujer. Nuevos comportamientos desviados están siendo permitidos. Nuestra sociedad se enorgullece de permitir, e incluso admirar, versiones corruptas del matrimonio y la sexualidad anteriormente consideradas tabúes, y de llamar a esto “progreso”.

Vivimos en lo que algunos han llamado la era de la “posverdad”, en la cual las emociones y las creencias personales tienen más influencia en la formación de la opinión pública que los hechos objetivos. Tenemos tantas opciones y alternativas, que es fácil escuchar lo que queremos y seleccionar la información que mejor se adapte a cualquier conclusión que deseemos. Por lo tanto, lo que se considera como verdad es cada vez más relativo, y puede ser adaptado a la conclusión personal y a la realidad de cada uno. Sin embargo, esto se debe en gran medida a la influencia de los medios de comunicación. Ya no es “nosotros informamos y tú decides”. Cada vez es más “nosotros informamos y decidimos lo que tú debes pensar”.

Es cada vez más difícil llegar a las mentes deformadas por este cambio social: personas que se resisten a aceptar la verdad absoluta y que desprecian los valores eternos. Una corriente similar y el abandono de la verdad tuvieron lugar en tiempos de Noé. Nos estamos convirtiendo de manera creciente en una sociedad poscristiana en la cual la creencia en el Dios de la Biblia es cada vez más irrelevante. La gente simplemente no quiere que la molesten con Dios.

Vivimos en una extraordinaria época de descubrimientos. Pero no importa cuántas pruebas irrefutables de la existencia de Dios aparezcan mediante increíbles descubrimientos en el mundo y el universo que nos rodea, porque a menudo se ignoran. No hay exclamaciones de alegría y alabanza a Dios en los medios de comunicación por las muchas maravillas que continuamente salen a la luz.

Y mientras la sociedad ignora los verdaderos problemas de nuestra existencia y se aleja aún más de Dios y de los verdaderos valores, ¿cómo puede extrañarnos que las relaciones entre las personas y entre las naciones continúen arruinándose y empeorando? De los días de Noé se nos dice: “Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia” (Génesis 6:11). La gente no valoraba a sus semejantes como creaciones preciosas hechas por Dios a su imagen.

Lamentablemente, muchas profecías predicen que veremos cómo nuestro propio mundo se sumirá en la misma corrupción y violencia, pero a una escala nunca antes vista. Frente a los oscuros tiempos que se avecinan, debemos considerar los desafíos de las condiciones del mundo y preguntarnos: ¿Existe algún camino hacia la paz?

Encuentro con F. W. de Klerk

En el umbral del nuevo milenio que comenzó en el año 2000, escuché al ganador del Premio Nobel de la Paz de 1993 y “Hombre del año” de la revistaTime , F. W. de Klerk. Él dio un discurso ante el Club Económico de Indianápolis, y después pude hablar con él. Me gustaría compartir algunos de sus puntos de vista sobre su evaluación del estado del mundo en ese momento.

De Klerk, que fue presidente de Sudáfrica, es más conocido por haber supervisado la liberación de Nelson Mandela de la prisión de Robin Island en Ciudad del Cabo en 1990. Mandela y de Klerk trabajaron juntos para poner fin al sistema socioeconómico y político del apartheid , que significa “apartar”, el cual institucionalizó la segregación racial y la discriminación en favor de la minoría blanca.

Junto con Mandela, de Klerk tuvo un éxito parcial en la estabilización de Sudáfrica, tanto así que la nación pudo seguir adelante con relativa paz y prosperidad económica. En su exposición dijo que en 1989 el mundo estaba preparado para que en Sudáfrica sucediera lo peor. Podría haberse convertido fácilmente en otro Zimbabwe, que fue llevado a la ruina tanto económica como políticamente por los nuevos gobernantes revolucionarios.

Lo que ocurrió en Sudáfrica, por el contrario, fue una transición de poder aparentemente milagrosa que permitió a su población –solo un 14 por ciento de blancos y una compleja mezcla de gente de color– llevarse bien de manera más razonable. La valiente visión y el trabajo de Mandela y de Klerk, así como la cooperación de otros líderes sudafricanos, ayudaron a configurar el destino de su nación.

El altruismo de De Klerk era evidente mientras expresaba apasionadamente su deseo de encontrar una manera de que las numerosas personas que consideraban a Sudáfrica su hogar pudieran coexistir. Sudáfrica solo había logrado parcialmente esa coexistencia, o más exactamente, un indulto. Pero fue refrescante ver este ejemplo positivo en medio de tantos y tan lamentables fracasos del gobierno.



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Respuesta  Mensaje 2 de 2 en el tema 
De: hectorspaccarotella Enviado: 29/01/2020 17:47
Gracias, sigo leyendo

HÉCTOR


 
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