En verdad, Residente, tu “debate” no es un debate, sino “una invasión de mi espacio privado”.Tú dices aquí en internet que tú tienes comodidades y que tú no puedes ser socialista porque te gustan las comodidades, desde ese momento que lo dices en internet deja de ser privado y se convierte en público Si embargo, al comprender que vos no podes debatir de otra manera, porque no tienen argumentos y mucho menos razón, te voy a responder.
Residente los más grandes socialistas y teórico de nuestros tiempos fueron adinerados. El mismo Carlos Marx, fue un adinerado al principio, que se quedo pobre el final por su lucha y las constantes persecuciones de la burguesía, tanto alemana como francesa.
Federico Engels, no solo era un adinerado sino constructor, es decir, era propietario de fabricas. Es bonito decir; haz lo que yo te digo, no hagas lo que yo hago, esa era la doctrina de Marx y Engels, Marx y Engels eran como esos reverendos que predican la pobreza y ellos viven con todas las comodidades, la verdadera doctrina es la regla de oro; no quieras para los demás lo que no quieras para tí mismo, haz a los demás lo que quisieras que te hagan a tí.
Santa, si te gustan las comodidades es porque te gusta la burguesía, Marx y Engels eran burgueses, eran unos hipocritas, pues si Engels tenía fabricas era burgués, y si Marx tenía dinero era burgués, tú eres un hipocrita, no es que me meta en tu vida privada, todos los rojillos de este foro son hipocritas, los tengo bien conocidos
El Che también fue un adinerado, tanto que el Che llega a joven sin saber que en su bella Argentina también existía la pobreza y la extrema pobreza. El Che era un sanguinario al cual Fidel le lavó el cerebro, Fidel también le lavó el cerebro a Chavez
De esta parte tenemos lo contrario. Hay gente pobre en mi país y acá en Suecia, que son de derecha a pesar que con lo que gana apenas llegan a fin de mes. He visto gente pobre en El Salvador, no vestidos con “ropa” sino con “trapos” o Chirajos, como le dice la gente ahí a la ropa “remendada”, que son de la derecha (Arena).
¿De esto, Residente, si ustedes cuestiones hipócritamente a un adinerado como Salvador Allende, Olof Palme, etc., que es socialista, porque no cuestiones a la gente que no tiene dinero ni para comprar pasta de dientes, pero que son de derecha?
Esa gente de derecha tiene libertad y sabe que en el socialismo no hay libertad
Jajajajajajaj la boba de la eterna juventud ... la señorita matilda ya me está encasillando en una izquierda democrática que desconozco ... yo soy simplemente seguidor del materialismo histórico y dialéctico ...creo firmemente en la planeación de la economía y por ello en el socialismo ... creo en Marx traido a nuestra época conforme van cambiando las circustancias .... y estoy en contra de las economías capitalistas basadas en la libre competenica y en la economía de mercado .- pero tambien me río del troskismo que piensa que hay que esperar que maduren todas las naranjas en el árbol para cogerlas todas a la vez .- Y creyendo que es una herejía ir cogiendo las que van madurando para que no se pudran y se pierdan .... me refiero claro a la revolución mundial ... a la revolución permanente ... .- Creo en los gobiernos que hacen todo lo posible por combatir el capitalismo salvaje en sus paises , a pesar de que se muevan en marcos estrechos de legislaciones casi siempre fruto de políticos al servicio de las burguesías .- Y si quiere encasillarme quinceañera de la eterna juventud .... soy castrista .... fidelista ... y latinoamericanista ... y vibro de felicidad cuando en cualquier parte del mundo el pueblo avanza en su liberación y en contra de la vulgar política expansionista del imperio ( del de usa ..claro ) porque parece que el troskismo es como una escoba que va limpiandole el camino a eeuu atacando todo lo que se le opone como fué la URSS y ahora la China .-
No se le olvide muchachita de quince que fué ud. la primera que dijo que yo era un viejo anacrónico .. ( Si alguna vez hubiera leido la Utopía de Tomás moro .. pensaría como verdadera socialista ... dentro del respeto a los ancianos merecedores de la gratitud de las nuevas generaciones .- Por ello mula matilda es que en todos los paises de cualquier tendencia ideológica se dan los Senados ( cuerpos legislativos ) en recuerdo de aquellos consejos de ancianos de la antigüedad ....contentivos de la sabiduría de los pueblos .- Para allá vamos todos y todas ... pero ud. quinceañera quiso burlarse en mí de los que ya han llegado a ese estado .. para mí digno de veneración ... para ud. de desprecio.-
Residente, Pequeño Chiguagua, cuesta comprende como ustedes que dicen ser paladinas de la “democracia” son unos impositores.
Ustedes quieren imponer vuestras calumnias y falsedades por la fuerza.
Residente, Albi no se ha marchado de este foro, simplemente ha de estar ocupada en otros menesteres. Vos estás acá todo el día y la mitad de la noche porque te pagan por estar difamando a CUBA por la Net.
Y los derechista han salido de acá como Ratas espantadas porque se les acabaron las ideas, y ya ni los insultos les era buenos.
Sos ignorante y embustero, no habían Trotskista dentro del PECUS, los trotskistas rusos se separaron de la línea del partido oficial. (Segun tengo entendido)
Sos Residente, Ignorante, en historia. Y todos sabemos que la URSS cayó por sus propios errores, y no por una “victoria” del capitalismo o cosa por el estilo. No olvidemos que el CHE ya lo había dicho. “Este modelo de seguir así va camino al capitalismo”.
Sobre tus insultos oportunistas, Residente, es tu propia impotencia para debatir contra Matilda.
Matilda te ha derrotado, y solo vas donde la seño Azali a que te sobe la espaldadita de Chiguagua.
Don Rubén se enoja porque digo que está senil, pero la verdad jamás he aludido a su edad sino a su condición, SE OLVIDA CON UNA FACILIDAD ASOMBROSA LO QUE ESCRIBE, y como ya dije, lo bueno es que todo se mantiene en el foro. Yo no sé si lo hará por falta de CONVICCIONES O POR FALTAR SIEMPRE A LA VERDAD, LO PEOR ES QUE JAMAS SE RETRACTA DE NADA.
VEREMOS COMO ARREGLA ESTA MENTIRIJILLA JIJI
Jajajajajajaj la boba de la eterna juventud ... la señorita matilda ya me está encasillando en una izquierda democrática que desconozco ... yo soy simplemente seguidor del materialismo histórico y dialéctico ...creo firmemente en la planeación de la economía y por ello en el socialismo ... creo en Marx traido a nuestra época conforme van cambiando las circustancias .... y estoy en contra de las economías capitalistas basadas en la libre competenica y en la economía de mercado .- pero tambien me río del troskismo que piensa que hay que esperar que maduren todas las naranjas en el árbol para cogerlas todas a la vez .- Y creyendo que es una herejía ir cogiendo las que van madurando para que no se pudran y se pierdan .... me refiero claro a la revolución mundial ... a la revolución permanente ...(MENSAJE 495)
Yo si soy muy concreto matilda y lo que mas me fastidia es irme o que se vayan por las ramas .--- Para mí si hay izquierda y hay derecha entre los gobiernos de América latina .... no s´e si ud. pondría en un mismo lado a uribe y a Lula .... A Evo y a Parreira ... A chávez y a García ... A Lobo y a Fidel .- a Cristina y a la Bachelet O si son de ideas definitivamente distintas frente al pueblo .-Y lo mismo pienso cuando se apoyan o se combaten medidas que los gobernantes del lado que preferimos en las lista .- Si yo apoyara las ideas de Lobo y atacara las de Fidel ... sería uno ... y otro muy distinto a la inversa .- Si sabemos que Cristina hace parte bien importante en los cambios que se dan en latinoamérica ... quienes la apoyan en Argentina y votan sus proyectos , para mí toman una posición de izquierda ... los otros ... los que se van con la oligarquía ... para mí son de derecha ... ( y no vengamos a decir que lo que pasa es que ella tiene que tomar una posición aaparte del justicialismo para que sea de izquierda ... eso sería quemarla ... sería llevarla al suicidio p´lítico ... y presionarla para que lo hiciera yo sigo considerando que sería ultraizquierdismo .... aunque aud . no le guste .- Por eso le he pedido que diga si le gustó el voto de Cobos en contra de Cristina ... y si lo que se decidía tenía alguna importancia para ud... en beneficio del pueblo o de los productores pequeños .-
Mi partido político en estemomento es el polo democrático alternativo ... del cual hace parte el actual alcalde de Bogotá ... y soy de la corriente de Carlos gaviria Diaz ... y Jorge Robledo ...Fuí catedrático hasta hace poco ... fuí magistrado para que le cuente a Azali ... profesor universitario .... y si soy abogado titulado ... y doctor en ciencias económicas y políticas .... pero a nadie se lo cuento y solo ahora porque quiero que le despeje las dudas que tiene la larva de al lado .- Hice parte de la junta directiva de ASPU a escala nacional ... ( Asociación sindical de profesores universitarios ) y ahora estoy como en un año sabático ... descansando un poco hasta donde me dejan algunos asuntos pendientes .- no sé que mas quieran saber ...
Santaneco buey, Yeltsin estaba del lado de los trotskistas, Yeltsin fué el triunfador gracias a los trotskistas, Yeltsin y los trotskistas hicieron que Gorbachov dimitiera, todo esto unido con el colapso economico de la URSS fue lo que ocasionó la caida de la URSS, por eso te digo que los trotskistas destruyeron a la URSS
Algún día los gusanos destruiran a la Cuba castrista
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MIRA BUEY
Te pongo esto en varias partes
El trotskismo al servicio de la CIA contra los países socialistas Ludo Martens Parti du Travail de Belgique Octubre 20 de 1992
Después del triunfo de la contrarrevolución burguesa en Europa del Este y en la Unión Soviética, queda de manifiesto, y sin lugar a dudas entre los comunistas, cuál es la verdadera motivación del trotskismo.
El desarrollo del proceso contrarrevolucionario en Europa del Este y la Unión Soviética, nos revela claramente el sentido de clase que imprimen los trotskistas a su posición ideológica, permitiéndonos verificar en la práctica la ambivalencia del discurso que han sostenido por más de sesenta años. No es complicado, hoy día, percibir a través de su lenguaje “izquierdista” el verdadero objetivo de esta corriente. Nos basta leer las declaraciones que han hecho en los últimos dos o tres años, para ver que su estrategia central es el anticomunismo absoluto; una corriente que recluta a los elementos progresistas de la pequeña burguesía, para adoctrinarlos en el anticomunismo.
En suma, decimos que esta tendencia sólo ha llevado a cabo con perseverancia, continuidad y convicción el combate contra el marxismo-leninismo y el movimiento comunista internacional.
Es nuestro propósito probar la veracidad de estas afirmaciones, y lo haremos mediante el estudio y análisis de las proposiciones hechas por los trotskistas en el momento en que surgen las contrarrevoluciones, llamadas de terciopelo, que conllevaron a la restauración del capitalismo en Europa del Este y en la Unión Soviética.
“¡La restauración del capitalismo es imposible!”
En los años treinta Stalin planteó una pregunta esencial: ¿En un país en el cual el socialismo ha establecido la dictadura de la clase trabajadora, es posible el restablecimiento del capitalismo? Trotski respondió: el restablecimiento del capitalismo es imposible sin un levantamiento armado de la burguesía y sin una guerra civil prolongada. Su planteamiento de la “restauración imposible”, sirvió para eliminar toda alerta política e ideológica, favoreciendo una posición conciliadora y estimulante, tanto al interior del Partido, como hacia el enemigo de clase en la sociedad.
Desde la Revolución Cultural, los marxistas-leninistas reafirmaron que un Partido Comunista puede degenerar al ser invadido por concepciones y teorías burguesas y pequeño-burguesas.
El revisionismo es la adopción de las ideas de la burguesía y la pequeña-burguesía disfrazadas con terminología marxista-leninista. Cuando el revisionismo definitivamente logra acaparar un partido comunista, éste se vuelve el instrumento principal para el restablecimiento burgués progresivo, tanto en el plano ideológico-político como económico.
Mandel, el líder principal de la llamada IV Internacional, se ufana afirmando que esta teoría “estalinista” sólo sirve para justificar la arbitrariedad, haciendo así eco a una de las tesis de Trotski.
“Sólo verdaderos tontos…”
En 1934 Stalin demostró que la corriente del grupo oportunista Zinoviev-Kámenev, llevaría necesariamente al restablecimiento del capitalismo en la Unión Soviética. La historia demostró que las críticas de Stalin a Trotski, al grupo Zinoviev-Kámenev y posteriormente a los seguidores de Bujarin, fueron de mucho acierto. El rechazo de esas proposiciones, en el curso de los años veinte y treinta, permitió mantener la dictadura del proletariado y construir el poder político y militar necesario para defender al socialismo de la agresión fascista. Muchas ideas de Trotski, Zinoviev y Bujarin fueron retomadas medio siglo después por los revisionistas Jruschov y Brezhnev; y solo dos años después de la rehabilitación oficial de estas ideas oportunistas por Gorbachov, el restablecimiento del capitalismo era un hecho real.
Es de recordar que en 1943, Trotski argumentó contra Stalin: “Sólo verdaderos tontos son capaces de creer que proposiciones capitalistas, tales como la propiedad privada de los medios de producción, o de la tierra, puedan restablecerse de una manera pacífica en la Unión Soviética, y que desemboquen en un régimen democrático-burgués. De hecho el capitalismo sólo puede restablecerse en Rusia a través de un violento golpe de Estado contrarrevolucionario, que exigiría diez veces más de víctimas que la Revolución de Octubre y la guerra civil”. (1) Diez veces más, eso quiere decir que el restablecimiento del capitalismo en Rusia significaría un número de víctimas entre los 50 y 90 millones…
1989: “La restauración imposible a mediano plazo”
Ya en 1989, momento en el cual las fuerzas contrarrevolucionarias ejercían su abierta ofensiva, Mandel persiste afirmando que el fantasma de la restauración capitalista no es otra cosa que una mentira estalinista para justificar la “represión”. En 1989 ya se habían pasado al campo imperialista Polonia y Hungría. Sin embargo Mandel escribía: “La pequeña y media burguesía forman tan solo una minoría en la sociedad de estos estados obreros-burocráticos y gozan solamente de una ayuda limitada del gran capital internacional. Pero sumando todo esto, la confluencia de intereses no es suficiente para que a corto o a medio plazo se pueda imponer el capitalismo.” (2)
Ya hace mucho tiempo que los marxistas-leninistas describieron las cuatro fuerzas sociales que forman la base para el restablecimiento. Primero, es la capa de burócratas y elementos corruptos en el seno del Partido y del aparato de Estado. Segundo, son las fuerzas políticas e ideológicas de las viejas clases reaccionarias. Tercero, son los nuevos elementos burgueses y explotadores que se han desarrollado dentro de la sociedad socialista. Cuarto y último, son las fuerzas imperialistas que, de manera abierta o clandestina, funcionan en los países socialistas. Mandel desconoce la existencia de las dos primeras formas y minimiza las otras, aunque desde Reagan se duplicó la infiltración e intervención capitalista.
Mandel utiliza los mismos argumentos para apoyar la contrarrevolución en la Unión Soviética: “¿Para dónde va la Unión Soviética de Gorbachov? Excluyamos, por ser imposible, la posibilidad del restablecimiento del capitalismo en la URSS, ya que de la misma manera que es imposible eliminar el capitalismo, tampoco este se puede restaurar progresivamente.” (3)
Los trotskistas dispersaron a los cuatro vientos su teoría de imposibilidad de restauración mientras existiese la más mínima resistencia por parte del Partido Comunista y del Estado.
Desde los años treinta, esta teoría justificará la desproporcionada ayuda a todas las corrientes oportunistas y contrarrevolucionarias. En los años treinta y cuarenta también apoyaron a todas las corrientes y fracciones oportunistas en su lucha contra la dirección marxista-leninista del Partido. En 1956, aplaudieron el “corajudo antistalinismo” de Jruschov, convirtiéndose en propagandistas de Solzhenitsin, el reaccionario seguidor del zar; apoyaron a todas las fuerzas reaccionarias nacionalistas y fascistas, como también a los disidentes prooccidentales. Propagaron sin rodeos todas las teorías anticomunistas que estaban de moda en los círculos gorbachovianos, e incluso destinaron dos tercios de su propio periódico a artículos de derecha, tomados del Novedades de Moscú y del Sputnik. (4) Resumiendo, en nombre de la teoría de la restauración imposible, los trotskistas apoyaron a todos los contrarrevolucionarios, hasta el día en que no quedó nada de las ideas e instituciones socialistas creadas y defendidas por Lenin y Stalin.
Una vez terminada la batalla, Mandel mencionó en una entrevista posterior a los hechos del Este, la teoría de imposibilidad de la “restauración”: “Excluyo la posibilidad de una restauración gradual y pacífica e imperceptible del capitalismo. Esta es una ilusión reformista, antes deberán romper la resistencia obrera…”. Más adelante continuó su declaración aludiendo a la trotskista Catherine Samary, quien dice que la restauración es posible, pero se hará “exclusivamente sobre el modelo turco…” (5). La evocación de una eventual restauración no influye en lo absoluto en la política trotskista, que guarda invariablemente su objetivo primero: la destrucción de todo lo que se parezca al comunismo. De este modo tres meses más tarde, a fines de diciembre de 1989, cuando se produce el asalto final de la contrarrevolución, los trotskistas lanzan la siguiente consigna en primera página: “Solidaridad con la revolución que comienza al Este…” (6)
De un lado “la burocracia”, del otro “las masas”…
La tesis de restauración imposible les sirvió de camuflaje durante sesenta años para desertar decentemente y pasar al lado de los anticomunistas.
Stalin, y después Mao Tsetung, enfatizaron que la lucha de clases continúa dentro del socialismo; que la lucha entre el camino socialista y el camino capitalista permanece durante un gran período histórico, y por supuesto una restauración capitalista siempre es posible. Que para mantener y fortalecer el socialismo, se necesita un Partido Comunista marxista-leninista auténtico, una estructura que en momentos necesarios purifique sus filas de corrientes oportunistas. El socialismo se debe defender contra sus enemigos, contra los restos de las viejas clases reaccionarias, contra los nuevos elementos burgueses que renacen durante el nuevo régimen, y contra los agentes del imperialismo.
Mandel y los trotskistas desarrollan una “teoría” original para combatir estos conceptos: la lucha de clases existe en realidad dentro del socialismo… Pero esta lucha opone la “burocracia” a las “masas populares”. Denunciando violentamente “la burocracia”, como lo hicieran antes los fascistas, los líderes trotskistas apoyan toda forma de oposición reaccionaria contra el socialismo, afirmando que éste es el sentido de le reivindicación y de la voluntad de las “masas populares”. Convirtiéndose en abogados de todas las fuerzas burguesas y anticomunistas, los trotskistas sitúan de un lado la “burocracia” que frena las libertades democráticas, y al otro lado las fuerzas de la “revolución política” que luchan por el “socialismo auténtico”. Así escribe Mandel en octubre de 1989: “El sentido principal de todas las luchas políticas actuales no gira alrededor de la restauración del capitalismo, sino que se trata de avanzar hacia la revolución política antiburocrática, es decir salvaguardar todas las libertades democráticas que las masas conquistaron durante la glasnost. La lucha principal no se sitúa entre las fuerzas procapitalistas y las fuerzas anticapitalistas sino que es la oposición de la burocracia contra el pueblo”. (7)
Partiendo de este punto de vista, que sitúa “la burocracia contra las masas”, Mandel apoya abierta y explícitamente las fuerzas liberales, socialdemócratas, monarquistas y fascistas, en su lucha en contra de los restos del socialismo.
“La glasnost es trotskismo…”
En el momento que la burguesía internacional reconocía que la restauración del capitalismo ya era un hecho, Mandel recibía los honores de la prensa anticomunista de la Unión Soviética. Su desvergüenza llega a tal extremo que lo llevó a declarar que Gorbachov era un gran revolucionario, retomador de las teorías trotskistas. Dice Mandel: “ahora pueden ver todos los comunistas del mundo quiénes son los verdaderos revolucionarios y contrarrevolucionarios. Trotski, los trotskistas, Gorbachov y los seguidores de Gorbachov se encuentran en el campo de la revolución; Stalin y los estalinistas están en el campo de la contrarrevolución”. Mandel declara en Managua que Stalin representa una “contrarrevolución violenta” (8).
Felizmente, gracias al esfuerzo de Mandel y Gorbachov, hemos avanzado en 1990 hacia la verdadera revolución.
He aquí la declaración de Mandel a Temps Nouveaux: “Temps Nouveaux: ¿Declara Gorbachov que la perestroika es la nueva revolución auténtica? Ernesto Mandel: Si, efectivamente él dice eso, y esto es en realidad muy positivo. Nuestro movimiento ha defendido durante 55 años esta tesis, por lo cual se le denominó contrarrevolucionario. Hoy en día se comprende bien, en la Unión Soviética y en el seno de la mayoría de los movimientos comunistas internacionales, dónde se encontraban en realidad los verdaderos contrarrevolucionarios”. (9)
No hubo que esperar dos años para ver caer la Unión Soviética en manos de la mafia pronorteamericana y zarista, para ver florecer las fuerzas fascistas y zaristas en Rusia y las otras repúblicas, y para ver diferentes guerras civiles reaccionarias entre las diferentes fracciones burguesas de la población civil. Esto descubre la verdadera faz de los “revolucionarios” de la glasnost y la perestroika; esto demuestra también para qué fuerzas políticas trabaja Mandel, este profesional del anticomunismo.
Catherine Samary, la otra estrella de la IV Internacional, confirmó a la prensa soviética que Gorbachov aplicó el programa desarrollado por Trotski. Ella hace el elogio de la glasnost:
“En vuestro país aún no se ha publicado nada acerca de la plataforma de izquierda que luchó contra Stalin y que propuso un camino alternativo para la construcción del socialismo. Pero están ustedes en vía de adoptar esas ideas: construir una democracia socialista auténtica y la autogestión”. (10)
El apoyo de Mandel a Yeltsin
Mandel, ferviente partidario de la glasnost de Gorbachov, considera como obligación propia el apoyo a las fuerzas más a la “izquierda” de Gorbachov, convirtiéndose así en el vocero de Yeltsin y Sajarov.
A comienzos de 1989 Mandel presenta a Yeltsin como el representante de los trabajadores, el hombre de la democratización, que interpreta las ideas de la clase política consciente de la URSS. Mandel escribe en su libro sobre Gorbachov: “La destitución de Yeltsin (el 11 de noviembre de 1987) como dirigente del PCUS es un retroceso grave en el proceso de democratización de la URSS”. (11)
“Yeltsin es hoy la personalidad política más popular entre los trabajadores soviéticos. Espontáneamente se hicieron miles de etiquetas con el eslogan ‘Que regrese Yeltsin’. Todo esto señala la voluntad de una clase política consciente, dispuesta a conservar y ampliar las libertades democráticas parciales obtenidas durante el período 1986-1988′. (12)
El 3 de abril de 1989, Mandel da la bienvenida “Al nacimiento de una izquierda más radical y masiva, con tres líneas directivas y progresistas que sobresalen en la plataforma de Yeltsin y Sajarov: contra los privilegios de la burocracia, por más igualdad y por un sistema multipartidario”. (13)
Sajarov, el representante de la “izquierda radical”, tenía ya hace muchos años la reputación de agente oficial de la CIA en la Unión Soviética. Él apoyó con entusiasmo la agresión norteamericana contra Vietnam. Compartía la idea de que los norteamericanos hubieran ganado la guerra “si hubiesen actuado con más decisión en el campo militar y sobre todo en el campo político”. (14)
La prensa internacional ha comentado la admiración de Yeltsin por el capitalismo norteamericano y reconoció los contactos de Yeltsin con la CIA durante su primer viaje a los EU. Incluso un periódico belga de derecha como De Gazet van Antwerpen, reconocía que Yeltsin exageraba al declarar: “El capitalismo no está en declive, al contrario florece. Con poco dinero se puede comprar todo. En las calles no hay ningún peligro durante la noche. Incluso los desamparados tienen una visión positiva de la vida”. (15)
¡Después de estos propósitos abiertamente antisocialistas, Mandel seguía considerando a Yeltsin como “la izquierda radical democrática” del Partido Comunista de la URSS!
A principios de 1990 continuaba la prensa trotskista demostrando su apoyo a la “democracia radical” y a la oposición en la Unión Soviética: “El Moskovkaya Pravda del 23 de febrero de 1990 publicó ‘la plataforma democrática’ de la oposición radical democrática dirigida por Yeltsin. La plataforma exige: el ejercicio del poder por los soviets, elegidos en base a un sistema multipartidario, la abolición del “rol” dirigente del PC y la aprobación de una ley que legalice el sistema multipartidario”. (16)
Está claro que los trotskistas permanecen apoyando esos puntos de vista de Yeltsin, al coincidir con su línea “revolucionaria”.
Mandel llega a un extremo tal, que declara a Yeltsin como el nuevo Trotski: “En este momento, Yeltsin representa la tendencia que está por la reducción del enorme aparato burocrático. Él camina sobre las huellas de Trotski.” (17)
Mientras en 1991 Yannaviev trató de improvisar un golpe de Estado, Yeltsin por su parte preparó un golpe de Estado auténtico que destruía toda la legalidad del sistema existente: fue apoyado por una movilización internacional desenfrenada de todas las fuerzas imperialistas. Mandel y los trotskistas estaban por supuesto al lado de Yeltsin. “La movilización, la nueva vida propagada por Yeltsin y el rechazo al sistema anterior muestran el fracaso de lo que más parece un cambio de ruta, que un golpe de Estado. Hay que oponerse a los cabecillas y estar al lado de Yeltsin para que desarrolle la autoorganización, el pluralismo político y la libertad de opinión, que son las únicas garantías de los cambios que se aproximan. Somos partidarios de la nacionalización de las propiedades del Partido Comunista y de los sindicatos oficiales”. (18)
Para todos los anticapitalistas honestos era claro que Yeltsin representaba las fracciones ultraliberales y pronorteamericanas de la nueva burguesía rusa, que conservaba con mucho honor la herencia zarista. Sin embargo los trotskistas aplaudieron el golpe de Estado contrarrevolucionario de Yeltsin, porque éste abría camino a la “autoorganización”, es decir la autoorganización de las masas contra el Partido Comunista, ya que el pluralismo introducía la libertad para los partidos liberales, socialdemócratas, fascistas y zaristas. La libertad para todos los partidos burgueses, acompañada de la inevitable represión contra las organizaciones comunistas, incluso llegando a su prohibición, lo que es propio de todo sistema burgués-pluralista.
Un año más tarde nadie podía negar, incluso la gran burguesía internacional, el carácter de extrema derecha y proimperialista de Yeltsin.
Como verdaderos provocadores anticomunistas, los trotskistas se atrevieron a titular: “¿Sigue Boris Yeltsin las huellas de José Stalin?” (19). Este ejemplo nos muestra que estos anticomunistas no retroceden ante ninguna bajeza. Ellos apoyaron hasta el final al liberal Yeltsin en su lucha anticomunista y lo compararon con su respetado jefe revolucionario, el gran Trotski; y después de algunos meses, cuando la restauración capitalista fue un hecho, luego de que Yeltsin honró la memoria de los viejos zares, los trotskistas declararon que Yeltsin se parece a su peor enemigo: Stalin.
“Un gran suspiro de alivio…”
En abril de 1989, Mandel publicó un libro en el cual reflejaba todo lo que pensaba sobre Gorbachov, Yeltsin, y sobre todo de la Glasnost.
No olvidemos que difícilmente la burguesía escondía su entusiasmo por los cambios que Gorbachov introducía.
La señora Thatcher se declaró partidaria de la Glasnost y de la perestroika; la burguesía anunciaba el fin del comunismo y el comienzo de una era de paz, de democracia y libertad. Con su solapado “lenguaje de izquierda”, Mandel apoyó como siempre la corriente de moda en la burguesía. En su libro escribe: “La pesadilla del estalinismo y del brezhnevismo está definitivamente superada. El pueblo soviético, y el proletariado internacional, y toda la humanidad puede dar un suspiro de alivio.” (20)
Sin embargo, en este tiempo nosotros habíamos enfatizado que la contrarrevolución en Europa del Este y en la Unión Soviética era un triunfo estratégico del imperialismo; esto significaba una catástrofe para el pueblo de los antiguos países socialistas; acentuaría la represión en el tercer mundo, donde el pueblo sería la primera víctima de los cambios. En aquel tiempo decían los trotskistas: “La locura de la dirección del PTB se acentúa”. (21) ¡En el mismo periódico trotskista, explicaban que “el gran suspiro de alivio para la humanidad”, promía un futuro sin intervenciones militares imperialistas para los pueblos del tercer mundo! “Los movimientos de masas en Europa del Este significan también una amenaza…. para el imperialismo. Una intervención internacional del imperialismo en el tercer mundo se hace mucho más difícil”. (22) Y cuando un año después la coalición imperialista dirigió su agresión bárbara contra Irak, los trotskistas declararon que ellos luchaban contra Saddam Hussein y contra los aliados. Mientras tanto “el suspiro de alivio” en Europa del Este y la Unión Soviética se convirtió en un grito de horror ante el desempleo, la miseria, la pobreza, el nacionalismo reaccionario y la guerra civil.
Soñando con el “suspiro de alivio” del pueblo soviético, Mandel intenta dar un broche de oro a su libro.
Resumimos la última página: “La evolución actual confirma que las predicciones de Trotski, de hace medio siglo, parecen más realistas y probables: “si el proletariado se activa, queda el aparato estalinista flotando en el aire. Si aun así ofrece resistencia se tomarán medidas, no tipo guerra civil, sino más bien medidas policiales. Aquí no se trata en ningún momento de un levantamiento contra la dictadura del proletariado, sino de retirar la maleza.”
Continúa: “La revolución que se prepara contra la burocracia, no será una revolución social, como la de octubre de 1917, pues no se trata de cambiar la base económica de la sociedad, ni de reemplazar una forma de propiedad por otra. Así será.” (23)
Es meritorio que Mandel se asocie al viejo Trotski en su análisis de la glasnost (quien apenas un año después servirá para desenmascararlo como irremediable anticomunista). Después de 300 páginas de análisis, Mandel concluye que la predicción de Trotski podría realizarse gracias a la glasnost. Hace medio siglo ya que Trotski se esforzaba para provocar un levantamiento antibolchevique. Como la dictadura del proletariado era consistente, y el Partido bolchevique movilizaba con dinamismo a las masas de campesinos y obreros, Trotski se refugió en la seductora demagogia “izquierdista”: si se derroca al Partido “estalinista”, la dictadura del proletariado seguirá vigente, y sólo se acabaría con “la falacia burocrática”. El levantamiento desparasitaría un cuerpo sano. No habrá más clases reaccionarias o de venganza en el cuerpo de la sociedad soviética y no habrá nuevas fuerzas burguesas. El cuerpo socialista se levantará contra el “parásito estalinista”. Trotski tenía que asegurar a los obreros que su levantamiento no cambiaría las bases económicas del socialismo; que en ningún momento se pensaría en introducir de nuevo la propiedad privada. ¡Por supuesto! Cincuenta años después daría Mandel las mismas seguridades utilizando estas sentencias como conclusión en su libro: la glasnost y el proceso de “democratización” en la sociedad soviética, llevados hasta el final, conservarán y reforzarán la dictadura del proletariado, y no cambiarán nada en lo que respecta las bases económicas de la sociedad.
Dos años después pudimos asistir al derrocamiento criminal y contrarrevolucionario, que fue justificado por estas cálidas palabras.
La “revolución política antiburocrática” de los trotskistas
Desde hace sesenta años, los trotskistas insisten en que quieren erradicar la burocracia en los países socialistas por medio de una “revolución política”. El odio de Trotski al sistema socialista se hace notorio en su caracterización de la dirección bolchevique de la Unión Soviética: la “casta de nuevos ricos rapaces”, la “oligarquía total”, la “nueva aristocracia”, la “banda criminal de Stalin” (24), la “casta de los nuevos opresores y parásitos”, la “burocracia total”, el “grupillo autocrático”. (25) Este es el mismo discurso que podemos encontrar en la literatura fascista a finales de los años treinta.
Según Trotski, la movilización de todas las fuerzas de oposición contra la “burocracia”, conducirá a una revolución política que liberará a la sociedad socialista auténtica de los parásitos burócratas. Esta teoría constituye, según el grupo de Mandel, el núcleo de la doctrina trotskista: “La teorización de la degeneración burocrática de la URSS y de la revolución política es la adquisición programática más importante del movimiento trotskista. La revolución política y las tareas que comprenden su preparación dan la razón de existencia a la IV Internacional”. (26)
Provocaciones al servicio de los nazis
El significado real de la teoría de la “revolución política” se hizo claro en el transcurso de las luchas en los años treinta. Toda la burguesía de Occidente mostró su apreciación positiva por Trotski, por su “análisis profundo de la revolución traicionada”. En realidad Trotski hablaba como un poseído anticomunista y su palabrería contra el Partido bolchevique y contra Stalin fueron y son aplaudidos aun por los ideólogos del imperialismo.
Nos limitamos a dar aquí un ejemplo. En 1982 Henri Bernard, profesor emérito de la Real Academia Militar de Bélgica, editó un libro para prevenir a la opinión pública del peligro soviético. Él dice: 1934 se parece a 1982, los nazis de ayer se parecen a los comunistas de hoy, el antifascista Einstein encontró su seguidor en el anticomunista Solzhenitsin. (27)
Para mostrarnos la amenaza que rodea al Occidente en 1982, Bernard juzgaba útil hacer un recorrido histórico por la Unión Soviética a partir de 1917.
He aquí algunas frases recopiladas durante ese largo trayecto: “Lenin, como Trotski, era un ser humano. Su vida sentimental no era abatida por ninguna finesa. Trotski debía normalmente suceder a Lenin. A pesar de las divergencias de opinión, Lenin siguió conservando gran afecto por Trotski, y pensaba en él como su sucesor. Encontraba que Stalin era muy brutal. En el plano interno, Trotski rechazaba la burocracia atemorizante que paralizaba la máquina comunista. En fin, Trotski sostenía que un régimen sólo se podría desarrollar con una gran libertad de opinión y un espíritu constructivo crítico. Artista, hombre de letras, inconforme y frecuentemente profeta, no se pudo reconciliar con los dogmas primarios del Partido.” (28)
De esta forma habla uno de los principales jefes del servicio de investigación militar, sobre los méritos de Trotski.
En 1938, la agresión de Hitler es una amenaza constante para la Unión Soviética, momento en el cual el Partido Comunista lleva a cabo una lucha definitiva contra los derrotistas y colaboradores, y es precisamente ahí, cuando el Partido moviliza todas las fuerzas para la lucha gigantesca que se aproxima, que Trotski lleva a cabo su provocadora agitación, que sirvió sobre todo de argumento a los nazis.
En 1938 se preparaban todos los comunistas y patriotas soviéticos, en cuerpo y alma, a las tareas políticas y militares en perspectivas de la agresión nazi. Los demenciales llamados de Trotski a un levantamiento armado, tan solo encontraron resonancia en los peores enemigos del socialismo. He aquí algunos puntos de vista que Trotski defendía entre 1938 y 1940.
“Sólo se puede asegurar la defensa del país por medio de la destrucción del grupillo autocrático de saboteadores y derrotistas” – 3 de Julio de 1938. (29)
En ese momento, ante la amenaza nazi, las tensiones en la Unión Soviética se hacían mayores. Algunos grupos de oportunistas, para quienes los sacrificios eran demasiados, y algunos grupos contrarrevolucionarios, habían planeado un golpe de estado. La depuración, estrictamente necesaria en vista de las perspectivas de guerra, debía ser dirigida precisamente contra estos grupos. Trotski les dio un argumento nuevo para apoyar la agitación contra el Partido: La derrota de la URSS por los nazis es un hecho si Stalin y los estalinistas permanecen al poder, por esto hay que destituir la dirección actual del Partido por medio de un levantamiento. Esto coincidía exactamente con los objetivos de los nazis, quienes querían desencadenar una guerra civil para realizar más fácilmente sus planes de invasión.
“Sólo el derrocamiento del grupo separatista del Kremlin podrá restaurar la fuerza militar de la URSS. Todos los que de forma directa o indirecta apoyen el estalinismo, todos los que exageren la fuerza de su ejército, son los grandes enemigos de la revolución socialista y de los pueblos oprimidos.” – 10 de octubre de 1938. (30)
Habría que tener en cuenta que los nazis alemanes creyeron en esa propaganda y la apoyaron con firmeza para darle fin al bolchevismo. Pero después de 6 meses de guerra tuvieron que reconocer que ellos habían subestimado las posibilidades militares y la combatividad de los soviéticos.
“Sólo un levantamiento del proletariado soviético contra la tiranía vergonzosa de los nuevos parásitos puede salvar lo que queda en las bases de la sociedad de las conquistas de Octubre” – 14 de noviembre de 1938. (31)
“Las conquistas de la Revolución de Octubre sólo le pueden servir al pueblo si son capaces de actuar contra la burocracia estalinista, como cuando actuaron contra la burocracia zarista y la burguesía. (…) Esto sólo se puede lograr de una manera: por medio del levantamiento de los obreros, los campesinos y los soldados del Ejército Rojo contra la nueva casta de opresores y parásitos. Para preparar un levantamiento de esta magnitud se necesita un nuevo partido, la IV Internacional” – Mayo de 1940. (32)
Los lectores habrán notado la fecha en la cual se produjo esta prosa delirante: mayo de 1940. Hacía ya 7 meses que Inglaterra y Francia le habían declarado la guerra a la Alemania de Hitler; dos meses antes Finlandia, aliado de Alemania, capitulaba ante la Unión Soviética luego de tres meses de guerra. Stalin trataba por todos los medios de ganar tiempo, sabiendo que la agresión nazi se podría llevar a cabo en cualquier momento. En medio de estas circunstancias Trotski lanzaba provocaciones criminales y escandalosas, hizo un llamado al pueblo y más tarde al ejército contra “la nueva clase de parásitos”. En aquel entonces era muy popular dicha terminología entre los seguidores de Hitler. ¿Cómo pudiesen no haber llegado los bolcheviques a la conclusión que Trotski se había descarrilado de tal manera que actuaba como un agente de Hitler?
En vista de sus declaraciones anticomunistas, durante el período 1938-1940, Trotski y los pequeños grupos de sus acólitos se habían convertido en provocadores, conscientes e inconscientes, al servicio de los nazis. Pero ellos no pudieron ejercer la más mínima influencia en el desarrollo de los combates. Gracias a un esfuerzo gigantesco en la organización y movilización de la población, del Ejército Rojo y los grupos de guerrilleros, gracias a los esfuerzos sobrehumanos en el campo de producción militar y la construcción de nuevas fábricas, los bolcheviques fueron capaces de preparar al país eficazmente para una confrontación ineluctable contra los criminales nazis.
Al final de la guerra antifascista los pequeños grupos de trotskistas en todo el mundo estaban completamente desacreditados y aislados.
Jruschov dio la oportunidad a los trotskistas anticomunistas de levantarse con la crítica al gigantesco trabajo del camarada Stalin, tomando las mismas palabras de la reacción mundial. Por ello hoy la línea de Jruschov, que fue profundizada y ampliada por Brezhnev y Gorbachov, dio paso a la restauración del capitalismo salvaje.
En vista de esto, decimos hoy que aquellos que no son capaces de reconocer el carácter provocador, anticomunista y profascista de las mencionadas tesis de Trotski, no son verdaderos comunistas.
Santaneco buey, Yeltsin estaba del lado de los trotskistas, Yeltsin fué el triunfador gracias a los trotskistas, Yeltsin y los trotskistas hicieron que Gorbachov dimitiera, todo esto unido con el colapso economico de la URSS fue lo que ocasionó la caida de la URSS, por eso te digo que los trotskistas destruyeron a la URSS
Algún día los gusanos destruiran a la Cuba castrista
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MIRA BUEY
Te pongo esto en varias partes, esta es la segunda parte
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El trotskismo al servicio de la CIA contra los países socialistas Ludo Martens Parti du Travail de Belgique Octubre 20 de 1992
Mandel apoya a los nazis ucranianos
Observemos ahora qué fuerzas políticas y sociales han sido apoyadas por los trotskistas desde la segunda guerra mundial en nombre de su “revolución política”.
Cuando en 1941 los nazis invadieron una parte de la Unión Soviética, fundaron y apoyaron en Ucrania un movimiento nacionalista y pronazi, que asesinaba a miles de judíos, polacos y comunistas. En 1944, a su partida, los nazis dejaron grupos fascistas ucranianos adiestrados por oficiales alemanes nazis. ¡El grupo de Mandel aplaudió esta contrarrevolución nazi, como si esta fuese una parte de la “revolución política antiburocrática”!
¿Increíble? Juzgue usted mismo.
En 1988 escribía Mandel: “Durante la segunda guerra mundial la IV Internacional subestimó el potencial revolucionario del movimiento nacionalista ucraniano. La Internacional tan sólo percibió la existencia del movimiento nacional revolucionario de liberación cinco años después de la guerra, cuando los combatientes ucranianos libraban su última batalla”. (33)
AquÍ se dejaron ver los trotskistas claramente como provocadores al servicio directo de los nazis. Los trotskistas utilizaron en esta oportunidad la mentira que, desde 1945, fue divulgada por el servicio norteamericano de información, según la cual los nacionalistas ucranianos hubiesen luchado contra Hitler y contra Stalin. ¿Cuál será la verdad?
En una revista para ex combatientes del frente Este, relataba un oficial alemán del Waffen-SS sus experiencias en Ucrania. Él reconoce que el pueblo ucraniano “estaba muy defraudado con la política alemana durante la invasión”. Antes de retirarse, el ejército alemán había formado la división Galicia de la Waffen-SS, que estaba compuesta por ucranianos y dirigida por militares alemanes. Melnik, el comandante del Ejército ucraniano insurreccional tomó “la responsable decisión de luchar en dos frentes: contra los soviéticos y contra los alemanes” (contra los alemanes… que ya se estaban retirando). El oficial nazi describe las luchas que él libró en julio de 1944 junto con “sus ucranianos” contra el Ejército Rojo. “El hecho de que soldados alemanes y ucranianos hayan combatido conjuntamente contra el enemigo común le dio una nueva dimensión a la historia de las relaciones nazi-ucranianos.” (34)
¡Es realmente una realidad maravillosa esta “revolución política trotskista” con el Waffen-SS a la cabeza!
Con la contrarrevolución en Berlín y Budapest
La gran mayoría de la población alemana apoyó activamente el régimen de Hitler durante toda la guerra. Cinco años después de la derrota la influencia de los nazis estaba presente, tanto en Alemania de Oeste como del Este.
En el Oeste siguen los viejos nazis y los colaboradores de los nazis a la cabeza de las grandes empresas, magistratura y el ejército. La guerra fría desatada por los Estados Unidos e Inglaterra, conservaba el anticomunismo entre aquellos que en la RDA añoraban el sistema anterior.
Cuando en 1953 en Berlín del Este revienta una revuelta dirigida por viejos nazis y apoyada por el grupo del General Gehlen (ex jefe del servicio secreto nazi y desertado hacia la CIA), Mandel aplaudió esta “lucha antiburocrática”: “La casta burócrata no retrocede ante las peores crueldades, esta lección histórica fue escrita con sangre en los muros de Berlín en 1953′. (35)
En Hungría había dominado sin tregua el régimen fascista de Horthy desde 1919 hasta 1944. En 1956 revienta la contrarrevolución húngara, lanzada por los fascistas con el apoyo de la CIA; Mandel aplaudió: “La revolución húngara de octubre-noviembre de 1956 es la que ha llegado más lejos en el camino a la revolución política antiburocrática”. (36)
Queremos agregar aquí que aquellos que en 1989 en Budapest pidieron el comercio libre y la alianza a la OTAN declaraban con ello la realización del programa de levantamiento anticomunista de 1956. Con ello honraron la memoria de su “héroe nacional”, Imre Nagy, quien el 31 de octubre de 1956 se retiraba del Pacto de Varsovia y declaró con ello la “neutralidad” de Hungría… ésta fue precisamente la frase más repetida que se formuló en Radio Europa Libre. (37) La prensa trotskista aprobó las grandes manifestaciones anticomunistas del verano de 1989 en Hungría. Así escribe Mandel: “Esta semana protestaron un millón de personas en Budapest, rindiéndole homenaje a la memoria del camarada Imre Nagy, dirigente comunista del gobierno de esta revolución, fusilado por los estalinistas”. (38) (Entre paréntesis, la prensa fascista también hizo honores a Nagy, este partidario nacionalista ejecutado por los estalinistas…). El mismo periódico trotskista declararía más lejos: “Imre Nagy tuvo que pagar con su vida por su acción valerosa al lado de los consejos de obreros en el gran Budapest. Estos consejos exigieron la democracia dentro del socialismo”. (39)
En el libro “La URSS y la Contrarrevolución de Terciopelo” hemos dedicado un capítulo al análisis de la contrarrevolución de 1956 en Hungría.
Con Solidarnosc, el “poder obrero”
¡Solidarnosc fue presentada por los trotskistas como una organización comprometida en la lucha contra la burocracia estalinista y por el socialismo proletario! La IV Internacional escribe en 1980: “Solidarnosc trabaja, por lo menos a nivel local y regional, objetivamente visto, cada vez más como un órgano de doble poder; la revolución política antiburocrática apenas ha comenzado ya en Polonia. La experiencia polaca muestra el contenido de la revolución proletaria de las exigencias democráticas y nacionales en los estados obreros burocratizados”. (40)
Los trotskistas se quejan de que aún en 1981, Solidarnosc no quiere tomarse el poder, aunque ellos representan el poder alternativo, el de los trabajadores. “La gente está desarmada por la incapacidad de Solidarnosc de tomarse el poder: sería trágico en este momento si el odio del totalitarismo llegase a desarmar a los obreros que están confrontándose con una dictadura totalitaria. Lo que existe ahora contra el Estado es la fuerza de los obreros polacos”. (41) Y cuando Solidarnosc se extiende en 1989 con la ayuda de Reagan, Bush y la señora Thatcher y de todos los servicios de inteligencia del Oeste y está listo para tomarse el poder, Mandel aún no ha cambiado de opinión en lo que corresponde a la naturaleza auténtica de Solidarnosc y declara: “El gobierno de Solidarnosc es un triunfo para la clase obrera”. (42)
Con la CIA, en Checoslovaquia
¡En 1990 en Checoslovaquia toma el poder Vaclav Havel, generalmente conocido como colaborador de Radio Europa Libre y de la CIA, nombrando al conocido trotskista Peter Uhl como director de la agencia de prensa checoslovaca, vocero oficial del nuevo Estado burgués pronorteamericano! Uhl escribe: “Se puede discutir hasta qué punto ha sido justificada la teoría de Trotski sobre la revolución política. Yo pienso que es en Checoslovaquia donde la realidad más se acerca a esta teoría”. (43) El 12 de noviembre reflexiona Mandel lo mismo, y lleva esta idea hasta lo absurdo: él compara la contrarrevolución checoslovaca… ¡con la gran Revolución de Octubre! En su resumen escriben los trotskistas: “Nuestro camarada Ernesto Mandel ha confirmado más claro que nunca que no hay ninguna duda: lo que vivimos ahora en Checoslovaquia y la RDA es la verdadera revolución con una magnitud y una profundidad sin precedentes desde la revolución rusa de 1917′. (44)
Peter Uhl dio una descripción extraordinaria de la “revolución política” en Checoslovaquia, como una revolución anticomunista realizada por el frente de todas las fuerzas reaccionarias: “Habría algunos que veían en Carta 77 un paso hacia la revolución política, también yo; otros veían en ella un medio para predicar la palabra de Cristo; era un verdadero laboratorio de tolerancia”. “Mientras que se trata de decir que se está en contra del ‘comunismo’, contra el estalinismo, contra la burocracia, todo el mundo está de acuerdo”. (45) Linda descripción del frente de los fascistas clericales, los nacionalistas reaccionarios, los socialdemócratas, los agentes de la Radio Europa Libre y los trotskistas en servicio.
Agregamos lo que los trotskistas nos enseñaban en 1989: “Que la historia de Checoslovaquia ha tomado una revancha fantástica. El honor de Dubcek se restablece”. (46) Aunque verdaderos comunistas pudiesen divergir de opinión sobre la pregunta si la intervención soviética de 1968 fue justa o no, no habrá dudas en lo que respecta al análisis unánime de “la primavera de Praga” como una contrarrevolución de tipo socialdemócrata.
En “La URSS y la Contrarrevolución de Terciopelo”, le dedicamos un capítulo completo a Checoslovaquia entre 1968 y 1989, donde se aclara la relación entre las ideas socialdemócratas de Dubcek en 1968 y las de la revolución de terciopelo de Havel y de Uhl. También se comentan los puntos de vista de Castro, que apoyó la intervención, y de China, que la condenó.
¡La revolución proletaria en la RDA!
Desde septiembre de 1989, la burguesía revanchista de la República Federal Alemana apoyó con grandes medios económicos, con su radio y televisión la agitación anticomunista en la RDA. El grupo de Mandel aseguraba que “una verdadera revolución política empieza”. (47)
Dos semanas después, ¡Mandel da la bienvenida a la revolución proletaria en la RDA! “El éxito del movimiento de masas que ha sacudido a la RDA tiene la magnitud de una verdadera revolución. Este movimiento sobrepasa todo lo que se ha visto en Europa desde 1968, quizás desde la revolución española. El carácter proletario con el cual se ha iniciado la revolución en la RDA se demuestra por la inmensa perturbación en las fábricas”. (48) Un mes después, en diciembre de 1989 la emoción de Mandel llegaba a su punto máximo: “Estoy realmente emocionado con todo lo que sucede en Berlín. Todo lo que Rosa Luxemburgo, Trotski y Lenin algún día esperaron, se realiza ahora. La primera revolución, desde la revolución de los Países Bajos en el siglo XVI, que no es amenazada por una intervención militar internacional. Nos encontramos ante la primera generación alemana, desde hace doscientos años, completamente antimilitarista y antinacionalista. Lo que estimula mi entusiasmo es la magnitud y la fuerza de este movimiento popular. De los quinientos mil habitantes de Leipzig, salieron a la calle durante ocho lunes consecutivos entre 200 y 300 mil personas. En Alemania del Este la corriente antisocialista es escasa. Nadie puede decir dónde sucederá la próxima revolución en Rusia, Francia, Sudáfrica o España, pero lo que es seguro es que las revoluciones en Alemania del Este y Checoslovaquia tendrán sus frutos”. (49)
Para ilustrar el carácter socialista de estos movimientos, cita la IV Internacional una declaración de… un grupo socialdemócrata. Sin embargo es justamente la socialdemocracia uno de los fuertes del imperialismo alemán como potencia expansionista. La estrategia y la táctica que Willy Brandt utilizó para infiltrar e influenciar el Partido Socialista Unificado de Alemania, para dividirlo y así destruirlo, tuvo un papel muy importante en su degeneración oportunista.
Los trotskistas citaban el siguiente texto: “La democratización necesaria en la RDA supone una oposición al poder, y a la pretensión de ser vocero de la verdad del partido dominante. Para nosotros, la formación de un partido socialdemócrata es muy importante. Nuestras orientaciones programáticas: formación de un Estado de derecho, democracia parlamentaria y pluripartidismo; economía social de mercado con una prohibición a la formación de monopolios; y la libertad de instaurar sindicatos independientes”. (50)
De esta manera los trotskistas presentan un programa que alaba abiertamente el régimen burgués, como ilustración del carácter “proletario” de la “revolución política”, que se está llevando a cabo…
La glasnost y el sistema multipartidario contra los “estalinistas”
Mandel estableció tres criterios para distinguir a los seguidores del “estalinismo”, y de las fuerzas que estaban a favor del camino hacia el “socialismo democrático y autogestionario”: la posición con respecto a la glasnost de Gorbachov, al rol del partido comunista, y a la represión en la plaza Tien An Men (51).
“¡Que viva la glasnost!”
“Definimos la glasnost como un proceso de cambios políticos que amplían el ejercicio de las libertades democráticas”, escribió Mandel. (52)
En el libro “La URSS y la Contrarrevolución de Terciopelo”, hemos ofrecido un capítulo completo a demostrar que los cinco años de la glasnost prepararon sistemáticamente los espíritus para toda la restauración del capitalismo integral; que la glasnost ha resucitado los ideales de la gran burguesía rusa de 1917; que la glasnost le dio la voz a todos los anticomunistas, agentes de la CIA como William Colby, su director anterior, o al pastor Moon, a los seguidores del zarismo y a la iglesia ortodoxa zarista, a antiguos colaboradores nazis y a los hombres de Vlassov y de Bandera.
Mandel hablaba de “libertades democráticas” en general, sin carácter de clase, en el momento en que Gorbachov daba libertad a todos los contrarrevolucionarios que querían enterrar las últimas estructuras e influencias socialistas. El principio base del leninismo es que el socialismo es una dictadura de clase, que une a los trabajadores contra las fuerzas de la burguesía, contra los explotadores. Lenin dice: “Reconocemos que toda libertad, si no está subordinada a liberar el trabajo de la opresión capitalista, es un engaño.” (53)
“¡Abajo el partido único!”
La glasnost cedió la palabra a todas las corrientes anticomunistas, e hizo posible que todas las fuerzas capitalistas y proimperialistas se organizasen y lucharan abiertamente por la restauración. Mandel aclamó en 1989 la instauración de partidos anticomunistas y contrarrevolucionarios en la URSS: “El comienzo de elecciones auténticas, como hoy se manifiesta en la URSS, es un gran paso adelante. Pero se necesitan elecciones realmente libres, con libertad para constituir tendencias, fracciones y partidos diversos, sin restricciones ideológicas”. (54)
Entre 1989-1990, Mandel logra encontrar su mayor sueño, que es la legalización “de partidos diversos sin restricciones ideológicas”, como también la posibilidad de que la burguesía soviética se manifieste por medio de partidos socialdemócratas, liberales, demócrata-cristianos, nacionalistas-zaristas, etc. Este pluralismo burgués marcó el fin del socialismo y trajo la restauración completa del capitalismo. Hoy, la práctica de la lucha de clases ha demostrado el carácter y la naturaleza de esta exigencia fundamental de los trotskistas. Con esto, una vez más se comprueba la verdad que tantas veces fue repetida por el Partido bolchevique y el camarada Stalin: el trotskismo es la socialdemocracia de derecha, empacada en palabrería de “izquierda”.
En el capitulo “Partido único o pluripartidismo”, dice Mandel: “Si se supone que tan sólo se pueden legalizar aquellos partidos y organizaciones que no tengan programas burgueses (¿y pequeño-burgueses?), ¿dónde se va a trazar la línea de demarcación? ¿Se prohibirán partidos que tienen miembros mayoritariamente obreros, pero que defienden una ideología burguesa? ¿Dónde se pondrá la línea demarcatoria entre un ‘programa burgués’ y la ‘ideología reformista’? Entonces, ¿hay que prohibir los partidos reformistas? ¿Hay que suprimir la socialdemocracia? (…) Ninguna democracia obrera auténtica es posible sin la libertad de instaurar un sistema multipartidario” (55)
Sí, Lenin prohibió los partidos socialdemócratas, es decir los menchevistas y los social-revolucionarios, porque ellos lucharon durante la guerra civil al lado del zarismo, de la burguesía y de los ejércitos intervencionistas; y porque ellos fueron derrotados junto con las fuerzas feudales y de la burguesía. Y Lenin recalcó tantas veces que un representante inteligente de la gran burguesía, Miliukov, comprendía perfectamente que durante el primer período tan sólo un partido socialdemócrata de “izquierda” tendría posibilidades de movilizar las masas en la lucha antibolchevique.
“¡No reprimir la contrarrevolución!”
El trotskismo nunca perderá de vista su enemigo, el marxismo-leninismo y el movimiento comunista internacional.
Por eso Mandel concentra todos sus esfuerzos contra aquellos que denuncian los procesos contrarrevolucionarios. Durante 1989, dos tendencias políticas intentaron enfrentar la contrarrevolución en marcha. En primer lugar, fuerzas en Europa del Este que durante muchos años mostraron inclinaciones oportunistas del tipo de Jruschov, y que con respecto a la Unión Soviética mostraban un ciego seguimiento, pero que empezaron a darse cuenta de las verdaderas intenciones de Gorbachov; y en segundo lugar, el Partido Comunista Chino, que reprimió la revuelta antisocialista en Pekín.
Para acelerar el proceso de restauración en la Unión Soviética, Gorbachov dio luz verde a las fuerzas anticomunistas en Europa del Este, intentando impedir que los auténticos comunistas construyeran un frente antirrestauración. Al mismo tiempo, la restauración en Europa del Este tenía que alentar y ayudar a los “reformadores” de la URSS.
Cuando la restauración prácticamente se había culminado en Polonia y Hungría, decía Mandel: “Europa del Este es sacudida en este momento por una crisis sin precedentes desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. En contra de lo que un análisis superficial pudiese hacer parecer, la burguesía europea no ve con buenos ojos esta desestabilización. Ella no guarda ninguna esperanza de recuperar a los países del Este para el capitalismo.” (56)
Un año después, esa afirmación dejo a Mandel como el payaso de la contrarrevolución. Pero sirvió para justificar la ayuda a las fuerzas antisocialistas en su asalto contra la “burocracia”. Mandel minó toda vigilancia contra la nueva burguesía y el imperialismo.
¡Al mismo tiempo, Mandel instauró una vigilancia inigualable contra las débiles fuerzas comunistas, que resistían a la ofensiva burguesía! “Se está tratando de organizar una especie de ‘frente internacional’ anti-Gorbachov, que incluye a aquellos que son llamados ‘conservadores’ en Rumania, Checoslovaquia, Alemania del Este, minorías neoestalinistas en Polonia y Hungría.” (57)
En abril de 1989, Mandel da bienvenida al evidente progreso de la restauración burguesa en Polonia y Hungría, la que llama “experiencia pluralista”. Havel es su héroe y los opositores a la restauración son enemigos irreductibles. “Al momento que en Polonia y Hungría se dan los primeros pasos en una experiencia limitada de pluralismo, la dirección de Praga reafirma el principio de ‘rol dirigente del Partido’ (…) La prensa en Alemania del Este continua apoyando la represión en Checoslovaquia, y estimula la formación del eje Praga-Berlín-Bucarest contra la perestroika. A Havel, el Neues Deutschland, lo señala de provocador”. “Envíen mensajes de solidaridad a Vaclav Havel en la cárcel”. (58) Para los trotskistas cada represión a las fuerzas antisocialistas, cada encarcelamiento de agentes subversivos que trabajan para la CIA, como Havel, es un crimen monstruoso.
En mayo de 1989, los estudiantes anticomunistas de Pekín habían aclamado a Gorbachov gritando: “¡Que viva la glasnost y la perestroika!” y “¡Que viva Solidarnosc!”. Cuando el 4 de junio de 1989 las revueltas contrarrevolucionarias fueron reprimidas, se puso Mandel al lado de la extrema derecha internacional, para ese momento dirigida por el Kuomintang, el partido fascista al poder en Taiwán. En una primera reacción por los acontecimientos de Pekín, Mandel escribió: “La casta burocrática… no retrocede ante los crímenes más repugnantes. Esta lección de la historia ya fue escrita con sangre en los muros de Berlín en 1953, en Praga en 1968, en Gdansk en 1970 y en Varsovia en 1981. La magnitud de las crueldades en Pekín tan sólo se puede comparar con la manera como se aplastó la revolución húngara en 1956. (…) Los verdugos de Pekín aún no han ganado la batalla y el pueblo chino hoy se levanta. La insurrección se expande por el país. El ejército se desmorona y una verdadera guerra civil amenaza”. (59) Como los fascistas de Taiwán, los trotskistas esperaban que se desatara en China una “verdadera guerra civil” contra “la clase burocrática”. Después Mandel ha hecho un análisis “teórico” en el cual asegura lo siguiente: “La comuna (!) de Pekín en abril-mayo de 1989, fue el comienzo de una revolución política real que trataba de reemplazar el poder corrupto e ineficaz de una casta de burócratas, por el poder auténtico de las masas populares (…). Las masas que se levantaron en Pekín no tenían ningún interés en restaurar el capitalismo. Tampoco era su objetivo”. (60)
Aunque no eran los únicos, felizmente, que debían salvar el honor, rápidamente declararon: “Tan sólo el ala izquierda del Partido Comunista de la URSS ha salvado el honor del comunismo”. “Hoy estamos orgullosos de ir mano a mano con otros comunistas en nuestra protesta contra la represión sangrienta en China. La primera reacción fue la de Boris Yeltsin. ‘Lo que sucede en China es un crimen’ declaró el recién elegido miembro del Soviet Supremo”. (61) Por supuesto, Mandel estaba orgulloso de la compañía de Yeltsin.
En el ensayo “Tien An Men 1989: de la deriva revisionista al levantamiento contrarrevolucionario”, hemos demostrado el verdadero carácter del movimiento de Pekín.
Fang Li-Zhi, indiscutiblemente el padre espiritual de la “protesta” estudiantil de Pekín, declaró el 17 de enero de 1989: “El socialismo, tipo Lenin-Stalin-Mao esta completamente desacreditado. ¿Es compatible la forma típica china de régimen dictatorial con el mercado libre? La dictadura socialista esta entrelazada con el sistema de propiedad colectiva y su ideología es contraria al derecho de propiedad exigido por el mercado libre”. Tres de los principales líderes de Pekín, Yan Jiaqi, Wuer Kiaxi y Wang Runnan, se refugiaron en Francia y allí instauraron la Federación para la Democracia. Ellos fijaron los objetivos en su programa: “Desarrollar una economía de iniciativa privada y poner fin a la dictadura del partido único”. En nombre del sistema multipartidario, ellos se anexaron al partido fascista del Kuomintang. Wuer Kiaxi, alabado en la prensa trotskista, se reunió el 29 de enero de 1990 con el jefe del servicio de espionaje taiwanés en la República Popular de China. A él, John Chang, le declaró: “La comunicación entre los chinos anticomunistas es el primer paso hacia la unidad”. Yan Jiagi y Wang Runnan también visitaron Taiwán. Yan declaró que “el hecho de que Taiwán tenga un gobierno democrático nos da la bienvenida. Esto me parece la base más importante para la unificación de Taiwán y la China continental”. Yueh Wu, el líder del llamado “Sindicato Obrero Independiente”, tan querido por los trotskistas, llego a Taiwán el 16 de junio de 1990… invitado por la Liga Mundial Anticomunista. (62)
Así, en su intento de diferenciar a los estalinistas, que defienden los principios marxistas-leninistas, de los seguidores del “socialismo multipartidario”, Mandel lanzo un tercer criterio: “Otro indicador es la posición con respecto a la represión sangrienta de la Comuna de Pekín. Casi todos los partidos que son seguidores de la glasnost, los encontramos de nuevo entre aquellos que condenaron las crueldades en la plaza Tien An Men”. (63)
Los “estalinistas” desde Pyongyang hasta La Habana
En octubre de 1989, Mandel clasifica como fuerzas “estalinistas” a los partidos comunistas de China, Alemania del Este, Vietnam, Rumania, Checoslovaquia, Bulgaria, Japón, la India (el PCI-marxista), Corea del Norte, Albania, Portugal y a los grupos que él cataloga de proalbaneses y maoístas. Y también al Partido Comunista Cubano.
Cuando Mandel declara que “el Partido Comunista Cubano ocupa una posición especial”, hace referencia a su táctica particular, con respecto a Cuba, para ayudar a la destrucción del Partido Comunista. Esto se aclara en base a la siguiente tesis que propone: “Los ataques de Fidel Castro y de la dirección cubana contra la glasnost, esto quiere decir, contra el proceso de democratización parcial que se adelanta en la URSS, son contrarios a los intereses del proletariado soviético, del proletariado mundial y a los de la revolución cubana. Ellos se arriesgan a provocar una verdadera crisis de legitimidad de la dirección cubana, ante una parte de las masas, sobre todo en los jóvenes”. “Las limitaciones de libertad de pensamiento se hacen cada vez más abundantes en Cuba”. El Partido Comunista “sustituye” a las masas. “Este doloroso retroceso ideológico, a largo plazo es un suicidio”.
Castro no puede combatir eficientemente “la degeneración burocrática del Estado cubano” porque él “rechaza la glasnost, la democratización pluralista, el control institucional por las masas”. “No le queda nada más que la lucha burocrática contra la burocracia. Él va en camino a una derrota como lo hemos visto en la URSS y la República Popular China”. (64) Esto muestra que el odio de los trotskistas por “el régimen burocrático unipartidario” se extiende hasta el “Partido único cubano”. Si su táctica de acercamiento difiere, es porque están convencidos de que pueden destruir más eficientemente al movimiento comunista en América Latina, por medio de la infiltración al Partido Comunista Cubano y a los partidos allegados a Cuba. Esto ha sido claramente demostrado en el trabajo destructivo que estos anticomunistas ejecutaron durante diez años al interior del Frente Sandinista.
Ahora ellos esperan poder acercarse al ala “progresista, antiburocrática y reformista” del Partido Comunista Cubano. Ellos esperan que los continuos encuentros de los cubanos con los soviéticos, sean suficientes para haber formado partidarios de la glasnost y del pluripartidismo.
Entre tanto, hemos tenido la oportunidad de verificar, en la antigua URSS y en la Europa del Este, las consecuencias que han dejado los consejos de Mandel: triunfo de la contrarrevolución; una restauración total del capitalismo; resurgimiento del fascismo y del nacionalismo reaccionario; un capitalismo de los más salvajes, donde los super-ricos han llevado a millones de personas a la miseria, a la guerra civil. No existe ninguna duda de que el Partido Comunista Cubano tomará las medidas necesarias para impedir la infiltración de estos contrarrevolucionarios y anticomunistas profesionales.
Santaneco buey, Yeltsin estaba del lado de los trotskistas, Yeltsin fué el triunfador gracias a los trotskistas, Yeltsin y los trotskistas hicieron que Gorbachov dimitiera, todo esto unido con el colapso economico de la URSS fue lo que ocasionó la caida de la URSS, por eso te digo que los trotskistas destruyeron a la URSS
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Mandel apoya a los nazis ucranianos
Observemos ahora qué fuerzas políticas y sociales han sido apoyadas por los trotskistas desde la segunda guerra mundial en nombre de su “revolución política”.
Cuando en 1941 los nazis invadieron una parte de la Unión Soviética, fundaron y apoyaron en Ucrania un movimiento nacionalista y pronazi, que asesinaba a miles de judíos, polacos y comunistas. En 1944, a su partida, los nazis dejaron grupos fascistas ucranianos adiestrados por oficiales alemanes nazis. ¡El grupo de Mandel aplaudió esta contrarrevolución nazi, como si esta fuese una parte de la “revolución política antiburocrática”!
¿Increíble? Juzgue usted mismo.
En 1988 escribía Mandel: “Durante la segunda guerra mundial la IV Internacional subestimó el potencial revolucionario del movimiento nacionalista ucraniano. La Internacional tan sólo percibió la existencia del movimiento nacional revolucionario de liberación cinco años después de la guerra, cuando los combatientes ucranianos libraban su última batalla”. (33)
AquÍ se dejaron ver los trotskistas claramente como provocadores al servicio directo de los nazis. Los trotskistas utilizaron en esta oportunidad la mentira que, desde 1945, fue divulgada por el servicio norteamericano de información, según la cual los nacionalistas ucranianos hubiesen luchado contra Hitler y contra Stalin. ¿Cuál será la verdad?
En una revista para ex combatientes del frente Este, relataba un oficial alemán del Waffen-SS sus experiencias en Ucrania. Él reconoce que el pueblo ucraniano “estaba muy defraudado con la política alemana durante la invasión”. Antes de retirarse, el ejército alemán había formado la división Galicia de la Waffen-SS, que estaba compuesta por ucranianos y dirigida por militares alemanes. Melnik, el comandante del Ejército ucraniano insurreccional tomó “la responsable decisión de luchar en dos frentes: contra los soviéticos y contra los alemanes” (contra los alemanes… que ya se estaban retirando). El oficial nazi describe las luchas que él libró en julio de 1944 junto con “sus ucranianos” contra el Ejército Rojo. “El hecho de que soldados alemanes y ucranianos hayan combatido conjuntamente contra el enemigo común le dio una nueva dimensión a la historia de las relaciones nazi-ucranianos.” (34)
¡Es realmente una realidad maravillosa esta “revolución política trotskista” con el Waffen-SS a la cabeza!
Con la contrarrevolución en Berlín y Budapest
La gran mayoría de la población alemana apoyó activamente el régimen de Hitler durante toda la guerra. Cinco años después de la derrota la influencia de los nazis estaba presente, tanto en Alemania de Oeste como del Este.
En el Oeste siguen los viejos nazis y los colaboradores de los nazis a la cabeza de las grandes empresas, magistratura y el ejército. La guerra fría desatada por los Estados Unidos e Inglaterra, conservaba el anticomunismo entre aquellos que en la RDA añoraban el sistema anterior.
Cuando en 1953 en Berlín del Este revienta una revuelta dirigida por viejos nazis y apoyada por el grupo del General Gehlen (ex jefe del servicio secreto nazi y desertado hacia la CIA), Mandel aplaudió esta “lucha antiburocrática”: “La casta burócrata no retrocede ante las peores crueldades, esta lección histórica fue escrita con sangre en los muros de Berlín en 1953′. (35)
En Hungría había dominado sin tregua el régimen fascista de Horthy desde 1919 hasta 1944. En 1956 revienta la contrarrevolución húngara, lanzada por los fascistas con el apoyo de la CIA; Mandel aplaudió: “La revolución húngara de octubre-noviembre de 1956 es la que ha llegado más lejos en el camino a la revolución política antiburocrática”. (36)
Queremos agregar aquí que aquellos que en 1989 en Budapest pidieron el comercio libre y la alianza a la OTAN declaraban con ello la realización del programa de levantamiento anticomunista de 1956. Con ello honraron la memoria de su “héroe nacional”, Imre Nagy, quien el 31 de octubre de 1956 se retiraba del Pacto de Varsovia y declaró con ello la “neutralidad” de Hungría… ésta fue precisamente la frase más repetida que se formuló en Radio Europa Libre. (37) La prensa trotskista aprobó las grandes manifestaciones anticomunistas del verano de 1989 en Hungría. Así escribe Mandel: “Esta semana protestaron un millón de personas en Budapest, rindiéndole homenaje a la memoria del camarada Imre Nagy, dirigente comunista del gobierno de esta revolución, fusilado por los estalinistas”. (38) (Entre paréntesis, la prensa fascista también hizo honores a Nagy, este partidario nacionalista ejecutado por los estalinistas…). El mismo periódico trotskista declararía más lejos: “Imre Nagy tuvo que pagar con su vida por su acción valerosa al lado de los consejos de obreros en el gran Budapest. Estos consejos exigieron la democracia dentro del socialismo”. (39)
En el libro “La URSS y la Contrarrevolución de Terciopelo” hemos dedicado un capítulo al análisis de la contrarrevolución de 1956 en Hungría.
Con Solidarnosc, el “poder obrero”
¡Solidarnosc fue presentada por los trotskistas como una organización comprometida en la lucha contra la burocracia estalinista y por el socialismo proletario! La IV Internacional escribe en 1980: “Solidarnosc trabaja, por lo menos a nivel local y regional, objetivamente visto, cada vez más como un órgano de doble poder; la revolución política antiburocrática apenas ha comenzado ya en Polonia. La experiencia polaca muestra el contenido de la revolución proletaria de las exigencias democráticas y nacionales en los estados obreros burocratizados”. (40)
Los trotskistas se quejan de que aún en 1981, Solidarnosc no quiere tomarse el poder, aunque ellos representan el poder alternativo, el de los trabajadores. “La gente está desarmada por la incapacidad de Solidarnosc de tomarse el poder: sería trágico en este momento si el odio del totalitarismo llegase a desarmar a los obreros que están confrontándose con una dictadura totalitaria. Lo que existe ahora contra el Estado es la fuerza de los obreros polacos”. (41) Y cuando Solidarnosc se extiende en 1989 con la ayuda de Reagan, Bush y la señora Thatcher y de todos los servicios de inteligencia del Oeste y está listo para tomarse el poder, Mandel aún no ha cambiado de opinión en lo que corresponde a la naturaleza auténtica de Solidarnosc y declara: “El gobierno de Solidarnosc es un triunfo para la clase obrera”. (42)
Con la CIA, en Checoslovaquia
¡En 1990 en Checoslovaquia toma el poder Vaclav Havel, generalmente conocido como colaborador de Radio Europa Libre y de la CIA, nombrando al conocido trotskista Peter Uhl como director de la agencia de prensa checoslovaca, vocero oficial del nuevo Estado burgués pronorteamericano! Uhl escribe: “Se puede discutir hasta qué punto ha sido justificada la teoría de Trotski sobre la revolución política. Yo pienso que es en Checoslovaquia donde la realidad más se acerca a esta teoría”. (43) El 12 de noviembre reflexiona Mandel lo mismo, y lleva esta idea hasta lo absurdo: él compara la contrarrevolución checoslovaca… ¡con la gran Revolución de Octubre! En su resumen escriben los trotskistas: “Nuestro camarada Ernesto Mandel ha confirmado más claro que nunca que no hay ninguna duda: lo que vivimos ahora en Checoslovaquia y la RDA es la verdadera revolución con una magnitud y una profundidad sin precedentes desde la revolución rusa de 1917′. (44)
Peter Uhl dio una descripción extraordinaria de la “revolución política” en Checoslovaquia, como una revolución anticomunista realizada por el frente de todas las fuerzas reaccionarias: “Habría algunos que veían en Carta 77 un paso hacia la revolución política, también yo; otros veían en ella un medio para predicar la palabra de Cristo; era un verdadero laboratorio de tolerancia”. “Mientras que se trata de decir que se está en contra del ‘comunismo’, contra el estalinismo, contra la burocracia, todo el mundo está de acuerdo”. (45) Linda descripción del frente de los fascistas clericales, los nacionalistas reaccionarios, los socialdemócratas, los agentes de la Radio Europa Libre y los trotskistas en servicio.
Agregamos lo que los trotskistas nos enseñaban en 1989: “Que la historia de Checoslovaquia ha tomado una revancha fantástica. El honor de Dubcek se restablece”. (46) Aunque verdaderos comunistas pudiesen divergir de opinión sobre la pregunta si la intervención soviética de 1968 fue justa o no, no habrá dudas en lo que respecta al análisis unánime de “la primavera de Praga” como una contrarrevolución de tipo socialdemócrata.
En “La URSS y la Contrarrevolución de Terciopelo”, le dedicamos un capítulo completo a Checoslovaquia entre 1968 y 1989, donde se aclara la relación entre las ideas socialdemócratas de Dubcek en 1968 y las de la revolución de terciopelo de Havel y de Uhl. También se comentan los puntos de vista de Castro, que apoyó la intervención, y de China, que la condenó.
¡La revolución proletaria en la RDA!
Desde septiembre de 1989, la burguesía revanchista de la República Federal Alemana apoyó con grandes medios económicos, con su radio y televisión la agitación anticomunista en la RDA. El grupo de Mandel aseguraba que “una verdadera revolución política empieza”. (47)
Dos semanas después, ¡Mandel da la bienvenida a la revolución proletaria en la RDA! “El éxito del movimiento de masas que ha sacudido a la RDA tiene la magnitud de una verdadera revolución. Este movimiento sobrepasa todo lo que se ha visto en Europa desde 1968, quizás desde la revolución española. El carácter proletario con el cual se ha iniciado la revolución en la RDA se demuestra por la inmensa perturbación en las fábricas”. (48) Un mes después, en diciembre de 1989 la emoción de Mandel llegaba a su punto máximo: “Estoy realmente emocionado con todo lo que sucede en Berlín. Todo lo que Rosa Luxemburgo, Trotski y Lenin algún día esperaron, se realiza ahora. La primera revolución, desde la revolución de los Países Bajos en el siglo XVI, que no es amenazada por una intervención militar internacional. Nos encontramos ante la primera generación alemana, desde hace doscientos años, completamente antimilitarista y antinacionalista. Lo que estimula mi entusiasmo es la magnitud y la fuerza de este movimiento popular. De los quinientos mil habitantes de Leipzig, salieron a la calle durante ocho lunes consecutivos entre 200 y 300 mil personas. En Alemania del Este la corriente antisocialista es escasa. Nadie puede decir dónde sucederá la próxima revolución en Rusia, Francia, Sudáfrica o España, pero lo que es seguro es que las revoluciones en Alemania del Este y Checoslovaquia tendrán sus frutos”. (49)
Para ilustrar el carácter socialista de estos movimientos, cita la IV Internacional una declaración de… un grupo socialdemócrata. Sin embargo es justamente la socialdemocracia uno de los fuertes del imperialismo alemán como potencia expansionista. La estrategia y la táctica que Willy Brandt utilizó para infiltrar e influenciar el Partido Socialista Unificado de Alemania, para dividirlo y así destruirlo, tuvo un papel muy importante en su degeneración oportunista.
Los trotskistas citaban el siguiente texto: “La democratización necesaria en la RDA supone una oposición al poder, y a la pretensión de ser vocero de la verdad del partido dominante. Para nosotros, la formación de un partido socialdemócrata es muy importante. Nuestras orientaciones programáticas: formación de un Estado de derecho, democracia parlamentaria y pluripartidismo; economía social de mercado con una prohibición a la formación de monopolios; y la libertad de instaurar sindicatos independientes”. (50)
De esta manera los trotskistas presentan un programa que alaba abiertamente el régimen burgués, como ilustración del carácter “proletario” de la “revolución política”, que se está llevando a cabo…
La glasnost y el sistema multipartidario contra los “estalinistas”
Mandel estableció tres criterios para distinguir a los seguidores del “estalinismo”, y de las fuerzas que estaban a favor del camino hacia el “socialismo democrático y autogestionario”: la posición con respecto a la glasnost de Gorbachov, al rol del partido comunista, y a la represión en la plaza Tien An Men (51).
“¡Que viva la glasnost!”
“Definimos la glasnost como un proceso de cambios políticos que amplían el ejercicio de las libertades democráticas”, escribió Mandel. (52)
En el libro “La URSS y la Contrarrevolución de Terciopelo”, hemos ofrecido un capítulo completo a demostrar que los cinco años de la glasnost prepararon sistemáticamente los espíritus para toda la restauración del capitalismo integral; que la glasnost ha resucitado los ideales de la gran burguesía rusa de 1917; que la glasnost le dio la voz a todos los anticomunistas, agentes de la CIA como William Colby, su director anterior, o al pastor Moon, a los seguidores del zarismo y a la iglesia ortodoxa zarista, a antiguos colaboradores nazis y a los hombres de Vlassov y de Bandera.
Mandel hablaba de “libertades democráticas” en general, sin carácter de clase, en el momento en que Gorbachov daba libertad a todos los contrarrevolucionarios que querían enterrar las últimas estructuras e influencias socialistas. El principio base del leninismo es que el socialismo es una dictadura de clase, que une a los trabajadores contra las fuerzas de la burguesía, contra los explotadores. Lenin dice: “Reconocemos que toda libertad, si no está subordinada a liberar el trabajo de la opresión capitalista, es un engaño.” (53)
“¡Abajo el partido único!”
La glasnost cedió la palabra a todas las corrientes anticomunistas, e hizo posible que todas las fuerzas capitalistas y proimperialistas se organizasen y lucharan abiertamente por la restauración. Mandel aclamó en 1989 la instauración de partidos anticomunistas y contrarrevolucionarios en la URSS: “El comienzo de elecciones auténticas, como hoy se manifiesta en la URSS, es un gran paso adelante. Pero se necesitan elecciones realmente libres, con libertad para constituir tendencias, fracciones y partidos diversos, sin restricciones ideológicas”. (54)
Entre 1989-1990, Mandel logra encontrar su mayor sueño, que es la legalización “de partidos diversos sin restricciones ideológicas”, como también la posibilidad de que la burguesía soviética se manifieste por medio de partidos socialdemócratas, liberales, demócrata-cristianos, nacionalistas-zaristas, etc. Este pluralismo burgués marcó el fin del socialismo y trajo la restauración completa del capitalismo. Hoy, la práctica de la lucha de clases ha demostrado el carácter y la naturaleza de esta exigencia fundamental de los trotskistas. Con esto, una vez más se comprueba la verdad que tantas veces fue repetida por el Partido bolchevique y el camarada Stalin: el trotskismo es la socialdemocracia de derecha, empacada en palabrería de “izquierda”.
En el capitulo “Partido único o pluripartidismo”, dice Mandel: “Si se supone que tan sólo se pueden legalizar aquellos partidos y organizaciones que no tengan programas burgueses (¿y pequeño-burgueses?), ¿dónde se va a trazar la línea de demarcación? ¿Se prohibirán partidos que tienen miembros mayoritariamente obreros, pero que defienden una ideología burguesa? ¿Dónde se pondrá la línea demarcatoria entre un ‘programa burgués’ y la ‘ideología reformista’? Entonces, ¿hay que prohibir los partidos reformistas? ¿Hay que suprimir la socialdemocracia? (…) Ninguna democracia obrera auténtica es posible sin la libertad de instaurar un sistema multipartidario” (55)
Sí, Lenin prohibió los partidos socialdemócratas, es decir los menchevistas y los social-revolucionarios, porque ellos lucharon durante la guerra civil al lado del zarismo, de la burguesía y de los ejércitos intervencionistas; y porque ellos fueron derrotados junto con las fuerzas feudales y de la burguesía. Y Lenin recalcó tantas veces que un representante inteligente de la gran burguesía, Miliukov, comprendía perfectamente que durante el primer período tan sólo un partido socialdemócrata de “izquierda” tendría posibilidades de movilizar las masas en la lucha antibolchevique.
“¡No reprimir la contrarrevolución!”
El trotskismo nunca perderá de vista su enemigo, el marxismo-leninismo y el movimiento comunista internacional.
Por eso Mandel concentra todos sus esfuerzos contra aquellos que denuncian los procesos contrarrevolucionarios. Durante 1989, dos tendencias políticas intentaron enfrentar la contrarrevolución en marcha. En primer lugar, fuerzas en Europa del Este que durante muchos años mostraron inclinaciones oportunistas del tipo de Jruschov, y que con respecto a la Unión Soviética mostraban un ciego seguimiento, pero que empezaron a darse cuenta de las verdaderas intenciones de Gorbachov; y en segundo lugar, el Partido Comunista Chino, que reprimió la revuelta antisocialista en Pekín.
Para acelerar el proceso de restauración en la Unión Soviética, Gorbachov dio luz verde a las fuerzas anticomunistas en Europa del Este, intentando impedir que los auténticos comunistas construyeran un frente antirrestauración. Al mismo tiempo, la restauración en Europa del Este tenía que alentar y ayudar a los “reformadores” de la URSS.
Cuando la restauración prácticamente se había culminado en Polonia y Hungría, decía Mandel: “Europa del Este es sacudida en este momento por una crisis sin precedentes desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. En contra de lo que un análisis superficial pudiese hacer parecer, la burguesía europea no ve con buenos ojos esta desestabilización. Ella no guarda ninguna esperanza de recuperar a los países del Este para el capitalismo.” (56)
Un año después, esa afirmación dejo a Mandel como el payaso de la contrarrevolución. Pero sirvió para justificar la ayuda a las fuerzas antisocialistas en su asalto contra la “burocracia”. Mandel minó toda vigilancia contra la nueva burguesía y el imperialismo.
¡Al mismo tiempo, Mandel instauró una vigilancia inigualable contra las débiles fuerzas comunistas, que resistían a la ofensiva burguesía! “Se está tratando de organizar una especie de ‘frente internacional’ anti-Gorbachov, que incluye a aquellos que son llamados ‘conservadores’ en Rumania, Checoslovaquia, Alemania del Este, minorías neoestalinistas en Polonia y Hungría.” (57)
En abril de 1989, Mandel da bienvenida al evidente progreso de la restauración burguesa en Polonia y Hungría, la que llama “experiencia pluralista”. Havel es su héroe y los opositores a la restauración son enemigos irreductibles. “Al momento que en Polonia y Hungría se dan los primeros pasos en una experiencia limitada de pluralismo, la dirección de Praga reafirma el principio de ‘rol dirigente del Partido’ (…) La prensa en Alemania del Este continua apoyando la represión en Checoslovaquia, y estimula la formación del eje Praga-Berlín-Bucarest contra la perestroika. A Havel, el Neues Deutschland, lo señala de provocador”. “Envíen mensajes de solidaridad a Vaclav Havel en la cárcel”. (58) Para los trotskistas cada represión a las fuerzas antisocialistas, cada encarcelamiento de agentes subversivos que trabajan para la CIA, como Havel, es un crimen monstruoso.
En mayo de 1989, los estudiantes anticomunistas de Pekín habían aclamado a Gorbachov gritando: “¡Que viva la glasnost y la perestroika!” y “¡Que viva Solidarnosc!”. Cuando el 4 de junio de 1989 las revueltas contrarrevolucionarias fueron reprimidas, se puso Mandel al lado de la extrema derecha internacional, para ese momento dirigida por el Kuomintang, el partido fascista al poder en Taiwán. En una primera reacción por los acontecimientos de Pekín, Mandel escribió: “La casta burocrática… no retrocede ante los crímenes más repugnantes. Esta lección de la historia ya fue escrita con sangre en los muros de Berlín en 1953, en Praga en 1968, en Gdansk en 1970 y en Varsovia en 1981. La magnitud de las crueldades en Pekín tan sólo se puede comparar con la manera como se aplastó la revolución húngara en 1956. (…) Los verdugos de Pekín aún no han ganado la batalla y el pueblo chino hoy se levanta. La insurrección se expande por el país. El ejército se desmorona y una verdadera guerra civil amenaza”. (59) Como los fascistas de Taiwán, los trotskistas esperaban que se desatara en China una “verdadera guerra civil” contra “la clase burocrática”. Después Mandel ha hecho un análisis “teórico” en el cual asegura lo siguiente: “La comuna (!) de Pekín en abril-mayo de 1989, fue el comienzo de una revolución política real que trataba de reemplazar el poder corrupto e ineficaz de una casta de burócratas, por el poder auténtico de las masas populares (…). Las masas que se levantaron en Pekín no tenían ningún interés en restaurar el capitalismo. Tampoco era su objetivo”. (60)
Aunque no eran los únicos, felizmente, que debían salvar el honor, rápidamente declararon: “Tan sólo el ala izquierda del Partido Comunista de la URSS ha salvado el honor del comunismo”. “Hoy estamos orgullosos de ir mano a mano con otros comunistas en nuestra protesta contra la represión sangrienta en China. La primera reacción fue la de Boris Yeltsin. ‘Lo que sucede en China es un crimen’ declaró el recién elegido miembro del Soviet Supremo”. (61) Por supuesto, Mandel estaba orgulloso de la compañía de Yeltsin.
En el ensayo “Tien An Men 1989: de la deriva revisionista al levantamiento contrarrevolucionario”, hemos demostrado el verdadero carácter del movimiento de Pekín.
Fang Li-Zhi, indiscutiblemente el padre espiritual de la “protesta” estudiantil de Pekín, declaró el 17 de enero de 1989: “El socialismo, tipo Lenin-Stalin-Mao esta completamente desacreditado. ¿Es compatible la forma típica china de régimen dictatorial con el mercado libre? La dictadura socialista esta entrelazada con el sistema de propiedad colectiva y su ideología es contraria al derecho de propiedad exigido por el mercado libre”. Tres de los principales líderes de Pekín, Yan Jiaqi, Wuer Kiaxi y Wang Runnan, se refugiaron en Francia y allí instauraron la Federación para la Democracia. Ellos fijaron los objetivos en su programa: “Desarrollar una economía de iniciativa privada y poner fin a la dictadura del partido único”. En nombre del sistema multipartidario, ellos se anexaron al partido fascista del Kuomintang. Wuer Kiaxi, alabado en la prensa trotskista, se reunió el 29 de enero de 1990 con el jefe del servicio de espionaje taiwanés en la República Popular de China. A él, John Chang, le declaró: “La comunicación entre los chinos anticomunistas es el primer paso hacia la unidad”. Yan Jiagi y Wang Runnan también visitaron Taiwán. Yan declaró que “el hecho de que Taiwán tenga un gobierno democrático nos da la bienvenida. Esto me parece la base más importante para la unificación de Taiwán y la China continental”. Yueh Wu, el líder del llamado “Sindicato Obrero Independiente”, tan querido por los trotskistas, llego a Taiwán el 16 de junio de 1990… invitado por la Liga Mundial Anticomunista. (62)
Así, en su intento de diferenciar a los estalinistas, que defienden los principios marxistas-leninistas, de los seguidores del “socialismo multipartidario”, Mandel lanzo un tercer criterio: “Otro indicador es la posición con respecto a la represión sangrienta de la Comuna de Pekín. Casi todos los partidos que son seguidores de la glasnost, los encontramos de nuevo entre aquellos que condenaron las crueldades en la plaza Tien An Men”. (63)
Los “estalinistas” desde Pyongyang hasta La Habana
En octubre de 1989, Mandel clasifica como fuerzas “estalinistas” a los partidos comunistas de China, Alemania del Este, Vietnam, Rumania, Checoslovaquia, Bulgaria, Japón, la India (el PCI-marxista), Corea del Norte, Albania, Portugal y a los grupos que él cataloga de proalbaneses y maoístas. Y también al Partido Comunista Cubano.
Cuando Mandel declara que “el Partido Comunista Cubano ocupa una posición especial”, hace referencia a su táctica particular, con respecto a Cuba, para ayudar a la destrucción del Partido Comunista. Esto se aclara en base a la siguiente tesis que propone: “Los ataques de Fidel Castro y de la dirección cubana contra la glasnost, esto quiere decir, contra el proceso de democratización parcial que se adelanta en la URSS, son contrarios a los intereses del proletariado soviético, del proletariado mundial y a los de la revolución cubana. Ellos se arriesgan a provocar una verdadera crisis de legitimidad de la dirección cubana, ante una parte de las masas, sobre todo en los jóvenes”. “Las limitaciones de libertad de pensamiento se hacen cada vez más abundantes en Cuba”. El Partido Comunista “sustituye” a las masas. “Este doloroso retroceso ideológico, a largo plazo es un suicidio”.
Castro no puede combatir eficientemente “la degeneración burocrática del Estado cubano” porque él “rechaza la glasnost, la democratización pluralista, el control institucional por las masas”. “No le queda nada más que la lucha burocrática contra la burocracia. Él va en camino a una derrota como lo hemos visto en la URSS y la República Popular China”. (64) Esto muestra que el odio de los trotskistas por “el régimen burocrático unipartidario” se extiende hasta el “Partido único cubano”. Si su táctica de acercamiento difiere, es porque están convencidos de que pueden destruir más eficientemente al movimiento comunista en América Latina, por medio de la infiltración al Partido Comunista Cubano y a los partidos allegados a Cuba. Esto ha sido claramente demostrado en el trabajo destructivo que estos anticomunistas ejecutaron durante diez años al interior del Frente Sandinista.
Ahora ellos esperan poder acercarse al ala “progresista, antiburocrática y reformista” del Partido Comunista Cubano. Ellos esperan que los continuos encuentros de los cubanos con los soviéticos, sean suficientes para haber formado partidarios de la glasnost y del pluripartidismo.
Entre tanto, hemos tenido la oportunidad de verificar, en la antigua URSS y en la Europa del Este, las consecuencias que han dejado los consejos de Mandel: triunfo de la contrarrevolución; una restauración total del capitalismo; resurgimiento del fascismo y del nacionalismo reaccionario; un capitalismo de los más salvajes, donde los super-ricos han llevado a millones de personas a la miseria, a la guerra civil. No existe ninguna duda de que el Partido Comunista Cubano tomará las medidas necesarias para impedir la infiltración de estos contrarrevolucionarios y anticomunistas profesionales.
1 Muchas ideas de Trotski, Zinoviev y Bujarin fueron retomadas medio siglo después por los revisionistas Jruschov y Brezhnev; y solo dos años después de la rehabilitación oficial de estas ideas oportunistas por Gorbachov, el restablecimiento del capitalismo era un hecho real. (Articulo)
2 En el momento que la burguesía internacional reconocía que la restauración del capitalismo ya era un hecho, Mandel recibía los honores de la prensa anticomunista de la Unión Soviética. Su desvergüenza llega a tal extremo que lo llevó a declarar que Gorbachov era un gran revolucionario, retomador de las teorías trotskistas. Dice Mandel: “ahora pueden ver todos los comunistas del mundo quiénes son los verdaderos revolucionarios y contrarrevolucionarios. Trotski, los trotskistas, Gorbachov y los seguidores de Gorbachov se encuentran en el campo de la revolución; Stalin y los estalinistas están en el campo de la contrarrevolución”. Mandel declara en Managua que Stalin representa una “contrarrevolución violenta” (8). (Articulo)
3 Mandel llega a un extremo tal, que declara a Yeltsin como el nuevo Trotski: “En este momento, Yeltsin representa la tendencia que está por la reducción del enorme aparato burocrático. Él camina sobre las huellas de Trotski (Articulo)
Residente, sos un verdadero bruto o de verdad no sos capaz de entender lo que lees?
Primero no voy a entrar de lleno en lleno al articulo porque no soy trotskista, ya he dicho ser Marxista- engelnista. No obstante, León Trotsky tubo la visión muy acertada tanto de la Revolución permanente, como clarificar nítidamente la diferencia entre Revolución socialista y socialismo. La historia, y los acontecimientos en su rodaje, le han dado la razón a León Trotsky.
Bien, pero según él mismo articulo estalinista que vos has pegado, Residente, como vulgar oportunista que sos, nos explica que quien era “Trotskista” era Gorbachovy no Yeltsin. Lee detenidamente la parte una, que he copiado del mismo articulo que vos pegaste.
Pero en esto se capta la vulgar mentira de lo estalinista: el trotskismo propone democratizar el socialismo erradicando todo burocracia partidista, no habla de volver al capitalismo; y, precisamente las Perestrika, hablaba de democratizar, no de “privatizar”.
Empero, y esto comprueba el tesis de la auto-destrucción de la URSS dado que el cerebro de todo no fue ni siquiera Gorbachov, sino Mandel, “un vendido” oportunista a Occidente
En la parte dos vemos que para “Mandel” el verdadero revolucionario por ser “trotskista” era Gorbachov. ¡Habla de Gorbachov, no de Yeltsin!
Pero en la Parte tres vemos que “Mandel” declara al Yeltsin, como en nuevo Trotskista. En lo cual le sigue la siguiente contradicción y por ende, se detecta la mentira. “Mientras que Yelysin es catalogado como el nuevo Trotskista, dice que representa al enorme aparato burocrático. O sea, en alusión a la cúpula del PCUS, que por herencia de Stalin no permitían dentro de ellos las ideas de Trotsky.
Por ultimo parte 4.
Mientras en 1991 Yannaviev trató de improvisar un golpe de Estado, Yeltsin por su parte preparó un golpe de Estado auténtico que destruía toda la legalidad del sistema existente: fue apoyado por una movilización internacional desenfrenada de todas las fuerzas imperialistas. Mandel y los trotskistas estaban por supuesto al lado de Yeltsin. “( Articulo)
Acá vemos, que Yeltsin no derroto a nadie, porque simplemente dio un golpe de Estado, con lo cual, entre otras cosas se confirma mi opinión que el derrumbe de la URSS no solo fue una autodestrucción, provocada por su propia burocracia, sino que también dicho derrumbe no fue obra del pueblo, no vino de abajo, sino de arriba, fue obra de la misma cúpula burocrática.
Yetlsin con buen oportunista y admirador del capitalismo, no uso no siquiera la tribuna popular del partido, o la DUMA, para debatir sus ideas, sino que directamente y al estilo de la CIA dio un golpe de Estado. Dialéctica ni inteligentemente se puede considerar al alcohólico de Yeltsin, como un “victorioso” porque no abrió ningún espacio dentro del mismo partido para debatir, sino que se tomo el poder por la fuerza, y de manera oportunista ´, porque la planificación del golpe ni siquiera fue de él.
Esta visto que los artículos sobre lo que algunos han llamado “el fenómeno estaliniano”, provocan un más que evidente malestar entre los creyentes de las bondades y aciertos del “camarada Stalin”, y de ello hay buena prueba en las páginas de KAOS, un medio pluralista de izquierdas por excelencia.
Pepe Gutiérrez-Álvarez | para Kaos en la Red | 23-11-2006 a las 23:05 | 3394 lecturas | 17 comentarios
Esta visto que los artículos sobre lo que algunos han llamado “el fenómeno estaliniano”, provocan un más que evidente malestar entre los creyentes de las bondades y aciertos del “camarada Stalin”, y de ello hay buena prueba en las páginas de KAOS, un medio pluralista de izquierdas por excelencia, o sea, opuesto al sueño del monolitismo que divide el mundo entre los “auténticos comunistas” de un lado, y losrevisionistas y “reformistas” de otro.
Normalmente, dichos creyentes manifiestan su malestar medianteuna sucesión de comentarios propos de taberna,que antes que otra cosa muestranla indigencia cultural y política de sus responsables. Pero, en ausencia de respuestas argumentadas y documentadas, han recurrido a un par de tratados que parecen extraídos de los tiempos de la “caza de brujas” trotskistas y demás, en un “totum revolutum” en el que:
a)Caracterizan a la URSS de los tiempos de Stalin (y por extensión a todos los países “marxistas-leninistas”) como “verdaderamente socialistas”;
b)Atribuyen a la burguesía y al imperialismo (o sea a los “ateos” sean de derechas o de izquierdas) todas las argumentaciones críticas contra esto...;
c)Consideran que su evolución y desnaturalización es debido especialmente al “revisionismo”, una enfermedad disolvente iniciada en el cerebro de Tito y Jruschev, y culminada por Gorbatchev...
d)Dictaminan que el “trotskismo” es un movimiento anticomunista al servicio del enemigo contra el cual no solamente justifican la represión y tentativa de exterminio de los años treinta y cuarenta...
Que nadie se piense que se trata de trabajos que responden a tal libro o a tal cuestión. O de alguna elaboración realizada por algún destacado dirigente del partido como en los viejos tiempos, cuando la apología de Stalin y de la URSS formaba parte del imaginario proletario. Se trata de un tratado puro de “doctrina” en la que se retoman los argumentos de aquellos tiempos en los que tal apología parecía “razonable” por las siguientes razones: 1) el “sistema” andaba muy desprestigiado con sus crisis (1929), sus connivencias con los fascismos, y su actitud socialmente atrasada, 2) seguía viva la misma generación que se había forjado en la defensa de la revolución de Octubre, c) la derecha y sus medios atribuían desde 1917 toda clase de desmanes a los bolcheviques; d) la desinformación era generalizada, y e) la URSS y el partido comunista nacional representaban un “baluarte” más allá de las derrotas...Desde entonces, ha llovido mucho, y las perspectiva es muy diferente a aquella en la que los trabajadores rechazaban las voces críticas.Ha cambiado tanto que en dezmado y dividido, el estalinismo hispano no tiene ni tan siquiera quien le escriba.
De ahí que su recurso más al alcance resulte ser un acta de acusaciones contra el trotskismo elaborado por uno de los escasos “teóricos” vigentes, concretamente las elaboradas por el actual secretario general del Partido del Trabajo Belga, Ludo Martens, al que habría que añadirle otra producida por el comunista de las tierras vascas, el inenarrable José Enrique Egido (autor de una “Historia del trotskismo” que merecería figurar en la historia de la infamia sino fuese tan simple), ambos textos por lo demás ampliamente reproducidas en varias páginas electrónicas de grupos y partidos afines para los que, en esta cuestión, cualquier tiempo pasado fue mejor, y añoran los buenos tiempos en los que este tipo de documentos influyeron en el curso de los acontecimientos, como aquel tristemente célebre panfleto titulado Espionaje en España, firmado por un tal Max Rieger, y prologado por José Bergamín, que cometió el mayor pecado de su vida de cristiano que creyó en Stalin. Por cierto, un documento que está a punto de editar Renacimiento con un prólogo de Pelai Pagès.
Se podría resumir el contenido de ambos textos en cuatro afirmaciones que establecen una estricta continuidad con las desarrolladas desde los tiempos en que la fracción liderada por Stalin se estableció como la “verdadera heredera” de Lenin, y la guardiana del “auténtico marxismo leninismo”...Combina los sucesivos anatemas clásicos de los tiempos de Stalin de enemigos del pueblo, y de la categoría de “hitlerotrotskistas” con dos aportaciones finales, la que vincula al POUM con las actividades de la CIA en los años cincuenta-sesenta, y la que establece que presuntas relaciones del trotskismo con el alud de “contrarrevoluciones burguesas” en la URSS y en los países del Este, principalmente en Polonia, donde habrían actuado como acompañantes de “Solidarnosk”, y por lo mismo, del Wotyla y Reagan...
Afortunadamente esta llamadas al odio visceral carecen ya del poder ejecutor de antaño. No obstante, su lectura no puede dejarnos indiferentes. Suponen el empleo de métodos de liquidación moral y física de los adversarios que históricamentesolamente encontramos reproducidas con idéntica vehemencia en el fascismo, y si alguien tiene alguna duda, que se ponga en la piel de los acusados, de aquellos a los que el antiguo menchevique Vichinsky, juez en los “procesos de Moscú”, trataba de “perros rabiosos”. Martens no pierde el tiempo en debatirtal o cualpresunto error o errores. Simplemente (y muy “originalmente” además) acusa de Mandel (al que no dejaban de entrar en países como los Estados Unidos, Francia o Alemania) de agente de la CIA, cuando no de contribuir –siguiendo el método del “culto a la personalidad” aunque sea de manera invertida-a la descomposición de aquel “socialismo realmente existente”, caído por una oscura conjura revisionista-trotskista. La cosa es de chiste si no fuese porque hay cabezas cuadradas que se lo creen.
Habría que añadir que, a diferencia de los “buenos tiempos”, algunos de los criterios que Martens atribuye actualmente como una exclusiva del “trotskismo”, resultan ser –matices aparte- patrimonio general de las izquierdas, incluyendo la práctica totalidad de los partidos comunistas. Todos apoyaron los procesos democráticos en los países del “socialismo realmente existente”, eso por más que hubieran optado por otra alternativa a la que finalmente se impuso, ante todo –esto hay que repetirlo todas las veces que hagan falta, por el total descrédito del sistema, y también porque los estalinistas de antaño ya se habían situado en las nuevas estructuras de poder. En su mayoría tienen claro lo que dijo Fausto Bertinotti, a saber, que comunismo y estalinismo son incompatibles. De hecho, ya era utilizada como un insulto entre los propios comunistas de ambas fracciones del PSUC al principio de los años ochenta.
Los últimos estalinistas.La historia del comunismo de los tiempos de Stalin, nada tiene que ver con la “historia sagrada” que sirve de fundamentación al discurso de Martens.
En los años sesenta, todo el entramado comunista oficial había empezado a cambiar. De ahí que, por citar un ejemplo, cuando el que escribe se lamentaba de las burocratadas padecidas puntualmente en sus actividades en Comisiones Obreras, los veteranos del POUM podían comentar con cierta ironía que lo que yo contaba eran cosas de criaturas comparadas con las que ellos habían padecido, cuando en las trincheras tenían que guarecerse de los disparos que le venían –obviamente- desde delante, y también de los que le podían venir por detrás. Por entonces, el linchamiento moral del POUM había llegado a contaminar a sectores del PSOE, y era tan intensa que en el batallón que mandaba como capitana la judía argentina Mika Etchébèhere, ésta no podía ostentar su filiación porque los mismos soldados que estaban dispuestos a enfrentarse con la muerte detrás de ella, preferían no escuchar nada de lo que no podían entender.
Con todo, todavíael cisma chino-soviético (otro jalón en la descomposición del “monolito”), produjo un considerable rearme de la mítica estaliniana entre los grupos aparecidos a la izquierda del los partidos revisionistas. Aunque los maoístas de por aquí nunca llegaron a conocer el soñado “monolitismo” ya que pronto se diversificaron en numerosas variantes, por lo general coincidían en la defensa integral del “faro del socialismo” que representaban la China de Mao, y en menor grado, la Albania de Enver Hoxa, y por la misma vía, anteponían a la URSS revisionista la leyenda dorada del estalinismo. Como se trataba de una época de mucho debate político, y estos grupos tenían, además de la fuerza que les confería las relaciones con China (punto en el que se daba una jerarquía, los que tenían un trato a favor por su mayor veterana como los que tenían la etiqueta de “partidos marxistas-leninistas”, trataban de sacar sus frutos, por ejemplo, eran los que Radio Tirana en castellano destacaba como “dirigentes de las grandes luchas que pregonaban, por cierto, con un grado de exageración tan descabellado que hasta los propios maoístas no se privaban de hacer sus bromas), tenían una cierta implantación, se dio un cierto esfuerzo teórico por vestir esta leyenda con un mayor aparato crítico, y ponerla más en consonancia con las maravillas del pensamiento de Mao Tse Tung, cuyos atributos eran incluso medicinales, buena nueva que llegó a predicar en la misma Universidad de Barcelona, por ejemplo un “PNN” de Ciencias llamado Joan Senent-Josa).
De hecho, no fue tan diferente lo que trató de llevar a cabo muy particularmente, Charles Bettelheim, profesor de la escuela de Altos Estudios, un antiguo “trotsko” convertido al “marxismo-leninismo” en la época en la que escribió un soberbio estudio titulado La economía alemana bajo el nazismo, y que en los años sesenta tomó parte en los debates sobre la construcción del socialismo en Cuba junto con el “Che”, Ernest Mandel y otros. Durante varios años, Bettelheim estuvo cincelando una obra con pretensionesabiertamente “superadoras”, para la cual recreó toda una serie de conceptos que le permitían abordar el entramado económico de la URSS de Stalin pasando literalmente de puntillas sobre la historia social y política. Se llamó La lucha de clases en la URSS (Siglo XXI, Madrid, 1976), de la cual solamente apareció el primer volumen. Su tesis central era la del incremento de la lucha de clases en la medida en que se avanzaba hacia el socialismo, un hilo muy querido por el “camarada” Ludo Martens. El problema radicaba –entre otras cosas- en que se distinguía por “socialismo”, punto sobre el que el cual Martens. Podría decir que el socialismo es lo que es, o sea lo que él dice (o Stalin, Lenin no, Lenin hablaba de un “estado obrero burocráticamente deformado” ya en los comienzo). Otro genio, Bettino Craxi dijo que el socialismo era...pues lo que hacían los socialistas.
Lamentablemente, no pasó mucho tiempo sin que el insigne intelectual francés se desalentara con la caída y desprestigio de la llamada “banda de los cuatros”, después de lo cual tirara por la borda el esfuerzo de no menos de una década para encontrar la cuadratura del círculo. Entonces, Bettelheim publicó un alegato cuyo título habla por sí mismo: El estalinismo, la ideología del capitalismo de Estado en la URSS (editado por El Viejo Topo, nº 30-31).
Mucho más efímero fue el fulgor de un esfuerzo por parte de la antigua y olvidada ORT (Organización Revolucionaria de los Trabajadores, proveniente del catolicismo progresista) contrarrestar la denuncia de un horror en loor a las glorias de la China “marxista-leninista” en la que veían la encarnacion del cielo sobre la tierra. Lo hizo con un número especial de la revista El Cárabo (Nº 11-12, Madrid, 1976), cuyo director era por cierto Joaquín Estefanía Moreira (luego un jerifalte de El País), y su titulo era: Tiempo de Stalin. Con todo, la tesis central de los trabajos sintetizada en un cita de Kostas Mavrakis, introducía ya una tentativa de distanciamiento de Stalin: “Si los comunistas chinos han manifestado una cierta reserva en su crítica pública a Stalin y la han formulado normalmente de manera elíptica, es porque debían tener en cuenta la situación de conjunto. Según su criterio, ésta exigía que se unieran a los files incondicionales aStalin para combatir prioritariamente a los que atacaban al marxismo-leninismo a través del compañero de armas y sucesor de Lenin. Esta táctica quizá pudo ser necesaria en un cierto momento en determinados países, pero resulta nefasta hoy por hoy en Europa. Aquí la lucha contra los seudo-marxistas de cualquier pelaje no puede ser eficaz si no se va al final de la crítica a Stalin”.
No sé que le hubiera sucedido a Mavrakis en los “buenos tiempos”, pero el caso es que desapareció como la gran mayoría de los partidos de origen maoísta, aunque algunos sobrevivieron, e incluso se unificaron con grupos trotskistas en países como Alemania, Italia o Portugal, claro que ya habían ajustado sus cuentas con Mao y Stalin.
Se trataba pues de una crítica “interna”, desde los propios criterios del partido chino, al menos tal como los interpretaba Mao quien había efectuado un encendido elogio a la Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la URSS,de la que se editó un compendio redactado por una comisión del CC del PCUS de la URSSS aprobado en 1938 por el CC.Emiliano Escobar, editorial ligada a la maoísta ORT, editó en 1976 la edición en castellano de Ediciones en Lengua Extranjera de Moscú en 1939.Hasta llegar hasta aquí, la escuela de falsificación histórica estalinista ya había efectuado diversas rectificaciones, cambiado infinidad de fotos, y prohibido cantidad de libros, “papeles” como decía despectivamente Stalin, y entre ellos se incluían buena parte de los escritos de última hora de Lenin, así como todos aquellos en los que se refería a Trotsky en forma elogiosa.
Esta historia se convertía en la “definitiva” y sustituía la realizada a finales de los años veinte por Emilian Yaroslavskj, caído “cayó en desgracia” en 1932 (no tardó en “desaparecer”). En el prólogo escrito por un tal José Hidalgo se lee: “Los comunistas al hacer un balance global de la obra de Stalin han colocado en un lugar secundario sus errores frente a sus méritos (...) los revisionistas han hecho de su crítica a Stalin un medio para acercarse ideológica y políticamente a la burguesía y un pretexto para abandonar la dictadura del proletariado y para hacer una interpretación antimarxista del leninismo”. La “revisión” jruscheviana se atuvo en lo fundamental a la “historia sagrada” de 1938-1939, aunque se reformó algunas partes secundarias para mantener lo fundamental. El encargo cayó esta vez sobre Boris Pomariov quien redacto una nueva Historia del Partido Comunista de la Unión Soviética (Progreso (Moscú, 1960), y en la que –fundamentalmente-el papel de Stalin era ocupado ahora por un “Comité Central Leninista”, un ente que siempre estaba en lo cierto, que acompañaba a Lenin sin apenas fisuras, pero cuyas actas de 1917 seguían sin ser publicadas.
El nuevo patrón sirvió como guía para las nuevas historias de los partidos comunistas, entre ellos el Partido Comunista de España, pero, finalmente, abrió una brecha por la que los partidos más avanzados como el italiano, introdujeron nuevas rectificaciones.Una anécdota: los líderes de Bandera Roja (Jordi Borja, Solé Tura, Santi Vilanova, y otros), decidieron en un Comité Central que había que escribir una historia “auténtica” del PCE en defensa de la época de Stalin, y se la encargaron a un historiador y militante llamado Joan Estruch quien empezó a estudiar, y acabó escribiendo una de las mejores historias del PCE en dos partes (la primera en El Viejo Topo, la segunda en Siglo XXI), solo que la investigación le llevó a decir justo lo contrario de lo provisto. Claro que cuando lo publicó dicho “banderas rojas” ya eran “bandera blanca”.
En los años setenta llegaría el “eurocomunismo”, lo que en el terreno del análisis histórico significa un cambio muy significativo. Se puede decir que se pasa desde la historia sagrada dictada por Stalin, a los trabajos de historiadores de la categoría de Christopher Hill, Eric J. Hobsbawn, Giuliano Procacci, Ernesto Raggioneri, Giuseppe Boffa, Jean Ellenstein, etc, hasta la franca ruptura que representó en su momento, por ejemploFernando Claudín que en su importante obra, La crisis del movimiento comunista internacional, un volumen en clave marxista revolucionaria que con unas bases documentales abrumadoras, destroza concienzudamente toda y cada una de las leyendas estalinianas. El “euromunismo” comenzó a tirar por la borda el pasado estaliniano, pero para evolucionar hacia la socialdemocracia, adelantándose a lo que más tarde acabarían haciendo la mayoría de partidos comunistas. Partidos que en los “buenos tiempos” se limitaban a andar con dos pies, con uno eran partidos reformistas y buenos gestores municipales, y con el otro hablaban del socialismo en la URSS. Una vez cayó un pie, quedó libre el otro, aunque no sin poderosas contradiciones.
Al final de esta época, las últimas manifestaciones de “continuidad” con la historia oficial se limitará a la últimas ediciones de tratados contra el trotskismo publicados en las ediciones en Lengua Extranjera (¡que Egido cita como fuentes a pesar de estar contaminadas por el “revisionismo”¡, claro que esto es siempre mejor que citar a fulanito de tal), y pro supuesto, a los grupos continuistas, cada vez más aislados, que siguen la línea estaliniana más o menos ampliada por el maoísmo. En éste tramo se sitúa la “summa” antitrotskista de Ludo Martens, el último “cerebre” estalinista que traducen y al que se remiten devotamente los nostálgicos de los “buenos tiempos”. Se trata de un texto -uno de los pocos traducidos- escrito en 1992, de un autor que trata de marcar unalínea “marxista-leninista” como si no hubiese pasado nada. Cuando ya hace décadas que no se encuentra nada similarenlibrerías. Lobrerías, eso sí, repletas detoda clase de estudios sobre Stalin y el estalinismo. Estudios que –básicamente- podemos dividir en dos sectores, una derecha que ofrece una enmienda a la totalidad cuando no trata de homologar estalinismo con nazismo, y una izquierda que intenta objetivar la cuestión y distinguir entre el agua sucia y el niño.En esta área el lector encontrará un trabajo d Ernest Mandel recientemente editado sobre la revolución de Octubre en el que debate con todas las escuelas conservadoras en la que defiende la legitimidad de la revolución abordando sin miedo todas las fuentes. En este terreno se sitúa uno de los capítulos del libro de Mandel publicado por Libros de la Catara/Viento Sur....
Pero todo esto es territorio “tabú” para los creyentes.
Con las citas se pueden convertir las piedras en pan. El trabajo de Martens parte de una serie de supuestos quea su parecer no necesitan mayor demostración que la se puedan desprender de su articulación en las citas.
Pero Martens y los devotos que comparten sufe en el “marxismo leninismo según Stalin o Mao”, huyen del estudio como de la peste, les basta con atribuir a la burguesía y al imperialismo y a los trotskistas lo que les contradice, y santas pascuas (¡anda que Marx y Lenin hubieran pensado lo mismo¡). Les basta sencillamente con una cita de José Stalin,y con una afirmación, y mejor si la pueden relacionar con otra de Lenin, además si es posible con la algún historiador burgués asimilable a su discurso, pero sin entrar más allá de una cita o dos que les vienen al dedo. Egido necesita todavía menos, cita a fulano de tal que dijo con el mismo rigor que si yo citara a mi cuñado. En esto pues, no han cambiado. Lo que si ha cambiado ha sido la realidad histórica: ya no queda nada de lo que les sostenía. China o Vietnam están por otra cosa, en tanto que –a pesar de lo que digan los anticomunistas-Cuba y Venezuela son otra cosa.
El lector que antes de entrar en el templo se haya paseado por unas lecturas mínimas, no ya de Mandel sino de un autor como Carr, en concreto del soberbio breviario, La revolución rusa. De Lenin a Stalin, 1917-1929 (Alianza,Madrid, 1979), notaran la diferencia entre la simplicidad doctrinaria y la investigación más rigorosa. Donde Carr habla de una historia general, se detiene en la “Gran Guerra”, la crisis de la vieja sociedad rusa, las características de ésta, el carácter dual, contradictorio de la revolución de Octubre, su significación internacional, y un largo etcétera imprescindible para situarte ante todo lo que vino después, Mortens habla de “dictadura del proletariado” sin detenerse en el menor detalle que pueda refrendar tamaña descripción.
Donde Carr y otros se detienen sobre las consecuencias deuna guerra civil que situó la sociedad rusa al borde del abismo, que diezmó a la clase obrera, que distorsionó la alianza obrero-campesina...O sea recrea el escenario que puedan hacer compresible las dudas y oscilaciones de los bolcheviques, la evolución de estos en el poder. Avanza cautelosamente en el significado de las corrientes políticasy de las personalidades, verificando cada dato, situándolo en un contexto más general,tomando referencias de otras revoluciones, en especial de la francesa, todo un panorama, rehuyendo las interpretaciones simplistas y precipitadas...Por el contrario, Mortens construye unasuerte de obra de teatro en la que se nos dice que el avance en la construcción del socialismo comporta una agudización de la lucha de clases, y reparte sin necesitar ni tan siquiera una nota de asterisco quienes eran los buenos(Stalin) y quienes los malos (los antiguos bolcheviques).
En dicha obra cada personaje esta en su sitio, y el que mandó y ganó tuvo toda la razón, tanto es así que no ni tan siquiera se muestra la menor consideración por sus víctimas. Se habla de pasada de los conflictos en base a esta lógica de las citas, pasando por alto cualquier detalle que pueda perturbar la verdad consagrada.Una de estas verdades es la que establece que hubo un “leninismo” y un “trotskismo”, al tiempo que se sitúa a Lenin como si fuese el Dios del Sinaí, con la particularidad de un culto que no impide su reducción a la medida estaliniana, y tal como hemos señalado, a la distorsión y ocultación de sus textos. Uno de sus discípulo, Beria Egido comienza su “vade retro” proclamado que Trotsky siempre se opuso a Lenin. En otro lugar, otrodiscípulo, es asturiano Faustino Zapico Argüelles, insiste en que éste sería el mayor pecado del “trotskismo”, al que, emperto reconoce una actitud combativa, ¡cuidado¡.
No hay ningún problema en discrepar con Lenin, solo faltaba.Rosa Luxemburgo lo hizo más que Trotsky, a veces con razón, a veces sin ella. En realidad defendiendo un enfoque diferenciado, y no pasa nada, Rosa Luxemburgo es lo que es, aunque para Stalin era una “trotskista”, de ahí que mandara exterminar a los comunistas polacos, sospechosos de contaminación. Claro que no hay peor ciego que el no quiere ver, y los estalinistas hablan de los “presuntos” crimines de Stalin. Esta visto que todo el mundo se ha puesto de acuerdo para fastidiarles. Incluso se atreven a decir que no está claro quien mató a Trotsky, y Egido cita a un señor francés con lo que se evita leer cualquier estudio que vete a saber, igual lleva el virus encima.
Para justificar cosas así, y otras peores, únicamente se necesita una fe ciega y un método escolástico de argumentación. Martens no se interroga sobre la verdad, la tiene; como cualquier fundamentalista religioso le basta con utilizarlas citas de Stalin como si se tratase de una revelación. Con estas citas puede crear igualmente a uno o varios diablos. Más allá (historia, economía, sociedad,investigación, ética, etc),se encuentra el mal. El mal, o sea lo que pueda cuestionar sus creencias.
La revelación.
Hay algo en todo de una elementalidad que asusta. Resulta que Martens y CIA, están citando a un señor que llegó a tener en su mano el Estado “soviético”, que acabó con toda la vieja guardia bolchevique a la que Martens acusa sin pestañear de portar el virus que habría restaurado en capitalismo en la URSS (algo sobre lo que Bujarin comentó que era más disparatado que atribuir a Nicolas II la revolución de Octubre), el “padrecito de los pueblos” que mantuvo el socialismo carcelario sobre una pasividad social inaudita, y que pudo decir que aplastaría a Tito con su dedo meñique. Del “jefe victorioso” que tuvo detrás a millones de trabajadores que creyeron, etc. Y lo están haciendo contra dos militantes, uno exiliado en un planeta sin visado, sin más armas que su pluma, y otro que después de hbaer actuado tantas décadas como “agente de la CIA” fallece con cuatro perras, sin más riqueza que su obra y su ejemplo. Esto ya, por sí mismo, merece una análisis.
Lo primero que se deduce de tamaña paradoja es que en el dilema Stalin-Trotsky sucedió algo muy parecido a lo ha ocurrido con la República y el franquismo, que éste ganó militarmente pero perdió la batalla cultural. Esto resulta bastante patente leyendo a Mandel y leyendo a Martens. Otra cosa es que todavía haya gente que necesite crer que todas las grandes conquistas de la época estaliniana hayan sido hurtadas por una conjuración...Otra cosa muy distinta es que había que defender a la URSS frente al capitalismo, o que lo que haya venido a continuación sea mucho peor para la mayoría del pueblo. Pero no es eso lo que quieren discuter los creyentes.
De ahí que, el lector que conozca, o que quiera conocer las posiciones de Trotsky o Ernest Mandel sobre la “cuestión de la URSS”, lo último que tiene que hacer es tomar en serio la grosera maniobra intelectual de Martens-Egido. El que quiera saber de la escuela llamada “trotskista” (en realidad del comunista antiestalinista) se encontrará con una impresionante bibliografía en movimiento, o sea con aportaciones y rectificaciones, con toda clase de controversias que, al margen del alcance de sus aciertos o errores, significan un esfuerzo titánico por “comprender” más allá de las implicaciones personales (el trotskismo defendió la URSS y al movimiento comunista al margen de sus propias tragedias). Abarca todas y cada una de las cuestiones del fenómeno: historia, demografía, economía, teoría, personas, grupos, literatura, etc. Se trata de un legado desarrollado a través de toda una tradición cultural, en la que podemos distinguir nombres muy diversos, entre otros y por citar dos ejemplos, Isaac Deutscher o Perry Anderson, ambos autores de una enorme reputación intelectual, traducido a multitud de idiomas, considerados como hitos, gente comprometida, por ejemplo Isaac Deutscher tomó parte del Tribunal Russell, y sus escritos sobre la cuestión judía ha alumbrado a Tarik Ali al abordar la cuestión islámica, digo esto porque con sus aciertos y errores es una escuela que se le puede encontrar en cualquier debate teórico. Su peso en la cultura de lasizquierdasheterodoxasinspiró a numerosos artistas y escritores como André Breton, Andre Gide, George Orwell, Ignacio Silone, Peter Weiss, y un largo etcétera.
Para discernir lo que plantea Martens no hay más que atenerse a sus métodos de análisis. Método que se puede deducir sin mayor esfuerzo de algunas líneas. Como en las que dice: “En 1934 Stalin demostró que la corriente del grupo oportunista Zinoviev-Kamenev, llevaría necesariamente al restablecimiento del capitalismo en la Unión Soviética. La historia demostró que las críticas de Stalin a Trotski, al grupo Zinoviev-Kamenev y posteriormente a los seguidores de Bukarin, fueron de mucho acierto. El rechazo de esas proposiciones, en el curso de los años veinte y treinta, permitio mantener la dictadura del proletariado y construir el poder político y militar necesario para defender al socialismo de la agresión fascista. Muchas ideas de Trotski, Zinoviev y Bukarin fueron retomadas medio siglo después por los revisionistas Kruchov y Brezhnev; y solo dos años después de la rehabilitación oficial de estas ideas oportunistas por Gorbachov, el restablecimiento del capitalismo era un hecho real”.
Dicen que Stalin “demostró”, ¿a quién?...No hay dicusión. Es como decir Dios creó el mundo en siete días..., aunque tampoco porque esta es una poética que corresponde a un tiempo. Resulta que toda la historia del socialismo, de Marx, Lenin, etcétera, es la historia de un continúo debate, de hipótesis, rectificaciones, etc. Stalin no necesitaba debatir, su método era acabar con la polémica matando a los discrepantes. “Demostró” que los que no estaban de acuerdo con él –“compañeros de armas” de Lenin desde 1903 y en primera línea siempre-, eran portadores de algo (no sabemos qué) “llevaria necesariamente al restablecimiento del capitalismo”. O sea que después de Octubre, de la guerra civil, del “heredero” de Lenin, el intérprete de la fórmula “omnipotente” (Dolores ibárruri) del “marxismo-leninismo”, resultaba que dos viejos bolcheviques cuyos partidarios permanecían en la Siberia, eran capaces de “restablecer” el capitalismo. No solamente ellos sino también los de Bujarin que también andaban perdidos en los campos de concentración, ¡caray, eso es poder¡.
Fue el “rechazo” de los que discrepaban con Stalin lo que permitió “mantener la dictadura del proletariado”, pues vaya, y ¿dónde estaba la dictadura del proletariado? (¿y el campesinado?, ¿qué pasa con el campesinado que era la mayoría de la población?, ¿es que no pintaba nada?). Todo estaba aparentemente “como un solo hombre” detrás del “camarada Stalin”. Sus propuestas, y cambios de propuestas eran aplaudidas por doquier, votadas al cien por cien en los comités, y exaltadas por los partidos comunistas del mundo. En esa dictadura no cabía la menor discrepancia. Un verdadero monolito. Sin embargo, fue gracias al esfuerzo del “camarada Stalin” –cuya modestía era de todos conocida- que dicha dictadura en la que no existía la menor presencia autónoma de la clase obrera.
Nunca en la historia hubo un hombre tan providencial porque nada más morirse sucedió que, con unas cuantas maniobras en los pasillos del Kremlin, llegó Jruschev y todo se fue a hacer puñetas. Maravilla de maravillas porque no consta ninguna resistencia, ni un mal plante, al menos uno como hicieron los funcionarios zaristas cuando los bolcheviques tomaron el Palacio de Invierno. Ahora resulta que todo el castillo teórico de Marx, todo los esfuerzos de los obreros y campesinos, todas aquellas luchas legendarias cantadas por John Reed (prohibido), Isaak Bebel (prohibido y asesinado), Alexander Bloch (suicidado), etc, se evaporó. Y todo simplemente porque Jruschev puso sus posaderas en el asiento de Stalin. Luego Gorbatchev con la ayuda de Mandel (la CIA no tuvo ni que pagarle), acabó con lo poco que quedaba. La verdad es que vista así la cosa, no sé si valía la pena tantos muertos yu tantos esfuerzos. Habrá que preguntarles a uno de esos muchachos que creen que Stalin subió a los cielos..
Lo único que hubo en toda esta historia fue patética tentativa de “golpe de Estado” cuyo rechazo permitió hablar de “revolución” a los periodistas sin el menor sentido de la medida. Si hubo algo fue en sentido opuesto. La gente se movió si, pero contra un sistema que la mayoría no se veía con ánimo de defender, en parte claro está porque no imaginaba que en pleno apogeo de la restauración conservadora no les iba a llegar una democracia como la sueca sino algo que se parecería más al Tercer Mundo...Se pasó –como diría muy agudamente el cineasta Milos Forman- del zoo a la selva. Pero Martens lo reduce todo a una teoría conspirativa, ¡Dios mio, qué lejos quedan ya las tentativas de revolución metodológica auspiciadas por Louis Althusser o Bettelheim¡.
Para no ser demasiado pesado sigo con unas líneas más abajo donde Martens atribuye en ¡1943¡, aTrotski el siguiente argumento: "Sólo verdaderos tontos son capaces de creer que proposiciones capitalistas, tales como la propiedad privada de los medios de producción, o de la tierra, puedan restablecerse de una manera pacífica en la Unión Soviética, y que desemboquen en un régimen democrático-burgués. De hecho el capitalismo sólo puede restablecerse en Rusia a través de un violento golpe de Estado contrarrevolucionario, que exigiría diez veces más de víctimas que la Revolución de Octubre y la guerra civil.". Y Mortens precisa “Diez veces más, eso quiere decir que el restablecimiento del capitalismo en Rusia significaría un número de víctimas oscilando entre los 50 y 90 millones...” Conviene ajustar que se trata de una cita correspondiente al debate con la minoría del SWP, que en absoluto forma puede considerarse como parte importante de sus escritos sobre la URSS. Para eso hay que remitirse a La revolución traicionada, un verdadero “tour de force” en el que si se puede encontrar un razonamiento de fondo, imposible de apreciar por una cita de la que se puede desprender que Trotsky sobreestimaba las dificultades de una restauración burguesa...
Es posible, se trata de una cuestión de apreciación, de algo dicho en medio de una polémica, situado en un contexto determinado (los años treinta, iniciados como todo el mundo sabe por el “crack” bursatil de 1929, o sea en una fase de “impasse” económico. Si concebimos la invasión hitleriana como una tentativa restauradora, la cantidad de muertos en la resistencia se dispara. Evidentemente, el pronóstico no considera una situación como la que se daría medio siglo más tarde. Aquí entran Mandel y los trotskistas pero solamente par enseñar la patita que Martens quiere que enseñen, para actuar en la obra de teatro en la que el gran “marxista leninista” maneja los hilos a su antojo y otorga los papeles a su aire. Toma lo que le viene bien a él para ensartar más citas, citas que, al revés a las reservadas a Stalin, tienen un carácter de demostración negativa, y a tal efecto, oculta todo lo demás, por ejemplo los programas a favor de la democracia socialista, la defensa de la propiedad pública, etc. Tan negativa que parece que dichas citas tienen un carácter disolvente y que acturon decisivamente en la vertiginosa descomposición de los regímenes del “socialismo real” (en los que al decir certero de Rudi Dutske exitían muchas realidades pero ninguna de ella era el socialismo). Su conclusión implicita viene que en dicha descomposición los trotskistas han tenido toda la responsabilidad, y la herencia estalinista ninguna. Caray, ¿no será que fue Trotsky el que mató a Stalincomo al parecer apunta un imaginativo novelista ruso actual?.
Con este juego de manos, Martens mata –no faltadecirlo- dos pájaros con un solo tiro. Resulta que Stalin lo dejó todo atado y bien atado pero finalmente llegó una conspiración judeo-trotskista que mediante la perversa teoría de que la restauración del capitalismo era muy díficil sino imposible...Esta “trampa saducea” se manifestó mediante una poderosa artillería compuesta por un intelectual irresponsable y algunos centenares de adeptos que hicieron algo que también hizo toda la izquierda, apoyar los movimientos que como “Solidarnosk” luchaban contra la burocracia...Recuerdo que por esta época conocí a un grupo de jóvenes comunistas que se acababan de separar del PSUC “eurocomunista”, y que estaban convencidos que detrás de “Solidarnosk” no podía estar la clase obrera. Creían que la clase obrera solamente podía ser comunista, y con tal ilusión marcharon en grupo a Polonia para darse una vuelta por los centros proletarios ante los que se identificaron con las insignias que les eran propias. Allí llegaron, preguntaron por los barrios obreros y por las fábricas, y se dispusieron a entablar relaciones, pero lo cierto es que los obreros lo tomaron por provocadores y los trataron a cajas destempladas.
Si existe una explicación de las “revoluciones de terciópelo” hay que encontrarla, a) en la extrema descomposición del régimen sovíético; b) en la evolución hacia actitudes burguesas por parte de la “nomenklatura”, algo que Trotsky si había previsto; c) en la labor de una resistencia que en sus primeras fases seguía reclmándose del socialismo (“Solidarnosk” abogaba por el “socialismo autogestionario”); d) en el desplazamiento hacia la derecha de dicha resistencia, en primer lugar por la labor represiva llevada a cabo por la camarilla burocrática...; e) su coincidencia con una coyuntura internacional marcada por el desprestigio del “socialismo real” y por la consiguiente ofensiva neoconservadora, visible en datos como la evolución hacia la derecha por parte de la “intelligentzia” en todas partes. En Francia especialmente, pero también aquí. Lejos quedaban los tiempos en el PCE-PSUC contaba con la flor y nata de la cultura como “compañeros de ruta”...
Algunos amigos me han mostrado su excepticismo en que estos y otros razonamientos sirvan para sembrar la duda entre los creyentes que responden con citas de Stalin o llamándome de todo menos bonito, pero yo les recuerdo casos muy cercanos de amigos que no hace tanto permanecían instalado en cierta fe estaliniana, y todo lo que hacn cambiado. Claro que para encontrarse estalinistas de la madera de Martens y Egido hay que remontarse a estirpes más lejanas, a modelos como el de Ramón Mercader. Yo les haría ver Asaltar los cielos cien veces.
La historia no se puede cambiar, la historia son hechos, la historia no son palabras y la historia constata
que la URSS fué derrocada por Yelstin con la ayuda de los trotskistas, los trotskistas siempre estuvieron esperando el momento de poder derrocar al imperio soviético, así que la historia la escriben los protagonistas, ya lo que se diga después son otras cosas, los trotskistas se aliaron al mundo libre, la cuarta internacional estaba en los paises ricos y a esos paises ricos les convenía que la URSS desapareciera, por lo tanto esa destruccion de la URSS vino de adentro, gracias a los trotskistas es que ese imperio malefico se fué al carajo, esa es una demostracion de que se consigue mas con la inteligencia que con las armas, ya lo dijo Ernest Mandel que el colapso de la economía rusa y la unión de los antirrevolucionarios fueron los que ocasionaron el fin del socialismo ruso, todos esos trotskistas que hay en el mundo tienen como base la cuarta internacional, la socialdemocracia, el capitalismo, la revolucion permanente es el equivalente a derrocar todo socialismo en el mundo y a promover la pluralidad de partidos, por eso es que la socialdemocracia y la cuarta internacional equivalen a democracia liberal y capitalista con incremento de programas sociales tal y como los hay en la actualidad en los paises industrializados, los paises industrializados son los fieles representantes de la socialdemocracia y de la cuarta internacional socialista.
Así que ya sabes, pinche Santaneco ignorante, el mundo está controlado por el capitalismo
Residente, Albi no se ha marchado de este foro, simplemente ha de estar ocupada en otros menesteres. Vos estás acá todo el día y la mitad de la noche porque te pagan por estar difamando a CUBA por la Net.
Y los derechista han salido de acá como Ratas espantadas porque se les acabaron las ideas, y ya ni los insultos les era buenos. Santaneco, ya estás como tu profesora, ya estás despotricando igual que ella, ustedes son escoria humana, es triste pero es la verdad, por eso me río de ustedes
En el momento que la burguesía internacional reconocía que la restauración del capitalismo ya era un hecho, Mandel recibía los honores de la... www.fotolog.com/stalin_ursss/70893734 - En caché
29 Dic 2010 ...En el momento que la burguesía internacional reconocía que la restauración del capitalismo ya era un hecho, Mandel recibía los honores de la prensa anticomunista de la Unión Soviética. Su desvergüenza llega a tal extremo que lo llevó a declarar que...Primer Anterior 2 a 5 de 5 Siguiente Último... www.gabitogrupos.com/.../template.php?nm=1296734888 - En caché
19 Nov 2010 ..."La restauración del capitalismo es imposible!"....En el momento que la burguesía internacional reconocía que la restauración del capitalismo ya era un hecho, Mandel recibía los honores de la prensa anticomunista de la......(10) Catherine Samary dans Argumenti e fakti, 2 décembre 1989, Inprecor,... nuevademocraciapanama.blogspot.com/.../el-trotskismo-al-servicio-de-la-cia. html - En caché
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5 Ago 2008 ...“¡La restauración del capitalismo es imposible!”....En el momento que la burguesía internacional reconocía que la restauración del capitalismo ya era un hecho, Mandel recibía los honores de la prensa anticomunista de......(10) Catherine Samary dans Argumenti e fakti, 2 dècembre 1989, Inprecor,... chamosaurio.com/.../el-trotskismo-al-servicio-de-la-cia-contra-los-paises- socialistas/ - En caché
25 Oct 2009 ...y II. 25-10-2009 13:52. “Tal es el rubor de la vergüenza del Judas Trotsky”....En el momento que la burguesía internacional reconocía que la restauración del capitalismo ya era un hecho, Mandel recibía los honores de la prensa...a la del hombre de su clase contra la clase de los capitalistas.... www.kaosenlared.net/.../entrevista-andrea-datri-feminista-argentina-honduras - En caché
19 Ago 2010 ...En el momento que la burguesía internacional reconocía que la restauración del capitalismo ya era. un hecho, Mandel recibía los honores de... groups.google.co.cr/group/...thread/.../737aecc94eb35c24?... - En caché
Tú y Mati andan dando patadas de ahogado, la historia no se puede cambiar, la historia ya quedó escrita, la historia son hechos, la historia no son palabras, la CIA tiene los datos de todos esos acontecimientos en donde los trotskistas destruyeron a la URSS