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~♥~ Relatos de Robert Fisher~♥~: 3- "EN LOS BOSQUES DE MERLÍN".
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From: Graci  (Original message) Sent: 10/06/2009 05:07

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EN LOS BOSQUES DE MERLIN

No fue tarea fácil encontrar al astuto mago. Había muchos bosques en los que buscar, pero solo un Merlín. Asi que el pobre caballero cabalgó día tras día, noche tras noche, debilitándose cada vez más.
Mientras cabalgaba en solitario a través de los bosques, el caballero se dio cuenta de que había muchas cosas que no sabia. Siempre había pensado que era muy listo, pero no se sentía tan listo ahora, intentando sobrevivir en los bosques.
De mala gana, se reconoció a sí mismo que no podía distinguir una baya venenosa de una comestible. Esto hacia el acto de comer una ruleta rusa. Beber no era menos complicado. El caballero intento meter la cabeza en un arroyo, pero su yelmo se lleno de agua. Casi se ahoga dos veces. Por si eso fuera poco, estaba perdido desde que había entrado al bosque. No sabia distinguir el norte del sur, ni el este del oeste. Por fortuna, su caballo sí lo sabia.
Después de meses de buscar en vano, el caballero estaba bastante desanimado. Aun no había encontrado a Merlín, a pesar de haber viajado muchas leguas. Lo que le hacia sentirse peor era que ni siquiera sabia cuánto era una legua. Una mañana, se despertó sintiéndose más débil de lo normal y un tanto peculiar. Aquella misma mañana encontró a Merlín. El caballero reconoció al mago enseguida. Estaba sentado bajo un árbol, vestido con una larga túnica blanca. Los animales del bosque estaban reunidos a su alrededor, y los pájaros descansaban en sus hombros y brazos.
El caballero movió la cabeza sombríamente de un lado a otro, haciendo que rechinase su armadura. Cómo podían todos esos animales encontrar a Merlín con tanta facilidad cuando había sido tan difícil para él?
Cansinamente, el caballero descendió de su caballo.
-Os he estado buscando- le dijo al mago -He estado perdido durante meses.
-Toda vuestra vida- lo corrigió Merlín, mordiendo una zanahoria y compartiéndola con el conejo más cercano.
El caballero se enfureció.
-No he venido hasta aquí para ser insultado.
-Quizá siempre os habéis tomado la verdad como un insulto- dijo Merlín, compartiendo la zanahoria con alguno de los otros animales.
Al caballero tampoco le gusto mucho este comentario, pero estaba demasiado débil como para subir a su caballo y marcharse. En lugar de eso, dejo caer su cuerpo envuelto en metal sobre la hierba. Merlín le miro con compasión.
-Sois muy afortunado- comento - Estáis demasiado débil para correr.
-Y eso que quiere decir?- pregunto con brusquedad el caballero.
Merlín sonrió por respuesta.
-Una persona no puede correr y aprender a la vez. Debe permanecer en un lugar durante un tiempo.
-Sólo me quedare aquí el tiempo necesario para aprender como salir de esta armadura- dijo el caballero.
-Cuando hayáis aprendido eso- afirmo Merlín, -nunca mas tendréis que subir a vuestro caballo y partir en todas direcciones.
El caballero estaba demasiado cansado como para cuestionar esto. De alguna manera, se sentía consolado y se quedó dormido enseguida.
Cuando el caballero despertó, vio a Merlín y a los animales a su alrededor. Intento separarse, pero estaba demasiado débil. Merlín le tendió una copa de plata que contenía un extraño liquido.
-bebed esto- le ordeno.
-Qué es?- pregunto el caballero, mirando la copa receloso.
-Estáis tan asustado!- dijo Merlín -Por supuesto, por eso os pusisteis la armadura desde el principio.
El caballero no se molesto en negarlo, pues estaba demasiado sediento.
-Está bien, lo beberé. Vertedlo por mi visera.
-No lo haré. Es demasiado valioso para desperdiciarlo.
Rompió una caña, puso un extremo en la copa y deslizo el otro por uno de los orificios de la visera del caballero.
-Ésta es una gran idea!- dijo el caballero.
-Yo lo llamo un pajita- replico Merlín.
-Por que?
-Y por que no?
El caballero se encogió de hombros y sorbió el liquido por la caña. Los primeros sorbos le parecieron amargos, lo siguientes más agradables, y los últimos tragos fueron bastante deliciosos. Agradecido, el caballero le devolvió la copa a Merlín.
-Deberías lanzarlo al mercado. Os harías rico.
Merlín se limito a sonreír.
-Qué es?- pregunto el caballero.
-Vida.
-Vida?
-Si- dijo el sabio mago. -No os pareció amarga al principio y, luego, a medida que la degustabais, no la encontrabais cada vez más apetecible?
El caballero asintió.
-Sí, los últimos sorbos resultaron deliciosos.
-Eso fue cuando empezasteis a aceptar lo que estabais bebiendo.
-Estáis diciendo que la vida es buena cuando uno la acepta?- pregunto el caballero.
-Acaso no es asi?- replico Merlín, levantando una ceja divertido.
-Esperáis que acepte toda esta pesada armadura?
-Ah- dijo Merlín, -no nacisteis con esa armadura. Os la pusisteis vos mismo. Os habéis preguntado por que?
-Y por que no?- replico el caballero, irritado. En ese momento, le estaba empezando a doler la cabeza. No estaba acostumbrado a pensar de esa manera.
-Seréis capaz de pensar con mayor claridad cuando recuperéis fuerzas- dijo Merlín.
Dicho esto, el mago hizo sonar sus palmas y las ardillas, llevando nueces entre los dientes, se alinearon delante del caballero. Una por una, cada ardilla trepó al hombro del caballero, rompió y mastico una nuez, y luego empujo los pequeños trozos a través de la visera del caballero. Las liebres hicieron lo mismo con zanahorias, y los ciervos trituraron raíces y bayas para que el caballero comiera. Este método de alimentación nunca seria aprobado por el ministerio de sanidad, pero, que otra cosa podía hacer un caballero atrapado en su armadura en medio del bosque?
Los animales alimentaban al caballero con regularidad, y Merlín le daba de beber enormes copas de vida con la pajita. Lentamente, el caballero se fue fortaleciendo, y comenzó a sentirse esperanzado.
Cada día le hacia la misma pregunta a Merlín:
-Cuándo podré salir de esta armadura?
Cada día, Merlín replicaba:
-Paciencia! Habéis llevado esa armadura durante mucho tiempo. No podéis salir de ella asi como asi.
Una noche, los animales y el caballero estaban oyendo al mago tocar con su laúd los últimos éxitos de los trovadores. Mientras esperaba que Merlín acabara de tocar Añoro los viejos tiempos, en que los caballeros eran valientes y las damiselas eran frías, el caballero le hizo una pregunta que tenia en mente desde hacia tiempo.
-Fuisteis en verdad el maestro del rey Arturo?
El rostro del mago se encendió.
-Sí, yo le enseñe a Arturo- dijo.
-Pero... como podéis seguir vivo? Arturo vivió hace mucho tiempo!- exclamo el caballero.
-Pasado, presente y futuro son uno cuando estas conectado con la fuente- replico Merlín.
-Qué es la fuente?- preguntó el caballero.
-Es el poder misterioso e invisible que es el origen de todo.
-No entiendo- dijo el caballero.
-Eso se debe a que intentáis comprender con la mente, pero vuestra mente es limitada.
-Tengo una mente muy buena- le discutió el caballero.
-E inteligente- añadió Merlín -ella te atrapó en esa armadura.
El caballero no pudo refutar eso. Luego recordó algo que Merlín le había dicho nada mas llegar.
-Una vez dijisteis que me había puesto esta armadura porque tenia miedo.
-No es eso verdad?- respondió Merlín.
-No, la llevaba para protegerme cuando iba a la batalla.
-Y temíais que os hirieran de gravedad o que os mataran- añadió Merlín.
-Acaso no lo teme todo el mundo?
Merlín negó con la cabeza.
-Y quien os dijo que teníais que ir a la batalla?
-Tenía que demostrar que era un caballero bueno, generosos y amoroso.
-Si realmente erais bueno, generoso y amoroso, por que teníais que demostrarlo?- pregunto Merlín.
El caballero eludió tener que pensar en eso de la misma manera que solía eludir todas las cosas: se puso a dormir.
A la mañana siguiente, despertó con un pensamiento clavado en su mente: Era posible que no fuera bueno, generoso y amoroso? Decidió preguntárselo a Merlín.
-Qué pensáis vos?- replico Merlín.
-Por que siempre respondéis a una pregunta con otra pregunta?
-Y por que siempre buscáis que otros os respondan vuestras preguntas?
El caballero se marchó enfadado, maldiciendo a Merlín entre dientes.
-Ése Merlín!- masculló -Hay veces que realmente me saca de mi armadura!
Con un ruido seco, el caballero dejo caer su pesado cuerpo bajo un árbol para reflexionar sobre las preguntas del mago.
Que pensaba en realidad?
-Podría ser- dijo en voz alta a nadie en particular -que yo no fuera bueno, generoso y amoroso?
-Podría ser- dijo una vocecita -Si no, por que estáis sentado sobre mi cola?
-Eh?- el caballero miro hacia abajo y vio a una pequeña ardilla sentada a su lado. Es decir, a casi toda la ardilla. Su cola estaba escondida.
-Oh, perdona!- dijo el caballero, moviendo rápidamente la pierna para que la ardilla pudiera recuperar su cola. -Espero no haberte hecho daño. No veo muy bien con esta visera en mi camino.
-No lo dudo- replico la ardilla sin ningún resentimiento en la voz. -Por eso siempre estáis pidiendo disculpa a la gente por haberles hecho daño.
-La única cosa que me irrita mas que un mago sabelotodo es una ardilla sabelotodo- gruñó el caballero. -No tengo por que quedarme aquí y hablar contigo.
Lucho contra el peso de la armadura en un intento por ponerse de pie. De repente, sorprendido, balbuceó:
-Eh... tu y yo estamos hablando!
-Un tributo a mi buena fe- replico la ardilla -teniendo en cuenta que os habéis sentado sobre mi cola.
-Pero si los animales no pueden hablar- dijo el caballero.
-Oh, claro que pueden- dijo la ardilla. -Lo que pasa es que la gente no escucha.
El caballero movió la cabeza perplejo.
-Me has hablado antes?
-Claro, cada vez que rompía una nuez y la empujaba por vuestra visera.
-Cómo es que te puedo oír ahora si no te podía oír entonces?
-Admiro una mente inquisitiva- comento la ardilla -pero nunca aceptáis nada tal como es, simplemente como es?
-Estás respondiendo a mis preguntas con preguntas- dijo el caballero -Has pasado demasiado tiempo con Merlín.
-Y vos no habéis pasado el tiempo suficiente con él!
La ardilla le dio un ligero golpe al caballero con su cola y trepo a un árbol corriendo. El caballero la llamó.
-Espera! Cómo te llamas?
-Ardilla- replicó ella simplemente, y desapareció en la copa del árbol.
Aturdido, el caballero movió la cabeza. Se había imaginado todo esto? En este preciso instante, vio a Merlín acercarse.
-Merlin- dijo -Tengo que salir de aquí. He empezado a hablar con ardillas.
-Espléndido- replico el mago.
El caballero le miró preocupado.
-Cómo que espléndido? Que queréis decir?
-Simplemente eso. Os estáis volviendo lo suficientemente sensible como para sentir las vibraciones de otros.
El caballero estaba obviamente confundido, asi que Merlín continuo explicando:
-No hablasteis con la ardilla con palabras, sino que sentisteis sus vibraciones, y tradujisteis esas vibraciones en palabras. Estoy esperando el día en que empecéis a hablar con las flores.
-Eso será el día que las plantéis en mi tumba. Tengo que salir de estos bosques!
-Adónde iríais?
-Regresaría con Julieta y Cristóbal. Han estado solos durante mucho tiempo. Tengo que volver y cuidar de ellos.
-Cómo podéis cuidar de ellos si ni siquiera podéis cuidar de vos mismo?- pregunto Merlín.
-Pero les hecho de menos- se quejo el caballero -Quiero regresar con ellos. Aun en el peor de los casos.
-Y es exactamente asi como regresareis si vais con vuestra armadura- le previno Merlín.
El caballero miró a Merlín con tristeza.
-No quiero esperar a quitarme la armadura. Quiero volver ahora y ser un marido bueno, generoso y amoroso para Julieta y un gran padre para Cristóbal.
Merlín asintió comprensivo. Le dijo al caballero que regresar para dar de sí mismo era un maravilloso regalo.
-Sin embargo- añadió- un don, para ser un don, debe ser aceptado. De no ser asi es como una carga para las personas.
-Queréis decir que tal vez no quieran que regrese?- pregunto el caballero sorprendido -Seguramente me darían otra oportunidad. Después de todo, yo soy uno de los mejores caballeros del reino.
-Quizás esa armadura sea mas gruesa de lo que parece- dijo Merlín con suavidad.
El caballero reflexiono sobre esto. Recordó las eternas quejas de Julieta porque el se iba a la batalla tan a menudo, por la atención que le prestaba a su armadura, y por su visor cerrado y su costumbre de quedarse dormido para no oír sus palabras. Quizá Julieta no quisiera que él volviera, pero Cristóbal si quería.
-Por que no mandarle una nota a Cristóbal y preguntárselo?- sugirió Merlín.
El caballero estuvo de acuerdo en que era una buena idea, pero... como podía hacerle llegar una nota a Cristóbal?
Merlín señaló a la paloma que estaba posada sobre su hombro.
Rebecca la llevara.
El caballero estaba perplejo.
-Ella no sabe dónde vivo. Es solo un estúpido pájaro.
-Puedo distinguir el norte del sur y el este del oeste- contesto secamente Rebecca -lo cual es mas de lo que se podría decir de vos.
El caballero se disculpo rápidamente. Estaba completamente pasmado. No solo había hablado con una paloma y una ardilla, sino que, además, las había hecho enfadar a las dos en el mismo día.
Como era un pájaro de gran corazón, Rebecca acepto las disculpas del caballero y partió con la nota para Cristóbal en el pico.
-No arrulles con palomas extrañas o dejaras caer mi nota- le grito el caballero.
Rebecca ignoro este comentario desconsiderado, pues se daba cuenta de que el caballero tenia mucho que aprender.
Paso una semana, y Rebecca aun no había regresado. El caballero estaba cada vez mas impaciente, temiendo que hubiera caído presa de alguno de los halcones de caza que el y otros caballeros habían entrenado. Se estremeció, preguntándose como había podido participar en un deporte tan sucio, y se arrepintió otra vez de su horrible equivocación.
Cuando Merlín terminó de tocar su laúd y de cantar Tendrás un largo y frío invierno, si tienes un corto y frío corazón, el caballero le expreso sus preocupaciones con respecto a Rebecca.
Merlín le dio confianza con un alegre verso:
-La paloma más lista que jamas haya volado, no puede ir a parar a ningún guisado.
En ese momento, un gran parloteo se levanto entre los animales. Todos miraban al cielo, asi que Merlín y el caballero miraron también. Muy alto, sobre sus cabezas, dando círculos para aterrizar, estaba Rebecca.
El caballero se puso de pie con gran esfuerzo, al tiempo que Rebecca se posaba en el hombro de Merlín. Cogiendo la nota de su pico, el mago la miro y le dijo al caballero con gravedad que era de Cristóbal.
-Dejádmela ver!- dijo el caballero, quitándole el papel con impaciencia. Dejó caer la mandíbula con un ruido al tiempo que miraba, incrédulo, el papel -Está en blanco!- exclamo -Qué quiere decir esto?
-Quiere decir- dijo Merlín suavemente -que vuestro hijo no os conoce lo suficiente como para daros una respuesta.
El caballero permaneció quieto un momento, pasmado, luego lanzo un gemido y lentamente cayo al suelo. Intento retener las lagrimas, pues los caballeros de brillante armadura simplemente no lloran. Sin embargo, pronto su pena le venció. Luego, exhausto y medio ahogado en su yelmo por las lagrimas, el caballero se quedó dormido.

MELODY 




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